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Israel: Los Seis Días que cambiaron la historia de Próximo Oriente

El 5 de junio de 1967, estallaba la célebre Guerra de los Seis Días. Israel, llevó a cabo un ataque preventivo contra sus vecinos árabes, que en pocas horas significó la destrucción de sus poderosas fuerzas aéreas egipcias. En este conflicto nació el mito de las Fuerzas de Defensa Israel.

Por: Jorge Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto Argentina


En mayo de 1948, nació el Estado de Israel, luego de sobrevivir al ataque de cinco estados árabes. En una brillante campaña militar, Israel, logró asegurar su existencia y extender el espacio asignado por la Partición de Naciones Unidas, permitiendo su viabilidad gracias a la continuidad territorial, lograda en la Guerra de Independencia.

El armisticio de 1949, dejó fronteras inestables, con constantes incursiones de grupos armados palestinos, desde los santuarios en Siria, Jordania y Egipto (especialmente desde la Franja de Gaza).

En 1956, con la crisis del Suez, Israel aprovechó la situación para golpear a su principal adversario, Egipto, destruyendo sus fuerzas en el Sinaí. Desde la perspectiva del discurso político, los dirigentes árabes mostraron a Israel como punta de lanza de intereses occidentales, cuando dicha operación, en parte se debía a la creciente amenaza egipcia y el apoyo a las acciones armadas en el sur de Israel.

En aquellos momentos el Oriente Medio estaba siendo sacudido por aires revolucionarios, teniendo epicentro en El Cairo, con el régimen nacionalista y panarabista liderado por el coronel Gamal Abdel Nasser.

La causa “palestina” fue empleada por los líderes árabes, como parte de su “argumento” nacionalista y anti occidental. Este discurso estaba en contradicción con la realidad de quienes iban a ser liberados.

Los palestinos de la Margen Occidental o Cisjordania, eran súbditos del rey jordano, que no tenía el más mínimo interés que estos tuvieran un estado en dicha área que generaba importantes recursos económicos a su empobrecido reino.

Gaza estaba sujeta a un gobernado militar egipcio. El fantasmal “Gobierno de Toda Palestina”, creado en 1949, por la Liga Árabe, fue disuelto por Nasser en 1959. 1967 fue un año crucial para Israel.


Un soldado israelí controla a prisioneros egipcios en Gaza durante la guerra de los seis días.


La situación económica no era la mejor, con recortes en la ayuda externa, el elevado gasto militar, que tenía un fuerte impacto para un país de dos millones de personas, a este contexto se agregó la escalada verbal de los vecinos árabes, en especial Egipto.

Dicho país, aliado a Moscú, recibió copiosa ayuda militar y económica. Las pérdidas de la guerra de 1956, fueron reemplazadas con armamento puntero.

Los sirios, también aliados de la Unión Soviética, mantuvieron una política agresiva con Israel, con constantes acciones armadas contra las granjas en el Norte de Israel, llegando a su punto álgido en abril de 1967, cuando poblaciones civiles fueron nuevamente atacadas con fuego de mortero y artillería, además de incursiones terroristas de al Fatah, lo que motivó el despliegue de medios de infantería, blindados y aviación de combate. Damasco fue sobrevolado por aviones cazas Mirage israelíes, como muestra de su poder militar y como un claro mensaje disuasivo.

En esos días el gabinete israelí, era un hervidero, el primer ministro Eshkol, considerado moderado, apostaba a una salida diplomática a la crisis que estaba en franco ascenso. La escalada era un hecho con el incremento de las fuerzas egipcias en el Sinaí, acompañado por la salida de la misión de Naciones Unidas en la zona.

Nasser subió la apuesta, una vez mas, en este clima de tensión, cerrando el Estrecho de Tirán, a buques de bandera israelí. El objetivo estrangular la economía hebrea, dado que el 80% de la importación de crudo, venía del puerto de Eilat, en el Golfo de Aqaba, vía de salida hacia el Mar Rojo por intermedio del Estrecho de Tirán.

Los árabes estaban en pleno proceso de prepararse para la guerra. El Secretario General de Naciones Unidas U Thant, intentó mediar y buscar una salida negociada con Nasser y sus aliados regionales.

Los intentos fracasaron, a pesar que el cierre del Estrecho, era contrario al Derecho Internacional. En esos momentos, Nasser anuncio la llegada de tropas de Kuwait,

Sudán al país. El rey Hussein de Jordania, a pesar de las diferencias políticas con Siria e Egipto, decidió embarcarse en la aventura bélica, para impedir no quedar aislado y por ende poner en riesgo su régimen, y aprovechar sacar partida de un eventual escenario de destrucción del estado israelí.

Las fuerzas de la Legión Árabe, nombre del ejército jordano, altamente profesional, fue concentrado en las fronteras con Israel.

Los aliados de Israel, Estados Unidos, Reino Unido y Francia, le hicieron saber al gobierno de Eshkol, que una aventura militar, sería bajo el propio riesgo de Tel Aviv.

La presión árabe sobre los países citados, no cabe duda influyeron en dicha determinación, de soltar la mano de alguna manera a Israel. El frente interno, era complejo, la opinión pública exigía al primer ministro tomar una decisión, en medio de la tormenta política que se vivía, fue llamado el célebre Moshe Dayan – el soldado más famoso de Israel – para encabezar el ministerio de Defensa, no sin resistencias del propio Eshkol.

El Alto mando militar israelí, tenía bien aceitados los planes de guerra contra los estados vecinos, a diferencia de los árabes, que esta era más retórica que real. El viaje del rey Hussein a El Cairo, alarmó al gobierno hebreo. Tarde o temprano vendría el golpe árabe, lo que implicaba que había que adelantarse a los acontecimientos. En la tarde del 3 de junio de 1967, el gabinete israelí, por quince votos contra dos, decidieron ir a la guerra. La suerte estaba echada.

Las Fuerzas de Defensa Israelí.

Las fuerzas militares israelíes en dos décadas, desde su origen en la milicia Haganá, en tiempos del Mandato Británico, había recorrido un largo camino. Las Fuerzas de Defensa de Israel, conocidas como “Zahal” se convirtieron en una fuerza profesional, pero manteniendo un sistema de servicio militar universal, de hombres y mujeres. Un verdadero “ejército ciudadano”, sumamente motivado y bien entrenado, gracias al enorme esfuerzo en materia de formación de sus cuadros permanentes.

Gracias al mejor nivel de vida y educación, Israel, contaba con un potencial humano de mejor nivel cualitativo que sus vecinos árabes, lo que impactaba en la calidad y preparación de las fuerzas militares.

Los limitados recursos humanos y económicos, impactaron en la estrategia de defensa y en la preparación para la guerra del estado israelí. Carente de profundidad estratégica, no quedaba otra opción que “llevar la guerra a la casa del enemigo”. Razones financieras impedían acceder a lo más de moderno del arsenal occidental, lo que obligó a la compra de equipo de segunda mano, junto a material nuevo, lo que económicamente y políticamente se podía adquirir.

La experiencia de la guerra de 1956, llevó al liderazgo militar a impulsar la creación de formaciones blindadas altamente móviles y con gran poder de fuego, junto a una poderosa fuerza aérea, verdadera elite, no solo por su material, sino entrenamiento y alistamiento de sus medios.

Francia en estos años fue el principal apoyo en materia militar, gran parte del material aéreo era de este origen: Mirage III, Súper Mystere, reactores de entrenamiento Fouga Magíster, helicópteros Alouette y Puma, además de aviones de transporte.

Estados Unidos aceptó vender tanques Patton M47/48 y el Reino Unido los Centurión, modernizados en Israel y que dieron un gran resultado con su cañón L7 de 105 mm. Los israelíes, apostaron a una mayor autonomía en materia industrial, desarrollando una importante industria, que permitió proveer soluciones para modernizar material anticuado, y desarrollar sistemas nacionales.

 

Los árabes en cambio dependían absolutamente de equipo importado, e incluso de asistencia extranjera para operar y mantener complejos sistemas de armas, especialmente de defensa aérea o mantenimiento de aeronaves.

Las Fuerzas de Defensa o FDI, organizadas bajo el mando unificado, tenían al frente a un Jefe de Estado Mayor General, con grado de teniente general, que contaba con amplio grado de autonomía en materia de decisiones estratégicas, por ende desde el mismo nacimiento, las fuerzas militares israelíes, nunca tuvieron conflictos interfuerzas, por haber sido desde el primer día, fuerzas conjuntas. Los árabes en cambio, si tenían problemas en materia de organización y los distintos ejércitos aliados no contaban con una adecuada coordinación.

Finalmente el sistema de defensa israelí, contaba con una poderosa comunidad de inteligencia, de gran nivel, de la mano de la célebre y legendaria MOSSAD. Esto permitía al liderazgo israelí, contar con una verdadera alerta estratégica y poder adelantarse en más de una situación a sus adversarios.

En 1967, esta alerta funcionó de manera brillante, lo que permitió a las FDI dar golpes demoledores.

Las fuerzas árabes tenían equipo moderno, especialmente soviético, pero tenían problemas de organización, infraestructura; los problemas sociales, impedían reclutar personal altamente calificado en cantidad.

Egipto era el país con las fuerzas armadas más importantes, los sirios habían recibido equipamiento moderno, pero el nivel de preparación era mediocre, y Jordania, en cambio de sus aliados egipcios y sirios, tenía como proveedores al Reino Unido y los Estados Unidos.

Sus fuerzas reclutadas entre las leales y feroces tribus beduinas, eran profesionales, bien conducidas y entrenadas. Esto era reconocido por los mismos israelíes, que destacaron la calidad del entrenamiento de las tripulaciones de tanques.

La guerra es una realidad.

Las semanas previas a la guerra, Israel mostraba signos de normalidad, incluso días antes del ataque, el ministro de Defensa, Moshe Dayan, dio un discurso moderado, descartando la posibilidad de un ataque a los estados vecinos. El jefe de las fuerzas armadas, general Isaac Rabin, se mostró como siempre, sin mayores tareas que las habituales. El engaño funcionó muy bien.

La Fuerza Aérea venía hace tiempo adiestrándose en el desierto del Negev, en una nueva táctica para sorprender a sus enemigos. Esta consistía aparecer de manera repentina, para que radares enemigos dieran el alerta a los cazas árabes.

Estos al calentar motores y rodar en la pista, para salir en busca de los aviones hebreos, eran un blanco ideal para los misiles de guiado por calor de los Mirage israelíes.

El 5 de junio a las 7.45 de la mañana, mientras los pilotos egipcios desayunaban, fueron sorprendidos por la alarma del centro de mando egipcio. Los aviones Mig calentaron motores y comenzaron avanzar sobre las pistas de despegue, para salir a la búsqueda de los enemigos.

En ese momento, los cazas israelíes habían lanzado sus misiles, pero también abrieron fuego de cañón y lanzaron una bomba rompe pistas, de factura israelí. En pocas horas, la poderosa Fuerza Aérea egipcia dejó de existir, más de 200 aviones estaban destruidos en sus pistas, y las fuerzas terrestres desplegadas en el Sinaí, como en la Franja de Gaza, quedaron si la vital cobertura aérea.

El general Israel Tal, comandante de una agrupación divisionaria – denominadas Ugdas – lanzó sus tanques, de la célebre 7ª Brigada Acorazada, sobre el nudo de Rafah, bien defendidos por tropas egipcias.

Los israelíes, envolvieron a sus enemigos, superaron sus defensas, y se dirigieron directamente hacia El Arish, en la península de Sinaí. En el alto mando árabe, reinaba confusión.

El mariscal Amer, comandante de las fuerzas egipcias, le hizo saber al rey Hussein de Jordania, que gran parte de la Fuerza Aérea israelí, había sido destruida. Los radares jordanos interceptaron aviones que ingresaban a espacio aéreo israelí, sin saber que eran los aviones que venían de destruir a la aviación egipcia, creyendo que eran árabes, los jordanos se lanzaron a la lucha.

En estas primeras horas, en las calles cairotas se respiraba aires de triunfalismo, los medios oficiales hablaban de grandes victorias, cuando la realidad era bien distinta. Los cazas Hawker Hunter jordanos, despegaron con el objetivo de atacar objetivos civiles y militares israelíes, sin gran éxito.

La respuesta israelí fue devastadora, empleando la misma táctica que la aplicada en Egipto, mientras los aviones jordanos cargaban municiones y combustible, fueron sorprendidos en tierra y destruidos. Irak, envió un bombardero Tu 16, que lanzó un ataque sin gran éxito en el Norte de Israel.

Las fuerzas terrestres israelíes, concentraron su esfuerzo en una primera etapa en el frente egipcio. En Gaza encontraron una importante oposición, que finalmente en pocos días fue superada y la ciudad fue tomada. Los generales Yoffe, Sharon, y Tal, fueron los artífices de la victoria en el Sinaí. En apenas cuatro días, ocuparon dicho espacio, derrotando a las fuerzas egipcias apostadas y llegando a la ribera del Canal de Suez. Una verdadera victoria relámpago.

En Cisjordania, las FDI libraron duros combates contra los jordanos, pero estos carentes de apoyo aéreo, quedaron a merced de la fuerza aérea israelí. En este teatro de operaciones, para Israel, había una serie de objetivos, muy caros al sentir nacional, especialmente Jerusalén Oriental, donde está el sitio más sagrado para el judaísmo, el Muro de las Lamentaciones.

El 7 de junio de 1967, a las diez horas, luego de duros combates callejeros, con tropas del rey jordano, soldados israelíes llegaron al Muro. En otros puntos de Cisjordania, a pesar de la tenacidad de los defensores, las fuerzas israelíes, se impusieron y en horas lograron expulsar a la Legión Árabe, al otro lado del río Jordán.

Mientras tanto el frente sirio, estaba relativamente estable, pero ello no impedía que existiera una amenaza potencial. Durante años los sirios habían bombardeado granjas israelíes, apoyado acciones terroristas, generando perjuicios económicos en la región de Galilea. El 9 de junio, fueron desplegadas fuerzas israelíes en la zona y en 27 horas, los Altos del Golán, habían sido ocupados y la bandera con la Estrella de David ondeaba en dicho territorio.

Una victoria espectacular

Israel perdió 777 soldados, y 2586 fueron heridos, además de 17 prisioneros. El bando árabe perdió entre muertos y heridos, unos 15.000 efectivos, 1200 prisioneros y enormes pérdidas materiales: 452 aviones, cientos de blindados, cañones, armamento de todo tipo que fueron tomados por los israelíes en grandes cantidades, además de 67000 km2 de territorio.

Esto fue especialmente grave para las economías jordana y egipcia. En el caso de Jordania, perdió el área que mayores recursos generaba, a través del turismo y la agricultura. Egipto, con la pérdida del Sinaí, fue privado del 80’% de la producción petrolera, el cierre del estratégico Canal de Suez., que significaba cientos de millones de dólares de ingresos por año.

Siria perdió el control de las fuentes del río Jordán, además de la posibilidad de proyectar fuerzas sobre el norte israelí, quedando vedada la posibilidad de un ataque sorpresivo y que Israel pueda ser cortado por dicho ataque.

La victoria israelí, conmocionó al mundo árabe, Nasser presentó su renuncia, rechazada por el Parlamento, no por el estrepitoso fracaso militar, sino que no había un sucesor son el suficiente peso político para hacer frente a la crisis que se avecinaba.

Hussein de Jordania, sobrevivió a la derrota, intereses occidentales, como de las petromonarquías, no desebaban que otro país, cayera en manos de un régimen revolucionario y pro soviético. Los palestinos, sin ninguna duda los grandes perdedores, quedaron en manos de la ocupación militar israelí, y la actividad guerrillera, como terrorista, quedó limitada seriamente, por la expansión de las fronteras israelíes.

Las FDI obtuvieron reconocimiento internacional, dado la magnitud de la victoria lograda y en tan poco tiempo, ante enemigos, abrumadoramente superiores. El acertado planeamiento, conducción como adiestramiento, fueron factores claves para la victoria. Las grandes “estrellas” del conflicto, fueron sin ninguna duda el Arma Acorazada y la Aviación de Caza israelíes, brillantemente conducidas y entrenadas.

Los tanques israelíes, una colección de medios nuevos como de segunda mano, modernizados localmente, gracias al entrenamiento, doctrina, pudieron imponerse ante los árabes, que contaban con medios modernos y numéricamente superiores.

El desarrollo de una industria de defensa nacional, permitió a Israel, tener cierto grado de autosuficiencia, en los momentos más críticos, lo que permitió reducir su dependencia de proveedores externos y por ende, no ser tan susceptibles a sanciones internacionales. Por otro lado, abrió las puertas a la exportación de armamento de origen israelí, que adquirió prestigio por su calidad y por haber sido “probado en combate”.

La imposibilidad de alcanzar una paz duradera, creó las condiciones para el estallido de otra guerra, la del Yom Kippur. No obstante ello, aquellos Seis Días del verano de 1967, no cabe duda que cambiaron la historia del Próximo Oriente. .

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