Mié. Oct 28th, 2020

Islam vs Islam

En estos tiempos particulares en los cuales estamos viendo una parte del mundo islámico firmando la paz con el Estado de Israel y reconociendo su legitimidad mientras otra parte continúa empedernida en su aborrecimiento, también oímos con frecuencia acerca de la rivalidad entre dos grandes facciones del islam: sunitas y chiitas.

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En estos tiempos particulares en los cuales estamos viendo una parte del mundo islámico firmando la paz con el Estado de Israel y reconociendo su legitimidad mientras otra parte continúa empedernida en su aborrecimiento, también oímos con frecuencia acerca de la rivalidad entre dos grandes facciones del islam: sunitas y chiitas.


Por: Avraham Sándor, Director de ONG Javerim Yisrael | Diario el Minuto


¿Cuál es el origen de esta división, y en qué consiste?

Explicar con detalles esta pregunta llevaría muchas páginas, por lo tanto, aquí solamente expondremos algunos puntos fundamentales en los cuales las diferencias son más evidentes. La separación entre estas dos ramas se remonta al origen mismo del islam y surgió a partir de la sucesión de Mahoma para designar quién ejercería como máxima autoridad de la comunidad:

  • Mientras los sunitas reconocen como legítimo heredero y primer califa a Abu-Bakr, suegro de Mahoma y primer convertido a su predicación, los chiitas afirman que la sucesión debe pertenecer exclusivamente a parientes sanguíneos de Mahoma y por lo tanto consideran como el auténtico heredero a Alí, primo y yerno del mismo, quien fue el cuarto califa, desconociendo a los tres primeros.

En este mismo contexto surgió una tercera corriente en discordia, aunque menos conocida, los ibadíes, quienes pronto entrarán también a formar parte de las noticias de actualidad. Ellos sostienen que cualquier musulmán de buena reputación puede ser el sucesor, incluso no siendo árabe.

En cuanto se refiere a aspectos doctrinales y prácticas, podríamos comparar en manera superficial las diferencias entre estos dos grupos mayoritarios como las que hay entre católicos y protestantes en el cristianismo, pareciéndose los sunitas más a estos últimos y los chiitas más a los primeros. Mientras los sunitas consideran que sus imanes son simplemente hombres comunes instruidos en la religión islámica, para los chiitas son divinamente inspirados e infalibles, mediadores entre Alá y los fieles.

El ayatolá, líder supremo chiita, es equivalente al papa en el catolicismo romano, con características semejantes.

Asimismo, con relación al concepto de santos, para los sunitas son, como en el protestantismo, personas rectas, justas, en cambio para los chiitas son similares a los del catolicismo, intercesores por los vivos, son venerados y se visitan sus tumbas, cosa que los sunitas rechazan – ellos solamente admiten el peregrinaje obligatorio a La Meca, que también los chiitas y todos los musulmanes realizan.

Con respecto a los alimentos, además de todos aquellos prohibidos por los sunitas, los chiitas añaden los mariscos, que los sunitas pueden consumir. Los chiitas también admiten el “matrimonio temporal”, contrato por el cual un hombre y una mujer se casan por un tiempo limitado, y luego quedan libres. Para los sunitas eso es adulterio.

A lo largo de la historia, de los chiitas surgieron muchas sectas, algunas de ellas pasaron a ser religiones separadas del islam, como los drusos, los yazidíes y los baha’i, y otros son considerados musulmanes heréticos, como los alawitas de Siria, quienes celebran un ritual similar a la misa, beben vino y tienen creencias que provienen del cristianismo, gnosticismo y zoroastrismo, y otras como la reencarnación.

No deben confundirse con los alevitas, numerosos en Turquía, con quienes tienen algunas similitudes en su sincretismo, pero también diferencias.

Numéricamente, los sunitas son abrumadora mayoría a nivel mundial, excepto en unos pocos países de predominancia chiita, como Irán y Bahrein, mientras que Omán es el único estado en el cual ninguna de las dos grandes facciones es mayoritaria, sino la línea ibadí, que es un islam más moderado, doctrinalmente más cercano al sunita pero con algunas diferencias, por ejemplo, los ibadíes sostienen que Alá nunca será visto por los humanos, ni aún en el día del juicio final; no aprueban la guerra sino solamente en caso de ser agredidos en forma directa; eligen al imán por su conducta y no por su linaje; construyen mezquitas sin minaretes, y no dicen “amén” al terminar sus oraciones.

Políticamente, con respecto a Israel, si bien se identifica en manera superficial a los chiitas como los intransigentes enemigos y a los sunitas como más disponibles, en la realidad no es así:

  • Bahrein es un estado de mayoría chiita, y ya ha decidido alinearse entre los países árabes que reconocen a Israel, mientras que Turquía, de mayoría sunita, se perfila como el mayor enemigo de la región y en breve obscurecerá a Irán en ese rol. Siria también es mayoritariamente sunita, aunque está gobernada por los alawitas.

Como podemos observar, la posición política de los países musulmanes es transversal y no depende de la corriente religiosa predominante en cada uno de ellos, sino de otros factores. Los que han firmado la paz con Israel son tres sunitas -Egipto, Jordania y Emiratos Árabes Unidos- y uno chiita, Bahrein, y próximamente integrará esta lista el único ibadí, Omán.

Islam v/s Islam