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Guinea Bissau: “Radiografía de un Narco Estado”

El Minuto | En Argentina hay una creciente preocupación desde la sociedad por el crecimiento del poder del narcotráfico. El caso de Rosario y los incidentes generados por las bandas que operan allí, es un verdadero toque de alarma. El crimen organizado, en muchos países, han logrado tal poder, logrando controlar directamente los resortes del Estado. Ejemplo de ello, es Guinea Bissau, antigua colonia portuguesa, que desde 2006, el narcotráfico es un actor que tiene una fuerte influencia en la política y economía de dicho país.

Por el Dr Jorge Alejandro Suárez Saponaro |Director de Diario El Minuto para Argentina

La antigua Guinea portuguesa, fue descubierta en 1446. Las poblaciones locales, formaron parte de los imperios de Ghana y Malí. En el siglo XVI., surgió el Reino de Gabú, mientras los portugueses se hacían fuertes en la costa, siendo la actividad principal de la colonia, la trata de esclavos. Los lusitanos, no se adentrarían en el territorio hasta el siglo XIX, permaneciendo este fuera de la injerencia europea, por lo menos directamente.  En el siglo XVIII, la demanda de esclavos para ser enviados a Brasil, impulsó la expansión portuguesa hacia el interior del país.  El territorio fue objeto de disputas con británicos y franceses, pero para 1870, el dominio portugués estaba plenamente reconocido por Francia y Gran Bretaña. El Reino de Gabú, había sido integrado bajo la órbita del dominio colonial de Lisboa.

En 1879, el territorio dejó de depender del gobernador de Cabo Verde, para convertirse en una colonia separada con autoridades propias. En 1915, finalmente los portugueses lograron establecer el control completo del actual territorio de Guinea Bissau.   En 1951, la dictadura salazarista le dio el status de provincia de ultramar. Todavía el movimiento nacionalista no era lo suficientemente fuerte, solo los procesos que ocurrirían en Senegal y Guinea Francesa influirán en la creación de un movimiento nacional contra la presencia portuguesa. 

Este estaría repartido en el Partido de la Independencia de Guinea y de Cabo Verde o PAIGC, con sede central en Conakry (Guinea ex francesa), comandado por el brillante cuadro Amílcar Cabral; el Frente de la Lucha por la Independencia de Guinea, de López Silva, con su sede en Dakar, y la Unión de los Prófugos de la Guinea Portuguesa, con su dirigente Benjamín Pinto Bul. Los primeros optaron por la vía armada. Lopez Silva, en cambio buscaba una salida negociada y tuvo contactos con el primer ministro y dictador portugués, Salazar, con quien mantuvo una serie de reuniones. Lisboa prometía autonomía interna, en el marco de un proceso de descolonización gradual.  Pinto Bul era funcional a los portugueses, como quedó demostrado cuando su hermano fue designado secretario general en el gobierno colonial.

El PAIGC, surgió en los 50 como movimiento social, contra los abusos a los trabajadores de la empresa Unión Fabril. Su líder Amílcar Cabral, mulato, ingeniero agrónomo formado en Lisboa, convirtió a este grupo político, de predicamento limitado, en un verdadero movimiento de liberación nacional, con fuerte presencia en la población local. Sus cuadros políticos y militares, formados en Guinea y Senegal, articularon un poderoso movimiento guerrillero. El PAIGC fue reconocido en los 60, por Naciones Unidas como representante legítimo del pueblo de Guinea Portuguesa, lo que abrió las puertas para conseguir fondos de organizaciones internacionales y estados.  En 1963 las guerrillas del PAIGC controlaban en sur y este del país. Los portugueses reaccionaron y lanzaron una contraofensiva, que llevó a tener desplegados hasta 30.000 efectivos para lidiar con 10.000 combatientes del PAIGC. A pesar del esfuerzo de guerra, para 1972, los nacionalistas controlaban tres cuartas partes del país. Cabral en circunstancias no aclaradas aún hoy, posiblemente con complicidad entre los regímenes del dictador guineano Touré y servicios portugueses, en Conakry, fue asesinado. Ello no impidió que en 1973, en las zonas liberadas fuera proclamara la independencia de Guinea Bissau, reconocida por la Asamblea General de Naciones Unidas, quién solicitó el retiro de las fuerzas armadas portuguesas.

El gobierno de Caetano, sucesor de Salazar, se negó, pero en 1974, con la Revolución de los Claveles, Portugal, se retiró de África.  El 10 de septiembre de 1974 se formalizaba la independencia de Guinea respecto de Lisboa, luego de los intentos del general Spínola, del nuevo gobierno portugués, de impulsar una federación entre Portugal y las antiguas colonias.  Cabo Verde no se integró al nuevo estado, a pesar de los lazos entre los nacionalistas del continente y las islas citadas, sino que terminaría constituyendo un estado independiente. 

La herencia colonial portuguesa, condicionó al país. El régimen salazarista poco y nada hizo por desarrollar sus “provincias de ultramar”. Guinea afectada por años de guerra, llevó a muchos campesinos a concentrarse en la ciudad capital, Bissau, alimentando los problemas sociales. La flamante república, era un país multiétnico, con escasa infraestructura y acusados niveles de subdesarrollo.  La ayuda económica de los países nórdicos, limitó el proceso de radicalización del PAIGC, partido único y con una agenda socialista. El país adoptó una postura de no alineamiento. El proceso de acercamiento e integración con Cabo Verde quedó abortado con el golpe de Viera, héroe de la guerra de liberación en 1980.   En 1984, el régimen dictó una nueva constitución que legitimó a Vieira en la presidencia. El país abandonó la vía socialista, y dado la situación económica hubo recortes en gastos sociales.  En 1994 el país tuvo elecciones libres, pero la inestabilidad política reinó en el país, con golpes de estado, una guerra civil en 1998 que terminó de arruinar a Guinea.

Factores que convirtieron a Guinea Bissau en un país narco.

Guinea es uno de los países más pobres de la empobrecida África, con una superficie de 36 125 km2 y una población de 1.8 millones de habitantes, tiene acusados índices de subdesarrollo: serios problemas de abastecimiento energético por problemas de financiamiento, bajo presupuesto educativo – uno de los más bajos de África – altos índices de mortalidad, bajo presupuesto sanitario,  y una esperanza de vida que ronda los 57 años.  En este contexto de pobreza, inestabilidad institucional, corrupción, y una economía endeble, el narcotráfico desde 2006, empezó a utilizar a Guinea, cuando las vías por Panamá y Jamaica, por el incremento de los controles, obligaron a los jefes narco en Colombia, Perú y Bolivia, buscar caminos alternativos. En Guinea Bissau por su posesión geográfica y escasos controles, les permitió convertirlo en base de sus operaciones hacia Europa. Así poderosos jefes narco se instalaron en Bissau, tienen importantes propiedades en áreas rurales, y gastan fortunas en bebidas, autos de lujo y otras excentricidades, en un país, donde la miseria campa a sus anchas, donde una cuarta de los niños que nacen mueren antes de los cinco años y dos tercios del país, vive en la miseria.

Estos nuevos “inversores” provenientes del mundo del hampa., han comprado casi todos los negocios locales, industrias, depósitos e incluso el único casino del país. A título de curiosidad una tonelada de droga con destino a Europa desde Guinea, tenía en 2008 un precio de US$ 60 millones, equivalente al 6.5% del PIB local. En su momento fue requerida ayuda internacional por US$ 20 millones para la policía, construir una cárcel y el sistema de justicia. Los donantes internacionales, especialmente la UE, solo dieron US$ 6.5 millones.  El país siguió siendo un problema en el tráfico internacional de drogas, donde beneficia a poderosos grupos terroristas que asolan Malí, Libia, Chad, Burkina y Nigeria. El destino es la rica Europa y el Próximo Oriente.

En 2009, en la versión digital del diario español El País, decía:  hace tres semanas, cuando fueron asesinados, sucesivamente, el jefe del Estado Mayor del Ejército, Batiste Tagmé na Waié, y el presidente de la República, Nino Vieira, en un aparente ajuste de cuentas no ajeno a los intereses del tráfico de drogas. Tras la muerte del jefe del Ejército, militares leales a éste mataron al presidente Vieira. La impunidad del poder narco quedó reflejando, cuando un avión que aterrizó en 2008, en Bissau, llegó con nada menos que con 500 kg de cocaínas, siendo detenidos varios mexicanos con pasaportes falsos y sus cómplices locales. La entones ministro de justicia, Carmelita Pires, llevó a cabo una investigación, a pesar de las amenazas y riesgos a su seguridad personal, que finalmente quedó en la nada en la justicia local. Desde Naciones Unidas han exigido la reforma de las fuerzas armadas y la policía, seriamente comprometidas con el narcotráfico, no en vano han sido asesinados tres jefes de estado mayor. En el asesinato general Tagmé, fue  empleada una bomba construida en Tailandia, luego de haber descubierto un cargamento de más de 200 kg de cocaína en una instalación militar.  A todas luces, un crimen por encargo.

La incapacidad del estado de ejercer el control territorial, permite que el archipiélago Bijagos, por el escaso control aviones arrojen los cargamentos de droga en las islas, siendo recogidas por embarcaciones que las llevan al continente para su transporte hacia Europa.  En 2008, los ex jefes de la Fuerza Aérea, Ibraima Papa Camara, y de la Armada, José Américo Bubo Na Tchuto, han sido nombrados “capos de la droga” por parte de Estados Unidos, prohibiendo la entrada a dicho país de los personajes nombrados.  Prueba del nivel de complicidad alcanzado, quedo en evidencia en 2007, cuando los habitantes de las islas Bijagos, señalaban que las bases de la minúscula marina guineana, eran empleadas no para controlar, sino para facilitar el tráfico de drogas. El espacio aéreo es otro colador, dado que los aviones heredados de tiempos de la ayuda soviética, están almacenados hace largo tiempo.  Las pistas abandonadas, son empleadas para que aviones que transportan droga, las utilicen, y ha sido frecuente ver a soldados, descargando paquetes con drogas.

En 2012, el New York Times, señaló que el golpe militar, estaba vinculado para permitir el paso de drogas por el país. Prueba de ello fue que el ingreso de narcóticos luego de la toma del poder por parte de los militares, se incrementó sustancialmente. Incluso todos apuntaba que el ex presidente João Bernardo “Nino” Vieira, tres veces jefe de estado, estrechamente vinculado al narcotráfico, quién contribuyó de alguna manera de abrir las puertas al tráfico de drogas.  Su asesinato en 2009, estuvo ligado, según medios de Europa y Estados Unidos, por su complicidad con dicho fenómeno criminal.  En 2016, se estimó que pasó por el país cargamentos anuales por 240 kg de cocaína, valuados en millones de dólares. La complicidad local, ha transformado a Guinea Bissau un actor clave para las actividades de poderosos narcotraficantes, especialmente colombianos.  No solo Guinea Bissau es una plataforma ideal para el tráfico, sino también para la producción de drogas sintéticas. En un país, donde existe una verdadera cobertura desde el estado, genera las condiciones para expandir otras actividades vinculadas al tráfico ilícito de drogas.

El ex jefe de las fuerzas armadas, en 2012, Antonio Indjai, estuvo involucrado en negociaciones con las FARC para proveer armas y facilitar el comercio de drogas, que dicha organización empleaba para financiar sus actividades.  En 2013, los narcos brasileños se sumaron entre los que emplean la ruta Cabo Verde – Guinea Bissau para sus actividades. Venezuela es otro país, donde los narcotraficantes envían droga hacia Guinea. Son cuatro noches en barco o unas pocas horas de avión, para recorrer 5500 km que separan este país africano de las bases de embarque de los narcos en Sudamérica.  La ubicación de Guinea, transformó al país, en una ruta ideal para enviar drogas a Europa.  La existencia en la región de Sahara – Sahel, de una larga tradición de contrabando, facilita aún más las cosas, para que los criminales puedan emplear la aceitada red de rutas de los contrabandistas, para que la cocaína sudamericana llegue al Viejo Continente.

La lucha contra el narcotráfico tanto en Guinea como en la región del Sahara – Sahel, presenta una dificultad adicional. Estamos frente a clanes, no carteles, firmemente afincados, con siglos vinculados al contrabando, lo que dificulta aún más su desarticulación, por su inserción social, económica y política, donde incluso cuestiones de solidaridad étnica – tribal, genera un verdadero escudo protector, que impide actuar para desmantelar estas redes criminales. Esto dificulta seriamente la labor de las agencias de inteligencia y policiales occidentales para lidiar con este problema. Otro actor que se incorpora a este drama, son las organizaciones como al Qaeda en el Magreb Islámico y otros grupos yihadistas, que cuentan con traficantes propios, con el objetivo de financiar sus actividades, como pudieron de ver de cerca agentes infiltrados de la DEA que arrestaron, en su momento al almirante guineano Tchuto, ya reconocido jefe del narcotráfico guineano.

Intento de golpe y la larga sombra del crimen organizado.

En febrero de 2022, el actual presidente Umaro Sissoco Embalo, fue objeto de un fallido intento de golpe, siendo detenido el almirante José Américo Bubo Na Tchuto, acusado de estar detrás del golpe, además de ser reconocido jefe narco en el país (habiendo estado detenido cuatro años en Estados Unidos por tráfico). El jefe de estado que logró salir airoso de la intentona, acusó a sectores del narcotráfico que operan en el país, en ser partícipes de ello, ante los intentos del gobierno de hacer algo con el alto nivel de infiltración criminal que tiene el país. Emabalo, general de brigada, antiguo primer ministro, fue el candidato de la oposición en 2020 que logró hacerse con la presidencia, en un país, donde la política está dominada por el ejército, con frecuentes golpes de estado. Cabe destacar que los militares tienen nexos con el tráfico de cocaína. El jefe de estado mayor de las fuerzas armadas, Biague Na Ntam, ante el triunfo opositor, dijo que los soldados se quedarían en los cuarteles.

El intento para muchos observadores, tiene que ver con las tensas relaciones entre el presidente Embalo y su primer ministro, Nuno Gomes Nabiam, proveniente del PAIGC, que detenta el parlamento.  En 2023 habrá elecciones parlamentarias, donde el PAIGC tiene asegurado el éxito y generará nuevas tensiones con un presidente debilitado. Pero la gran sombra que se cierne sobre el país es el poder narcotráfico, que ha infiltrado a sectores clave de la economía como de la política.  Guinea Bissau, sin ninguna duda puede ser el “recuerdo del futuro” para muchos países de América latina, sino ponen freno a los niveles de subdesarrollo, desigualdad, corrupción y debilidad institucional.

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