mar. Nov 12th, 2019

Guatemala Desafíos para su seguridad nacional

La compra por parte del presidente Jimmy Morales de un par de aviones IA 63 Pampa de ataque ligero a la Argentina (que ha sido cuestionada por organismos de control y tal vez no se haga efectiva), más un buque anfibio a Colombia fueron objeto de fuertes críticas por el valor de los contratos en un contexto social difícil, con graves carencias sociales y desigualdad.

Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro. Director Diario El Minuto Argentina

Esta realidad de pobreza se inserta en un contexto geopolítico complejo, dado que el país forma parte de la ruta que usan poderosas organizaciones criminales para alcanzar el preciado mercado de Estados Unidos para sus narcóticos, el drama de los migrantes, y el viejo conflicto por Belice. Pobreza, subdesarrollo, criminalidad, narcotráfico, corrupción son los grandes desafíos para el futuro de Guatemala junto a loa países hermanos de América Central. A ello se une, la pesada herencia de un pasado violento, por los graves crímenes cometidos en la Guerra Civil, esto afecta especialmente a las fuerzas armadas.

Guatemala forma parte del llamado “Triángulo Norte” de América Central, cuenta con 108 889 km2, y con unos 17.6 millones de habitantes. País con una rica historia ligada a la civilización maya, como prueban en su cultura y en las raíces de la mayoría de los guatemaltecos. Es una república unitaria, regida por la Constitución de 1985. A semejanza de los países de la región, es un régimen presidencialista, siendo el presidente electo por cuatro años y un poder legislativo unicameral con 158 diputados.

La economía del país depende de la agricultura como principal fuente de ingresos. El país cuenta con un sector minero, en manos de corporaciones extranjeras, como de un modesto sector industrial, también en manos gran parte de las empresas de capitales extranjeros.

El Banco Mundial ha tenido una visión optimista de la economía local, al considerar al país con la mayor economía de América Central, una tasa de crecimiento del 3%, pero el citado organismo indica que Sin embargo, Guatemala, la economía más grande de Centroamérica, se ubica dentro de los países con mayores niveles de desigualdad en Latinoamérica, con altos índices de pobreza –particularmente en zonas rurales y entre poblaciones indígenas- y con algunas de las tasas de desnutrición crónica y de mortalidad materno-infantil más altas en la región.

Familia guatemalteca de las zonas rurales del país.

La pobreza ronda el 60% de la población y la mayoría de los pobres, son indígenas. El Banco Mundial considera que el país debe realizar ingentes esfuerzos en materia de inversión pública, políticas activas que generen un crecimiento sostenido y esto se traduzca en desarrollo. Un factor que consideran como amenaza al desarrollo, es la violencia existente en el país. El Banco Mundial señaló al respecto Un desafío cada vez más importante para el país es mejorar los índices de seguridad ciudadana. Elevados niveles de crimen y violencia en el país conllevan costos económicos abrumadores.

Guatemala es considerado un país con graves problemas de seguridad ciudadana, en más de un informe internacional ubican entre los más violentos de América Latina. Ello afecta su economía y al desarrollo de una creciente industria turística, donde el país tiene un gran potencial. Diversos informes hablan de una reducción de un 5% de la tasa de delitos, pero la ciudadanía sigue padeciendo robos y asesinatos a diario. Diversas fuentes coinciden que el país no cuenta con una estrategia clara para hacer frente a la escalada criminal y es más se ha decantado por el empleo de militares en apoyo a la seguridad interior y la lucha contra el narcotráfico, recibiendo en este aspecto de una importante ayuda de Estados Unidos.

Guatemala decomisó 2.831 millones dólares a narcotráfico .

Esto se ha traducido en transferencia de jeeps, embarcaciones, programas de entrenamiento, asesoramiento, aeronaves. Siempre y cuando dicho material sea empleado para la lucha contra el narcotráfico. El país está en un lugar complicado, dado que por un lado cuenta con sus vecinos, afectados por una violencia estructural como Honduras y El Salvador, México, ruta de acceso a los Estados Unidos y sede de poderosos carteles y Belice, un centro internacional de lavado de activos.

Informes privados señalan que en Guatemala operan poderosas organizaciones, sumamente sofisticadas y bien organizadas. Algunas de ellas tienen décadas de funcionamiento y por ende un fuerte anclaje territorial. A ello se une el grado de infiltración que tienen en organismos de inteligencia, policía y el ejército. La actividad de estas organizaciones están ligadas al tráfico de personas, narcotráfico (tanto transporte, como cultivo), extorsión, secuestros, lavado de activos, contrabando y delitos contra el medio ambiente. Informes tanto de ONG como organismos

internacionales mencionan que estas entidades cooperan con organizaciones similares en México, Colombia, y países del área.

La historia de violencia reciente, donde el Estado era débil, facilitó la expansión de estos grupos y consolidación. Años de violencia interna, un estado con una institucionalidad siempre en jaque, ha impedido por ejemplo que las estructuras de seguridad sean capaces de dar respuesta al problema, unido a un sistema judicial también debilitado. En el marco de este drama, vemos como Estados Unidos traslada parte del problema a su “Patio Trasero”, mientras presiona a loa países del Caribe a dar respuestas siempre reducidos al plano militar/policial, no se observa que tome recaudos para reducir de alguna manera el lucrativo mercado de drogas que es el país. El drama de las migraciones masivas responde a la violencia que se viven en los países de América Central, unida a la falta de oportunidades.

El sector privado, como el caso de El Salvador, se ve seriamente afectado por las constantes extorsiones de organizaciones criminales, que han llegado a tener poder de negociación con el gobierno, incluso llegó a pactar una tregua. Guatemala, no está fuera del problema como hemos visto. Las organizaciones criminales diezman espacios naturales para realizar sus cultivos ilegales de drogas, el Estado carece de capacidad suficiente para ejercer un control efectivo en su territorio y a ello se une el drama de la pobreza y subdesarrollo.

De alguna manera el crimen organizado cuenta con un escenario para prosperar. La corrupción estructural es otro drama, que impida combatir frontalmente al poder criminal, que cuenta con mucho dinero y recursos para silenciar a quienes se interpongan en su camino.

En 2007 las Naciones Unidas patrocinaron la creación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). La falta de recursos adecuados le impide avanzar en programas contra la corrupción. El drama de Guatemala no termina en ahí. El país cuenta con un sistema penitenciario colapsado y marcado por la violencia de grupos ligados a las “maras” que buscan tener el control de los penales. En las elecciones presidenciales, los candidatos han hecho diversas promesas como reformar el sistema penal, por ejemplo, construyendo unidades alejadas de las ciudades y con bloqueo para llamadas con celulares, luchar contra la corrupción, el candidato conservador Arzú, propuso emplear personal militar en la lucha contra el crimen y algo llamativo, que deje de existir la CICIG. Los candidatos en general no hacen muchos cambios en materia de seguridad y más bien son meras promesas electoralistas. Nadia pareciera se atreva atacar el fondo de la cuestión.

La defensa y seguridad en Guatemala.

El presidente de la república es el comandante en jefe del Ejército de Guatemala. Es el responsable de la conducción estratégica de la defensa nacional. A través del ministerio de defensa, el presidente ejercer el comando de las fuerzas militares. El Ministerio de defensa recae en un oficial con grado de general. El nivel estratégico militar es responsabilidad del jefe de estado mayor de la defensa y el nivel operacional es responsabilidad de cuatro mandos regionales que sean activadas. Los mandos navales y aéreos forman parte del nivel operacional.

Estados Unidos dona 109 vehículos a Guatemala para combatir el narcotráfico

El Ejército está compuesto por los componentes terrestre, naval y aéreo que funcionan como servicios separados. El país gasta unos US$ 260 millones, las fuerzas cuentan con unos 17500 efectivos. Las fuerzas terrestres con unos 15.000 efectivos desplegados en 6 brigadas militares, y una serie de comandos “especiales” que incluyen la dos brigadas militares, fuerzas paracaidistas, fuerzas especiales (los célebres kaibiles), guardia presidencial, unidades de ingenieros, comunicaciones, transporte, Esta fuerza cuenta con un modesto parque blindado compuesto por M113, y vehículos a rueda Armadillo (un ingenio local muy efectivo) y 7 Cadillac V100.

Las fuerzas terrestres cuentan con piezas de artilleria de 105 mm, cañones antiaéreos de 20 y 40 mm, piezas sin retroceso de 106 mm de origen argentino. El grueso del armamento proviene de Estados Unidos y en menor medida de Israel, Francia, España, Brasil y hasta de Argentina.

Estados Unidos en el marco de programas de cooperación de lucha contra el narcotráfico ha transferido unos 250 jeeps J8, camiones, un avión Cessna Gran Caravan en formato ambulancia, embarcaciones y se esperaba en este 2019 la llegada de buques patrulla ex US Coast Guard para reforzar la Marina de Defensa Nacional. Existe desde 1977 un embargo de armas sobre el país, lo que impide de alguna manera adquirir medios de combate de mayores prestaciones, ello no impide que Estados Unidos apoye a las fuerzas de Guatemala con medios como jeeps, camiones, helicópteros sin artillar, aeronaves de uso civil.

La situación en materia de seguridad llevó a cambios en las fuerzas de Guatemala que en 2018 se vieron seriamente afectadas por escándalos de corrupción y ligazones con el narcotráfico que significó el cambio de la cúpula militar y el traslado de 187 miliares. El nuevo despliegue, con el retiro de los efectivos de las zonas urbanas, permitió colocar en la frontera con México 1700 efectivos, mantener un despliegue de 500 efectivos en la frontera con Belice, la mayor parte de ellos fuerzas especiales.

La Fuerza Aérea de Guatemala, con unos 1.400 efectivos, ha sido noticia por la compra de dos aviones IA 63 Pampa Serie III, con opción a otros tres, en reemplazo de los ya retirados A37 Dragonfly. El cuestionamiento por parte de la Contraloría de Control de Gasto, pone en entredicho la adquisición, ello no impide plantear la necesidad de contar con una herramienta para interceptación de vuelos ilegales. Los limitados recursos ha limitado los esfuerzos de recuperar la flotilla de helicópteros, compuesto por Bell UH y 212/412. Asimismo, cuenta con aviones de entrenamiento chilenos Pillan T35 y suizos PC 7, aviones de enlace y transporte Cessna, King Air, etc.

La Marina de Defensa nacional cuenta con 1.200 efectivos, de los cuales 700 son infantes de marina. Los comandos del Caribe y Pacífico operan medio centenar de unidades de superficie, Embarcaciones de Patrullaje Costero Clase Broadsword de 105 Pies, Embarcaciones de Patrullaje Costero Clase Sewart de 85 Pies, Embarcaciones de Patrullaje Costero Clase Swift de 65 Pies, Interceptoras Boston Wahler, embarcaciones de Patrullaje Fluvial Metal Shark, Interceptoras Rápidas Eduardoño (Go Fast) y un Bote Hidrográfico y de investigación de 65 pies.

Algo curioso, es que el país teniendo el litoral marítimo que tiene, recién en 1959 fue creado este componente, netamente costero y con capacidades más bien limitadas, propias de una policía naval. Guatemala como los países de la región con sus modestas fuerzas navales, deben hacer frente a modernas lanchas rápidas, embarcaciones de diverso porte, sumergibles que trafican drogas. Tanto las costas como los espacios marítimos son áreas donde operan organizaciones criminales, y más de una vez requiere la asistencia de la presencia de la US Coast Guard.

El problema es de tal magnitud que el pequeño Belice, ha reforzado su componente naval, contando con un equipo de comandos navales, Costa Rica invierte en sus guardacostas; Panamá sigue haciendo un gran esfuerzo, como también Honduras que tiene la fuerza más importante de patrulleros del área. Nicaragua ha recibido también medios de origen holandés y ha puesto en servicio una importante flotilla de lanchas, muchas de ellas capturadas a traficantes.

El modelo de defensa de Guatemala dista de los países mayores de América latina, donde el control civil es una realidad. Asimismo es fuente de preocupación el nivel de corrupción que afecta la gestión de los medios, como de la excesiva dependencia de la ayuda de Estados Unidos, que de alguna manera condicional las estrategias de seguridad locales a los intereses propios.

¿Guatemala debe tener ejército?

Es frecuente mostrar a Costa Rica, como un modelo para América Central, dado que consideran que con la disolución de sus fuerzas armadas, pudo concentrar un mayor esfuerzo en educación, salud, etc. La Constitución de dicho país, solo impide la existencia de fuerzas armadas permanentes, pero deja la puerta abierta para reunir un ejército bajo circunstancias especiales de amenaza o acuerdos internacionales de defensa colectiva.

Costa Rica, es un país que tuvo estabilidad y un mejor nivel de vida que el resto de sus vecinos, pero no deja de ser un país en vías de desarrollo, y fuertemente condicionado por Estados Unidos, su principal socio en materia de seguridad. Existen otros países como Suecia y Finlandia, que no forman parte de estructuras internacionales de seguridad colectiva como la OTAN, y que han logrado sostener sistemas de defensa muy modernos, y no dejaron de ser país desarrollados y democracias más que sólidas, con elevados niveles de desarrollo, educación y bienestar social. La

hostilidad a las instituciones castrenses deriva muchas veces de cuestiones que tiene que ver con un pasado aún no resuelto.

Creemos que en el caso de Guatemala como en el resto de los países del área hay que repensar las fuerzas armadas. Los cambios deberían pasar por la estructura de comando, formación de expertos civiles, reclutamiento, despliegue, doctrina, inteligencia, equipamiento y la creación de un verdadero sistema regional de seguridad.

El país requiere en primer lugar articular un Sistema de Defensa Nacional compuesto por el presidente, un consejo de seguridad y defensa, sistema de inteligencia nacional, ministro de defensa, y congreso, fuerzas de defensa. El Consejo de Defensa debería ser el ámbito de debate estratégico con representación de legisladores, ministerios, expertos, el responsable de la inteligencia estratégica, y el jefe de estado mayor de la defensa.

El Ministerio de defensa debería recaer en un civil, incluso debería crearse un curso especial para expertos en administración y diseño de políticas de defensa. El nivel operacional debe estar en manos de un cuartel general conjunto, que contemple al país como un solo teatro de operaciones. Esto tiene que ver con racionalizar la estructura de comando y control. Este comando conjunto dependería del presidente, contando en la asistencia en la conducción militar de un comité formado por el ministro de defensa, director de de inteligencia para la defensa y el jefe de estado mayor de la defensa. Este organismo actuaría como instancia de planeamiento y no de conducción.

El comando conjunto citado, contaría con medios asignados por los comandos “componente” terrestre, naval y aéreo. El objetivo es racionalizar estructuras, uso racional de medios y recursos, además de una clara integración conjunta. Creemos que debería debatirse un concepto de “ejército ciudadano” promoviendo el desarrollo de las fuerzas de reserva, que puede ser de suma utilidad para casos de emergencia nacional, como desastres naturales, y otras acciones de defensa civil. Este concepto de “ejército ciudadano” puede ser una interesante herramienta para alfabetización, promoción de valores, capacitación laboral.

Las fuerzas militares de Guatemala no tienen enemigo convencional, si tiene que enfrentar amenazas asimétricas, estrechamente ligadas a organizaciones criminales, ello no impide tener cierto grado de disuasión frente al tema Belice. Esto demanda una especial atención a las fuerzas especiales, con los célebres kaibiles, infantes de marina, comunicaciones, ciberseguridad, vigilancia y control de espacios terrestres, marítimos y aéreos.

Blindar las fronteras implica contar con elementos de inteligencia, cooperación con los vecinos, radares, que cooperen estrechamente con medios de interceptación aérea, patrulla marítima y adquisición de vehículos aéreos no tripulados. Las fuerzas de defensa deberían centrar sus prioridades en protección de objetivos estratégicos, fronteras. Dado la crisis de seguridad, podría pensarse en crear una fuerza intermedia con los recursos militares existentes, una suerte de gendarmería, especializada en seguridad de caminos, patrulla rural y fronteriza.

La presencia militar en zonas alejadas permite la llegada del Estado, y pueden ejecutar diversas acciones de promoción, como campañas de vacunación, apoyo sanitario, redes de agua potable, caminos, infraestructura de interés social. Esto crearía lazos de confianza con la población. Los medios aéreos disponibles pueden apoyar planes de evacuación médica, apoyo a localidades remotas y las fuerzas navales, podrían también cooperar con localidades costeras aisladas, presencia del estado en zonas de interés estratégico.

Final

Guatemala, como los países vecinos solos no pueden, hacer frente al drama que los asola. La crisis migratoria precisa una respuesta colectiva. Es preciso programas de desarrollo integral, que va desde educación, salud gratuita al alcance de todos, programas laborales, políticas específicas hacia la juventud, fortalecimiento institucional y de valores democráticos. En materia de seguridad es hora que los países de la región deberían pensar en un verdadero sistema de seguridad colectiva, que tendrá un largo camino para depurar las fuerzas propias, lograr confianza en materia de intercambio de inteligencia, y reducir la dependencia de Estados Unidos. Esto demandará buscar el apoyo de otros actores regionales, como México, Brasil, Colombia, Argentina en materia de proveedores de bienes y servicios para la seguridad, como de actores extrarregionales.

Las fuerzas militares pueden contribuir a la seguridad de la nación, si se encaran una serie de reformas, preparando al instrumento militar para los conflictos del siglo XXI, en el marco de una verdadera política de desarrollo. El estado debe lanzar una “ofensiva” para ocupar espacios hoy en manos criminales. Es vital la cooperación regional y la puesta en marcha que tengan como prioridad la defensa de los intereses nacionales y regionales. Décadas de supeditar las políticas de seguridad a terceros actores, como Estados Unidos, solo ha encadenado al país a intereses que no les son propios, con sus consecuencias en el plano estratégico.

Quien divide impera…quien se une prevalece.

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