Mar. Oct 20th, 2020

Israel: la idea de legitimar su presencia en Cisjordania

En estos días fue noticia del plan del gobierno israelí de anexar el 30% del territorio palestino de Cisjordania. La enérgica respuesta de la comunidad internacional, como la falta de apoyo de Estados Unidos a la iniciativa.

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En estos días fue noticia del plan del gobierno israelí de anexar el 30% del territorio palestino de Cisjordania. La enérgica respuesta de la comunidad internacional, como la falta de apoyo de Estados Unidos a la iniciativa, paralizó el proceso., donde a todas luces los Acuerdos de Paz se ha transformado en letra muerta.


Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director De Diario El Minuto para Argentina


Crónica de una frustración

En 1993 los Acuerdos de Oslo, abrieron las puertas para el proceso de paz palestino israelí, por cierto inconcluso por múltiples factores. Se dieron los pasos para la conformación de la llamada Autoridad Nacional Palestina Fueron negociaciones confidenciales, donde fueron acordados las bases de un régimen de autogobierno, en una primera instancia Jericó y la Franja de Gaza alcanzarían este estatuto, para avanzar en todo el territorio de Cisjordania.

Desde un principio, las posturas intransigentes sobre las colonias o asentamientos israelíes en los territorios ocupados, fijación de fronteras definitivas, retorno de los refugiados palestinos y la situación de Jerusalén Este, fueron las principales trabas hacia un proceso de paz y alcanzar la llamada “solución permanente”.

En 1994 fue establecida formalmente la Autoridad Nacional Palestina para la Franja de Gaza y Cisjordania (o Margen Occidental), conocida como ANP. Los territorios palestinos, fueron organizados en áreas A, B y C.

Las áreas tipo “A” estarían sujetas al poder de la ANP, donde tendría competencias judiciales, de seguridad, etc. Las áreas tipo “B” estarían bajo control civil palestino, pero la seguridad en manos israelíes y las zonas tipo C, los israelíes mantendrían el control civil y de seguridad.

Cabe señalar que los palestinos que viven en áreas de control israelí siguen sometidos a un régimen de ocupación militar, que ha degenerado en muchos abusos y denuncias que las propias Naciones Unidas se ha pronunciado al respecto.

Los acuerdos de Oslo contenían una serie de plazos para alcanzar una paz duradera. Se tomaron como base las resoluciones de Naciones Unidas 242 de 1967 y 338 de 1973, en las cuales se instaba a las partes a cesar el fuego, retirar las tropas israelíes de Cisjordania y la Franja de Gaza, y sentar las bases para un proceso negociador.

Se fijó un plazo de cinco años para llegar a un acuerdo de paz, que terminaría con la creación del Estado palestino. No obstante los avances obtenidos y el optimismo que generó los acuerdos de paz, también fueron creadas las semillas de conflictos posteriores, unido al avance político de sectores duros y radicalizados en ambas partes.

La falta de continuidad en materia de control territorial, dado que las zonas A, B, y C quedaron separadas, haciendo de alguna manera inviable un estado palestino. Asimismo desde un primer momento también la ANP enfrentó una serie de problemas, especialmente por el ascenso de grupos radicalizados, como Hamas que con su campaña terrorista, no hizo más que complicar aún más las cosas.

Las posturas irreductibles de las partes, agregándole el estallido de la intifada en el 2000, dieron por tierra el memorando de 1998, con auspicios de Estados Unidos entre el premier israelí Benjamín Netanyahu y el presidente palestino Arafat.

La crisis por la Intifada, paralizó el proceso de negociaciones, los israelíes acusaron a la ANP, y especialmente a Yasser Arafat de impulsar esta rebelión, que por cierto fue hábilmente explotada por organizaciones radicalizadas, especialmente Hamas, que gracias a su fuerte implantación territorial, se había convertido en un actor de peso.

Uno de los dramas que ha tenido la causa palestina, es la gran cantidad de divisiones políticas entre los distintos grupos que buscan la creación de un Estado palestino, que en más de una ocasión llevó a duros encuentros entre sí, el último de ellos cuando Hamas se hizo con el control de la Franja de Gaza y expulsó al grupo Al Fatah, rama a la que pertenecía Yasser Arafat.

En 2002 apareció la llamada Hoja de Ruta, aprobada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y apoyada por el llamada Cuarteto: Estados Unidos, Rusia, Unión Europea y Naciones Unidas. La solución al conflicto la existencia de dos estados: Israel y Palestina. En 2004 con la muerte de Arafat, actor clave para los palestinos, abrió las puertas para una crisis mayor.

El nuevo presidente de la ANP, es Mahmoud Abbas, quien tiene que ser testigo de una nueva Intifada en 2005. Israel maniobró hábilmente, con su plan de construcción de muros de seguridad, reforzó su presencia en un área de interés económico y político que es Cisjordania, replegándose de la Franja de Gaza, donde el control de la ANP es endeble, dado que Hamas gracias a su infraestructura de organizaciones de caridad y asistencia logró tener fuerte incidencia en dicho territorio. Este vacío abrió las puertas para la creación de un “estado” dirigido por dicha organización terrorista.

En 2006, vino lo inesperado para Israel, la victoria de la rama política de Hamas en las elecciones generales palestinas con el 42.9%, abriendo la posibilidad de elegir primer ministro y formar gobierno. La respuesta de la comunidad internacional, especialmente Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y Naciones Unidas, exigieron el compromiso del nuevo gobierno palestino de Hamas, aceptar los acuerdos existentes en materia de paz.

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La ayuda internacional, vital para la supervivencia de la ANP, quedó congelada. Las fuerzas de Hamas se consolidaron en la Franja y terminó con la Operación Lluvia de Verano de 2006, donde fuerzas israelíes, invadieron el territorio, después de la captura de un soldado israelí en un puesto fronterizo.

En 2007, Hamas se apodera definitivamente de la Franja, donde son eliminados miembros de al Fatah y expulsado el jefe de seguridad de la ANP, Mohammed Dahlan.

A partir de este momento Israel mantiene un bloqueo aéreo, naval y terrestre, convirtiendo al territorio de Gaza en una tragedia humanitaria. El sufrimiento no sólo se potencia por el bloqueo, sino por el régimen impuesto por el Hamas, donde la disidencia a su poder no es tolerada.

Los lanzamientos de cohetes y ataques desde Gaza motivaron nuevas operaciones, siendo la más importante la de Plomo Fundido entre diciembre de 2008 y enero de 2009, que ha limitado seriamente la capacidad militar de Hamas.

En 2013, la Autoridad Nacional Palestina se convirtió en Estado palestino. Su intento de ingresar como miembro permanente de la Asamblea General de Naciones Unidas quedó frustrado, por una hábil maniobra diplomática israelí, apoyado por Estados Unidos. Finalmente, el Estado Palestino fue reconocido como Estado observador.

Una victoria simbólica, como el gran número de reconocimientos por parte de 139 gobiernos en todo el mundo, excepto países centrales de Europa, Canadá, Estados Unidos, Australia. Esto no ha impedido que la situación palestina siempre sea precaria.

El plan de anexión israelí.

Los palestinos están divididos de hecho en dos gobiernos rivales y cercados por Israel. Razones políticas, llevaron al gobierno israelí, especialmente de la mano del premier Netanyahu, apoyó sin tapujos la campaña de establecimiento de colonias en las zonas ocupadas. Se estima que unos 450.000 israelíes viven en 140 asentamientos, generalmente en las mejoras tierras del territorio de Cisjordania, apoyados por un gran despliegue de seguridad compuesto por fuerzas policiales, militares y barreras físicas.

Uno de los objetivos de esta política es el mantenimiento del control del estratégico valle del Jordán (unos 2400 km2, un tercio de la Cisjordania). En este último caso, tiene que ver con la defensa del territorio israelí, además de razones económicas.

Los argumentos son de carácter histórico y religioso por la parte Israelí, mientras que los palestinos sustentan sus reclamos en resoluciones de Naciones Unidas y los propios acuerdos a lo largo de los años se han negociado con Israel.

En una primera instancia el gobierno israelí mostró una clara intención de anexar los asentamientos, un hecho contrario al derecho internacional, pero con el claro objetivo de avanzar y continuar con un plan de anexión de territorios palestinos.

Israel ha tenido varios intentos de anexar los territorios en Cisjordania, previo a los acuerdos de paz, con sus contradicciones. Vale la pena recordar el llamado Plan Allon en 1967, que preveía la anexión del valle del Jordán.

La guerra de 1967, dejó Cisjordania en manos israelíes, dando inicio a un plan de asentamientos en territorios ocupados, acto ilegal reconocido por las propias Naciones Unidas.

El plan anexionista quedó a mitad de camino, solo Jerusalén fue incorporado oficialmente al Estado de Israel, quedando el resto del espacio cisjordano sujeto al régimen de ocupación militar y por ende aplicándose las normas del Derecho Internacional Humanitario, no obstante las garantías previstas por los Convenios de Ginebra, sucesivos gobiernos israelíes trasladaron población – colonos – a las zonas ocupadas, algo que está condenado por el derecho internacional, agregándose el traslado forzado, que es considerado una grave infracción a dichos Convenios.

La campaña anexionista sin ninguna duda tiene que ver con cuestiones de política interna israelí, dado que esto traería votos de sectores religiosos y nacionalistas Netanyahu preside un gobierno de minoría.

Incluso sectores políticos opositores de la coalición Azul y Blanco, señalan esta propuesta como una estrategia electoralista, de corto plazo. La viabilidad de este proyecto, en el caso de Netanyahu logre formar gobierno en las próximas elecciones, se basa en el apoyo de Estados Unidos.

La posición de la Casa Blanca se ha moderado, en parte, dado sus vínculos con el mundo árabe, donde existe una clara disputa con una creciente influencia rusa en el Medio Oriente, que lo convierten a Moscú en un actor clave, especialmente por su rol en el conflicto sirio. En su momento se habló de una cumbre de paz palestino israelí con auspicios rusos.

La comunidad internacional hizo saber su disgusto por la idea del gobierno israelí de anexar los asentamientos y el valle del Jordán. Países como Francia y Alemania dejaron en claro sus posturas. En cuanto a los palestinos, ellos dependen en buena medida de las reacciones de la comunidad internacional, dado su precaria situación.

No cabe duda que hace largo tiempo los Acuerdos de Oslo son letra muerta. Los palestinos están divididos en dos gobiernos, uno de ellos en manos de una organización terrorista, que por indiferencia de la comunidad internacional, se ha tolerado de alguna manera su existencia, siendo un factor de inestabilidad.

Pero también la indiferencia internacional ha permitido, la política de asentamientos israelíes en Cisjordania, haciendo del Estado palestino, algo inviable, dando argumento a las posturas radicalizadas dentro del amplio espectro político palestino. Las tensiones crecientes de la Casa Blanca con Rusia, unido a su relación complicada con los aliados de Europa Occidental, generan dudas en su posible intervención para buscar una salida al conflicto.

En cuanto a la posibilidad que Netanyahu cumpla con sus promesas, depende de su supervivencia al frente del gabinete israelí en las próximas elecciones, como del apoyo de Estados Unidos que otorgue a dicha idea, algo que no vemos factible por lo menos en el corto plazo.