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Japón: La tierra del Sol Naciente

El Minuto | Nuestro Corresponsal viajero, el Dr Alberto Maestre Fuentes, nos cuenta en esta nota, otro de sus viajes, esta vez al lejano Japón. País que atrae a numerosos turistas de todo el mundo, atraídos por su cultura, historia, y sus avances tecnológicos que sorprenden al mundo

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto Argentina

Alberto, cual fue el motivo de viajar a un lugar tan lejano como Japón. Como fue ese viaje desde España hasta Tokio.

A principios de 1972, cuando tenía 8 años de edad, mi tío y padrino Alberto Crespo, acompañó a los entonces príncipes de España, Juan Carlos y Sofía, en el viaje oficial que estos realizaron a Japón, en su calidad de periodista.

De vuelta a casa, sus magníficos relatos de ese país lejano y todo lo que trajo de allí, me causaron tanta impresión que desde entonces Japón se convirtió todo un referente que algún día debería visitar.

Cuando comencé a viajar, Japón no estuvo entre los primeros destinos por cuanto representaba un destino muy caro y me presupuesto no me lo permitía.

Finalmente, 30 años después del viaje de mi tío Alberto, en 2002, pude cumplir mi sueño de visitar el país del “Sol Naciente”.

Volé con Air France, desde Barcelona a París y de allí, después de un tránsito breve de dos horas, directo al aeropuerto de Narita de Tokio, en un Boing 747.

Recuerdo que el avión oficial de mi tío, en 1972, tuvo que hacer desde Madrid, escala en Nueva York, Angorache (Alaska) y Honolulú, antes de llegar a su destino final Tokio.

Eso era debido que en aquella época España y la URSS no mantenían relaciones diplomáticas y los vuelos españoles no podían sobrevolar el espacio soviético.

En cambio, mi vuelo de París a Tokio cruzó toda Siberia y entró por Japón desde el mar de la China. En total desde que salí de Barcelona hasta la llegada a la capital nipona fueron unas 16 horas.

El aeropuerto de Narita está bastante lejos del centro de Tokyo. Exactamente unos 60 kilómetros.

Tenía dos opciones de llegar al hotel. O bien por tren o autobús, puesto que la opción del taxi era prohibitiva y la había descartado por completo. Si no recuerdo mal el precio del taxi en 2002 representaba al cambio unos 200 euros.

Opté por el autobús que hacía parada en los hoteles más importantes de la capital. Me costó al cambio unos 60 euros de entonces.

Mi hotel era el fantástico The New Otani, uno de los mejores en que me alojado desde entonces.

Cuales fueron las ciudades que decidiste visitar y las razones de ello

Sólo pude visitar Tokyo y Kioto. Por supuesto hubiera visitado más ciudades, pero el presupuesto y falta de tiempo no daba para más. Así que me dediqué a estas dos grandes ciudades y valió la pena, pues las recorrí a fondo.

Escogí Tokyo como comienzo del viaje pues era la que más me atraía de todas las ciudades japonesas.

La capital. Con sus distintos barrios y centros y su bahía.

Había leído mucho sobre su historia y su arquitectura.

Hay que señalar que la mayoría de ciudades japonesas fueron gravemente dañadas durante la segunda guerra mundial.

Tokyo no fue la excepción. Y hoy en día nos encontramos una capital japonesa que es la envidia de muchas otras capitales del mundo.

En cambio, Kioto la escogí por su pasado glorioso y poder contemplar sus magníficos templos y castillos. Además, fue una de las pocas ciudades japonesas que no sufrió los bombardeos durante la guerra.

Que te sorprendió de Japón, apenas arribado al país. Cuales fueron tus sensaciones al estar en un país completamente extraño a la Vieja Europa.

Nada más bajar del avión, me sorprendió la amabilidad del personal, así como la de los policías en el control de pasaportes. El silencio y la educación se palpan desde el primer momento.

Esta premisa se dio en todo el viaje. Nunca vi ni una mala cara ni malos modos durante todos los días en que estuve.

Paseando por sus calles y en el metro, a la mínima que veían que consultaba el mapa, no dudaban en acercarse e intentar ayudarme como podían, pues un porcentaje elevado de la población no sabía apenas inglés, pero realmente eso no importaba, pues con paciencia y gestos, al final siempre servía de algo. Y siempre finalizaban con una sonrisa y una despedida a la japonesa, es decir haciendo una reverencia.

Hablando del metro. Su organización y limpieza es impactante.

Por otra parte, cruzar las calles repletas de personas no daba sensación alguna de agobio ni de caos, pues el civismo es una de las máximas de ese país.

Recuerdo que los occidentales viajeros representábamos una minoría y siempre que coincidíamos nos saludábamos alegremente.

Sobre los comercios puntualizaré un detalle que me sorprendió enormemente. En Barcelona tenemos algunas pequeñas tiendas de lujo como Cartier, Louis Vuitton y similares, pero ocupan espacios muy pequeños. En cambio, en Tokyo, estas grandes marcas están mucho más presentes, pero no en pequeños locales o espacios, como en mi ciudad, sino en edificios enteros. Eso francamente me llamó mucho la atención. El poder adquisitivo tan elevado del pueblo japonés.

También la seguridad. A pesar de los millones de habitantes que viven en la capital japonesa, se respiraba una seguridad enorme y apenas había vigilancia policial.

Y que decir de los trenes de alta velocidad, los “trenes balas”, los Shinkanssen que unen todo el país desde los años setenta del siglo pasado a más de 300 kilómetros por hora.

Cada “tren bala” que funciona como un auténtico metro, está compuesto por innumerables vagones. No puedes llegar a distinguir entre la cabecera y el final del convoy.

Cuando llegas al andén, el mismo está marcado con los números de cada vagón. Sólo debes buscar el tuyo y no falla, cuando entra el tren, justo se para enfrente y ya tienes delante la puerta de tu vagón para que puedas acceder sin ningún rodeo o espera.

Todo está organizado hasta el más mínimo detalle.

Como te trataron los japoneses. Que aspectos resaltarías de su cultura, gastronomía.

Me sentí muy bien entre ellos, pues me hicieron sentir especial y bienvenido a su país. A pesar de ser una cultura tan distinta a la nuestra te encuentras cómodo y con ganas de entenderla e intentar participar de ella dentro de tus pobres posibilidades.

A la mínima te preguntaban de donde eras y si te gustaba su país.

Lo más destacado para mi de la cultura japonesa es su respeto hacia el prójimo. El intentar no perturbar a los demás e intentar controlar sus emociones.

En cuanto a la gastronomía, tan distinta también a la nuestra, me sorprendió la variedad de platos que pueden existir y lo delicioso que son la mayoría.

Que lugares históricos te sorprendieron. Que razones te llevaron a visitarlos

El palacio imperial de Tokyo con su gran foso que lo rodea en el centro de Tokyo era un lugar que quería conocer, pues todavía es la residencia oficial de los emperadores. Allí vivía el emperador Hiroito cuando dejó de ser considerado divinidad como consecuencia de la derrota del Japón en 1945.

En Kioto, visité y me impactó, entre otros lugares, el castillo Nijo en Kioto del siglo XVII con sus grandes salas de tatami.

El Pabellón Dorado, ubicado en un entorno maravilloso, enfrente de un estanque es todo un espectáculo y que te pasarías todo el dia.

El barrio de Gion con sus calles estrechas te transporta al pasado, sobre todo cuando ves salir de las casas de madera a las geishas tan delicadas y majestuosamente vestidas y maquilladas.

En cambio, la estación de tren de la misma ciudad, te lleva a otra época también, pero esta vez del futuro. Es un contraste brutal.

¿Japón es un país para hacer turismo? Regresarías y que lugares te quedaron pendiente para ir?

Es un país ideal para hacer turismo y por tu cuenta. Nada de viajes organizados. Con una guía tipo Lonely Planet nunca hay problemas.

Actualmente es más económico que cuando fui e incluso puedes adquirir a buen precio, antes de salir, un bono para los trenes de alta velocidad durante las semanas que desees.

Por supuesto que regresaré. O eso espero.

Hay tanto que ver todavía allí.

Osaka, Hirosima, sin mencionar el entorno del monte Fuji, entre otros. Pero también para regresar a mi querido Tokyo, pues es una de mis ciudades favoritas junto con Nueva York y Londres.

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