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Inseguridad y Crisis Policial en Argentina

El Minuto | Juan Carlos Neves, dirigente político de la Provincia de Buenos Aires. Candidato a diputado en las elecciones de 2021. Conocido por los lectores de Diario El Minuto, en esta nota, lo consultamos sobre la grave crisis de seguridad que atraviesa la Provincia de Buenos Aires.

Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto Argentina

DM. Pocos hablan, pero la antigua Policía de la Provincia de Buenos Aires, fue objeto de una serie de reformas. Podría explicar en que consistió la llamada Reforma Arslanian y que impacto tuvo en la calidad de la Institución Policial actualmente.

La reforma del Doctor Arslanian fue amplia y compleja. Abarcó aspectos orgánicos al crear una policía Buenos Aires 2 que convivía con la ya existente, eliminó la división entre suboficiales y oficiales, se enfocó en los procedimientos quitando facultades a la policía y expulsó a un gran número de cuadros policiales con el alegado propósito de “depurar” a la institución. También procuró la descentralización creando las jefaturas departamentales y puso un civil a la cabeza de la policía bonaerense eliminando los cargos de Jefe y Sub Jefe.

El problema de Arslanian y de la corriente ideológica que suscribe, es que todo su accionar partió de una postura axiológica que pone al delincuente como la víctima de una sociedad represora y que en consecuencia se convierte en el centro de su preocupación. Bajo esa posición, la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que fue alternativamente definida desde lo político como “la mejor policía del mundo” para pasar a ser denominada como “la maldita policía” era una organización corrupta y maliciosa que trató de dividir, reducir y desbaratar.

Debemos considerar que la Provincia de Buenos Aires con sus 307.000 kilómetros cuadrados es más extensa que Italia y tiene una población de más de 16.000.000 de habitantes, con vastas zonas rurales y un conglomerado denominado el Gran Bueno Aires que congrega al 60 % de la población. El control de la seguridad en tan extenso y poblado territorio requiere de un profesionalismo y un conoc8imiento que no se condice con aquella reforma inspirada en razones ideológicas que tuvo poca vida y ningún resultado.

DM ¿El delito está ganando la calle?

Lamentablemente, en el Gran Buenos Aires, también denominado el conurbano bonaerense, la frecuencia de los delitos violentos, robos con armas y asesinatos en ocasión de robo ha aumentado considerablemente, impulsados por el aumento de la circulación de la droga y por la impunidad de que gozan los delincuentes.

La responsabilidad de esto no recae en la policía que, a pesar de sus limitaciones en términos de formación, salarios y medios, mantiene sus capacidades básicas, sino en un sistema de justicia que se empeña en focalizarse en los derechos de los delincuentes. Las penas son leves, la reincidencia no es considerada agravante, los sistemas carcelarios son laxos y los jueces liberan a los criminales antes de cumplir la totalidad de sus penas con todo tipo de argumentos, sin atender, en muchas oportunidades, la opinión en contra de los servicios penitenciarios. Huelga decir que la mayoría de los presos tienden a reincidir en el delito a poco de recuperar su libertad, demostrando el fracaso en la tarea de re socializarlos y prepararlos para una segunda oportunidad.

En el resto del país se sufre también el incremento en la circulación de drogas, los enfrentamientos entre bandas que se disputan el territorio y la corrupción de que se valen los narcotraficantes para anular la acción policial y eludir a la justicia. Esta corrupción llega a los niveles políticos y judiciales y no escapa a ella la misma policía.

DM. El narcotráfico y el crimen organizado, están alcanzando un nivel de poder nunca antes visto. El ejemplo es la banda de Los Monos en Rosario. Como respondemos ante este fenómeno. ¿Los barrios están siendo “ocupados” por el narco?

Ese poder creciente de las bandas de delincuentes, con especial énfasis en los traficantes de drogas crece en la medida en que el Estado se ausenta, evitando la confrontación directa con los grandes capitales que financian la producción y el tráfico de drogas, además de incentivar su consumo, banalizando los efectos mortíferos y destructivos de las drogas, presentándolas en muchos casos como meras sustancias recreativas y proponiendo cada vez con mayor frecuencia la legalización de su consumo.

Valga como ejemplo la muerte de 24 consumidores que adquirieron cocaína contaminada con la mezcla de un opiáceo en una “cocina” del conurbano de la Provincia de Buenos Aires. Salió allí a la luz por un breve tiempo la telaraña del tráfico de drogas que toma a jóvenes adolescentes como “soldados” que transportan y venden el “producto” y que establecen enormes cadenas criminales a través de organizaciones cuyas cabezas nunca se conocen pues toda la investigación termina en los niveles inferiores o intermedios.

Quizás lo más grotescos de esta situación fueron las declaraciones del Ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires recomendando a los consumidores que hubieran comprado cocaína en esos días que no la consumieran y que tomaran estado público las recomendaciones sanitarias para minimizar el daño en los consumidores. En momento alguno se puso el énfasis, fuera de expresiones de partidos más pequeños como el NUC (Nueva Unión Ciudadana), en que la droga siempre es un veneno y siempre mata y que la única manera de no sufrir sus consecuencias nefastas es NO consumir.

DM. Que nos puede decir de estos casi dos años de gestión en materia de Seguridad en la Provincia de Buenos Aires.

Puedo decir con firmeza que la gestión ha sido lamentable pues han aumentado los delitos callejeros, la circulación de la droga y la percepción de los ciudadanos de que están en peligro en todo momento, aun cuando se encuentren refugiados en sus hogares. La consecuencia inmediata es la organización ciudadana para auto protegerse con barreras, como rejas y alambrados electrificados, alarmas personales o barriales y compañías de seguridad privadas, todo ello a un alto costo, viviendo con angustia y tratando de sustituir a la protección que debería brindarle el Estado Provincial.

DM Algunas sugerencias o ideas para dar un “golpe de timón” en la crisis policial/seguridad de la Provincia de Buenos Aires.

En primer lugar, para tomar las medidas necesarias el Gobierno debería coincidir y apoyar a su Ministro de Seguridad en los lineamientos ideológicos y en la necesidad de combatir frontalmente a la delincuencia con todos los costos políticos y los riesgos personales que ello pudiere implicar. Por supuesto, que esto no se puede hacer con la actitud y la ideología del actual gobierno de la Provincia de Buenos Aires ni con su correlato a nivel nacional.

En nuestra opinión la preocupación prioritaria de las autoridades debe estar en procurar la seguridad de los 16.000.000 de habitantes bajo riesgo criminal y la secundaria en los 50.000 presos en cárceles y comisarías. La cantidad de detenidos cada 100.000 habitantes en Argentina es de 213 personas, menor que en Brasil, Uruguay, Perú, Colombia, Chile y Ecuador, lo que no indica una menor cantidad de delitos sino una mayor lenidad de la justicia. La mayoría de los delincuentes detenidos habitan en la Provincia de Buenos Aires y son un 95 por ciento masculinos, menores de 38 años y provienen de sectores de desocupados o trabajadores informales y con formación primaria y secundaria incompletas, lo que nos lleva a concluir en la necesidad de incentivar el trabajo y la educación como un importante factor para disminuir la criminalidad.

Es necesario que el poder político plantee la reforma de las leyes penales para asegurar que los delincuentes sean condenados y que cumplan la totalidad de su condena, siendo la liberación anticipada una situación excepcional por muy buena conducta.

Una de las excusas para dejar sueltos a los delincuentes es el hacinamiento en las cárceles y comisarías. Hay en la Provincia de Buenos Aires 52 unidades carcelarias y alcaldías penitenciarias y departamentales y se registran del orden de 5.500 detenidos en comisarías que solo pueden alojar un tercio de esa cifra. Eso nos lleva de inmediato a la necesidad de construir establecimientos carcelarios ya que la cantidad de detenidos aumenta incesantemente a pesar las leyes laxas, lo que refleja el incremento exponencial del delito. Las estadísticas federales indican que entre el año 2000 y el 2018 los detenidos aumentaron de 15.000 a 42.000 lo que da una idea del incremento de la criminalidad y la necesidad de construir cárceles y simultáneamente terminar con la impunidad que es el principal incentivo criminal.

Por último, la madre de todas las batallas en la Provincia de buenos Aires en materia de seguridad es la lucha contra el narcotráfico que no solo es un delito en si mismo sino que es un propulsor de todos los demás. Aunque el narcotráfico es un delito federal la provincia tiene incumbencias que le permiten asumir un rol muy activo en la medida en que sus autoridades estén dispuestas a enfrentar el problema. La inteligencia criminal de la policía bonaerense conoce el mapa de las cocinas en que se preparan las dosis, los patrones de distribución y los responsables inmediatos. Es necesario el apoyo de los jueces y del poder político para arrasar con esta mafia sin contemplaciones. En otro nivel proponemos perseguir duramente a las cabezas que viven en countries y barrios cerrados sin contemplar sus alianzas ni sus contactos.

Resumiendo: primero hay que trabajar en lo social utilizando el trabajo y la educación como palancas pues los sectores de la población que son mantenidos con planes clientélicos y alejados de la educación son el caldo de cultivo para la delincuencia.

Segundo, hay que priorizar la defensa de los derechos de los ciudadanos que cumplen la ley sobre los que eligen violarla y delinquir.

Tercero, hay que modificar la legislación que facilita la liberación y la impunidad de los delincuentes.

Cuarto, hay que construir unidades carcelarias que permitan a los detenidos vivir dura pero dignamente en un ambiente que facilite su reinserción social.

Finalmente, hay que atacar frontalmente la drogadicción en todos los niveles sin respetar alianzas ni pactos políticos.

En Nueva Unión Ciudadana tenemos los proyectos y la convicción para encarar esta tarea si la ciudadanía nos da la oportunidad, con su voto, de gobernar la provincia.

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