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Khatri Dadda, cómo tratan a un preso político saharaui

El Minuto | Khatri Dadda tiene 23 años. Nació en Smara. Se significó por hacer reportajes fotográficos denunciando la brutalidad de las fuerzas de ocupación. Se le atribuye un vídeo que graba un linchamiento por paramilitares el 7 de junio de 2019 https://t.co/A3PS74gak5 y se comenta que ese vídeo le costó los veinte años de cárcel a que le han crucificado. La acusación fue otra. Firmó el atestado sin saber leer en árabe, sin abogado, sometido a coacciones por la policía judicial. El juicio, una farsa, como siempre.

Le detuvieron en comisaría el 24 de diciembre de 2019, cuando iba a hacer un trámite, y ya no salió. Pasó seis meses en una celda abarrotada, infestada de insectos, de chinches y de ratas, en El Aaiún. Contrajo la sarna. Le tuvieron 21 días en aislamiento nada más llegar a la cárcel.

Le trasladaron a la terrible cárcel de Ait Melloul, en Marruecos, algo que el IV Convenio de Ginebra prohíbe. Los presos de un territorio ocupado tienen que cumplir condena en ese territorio ocupado, no en el del ocupante.

Hace 5 meses han repetido el aislamiento por otras tres semanas. Sigue con problemas en la piel, pero no le curan. Está en una celda de 4×2 metros que comparte con catorce presos comunes.

La comunicación con la familia es difícil. Están separados por un cristal y no se oyen, por los gritos de las demás familias que quieren hacerse oír. Los guardianes lo escuchan todo. En general, los presos no cuentan muchas de las crueldades que se cometen contra ellos para no preocupar a la familia y para que no haya más represalias. La última visita fue hace 3 semanas. Habla por teléfono con su familia los lunes y los jueves unos 4 o 5 minutos.

No come nunca caliente. La comida de la cárcel es inaceptable, no dejan traer comida a la familia, así que compran en la tienda de la cárcel.

Este relato de la situación individual de Khatri Dadda pretende dar una idea de cómo viven los 44 presos políticos saharauis. Las condiciones son similares, no sólo porque los juicos que les condenaron se apoyan en una auténtica manipulación de hechos sino por las condiciones en que padecen su cautiverio. Y esta situación es de su incumbencia, Sr. Ministro.

Khatri ha presentado una petición para que se le cambie de cárcel, a Marrakech, a Bouzakarn (Marruecos). Fíjese que ni siquiera pide –por inalcanzable- que se le traslade a una cárcel de los territorios ocupados. Sólo quiere salir de ese lugar especial de tormento que es la cárcel de Ait Melloul.

Ayúdele. Tenga coraje y empatice con esos presos cuyo único pecado es la dignidad de defender los derechos humanos y la autodeterminación. España, la potencia administradora del Sahara Occidental, se lo debe.

Cristina Martínez Benítez de Lugo

Movimiento por los Presos Políticos Saharauis

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