lun. Ago 19th, 2019

Diario el Minuto

Histórico encuentro entre las dos Coreas

PANMUNJOM, SOUTH KOREA - APRIL 27: North Korean leader Kim Jong Un (L) and South Korean President Moon Jae-in (R) shake hands after announcing the Panmunjom Declaration for Peace, Prosperity and Unification of the Korean Peninsula during the Inter-Korean Summit in front of the Peace House on April 27, 2018 in Panmunjom, South Korea. Kim and Moon meet at the border today for the third-ever Inter-Korean summit talks after the 1945 division of the peninsula, and first since 2007 between then President Roh Moo-hyun of South Korea and Leader Kim Jong-il of North Korea. (Photo by Korea Summit Press Pool/Getty Images)

El 27 de abril de 2018, los líderes de las dos Coreas, Kim jong un y Moon Jae in, lideres de dos estados antagónicos y verdadero resabio de la Guerra Fría, se han encontrado en un histórico encuentro en la frontera común. Este encuentro se desarrolla en el marco de una creciente tensión entre Estados Unidos y el régimen comunista del norte, que ha llevado a la amenaza directa del uso de la fuerza. Una guerra sería una catástrofe para la región, y es por ello que el presidente del sur, Moon Jae- in encabezó un proceso negociador.

En El Minuto, hemos hablado del régimen que impera en el Norte, una dictadura al mejor estilo estalinista, con una dinastía que ejerce el poder de manera autocrática desde 1948. Por diversas razones, entre ellas la geopolítica, donde interactúan dos adversarios de Estados Unidos: Rusia y China, han contribuido, de alguna manera a sostener el régimen imperante.  China ha sido un actor relevante en las tensiones con Corea del Sur, Japón y los propios Estados Unidos.  Es su “válvula” de escape, por donde la endeble economía “socialista” norcoreana “respira”. El fin de la Guerra Fría, dejó si su sostén principal, la Unión Soviética.  China encontró en Corea del Norte, un medio indirecto para presionar y ejercer su influencia en la región.

Los embargos por los programas nucleares, y la mala gestión en materia de planificación llevaron a decenas de miles de norcoreanos a morir por hambre. El padre de Kim jong-un, en su momento tuvo un acercamiento con el sur, dando origen al complejo industrial de Kaesong, donde empresas del sur generaron varios millares de puestos de trabajo.  Este proceso fue frenado por Kim jong-un en el marco de un nuevo endurecimiento del régimen, donde el flamante dictador, buscó consolidar su propio poder y mantener un férreo control interno, que sabemos le costó la vida a personajes de su entorno cercano.

Mientras que el norte consolidó su régimen comunista después de 1953, el sur con una historia donde hubo varios regímenes dictatoriales, destacándose el régimen del general Park, quien impulsó importantes cambios, con apoyo de Estados Unidos, el principal aliado del país, creando las bases para la transformación de la economía coreana, en la propia de un país desarrollado, conocido como parte del grupo de países conocidos como “Tigres Asiáticos” con elevados niveles de crecimiento, que se tradujo en políticas de desarrollo. Corea del Sur es una potencia industrial de primer orden, con un alto nivel de desarrollo tecnológico. Este país es un serio competidor en muchos ámbitos, valiendo la pena citar el sector naval o la electrónica/comunicaciones. 

La transformación a un país subdesarrollado, se ha visto opacado por el conflicto con el Norte, que demanda importantes gastos de defensa, además de la presencia de unos 35.000 efectivos de los Estados Unidos. Estos importantes gastos de defensa permitieron el desarrollo de una potente industria. El norte centró su esfuerzo militar en el desarrollo nuclear con fines militares, que lo transformó en un actor relevante y una garantía para que su destino no fuera el de Irak o Libia. Dicho programa nuclear, garantizó de alguna manera la supervivencia del régimen, pero su economía con serios problemas propios de los países socialistas, comenzó a sufrir retrocesos, por problemas de gestión  y también por los embargos.

El sur es una democracia con turbulencias, la última elección que llevó al actual presidente a ser electo, luego  de destitución por juicio político a la primera mujer jefe de estado,  Park Geun-hye. En su reemplazo fue electo el presidente Moon, abogado de 65 años, defensor de los derechos humanos. Político que tiene una fuerte aprobación en la sociedad. El flamante presidente es favorable a un diálogo directo con el norte y buscar mecanismos de distensión. Esta postura moderada de alguna manera fue aceptada por China y los Estados Unidos. Incluso el flamante jefe de estado, es partidario de abrir nuevamente el complejo industrial conjunto de Kaesong.

La creciente tensión entre Estados Unidos y Corea del Norte, ha servido a nuestro entender a consolidar al “supremo líder” Kim jong un, dado que generalmente en este tipo de sistemas políticos, un conflicto exterior es una buena excusa para eliminar disidencias y consolidar poder en el seno del partido gobernante.  La idea de un conflicto militar con Estados Unidos, implica justificar el programa nuclear, verdadera garantía para que los primeros, vía “manu militari” no pretendan cambiar de régimen.  Esto está estrechamente ligado a los intereses chinos y rusos, que no verían con buenos ojos una península coreana, en manos de un gobierno afín a Estados Unidos. El programa militar norcoreano requiere recursos, de los cuales son cada vez más limitados. Es preciso terminar con años de embargos. La idea de un modelo tipo “kaifang” o de aperturismo como China, son desechadas, por temor a que esto sea un facto desestabilizador del régimen, pero por otro lado trae contratiempos. El régimen precisa capitales e inversiones, mientras que el  sur no le conviene mantener niveles de tensión que perjudiquen sus intereses económicos, es preciso reducir el peso del gasto de defensa cada vez más creciente y también la dependencia política de Estados Unidos.

Las partes saben que la situación no podrá mantenerse por mucho tiempo más, es preciso alcanzar algún acuerdo de paz.  Recordemos que las dos Coreas siguen en estado de beligerancia, la demarcación de la frontera, no es más que la “línea de armisticio” de 1953. La idea de “desnuclearizar” al país, genera escepticismo por parte de los expertos, especialmente dado que el contar con armas nucleares, es un factor clave, para garantizar la supervivencia del régimen del norte.  Esto será un factor que limitará las conversaciones, pero ello no impedirá que se abra una posibilidad de cooperación económica, de suma importancia para el norte, y también para el sur, dado que las inversiones, podrán ser “moneda” de cambio con el régimen de Pyongyang.

Estados Unidos apoya las negociaciones, dado que sirve para frenar la escalada con el Norte, lo que llevaría a un enfrentamiento abierto con Rusia y China, y especialmente en el caso del segundo, las relaciones sino estadounidenses se entremezclan vínculos de cooperación y conflicto, lo que impulsa a Washington a medir la escalada del conflicto. ¿Habrá paz en las dos Coreas? Creemos que hubo un avance significativo, un diálogo sincero y directo entre las partes. La cooperación económica puede ser una herramienta para ganar confianza, pero dado las características del régimen del norte, y la necesidad de garantizar la permanencia de Kim y su núcleo duro en el poder, será un factor condicionante en las negociaciones.   

Por el Dr Jorge Alejandro Suárez Saponaro

Corresponsal del Diario el Minuto en Argentina

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