dom. Ago 18th, 2019

Diario el Minuto

Israel víctima o victimario

Setenta años de existencia de un fenómeno único.

El Estado de Israel cumplió siete décadas de existencia, que ha sido sin ninguna duda agitada. En un contexto geopolítico explosivo, su origen fue turbulento y desde comenzó a existir como Estado ha tenido que enfrentar numerosos conflictos. Esta democracia parlamentaria, modelo de desarrollo en la región, tiene a su vez un lado oscuro, la ocupación de las tierras palestinas.

El nacimiento del Estado de Israel, fue verdaderamente un hecho dramático. Los británicos desde 1917 detentaban el llamado “Mandato británico de Palestina” , en donde en su momento se habían comprometido a crear el “hogar nacional judío”, olvidándose que el territorio los árabes eran la inmensa mayoría y nos les agradaba para nada las promesas británicas.  En el marco de una política de “divide y reinarás” los británicos conservaron el mandato, dado su posición geográfica de alto valor estratégico.  El incremento de la inmigración judía, que se potenció con las persecuciones de la Alemania del III Reich, desencadenó una violenta revuelta árabe. El territorio se transformó en un verdadero “caldero”. El fin de la Segunda Guerra Mundial, llevó a millares de supervivientes de los horrores de la Alemania hitleriana, a viajar hacia Palestina. Los británicos aplicaron una política de restricciones en materia migratoria, con situaciones de violencia contra quienes intentaban llegar a la ansiada Palestina. Los árabes, eran un actor de importancia para el Reino Unido (el petróleo) y tenían gravitación en muchas decisiones de Londres en el Próximo Oriente.  Esto desencadenó la lucha abierta. Finalmente el Reino Unido de manera unilateral, decidió abandonar el Mandato. Las Naciones Unidas tomaron cartas en el asunto y aprobaron la histórica partición de Palestina: 10.000 km2 para Israel y 11500 km2 para el estado árabe palestino. Esto no fue aceptado por los Estados árabes y en pocas horas cinco ejércitos invadieron el territorio.

El Estado de Israel proclamado el 14 de mayo de 1948, tuvo que enfrentar la invasión y logró sobrevivir. En el medio de matanzas y violencia que ocurrieron entre las partes involucradas,  cientos de palestinos emprendieron el exilio, conocido como Nakba o catástrofe. Las fuerzas jordanas se quedaron con Jerusalén Este y Cisjordania, mientras que Egipto, con la Franja de Gaza.  Los jordanos decidieron anexar Cisjordania – por ser tierras fértiles y potencial económico – y Jerusalén Este. Las promesas de un estado palestino quedaron en la nada. Mientras que en la Franja de Gaza fue creado el “Gobierno para Toda Palestina” bajo supervisión de la Liga Árabe, y luego por Egipto. En 1959, este gobierno palestino fue disuelto y se impuso un gobernador militar egipcio.  Mientras los palestinos quedaban a merced de los Estados árabes, Israel comenzó la construcción de un Estado, con grandes dificultades, especialmente por el drama del terrorismo, los incidentes fronterizos. Todo ello cambió con las guerras de 1967 y 1973, donde Israel incorporó la Franja de Gaza, Cisjordania y los Altos del Golán (Siria).  Ahora se transformaba en potencia ocupante y comenzó a colonizar los territorios palestinos, lo que generó condenas internacionales y el no reconocimiento de dicha política de hechos consumados.

Los palestinos divididos en diversos grupos, destacándose como el más relevante la OLP, recurrieron a la guerrilla y el terrorismo. Esto llevó a Israel, a la aventura libanesa, en el marco de una guerra civil de dicho país, siendo una de las consecuencias de dicha intervención la aparición de un poderoso movimiento, el Hezbollah, un actor no estatal, que ha sido un verdadero desafío a la seguridad israelí. Sin ninguna duda, Líbano fue uno de los grandes fracasos de la política israelí en la región.

Tanto gobiernos de derecha como de izquierda en Israel mantuvieron la misma política de colonización de los territorios ocupados de 1967. La situación de los palestinos continuó deteriorándose, que fue el caldo de cultivo para el fenómeno de la “intifada” en los 80.  Israel para debilitar a la OLP, organización nacionalista, secular y de izquierdas, promovió el desarrollo de actividades de “estudiantes del Corán”, que luego darían origen a HAMAS, la rama palestina de los Hermanos Musulmanes. Este grupo, alimentado por Irán y Siria, por razones tácticas, no ideológicas, se transformaría en una seria amenaza a la seguridad israelí.

La creación de la Autoridad Nacional Palestina en 1992, que para muchos era un paso hacia la paz verdadera, finalmente resultó un fracaso, por muchos motivos. Las posturas irreductibles de Yasser Arafat respecto a Jerusalén, los sectores duros de la derecha israelí, los extremistas palestinos que se oponían y lo siguen haciendo a cualquier acuerdo con el “enemigo sionista” a través del accionar terrorista. La citada Autoridad, ahora devenida en Estado palestino, es una realidad formal, más que real, ante la política israelí de colonias y la captura de la Franja de Gaza por parte de HAMAS.

En estos setenta años, Israel, apostó por programas de desarrollo integral, un país agrario, se transformó en una potencia tecnológica de primer orden. La industria de armamento, surgida por necesidad propia, es una de las más prestigiosas del mundo, aporta miles de millones de dólares; a eso se une la innovación tecnológica en las áreas de informática, electrónica. Israel tiene su propio “Sillicon Valley”. Una de las razones del éxito, ha sido no solo la educación, sino los orígenes de millares de judíos que han venido a Israel, que han aportado sus peculiaridades de sus lugares de origen. El modelo socializador del servicio militar universal, contribuyó a la cohesión nacional y ha forjar un peculiar espíritu de sacrificio. Los días de inflación e inestabilidad de los 80 han sido superados por una economía sólida y altamente competitiva.

Israel, es un estado aislado de sus vecinos, más allá de los acuerdos de paz de 1973 con Siria y Egipto, y ciertos acercamientos informales con Arabia Saudita, en atención a la amenaza iraní. La guerra de 2006 contra el Hezbollah, ha sido un fracaso estratégico, no ha hecho más que consolidar dicho grupo – sostenido por Irán – y ahora, que forma parte del gobierno libanés, para más de un experto soplarán aires de guerra.  Los responsables de la seguridad israelí, tienen mucho de que preocuparse, dado que millares de combatientes de Hezbollah se han curtido en los campos de batalla sirio, y la red de comunicaciones, logística  y comando y control destruida en 2006, ha sido mejorada y reconstruida., apoyado por una potencia regional emergente, Irán. Las cosas se ponen más complicadas, dado la decisión de Trump de abandonar el acuerdo nuclear, que sin ninguna duda tendrán consecuencias para la seguridad regional.

Israel tiene una alianza privilegiada con Estados Unidos, reforzada aún más con la llegada del presidente Donald Trump, cuya política en el Próximo Oriente, es afín a los halcones de Jerusalén. Esta alianza incluye una generosa ayuda militar de US$ 3.000 millones, pero que de alguna manera también condiciona la política israelí. En su momento la idea de un acercamiento con Siria, por los Altos del Golán, quedó en la nada por la oposición de Estados Unidos. La decisión de la Casa Blanca de traslada la embajada norteamericana a Jerusalén, en el marco de un reconocimiento como capital del Estado de Israel, no hizo más que alimentar la violencia, que ha tenido como saldo más de treinta muertos en la Franja de Gaza, y las críticas de los países árabes. Por otro lado, Israel, condicionado en cierto punto por su alianza con Washington, apoya la política de Estados Unidos en Siria, el viejo enemigo previsible de Israel. No cabe duda que el caos y las divisiones árabes en cierto punto benefician a Israel, pero para nada lo benefician con el crecimiento del salafismo y el yihadismo. ISIS y Al Qaeda pueden encontrar adeptos – si es que no los hay ahora – en muchos palestinos descontentos por décadas de ocupación, gobiernos de al Fatal y el Hamas, que no han cumplido con sus promesas de liberación y unidad nacional. Las pésimas condiciones que viven millares de palestinos, pueden ser un ámbito donde estas organizaciones puedan reclutar militantes. Política que ha tenido éxito, en las barriadas marginales de Egipto, Marruecos y otros puntos del mundo árabe.

Israel, ha sobrevivido a duras pruebas, no cabe duda que su clase dirigente, estuvo  a la altura de las circunstancias, creando una sólida democracia parlamentaria y dotando al país de una sólida economía basada en la innovación. Pero por otro lado, hay contradicciones, particularmente con el bloqueo impuesto a Gaza, que no ha hecho que darle “poder territorial” a la organización terrorista Hamas, el drama de los territorios ocupados en Cisjordania, que contribuye a radicalizar la opinión pública palestina, un alineamiento a políticas, que pueden llevar a Israel a escenarios de guerra, que pueden generar problemas para el largo plazo. Estamos ante un fenómeno único, que con las limitaciones geográficas, no impidió que el país sea considerado del primer mundo y una de las más importantes potencias militares del mundo, pero mientras por un lado el país sorprende por su sociedad, instituciones y economía, tiene un lado oscuro, el de la ocupación y la opresión de millones. Sin ninguna duda Israel ha sido y es víctima, pero también es victimario.

Por el Dr Jorge Alejandro Suárez Saponaro

Corresponsal del Diario el Minuto en Argentina

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