Hezbollah El enemigo público numero Uno.

 

En estos días en Buenos Aires, en el marco de la tensión en torno a la Cumbre del G 20, fueron detenidos dos jóvenes, bajo la sospecha de ser simpatizante del movimiento libanés Hezbollah. Grupo sospechado por la Justicia Federal de estar detrás del atentado terrorista que costó decenas de vidas a la mutual israelita argentina AMIA en 1994. Asimismo, este grupo, que dista de ser un simple movimiento político, para varios países Occidentales, entre ellos Estados Unidos, que lo consideran un grupo terrorista. La guerra civil siria, convirtió al grupo en un actor relevante, adquiriendo una importante experiencia militar, todo ello gracias a la generosa ayuda iraní. El tribunal internacional creado a los fines de investigar el asesinato del primer ministro Refik Hariri, coloca al grupo en el ojo de la tormenta.

Los orígenes de este grupo hay que buscarlos en los tiempos de la guerra civil libanesa. Este grupo es el principal representante de la comunidad chiita en el Líbano – comunidad históricamente empobrecida –  que en la actualidad tiene una importante gravitación en la vida política libanesa, con representantes parlamentarios y dentro del mismo gabinete de Ministros. Nos dice uno de lo más importantes expertos en estos temas de Argentina, Sr. Horacio  Calderón, Fue formada a partir de un núcleo integrado en 1983 por los grupos “Amal Islámico” de Hussein Musawi y el que lideraba Subhi Tufayli en el Valle de la Bekaa, a los que posteriormente se sumaron elementos del Partido Daweh, de la “Asociación de Estudiantes Musulmanes” y de grupos de religiosos chiítas del Líbano (conferencia dada en 2006 por el citado especialista). La emigración de importantes teólogos y líderes religiosos chiítas desde Irak (luego que el régimen del Baas comenzó con la campaña de laicización del Estado). Por medio del Alto Consejo Chiíta daría origen años mas tarde al Movimiento Amal. La revolución de Irán, tendría una honda repercusión en el Oriente Próximo, que llevaría a la fractura del movimiento Amal, dando paso a Hezbollah o Partido de Dios.  El tomar la denominación de partido político es para guardar cierta legalidad. Bajo la “superficie” se encuentran una serie de grupos y subgrupos, formados por células altamente entrenadas para ejecutar operaciones terroristas/asimétricas dentro y fuera de las fronteras nacionales libanesas. Horacio Calderón, nos dice que entre los subgrupos se encontraba Yihad Islámica, asumió la autoría del ataque contra la embajada de Israel en Buenos Aires, perpetrado en el mes de marzo de 1992. Ansar Allah (“Seguidores de Dios”), uno de los subgrupos del movimiento, reivindicó también su responsabilidad por el atentado contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), cometido el 18 de julio de 1994.

Una de las razones de la fractura se debió a las diferencias políticas con Amal, dado que el germen de las milicias de Hezbollah, pregonaban un estado islámico siguiendo el modelo iraní. Desde la llegada de los “guardines de la revolución” al valle del Bekaa, bastión de los chiítas, esta fractura se hizo definitiva, dando origen a un poderoso grupo, que llegan hasta los suburbios de Beirut.  Su líder, el teólogo Hassan Nasrallah, un erudito en teología islámica, quién con el tiempo se convirtió en un actor político clave para la región.  En 1982, 1500 asesores iraníes, llegaron al Líbano para apoyar la resistencia chiíta contra la invasión israelí. En 1983 el grupo anunció su programa político. Destacándose entre sus objetivos la destrucción del Estado de Israel “Nuestro principal planteamiento en la lucha contra Israel afirma que la entidad sionista es agresiva desde su creación, y construye en tierras arrebatadas a sus dueños, a expensas de los derechos del pueblo musulmán. Por lo tanto, nuestra lucha terminará sólo cuando esta entidad deje de existir. No reconocemos ningún tratado con Israel, no cesará el fuego, ni existirá ningún acuerdo de paz, ya sea por separado o multilateral

En los años 80 el grupo era conocido por sus atentados terroristas, destacándose el ataque a un destacamento israelí matando a 75 soldados.  En 1983 un ataque suicida a la embajada de Estados Unidos en Beirut le costó la vida a 120 personas, luego otro ataque similar provocó la muerte de 243 marines estadounidenses y 58 legionarios franceses. Este atentado espectacular, generó importantes cuestionamientos internos en Estados Unidos.  En 1985 siguen las campañas terroristas, entre ellas la captura de un avión de la empresa estadounidenses TWA, donde asesinan a un pasajero. El secuestro fue a cambio de la liberación de presos chiítas en Israel.  Un trabajo académico español HEZBOLLAH, EL PARTIDO DE DIOS de José María Blanco Navarro, del Instituto de Estudios Estratégicos Español, directamente le endilga los atentados terroristas contra la Embajada de Israel en Buenos Aires en 1992, y la mutual judía AMIA, también de la misma ciudad. En este último caso hubo 85 muertos. Los hechos aún no han sido esclarecidos del todo.  La campaña terrorista continuó, tomando como referencia el citado trabajo, donde considera al grupo autor de atentados en Arabia Saudita. En 1997 Estados Unidos lo declaró organización terrorista. Desde entonces es considerado un actor estrechamente ligado a Irán y considerado una amenaza a considerar para los intereses de Estados Unidos.                                                   

Hezbollah tiene una estrecha relación con Irán, su Consejo Consultivo responde directamente al régimen de los ayatollahs, quién le provee entrenamiento, inteligencia, apoyo político y dinero. El Consejo Consultivo cuenta con siete miembros, y cuenta con una serie de comités que abarcan las asambleas política, parlamentaria, de la yihad (aparato militar), ejecutiva, y judicial.  El ya citado Hassan Nasrallah ocupa el cargo de secretario general. En lo que respecta a la ligazón con Irán, podemos decir que el grupo es una herramienta por el cual proyecta su política en la región, siguiendo la agenda fijada en su momento por el fallecido ayatollah Ruhollah Jomeini. Aunque las autoridades surgidas de la revolución, lo niegan, de alguna manera la agenda iraní, bajo la promoción del extremismo religioso, aspira a convertirse en potencia regional, como aspiraba el último sha, quien quería llevarlo a cabo en otros términos. Sea como fuere, Irán aspira ser un actor relevante, donde Israel, que es considerado un representante de intereses occidentales y principal enemigo/rival geopolítico, que el régimen de los ayatollahs ha señalado sin tapujos su intención de “destruirlo”. En escaladas de tensión, en alguna ocasión, ante el programa nuclear iraní, el gobierno israelí, no descartó el uso del arma nuclear.

Este grupo también está siendo investigado como responsable de la muerte del primer ministro Rafik Hariri, donde murieron una decena de personas. La incapacidad del estado libanés de investigar el crimen, llevó al establecimiento de un tribunal internacional para investigar el crimen, y todo indicaría que Hezbollah está detrás de ello. Cinco de sus integrantes están siendo juzgados por ello en rebeldía.

La asistencia iraní, la experiencia en la guerra civil libanesa, su éxito político de lograr la evacuación israelí del 2000, le permitió tener una fuerte base social, incluso dentro de sectores no chiítas. Asimismo los años de guerra, le permitieron a la organización la construcción de una intrincada redes de fortificaciones y puestos de mando subterráneos, centros de comunicaciones. A ello se unió la creación durante estos años de estructuras de inteligencia en Europa, Asia, África, América del Sur. Incluso dentro de los propios Estados Unidos, según el experto en estos temas, Horacio Calderón.

El movimiento que lidera el Hezbollah es muy complejo, gracias a los recursos que obtiene por sus propias fuentes de ingresos de activos (que van desde actividades legales, como también ilegales, como el lavado de activos como señalan diversos especialistas, especialmente proveniente de la llamada Tripla Frontera) y el apoyo financiero iraní. Se estima que el presupuesto de la organización ronda entre 100 y 200 millones de dólares. Agencias de inteligencia acusan al grupo de financiarse por medio del narcotráfico, especialmente con el tráfico de heroína. Además de actividades como contrabando. En 2003 el líder de la red de contrabando de cigarrillos en Estados Unidos, Mohamed

Hammoud, fue condenado a 155 años de cárcel, por crimen organizado y por los beneficios al Hezbollah con las ganancias obtenidas.

Esto le permite por un lado sostener organizaciones de superficie, para actuar en política, un sistema de asistencia social. Este sistema incluye empresas que proveen empleos, seguridad, clínicas, escuelas y diversas ayudas, que no solo se limitan a la población chiíta, sino a otros sectores, pobres de la sociedad libanesa, adaptando de manera pragmática su discurso cercano al de Jomeini en los 80, a otro nacionalista islamista, profundamente anti occidental.

El terrorismo, es una de las actividades que ha estado estrechamente ligado al grupo, aunque no lo reconoce expresamente, existen una serie de grupos/subgrupos que forman parte de la estructura clandestina/subterránea que forman la rama militar. Horacio Calderón en su magistral conferencia de 2006 sobre el conflicto Israel – Líbano, identificó los siguientes grupos Yihad Islámico. Yihad islámico para la Liberación de Palestina. Resistencia Islámica. Organización Justicia Revolucionaria. Organización para los Oprimidos sobre la Tierra. Organización para Defender los Pueblos Libres. Organización para la Defensa de los Derechos de los Prisioneros. Células Revolucionarias Arabes. Células del Comando Revolucionario. Guerreros de la Libertad. Seguidores de Dios (Ansar Allah), autoproclamado autor del atentado contra la AMIA. En 2013, tras el atentado suicida en Burgas, Bulgaria, la Unión Europea declaró a la rama militar del grupo, como organización terrorista.  Se estima que el aparato militar cuenta con unos 5.000 efectivos a tiempo completo, agregándose unos 10.000 voluntarios.  Esta estructura es poseedora de un importante arsenal, que le ha permitido no solo sostener operaciones asimétricas, sino también convencionales a pequeña escala. Se sabe que Irán por medio de su grupo de elite, Fuerza Quds, del Cuerpo de Guardianes de la Revolución, le provee adiestramiento y logística.  Tomando como referencia el trabajo académico español antes citado, estamos ante una entidad que opera misiles Fajr-3 y Fajr-5, de 75 km de alcance, cohetes Katyusa 122 en grandes cantidades, Zelzal 1 de 150 km, y misiles antibuque de factura china e iraní. El grupo cuenta con capacidad antiaérea de corto alcance con misiles de origen ruso SA 8/SA7, cañones de 23 mm, además de vehículos aéreos no tripulados de origen iraní.  La inteligencia israelí identificó un millar de cuarteles de diversos tipos y cientos de bases logísticas y de inteligencia. Mughniyed, alias Carlos el Iraní, responsable del ala militar, fue el mentor de las tácticas suicida, que han tenido fuete impacto político y propagandístico. Esto le ha permitido asesinar a cientos de soldados israelíes de la ocupación, como también contra objetivos occidentales y de los propios rivales políticos en la guerra civil, como al término de ella. Este procedimiento, que no es nuevo, fue perfeccionado por dicha organización y “exportado” su know how a otras organizaciones. Este grupo sin ninguna duda tiene una gran habilidad para explotar el factor psicológico del adversario. 

La guerra civil siria, ha sido objeto de preocupación para Israel. Hezbollah apoyó al régimen sirio, no por razones ideológicas, sino tácticas. El régimen del al Assad, es un régimen secular, pero su alianza con Irán está estrechamente ligado con frenar a Israel, y también la agenda exportada por Arabia Saudita y sus aliados del Golfo, que incluye el apoyo a organizaciones terroristas sunnitas. El Hezbollah libró duras batallas contra el ISIS en apoyo a las fuerzas sirias, con asistencia iraní. Años de guerra civil foguearon a millares de milicianos libaneses. Esta rica experiencia militar, el armamento, son fuentes de preocupación para Israel. Especialmente por el reclamo que sostiene el grupo en relación  a las “Granjas del Shebaa” todavía ocupado por Israel, por razones estratégicas, al estar fuentes del río Jordán. Además tiene valor militar por su posición geográfica. Los ejercicios llevados hace unos años por parte de las Fuerzas israelíes en las colinas de Chipre, pusieron en evidencia, que la idea de operar en las montañas y valles libaneses, es una posibilidad cercana.  El avance victorioso sirio contra los grupos salafistas pro sunnitas apoyados por Occidente y los países del Golfo, fortalecen aún más al Hezbollah políticamente.

Hezbollah no solo cuenta con un sistema de seguridad social, milicias, sino también una red de televisión, Al -Manar TV, una revista, y una estación de radio. Además de operar en Internet y redes sociales, etc. Ha desarrollado a lo largo de estos años un importante aparato de propaganda, comunicación social, que se extiende fuera de las fronteras del Líbano, con apoyo de Irán y los generosos recursos que obtiene el grupo.  Estamos ante un verdadero “estado dentro de otro estado”. Su accionar en la sociedad y política libanesa, lo coloca como única herramienta capaz de resistir a Israel, enemigo histórico del Líbano, así como factor de freno a las peores organizaciones yihadistas como fue el ISIS-Estado Islámico, las ramificaciones de Al Qaeda en Siria, como el Frente al Nusra. Este consenso social, lo convierte en un problema difícil de erradicar.

En estos días previos al G -20 que se llevará a cabo en Buenos Aires, la Ciudad se ha visto sacudida de incidentes con granadas abandonadas en transporte públicos, la actividad de grupos anarquistas/antisistema y la detención de dos jóvenes, acusados de estar implicados con el grupo Hezbollah. Denuncia motorizada por la Delegación Argentina de Instituciones y Asociaciones Israelitas o DAIA. Esto ha sido de una verdadera polémica pública, mas allá de la simpatía – como trascendió – de los jóvenes por el grupo Hezbollah, ello no implica que sean parte o formen una de las células operativas repartidas en el mundo.  Esto pone en evidencia falencias en materia de inteligencia y lucha antiterrorista. Hemos visto que Hezbollah, es una actor no estatal de carácter estratégico, que cuenta con una compleja organización tanto de superficie como clandestina, con elementos propios de inteligencia, aparato militar, elementos de propaganda, contrainteligencia (sustentados seguramente por Irán) y organizaciones de superficie. Es una estructura “opaca” de difícil infiltración, como prueba las dificultades que ha tenido Israel de dar un golpe estratégico a la organización en los diversos enfrentamientos que tuvo. Después de la guerra de 2006, Hezbollah reconstruyó su complejo militar con suma rapidez y la guerra civil siria, le ha dado experiencia militar de primer nivel. Argentina, es un país afectado por el lavado de activos, tráfico de drogas, serios problemas de control de fronteras, agencias de inteligencia y seguridad que tienen falencias para lidiar con este tipo de organizaciones. Ello transforma al pais en un lugar ideal para generar actividades de financiamiento de estas entidades. El arresto de los jóvenes, lo consideramos un grueso error. Jurídicamente nos generan serias dudas y por otro lado, muestra la falta de experiencia de la clase política en esto temas. Una sospecha de este tipo requiere vigilancia discreta del accionar, una ardua labor de inteligencia que lleva mucho tiempo, con el fin de conocer, el hipotético vínculo con semejante organización internacional. Ahora estamos ante una situación, donde no se condena abiertamente la simpatía por Hezbollah, sino se hace hincapié en la judicialización del tema y la denuncia misma, considerada como una maniobra de persecución hacia la comunidad islámica en Argentina.  Lenguaje que puede si ser explotado, por agentes del odio. ¿se darán cuenta los responsables de la seguridad de ello?

Los servicios de seguridad e inteligencia de países de primera línea, tienen dificultades para actuar con este actor, que ha combinado con suma habilidad política, propaganda, asistencia social, guerra asimétrica y terrorismo, que es el brazo extendido de Irán en el Próximo Oriente y mas allá, plantea serias dudas sobre la capacidad argentina para poder dar una respuesta adecuada, si estamos ante una posible infiltración de este grupo en la sociedad argentina.