Mar. Sep 29th, 2020

Israel y un golpe audaz: acuerdo con los Emiratos Árabes Unidos

Israel y un golpe audaz: acuerdo con los Emiratos Árabes Unidos

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Israel y Emiratos Árabes Unidos firmaron un Acuerdo que implica la normalización de las relaciones diplomáticas y el compromiso israelí de no anexar Cisjordania.


Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director Diario El Minuto para Argentina


El acuerdo entre ambos países, considerado histórico, dado que ningún país del Golfo Pérsico tiene relaciones diplomáticas con Israel, en solidaridad con la causa palestina, fue anunciado por el presidente Donald Trump.

Cabe señalar que Estados Unidos ofició como mediador en este acercamiento. En la declaración conjunta suscripta por el premier israelí Benjamín Netanyahu y el jefe de Estado de los Emiratos Árabes, Mohamed bin Zayed, en el cual señalaron que este logro histórico ayude al avance de la paz en Medio Oriente.


General recognition of the great work and leadership of the Emirates in the international fight against the coronavirus | Atalayar - Las claves del mundo en tus manos

Jefe de Estado de los Emiratos Árabes, Mohamed bin Zayed


Mas allá de las declaraciones públicas de buena voluntad, este acuerdo, no es más que el “blanqueo” de un vínculo informal que tienen los dos países desde hace tiempo. El creciente poder de Irán en la región, robustecido por las crisis de Siria e Irak, es motivo de preocupación de los regímenes conservadores árabes del Golfo Pérsico, que desde el triunfo de la Revolución Islámica, ven el mensaje de Teherán como “subversivo”, agregándose las aspiraciones del régimen de los ayatollahs de convertir a Irán en una potencia de primer orden.

Desde la creación de los Emiratos Árabes Unidos en 1971, los israelíes tenían vedado su ingreso a dicho país, requiriendo un permiso especial. El gobierno de Abu Dhabi se mantuvo firme junto con el resto de los estados árabes de no tener vínculo alguno con Israel Un ejemplo de esta política fue el veto a la tenista israelí Sharar Peer al torneo internacional en Emiratos Árabes en 2009, que ocasionó fuertes protestas y el correspondiente reclamo del gobierno de Tel Aviv.

En 2013, en el marco del campeonato mundial de Natación, los atletas israelíes no pudieron lucir los colores nacionales, excepto los nombres de cada atleta en su indumentaria. La tensión se incrementó en 2010, sustancialmente, con la muerte del jefe del grupo extremista palestino Hamas, Mahmoud al-Mabhouh, que apareció muerto en un hotel de Abu Dhabi, siendo considerado culpable de ello, el servicio secreto israelí, la famosa Mossad de la autoría del hecho.

En 2015 el Ministerio de Exteriores israelí anunció la apertura de una representación en Emiratos Árabes, aunque de carácter informal, fue un paso para promover el acercamiento entre ambos países. En ejercicios militares en Grecia, en 2017, pilotos de las Fuerzas Aéreas de ambos países participaron en ejercicios conjuntos. En 2019, el gobierno de Emiratos Árabes, condenó la injerencia de Hezbollah en la política libanesa, siendo una señal indirecta en apoyo a Tel Aviv.

Las medidas de confianza continuaron con el arribo de un avión de la línea área nacional de Emiratos, Ethihad, al aeropuerto internacional de Tel Aviv, llevando ayuda humanitaria a las poblaciones palestinas. En esos momentos el premier israelí, anunció la cooperación con Emiratos Árabes en el combate a la pandemia global del COVID 19.

Desde Estados Unidos, el embajador de Emiratos ante dicho país, dejó en claro que las conversiones y el acercamiento entre ambos países estaban supeditados a la política israelí sobre Cisjordania. El congelamiento del plan de anexión, abrió paso al inicio de la instalación de embajadas y conexiones aéreas.

Este proceso de acercamiento con uno de los principales actores del Consejo de Cooperación del Golfo (entidad que engloba a las ricas petromonarquías de Bahrein, Qatar, Kuwait, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Omán), tuvo sus primeras señales con la visita en 2018, del primer ministro israelí Netanyahu a Omán.

El proceso de acercamiento ha sido lento, pero sin ninguna duda esto pone en evidencia la existencia de comunicaciones de manera informal entre los países del Golfo e Israel. La creciente amenaza iraní, su consolidación como actor regional en los conflictos de Yemen, Líbano, Siria e Irak, son un llamado de atención y de preocupación de los estados árabes conservadores, que buscan contener el avance de Teherán. Israel con su hábil diplomacia ha encontrado su oportunidad.

En materia de política interna, el premier israelí, que tiene bastantes problemas, con cuestionamientos por corrupción, el manejo de la crisis del COVID 19 y las polémicas ideas sobre Cisjordania, este acuerdo, seguramente buscará capitalizarlo a favor de su futuro político y conseguir un nuevo mandato como jefe de gobierno.

Emiratos Árabes Unidos tiene una agenda regional propia, con la idea de incrementar su autonomía respecto al poderoso vecino saudita. En materia económica, los Emiratos son una potencia y se han convertido en un centro de inversiones de primer orden, acompañado por un ambicioso programa militar que le ha permitido en dos décadas contar con potentes fuerzas armadas, equipadas con lo mejor del arsenal que puede proveer tanto Europa como Estados Unidos, y en menor medida Rusia.

Este acuerdo posiciona al gobierno de Abu Dhabi de manera privilegiada en relación a Estados Unidos y lo puede convertir en un actor clave para que los otros estados del Golfo Pérsico inicien su acercamiento a Israel. La amenaza iraní, demanda que los países de la región, estrechen sus lazos con Estados Unidos, factor clave para tener acceso a su arsenal militar y llegado el caso, una intervención directa de este país en caso de una crisis de mayor magnitud con Teherán. Los Emiratos Árabes esperan obtener importantes beneficios, no solo en materia de defensa y seguridad, sino en materia de inversiones, investigación científica, y quien sabe acceder a tecnología nuclear.

Pero el frente interno, no está exento de posturas críticas, no en vano la Procuración General hizo saber que existe una aplicación móvil para denunciar comportamientos hostiles hacia la sociedad y el gobierno, que habilitaría a reforzar el control especialmente en redes sociales, imponiendo multas y hasta penas de prisión. Herramienta eficaz que sirvió para neutralizar la crisis que hubo con el vecino Qatar en 2014, por su acercamiento al efímero gobierno de los Hermanos Musulmanes de Egipto y con Irán.

Las autoridades de Emiratos saben que este tipo de acuerdos pueden ser utilizados con suma habilidad por grupos radicalizados, que tienen en sus agendas el derrocamiento de las monarquías de la región.

Las reacciones favorables al acuerdo se hicieron llegar desde Bahrein y Omán, el resto de los países del Consejo del Golfo guardaron silencio, especialmente la poderosa Arabia Saudita. Qatar también mantiene silencio, no obstante tener conversaciones informales en el marco de la ayuda que envía a la Franja de Gaza y Cisjordania.

Turquía reaccionó de manera negativa, criticando el acuerdo, a pesar de tener vínculos comerciales. Erdogan rompió la histórica relación entre Israel y Turquía, con su apoyo a la Franja de Gaza con la llamada “Flotilla de la Paz” que intentó vulnerar el bloque impuesto por Israel.

La radicalización del gobierno de Erdogan, cada vez más autoritario e islamista, critica abiertamente para el consumo de su electorado. La crisis económica que azota al país, el creciente autoritarismo, le restan popularidad y por ende precisa de alguna manera distraer a la opinión pública, o por lo menos reforzar su alianza con su base electoral. Obviamente, Irán criticó también la medida.

Arabia Saudita ha optado por no decir nada, especialmente por su situación interna y no alimentar sectores extremistas, tanto en la poderosa minoría chiíta, sumamente reprimida y tratados como ciudadanos de segunda clase como en sectores sunnitas, que puedan ver un acercamiento a Israel como una amenaza a la estricta visión del Islam que tiene el régimen. Sea como fuere, el acuerdo con Israel y Emiratos Árabes, estrecho aliado del régimen saudí, divide los ánimos en la región.

Los grandes perdedores de este acuerdo son los palestinos. De por sí divididos en dos gobiernos, el extremista Hamas que se mantiene firme en la Franja de Gaza y al Fatah en Cisjordania, sumamente dependientes de la ayuda externa, el Estado palestino, está en un callejón sin salida. A pesar de las críticas que se hicieron saber desde el gobierno en Ramallah, no deja de ser una mera acción declarativa.

Israel con este acuerdo ha logrado congelar la cuestión palestina, a cambio de mantener sin efecto el plan anexionista en Cisjordania – por lo menos por un tiempo – y mantener aislado a los palestinos; sentar bases para poder crear un verdadero frente común con Irán y adoptar acciones para reducir o por lo menos limitar su creciente influencia en la región; dividir a los estados árabes, dado que ha generado posturas diferentes, desde el tímido apoyo de Oman y Bahrein, a generar dudas en los otros estados del Golfo, con reacciones negativos de sectores políticos, que generan contratiempos a los delicados equilibrios de poder de los regímenes conservadores, además de las perspectivas económicas para Israel en la región.

Estados Unidos logró un primer paso para romper el histórico aislamiento que tuvo su aliado clave en la región, y hacer sentir su posición de actor de peso en la región, especialmente por los intentos de China y

Rusia de avanzar en un área de alto valor estratégico de alcance global, y la búsqueda de construir un cerco sobre Irán.