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Kosovo: Un Protectorado de la OTAN

El Minuto | En septiembre de 2021, se iniciaron los juicios por crímenes de guerra por parte del extinto Ejército de Liberación de Kosovo. El surgimiento de este estado, ha sido consecuencia de la Guerra de Kosovo (1998-99) donde el mundo quedo conmovido por los crímenes cometidos por las fuerzas yugoslavas, a los que se agrega ahora la verdad sobre la actuación de las guerrillas nacionalistas.

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto para Argentina

La instalación de una administración internacional, dio paso a la creación de un Kosovo independiente, que respondió a determinados intereses en la Unión Europea y Estados Unidos. Desde su independencia, reconocida por 70 países, Kosovo tiene que lidiar son serios problemas internos y una excesiva dependencia de la ayuda externa.

La independencia de Kosovo, en 2008, sin ninguna duda respondió a intereses de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN – parte de ellos – violando los acuerdos de Rambouillet y las resoluciones de Naciones Unidas, especialmente la 1244 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El flamante estado, ha sido reconocido por setenta países, incluso tiene representación en el Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial, pero no todos en Europa, reconocen a Kosovo, y el ingreso a Naciones Unidas aún le está vedado. No cabe duda que en su creación, está vinculado a intereses estratégicos de Estados Unidos y de determinados aliados de la OTAN, apoyando la creación un estado independiente, que tiene serios problemas de viabilidad y que depende de la ayuda externa. El territorio tiene su capital en Pristina, una superficie de 10908 km2 y 1.8 millones habitantes, la mayoría musulmanes.

En el siglo VII, los Balcanes fueron ocupados por tribus eslavas, entre ellos los antepasados de los actuales serbios. En su proceso de expansión, ocuparon el actual territorio de Kosovo, siendo la etnia mayoritaria hasta el siglo XVIII. También la zona fue epicentro de diversos principados y reinos serbios, en pugna con el imperio bizantino. En el siglo XIII, la iglesia ortodoxa serbia, con el Patriarcado de Pec, logra la independencia religiosa de los serbios, teniendo su iglesia nacional.

Esto llevó que gran parte de Kosovo como de Metohija, se llenara de monasterios e iglesias serbias, con el correspondiente valor espiritual y político de dichas regiones para los serbios. La disolución del imperio serbio, dio paso a una serie de pequeños feudos y principados débiles, que poco pudieron hacer ante el expansionismo otomano. En 1389 en los Campos Mirlos, los serbios fueron derrotados en Kosovo, abriendo paso a siglos de opresión religiosa y cultural.

En el siglo XV, el dominio otomano se consolidó en la región de los Balcanes, y vino con ello un proceso de islamización de las poblaciones albanesas, y en menor medida croatas en Bosnia, y un reducido numero de serbios. Los pesados tributos para los no musulmanes llevaron a muchos serbios abandonar Kosovo e instalarse en el actual territorio de Voivodina. Aquí comienza el cambio demográfico de la región. El vacío llegado por los serbios, fue aprovechado por otros grupos, que se convertían al Islam, con el objetivo de obtener las ventajas que daban las autoridades otomanas.

En 1689, las fuerzas del imperio Sacro Romano Germánico, llegaron hasta Kosovo en su guerra con los otomanos. Finalmente no pudieron permanecer en dicho territorio, y ante la represalia de los turcos, muchos serbios se fueron de Kosovo, quedando solo una pequeña minoría. La Sublime Puerta, dado la creciente amenaza de las potencias europeas, impulsó una “albanización” de Kosovo, acompañado por el apoyo a la creación de núcleos islamizados leales al imperio otomano. En esta etapa histórica, surgieron los cripto cristianos, musulmanes solo de nombre, dado que en privado seguían manteniendo su identidad cristiana.

En 1877, el Imperio otomano estaba en retirada, tras ser vencido por los rusos, que se transformaron en un actor relevante en los Balcanes. La debilidad del imperio, con la derrota frente a Italia en 1911, impulsó una coalición de estados balcánicos, impulsado por Montenegro a declarar la guerra a Turquía.

El resultado fue la derrota de esta. Albania se convirtió en un estado independiente, Creta fue cedida a Grecia, Metohia pasó a Montenegro, y Serbia recuperó Kosovo, cuna de la cultura y fe serbia. Belgrado, presionó a las poblaciones musulmanas a emigrar de Kosovo, e impulsó la llegada de colonos serbios. En la Primera Guerra Mundial, Albania apoyó a las Potencias Centrales, con la esperanza de anexar Kosovo, pero no lo logró. La victoria de la

Entente, ratificó el control de Kosovo por parte del nuevo Reino de Serbios, Croatas y Eslovenos. Los albanokosovares apelaron la Sociedad de las Naciones, a fin de hacer valer sus derechos, sin ser oídos, especialmente ante el clima de persecuciones por parte del nuevo reino, que desde 1929, se llamaría Yugoslavia.

En 1941, las fuerzas alemanas invadieron Yugoslavia, junto a tropas italianas. Kosovo quedó en gran parte en manos de las fuerzas de ocupación italiana, otra parte bajo el gobierno títere de Serbia, impuesto por los alemanes, y otro sector en manos de Bulgaria. Las matanzas de serbios estuvieron a la orden del día en manos de milicias albanesas apoyadas por la ocupación Italiana, y luego por las SS alemanas, que crearon unidades formadas por musulmanes albaneses y bosnios, para hacer frente al ejército partisano del mariscal Tito. Al finalizar la guerra, Kosovo quedó envuelto en una lucha entre nacionalistas y partisanos, estos últimos favorables a permanecer dentro de Yugoslavia, triunfando estos últimos en 1946. Kosovo y Metohia, quedaron como un territorio autónomo dentro de la República Socialista de Serbia.

En 1963 fue creada la provincia autónoma, englobando las regiones de Kosovo y Metohia. En 1966 estallaron las primeras manifestaciones nacionalistas albanesas, con apoyo del régimen Enver Hoxha, pero la Primavera Kosovar, fue aplastada por el ejército yugoslavo. En 1974, la Constitución yugoslava, otorgó mayor autonomía a las provincias de Kosovo y Voivodina. Facultándolas de poder enmendar sus constituciones locales, sin intervención del gobierno serbio, pero este quedó supeditado a cualquier reforma con el consenso de sus “provincias autónomas”. Los albanokosovares iniciaron un proceso de hacerse con el control de medios de comunicación, el partido comunista local y las instituciones, imponiendo el albanés como única lengua en la radio y diarios locales.

En 1978, el grueso de los dirigentes comunistas locales, eran albaneses. Las tensiones nacionalistas entre serbios y albaneses fue acallada por Tito, que gobernó con mano férrea y silenció en general los nacionalismos locales hasta 1980, fecha de su muerte. La economía comenzó a resquebrajarse, el país tuvo que acudir al FMI y a sus planes de ajuste.

El régimen, curiosamente, en materia cultural, contribuyó a exacerbar los sentimientos nacionalistas de las repúblicas federadas, mientras que el modelo económico, generó una importante asimetría entre el norte y sur del país. Las mayores industrias y desarrollo económico se centraron en Serbia, Eslovenia y Croacia. En 1987, asumió en el liderazgo de la Liga de los Comunistas de Serbia, el sepulturero de Yugoslavia: Slobodan Milosevic. Este personaje adoptó una postura nacionalista, para granjearse popularidad y base social. En 1989 fue designado presidente de Yugoslavia, siendo testigo y artífice de la explosión yugoslava. Ese mismo año, la república serbia, recortó la amplia autonomía de Voivodina y Kosovo.

Los representantes de dichas provincias, para el Consejo Presidencial, órgano que intervenía en el sistema de rotativo de elección del jefe de estado, pasaron a ser designados por Serbia directamente, rompiendo el equilibrio frente a las otras repúblicas. En un discurso de neto corte nacionalista, en el aniversario 600 de la derrota frete a los turcos, Milosevic dejó en claro que el control sobre Kosovo era irrenunciable. La incapacidad de los principales lideres yugoslavos de llegar a un acuerdo, sobre el reparto de poder, y el interés de Milosevic de centralizar el poder, derivó en la crisis que terminó con la proclamación de la independencia de Eslovenia y Croacia, luego seguida por Bosnia, y Macedonia del Norte. La guerra era un hecho, dado que Belgrado no estaba dispuesto aceptar la secesión de las regiones más ricas. A ello se agregaba la idea de la Gran Serbia, que implicaba territorios en Bosnia y Croacia, poblados por serbios.

En julio de 1990, los diputados de la Asamblea provincial de Kosovo, se reunieron fuera de la sede oficial, y proclamaron a dicho territorio como una república federada más dentro de Yugoslavia. La Corte Constitucional federal, declaró ilegal la medida del parlamento rebelde kosovar, dado que los albanokosovares eran una nacionalidad, y no una de las naciones constituyentes de la República Federal. El 24 de mayo de 1991, el parlamento kosovar subió la apuesta, declaró la independencia y eligió a Ibrahim Rugova como jefe de estado.

El plebiscito convocado al efecto, boicoteado por las minorías locales, fue declarado nulo El flamante presidente intentó obtener el reconocimiento constitucional, pero no obtuvo ningún resultado. El gobierno de Belgrado restableció el estatuto de provincia autónoma. Rugova intentó resistir por la vía pacífica, creando instituciones paralelas, mientras que los serbios aceleraron la represión. Sectores radicalizados crearon el UCK o Ejército

de Liberación de Kosovo, que apeló al terrorismo desde un primer momento. Incluso fue incluido en la lista de organizaciones terroristas por los Estados Unidos, entre 1992-97. Líderes de esta organización armada, como Hashim Thaci, cometieron crímenes de guerra, como el tráfico de órganos de 300 serbios, además de tener vinculaciones con el crimen organizado.

El Tribunal Penal Internacional sobre crímenes de la ex Yugoslavia, juzgó en su momento a líderes yugoslavos/serbios, durante el conflicto armado entre las fuerzas federales de aquel país y las guerrillas pro independencia de Kosovo. El conflicto se saldó con 13.000 muertos. Milosevic, había ordenado una verdadera campaña de terror para expulsar a los albanokosovares, como quedó demostrado en tribunales internacionales. Los abusos por parte de ambos bandos estuvieron a la orden del día, generando el desplazamiento de más de un millón de personas. Intereses sobre esta área de alto valor estratégico, motivaron la intervención de la OTAN, que por medio de una campaña de bombardeos, logró poner fin al conflicto, bajo el amparo del Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas.

El Tribunal Especial para Kosovo, creado en 2015, para investigar y sancionar los crímenes cometidos por el UCK contra serbios, gitanos y albaneses contrarios a la guerrilla. En septiembre de 2021, Salih Mustafá, comandante de esta organización armada, se ha sentado en el banquillo de los acusados, por causas sobre tortura y muerte a civiles. Hashim Thaci, que llegó a ser presidente de Kosovo, se vio obligado a dimitir, al ser acusado formalmente por el Tribunal Especial de Kosovo por crímenes de guerra y contra la humanidad.

La intervención internacional y el “protectorado” de Kosovo.

Las rondas de conversaciones en la localidad francesa Rambouillet, entre el secretario general de la OTAN, Javier Solanas y representantes yugoslavos. Los acuerdos implicaban la autonomía de Kosovo, elecciones libres y la presencia militar y civil internacional para implementar el plan de paz.

Luego de una serie de modificaciones, a instancias de Rusia y Yugoslavia, con el objetivo de evitar cualquier término sobre autodeterminación, las partes firmaron los acuerdos, que colocaba a Kosovo bajo la administración de la OTAN, una fuerza de pacificación de 30.000 efectivos, además de una presencia militar y policial limitada yugoslava. Finalmente luego de la campaña de bombardeos, los militares yugoslavos acordaron con fuerzas de la OTAN, su repliegue. Así se inició la administración internacional del territorio.

En el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, fue aprobada la resolución 1244, donde decía el compromiso de todos los Estados Miembros con la soberanía y la integridad territorial de la República Federal de Yugoslavia”. En cuanto a la administración internacional provisional tenía como objetivo “una autonomía sustancial dentro de la República Federal de Yugoslavia.

La Misión de Naciones Unidas para Kosovo o UNMIK, se convirtió en el gobierno efectivo de Kosovo, y adoptó medidas, contrarias a la resolución 1244, estableciendo un régimen aduanero separado de Yugoslavia, emisión de moneda, documentos de identidad y pasaportes. En cierto modo, el territorio kosovar tuvo una peculiar forma de administración, que por razones políticas se fue desviando del objetivo de organizar un régimen de autogobierno. Los serbios del área de Mitrovica, quedaron bajo control yugoslavo.

En 2005, el ex primer ministro finlandés, Martti Ahtisaari, fue nombrado por el Secretario General de Naciones Unidas. Enviado Especial, dando paso a una serie de rondas de negociaciones, donde quedaron reflejadas las posturas de los albano kosovares y serbios. Los primeros abogaban por la independencia, mientras que los segundos aceptaban un régimen de autonomía.

Las posturas eran irreductibles al respecto. Entonces el Enviado Especial, recomendó en su informe la independencia de Kosovo. El argumento era que ocho años de administración internacional, había alejado cualquier posibilidad que Serbia recuperara el control del territorio, dado que se habían consolidado instituciones locales. En 1998, el Representante Especial para Kosovo, Michel Steiner, planteó un régimen especial para Kosovo, con un período de autonomía, previa a la independencia vía referéndum, pero con la condición de no buscar incorporarse al estado albanés, proteger las minorías nacionales, y los límites heredados de 1974. Desde un primer momento existía, como vemos, separar Kosovo de Serbia. Volviendo al informe de Ahtisaari, este reconoció problemas de viabilidad del fututo estado independiente de Kosovo, requirieron asistencia internacional, para consolidar la democracia, la pacificación y el respeto a las minorías.

La Unión Europea creó una misión civil, la EULEX, The European Union Rule of Law Mission in Kosovo, para apoyar la construcción de instituciones civiles, policiales y judiciales. Rusia denunció esta misión, como una maniobra para crear un estado independiente, alejándose de la resolución 1244.

Los cambios políticos en Serbia, en 2008, en su acercamiento con la Unión Europea, llevó a ceder posiciones, aceptar la misión EULEX, pero no el Plan Ahtisaari. El 17 de febrero de 2008, el Parlamento de Kosovo declaró la independencia, reconocida por más de 90 estados, Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial. La zona de Mitrovica quedó bajo control serbio. Países como Serbia, España, Brasil, Argentina, Chipre, Rusia, China, Eslovaquia y Rumania, desconocieron dicha declaración.

Un estado con serios problemas de gobernabilidad y un futuro incierto.

La creación del Estado de Kosovo, como entidad independiente, respondió a intereses políticos, en el seno de la OTAN, especialmente de Estados Unidos. Crisis humanitarias, como el caso de Somalia, la respuesta internacional, no fue la misma, incluso dicho país fue abandonado a su suerte, con una presencia discreta de una misión de estabilización, con una inversión de menos recursos, que los empleados en Kosovo. En otros casos, donde hubo graves conflictos internos, como Sudán, Congo, Georgia, por citar algunos ejemplos, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, mantuvo el principio de integridad territorial. En la opinión consultiva solicitada a la Corte Internacional de Justicia, en 2008, promovida por Serbia, el alto tribunal, avaló la declaración de independencia, donde esta consideró que la declaración de independencia, no contradecía a la resolución 1244.

Esto ha generado un interesante debate académico en su momento, especialmente sobre el carácter vinculante de la citada resolución para los Estados miembro de Naciones Unidas, como surge del art. 25 de la Carta, y tomando en cuenta la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia del 21 de junio de 1971 (Legal Consequences for States of the Continued Presence of South Africa in Namibia (South West Africa), donde claramente señala la obligatoriedad del cumplimiento de las resoluciones de dicho órgano, incluso para estados que hayan votado en contra de las resoluciones del Consejo, como también sean o no parte del mismo.

La Opinión Consultiva de 2008, omitió la tesis citada, de 1971, y también, para muchos expertos en derecho internacional, consideraron que no se contemplaron las peculiares circunstancias que afectan a Kosovo, como no estar encuadrado en la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, sobre autodeterminación de los pueblos, donde debe cumplirse dos supuestos: población autóctona y sujeta a dominación colonial. En este caso no se cumple dichos extremos.

En lo referente a la secesión, cuando esta no es aceptada por las partes involucradas, como el llamado “Divorcio de Terciopelo” que terminó con la disolución de Checoslovaquia en dos estados o el caso de Sudán del Sur, que se independizó luego de un referéndum, aceptado por el gobierno de Sudán. La comunidad internacional ha sido renuente a reconocer estados surgido de la secesión.

La minoría serbia, vive segregada del resto de Kosovo, en enclaves, siendo una parte del territorio, controlado por Serbia, donde la población local elige autoridades acorde al régimen constitucional serbio. La incapacidad de promover medidas de reconciliación por parte de la Autoridad Internacional que gobernó Kosovo, junto a las posturas nacionalistas y sectarias del liderazgo albanokosovar, facilita de alguna manera un vínculo distante y una escasa interacción entre las diversas minorías locales. Cabe agregar, que parte del liderazgo de Kosovo, ha estado involucrado en crímenes de guerra, lo que provocó la renuncia del presidente Thaci, que espera ser juzgado por un tribunal internacional.

Kosovo tiene serios problemas de corrupción, pobreza, desempleo y una fuerte presencia del crimen organizado, que es fuente de preocupación en las agencias policiales de la Unión Europea. La política local, responde a intereses clientelares. Por ejemplo el Partido Democrático de Kosovo, controla el servicio de inteligencia y las fuerzas de seguridad. El clientelismo, está representado por el desvío de recursos públicos para obtener el favor de clanes o grupos de un determinado territorio. La ayuda internacional es el sostén de la economía e instituciones locales, especialmente de la Unión Europea, la OTAN y el Banco Mundial. En la construcción del nuevo estado y sus instituciones, las elites locales han tomado decisiones, sin contar con la participación de la poblacion, como se observa en la redacción de la Constitución.

El alto desempleo juvenil, es otro factor de preocupación, unido a los altos niveles de corrupción, y la incapacidad de la clase dirigente de desarrollar la economía local y atraer inversiones importantes. Las privatizaciones llevadas a cabo por Hazme Thaci, cuando era primer ministro, dejaron a 75.000 personas sin empleo, en el marco de un manto de sospechas, que ante una justicia independiente, deja todas estas maniobras en la impunidad. Esto también está vinculado con su peculiar estatus jurídico, donde solo una parte de los estados soberanos del mundo reconocen a Kosovo como Estado independiente.

La economía informal domina la escena en el territorio, consecuencia de la guerra de los Balcanes, donde por necesidad, el antiguo grupo armado independentista UCK, se financió en parte por medio de lazos con el crimen organizado. Trafico de armas, drogas, y trata de personas, son un serio problema vigente.

La fragilidad del sistema económico queda reflejado al tener al euro como moneda legal, sin ser parte de la llamada “Eurozona”, lo que condiciona las políticas monetarias y financieras de Kosovo a otros intereses, con sus consecuencias La MINUK fue incapaz, como la UE y Estados Unidos de desmantelar las estructuras de corrupción, o tal vez, sean funcionales a determinados intereses.

Esta fragilidad condiciona la política externa de Pristina. La declaración de la independencia de 2008 abrió una barrera casi infranqueable entre serbio kosovares (2% de la población dado que muchos han emigrado) y albano kosovares (92% de la población). Hemos visto que los primeros con apoyo de Belgrado, mantienen en sus enclaves su moneda, sistema educativo y representantes en el parlamento. La misión de paz de Naciones Unidas, KFOR, presente en el territorio desde 1999, es responsable de la seguridad de los enclaves serbios, que por cierto están en torno a monasterios e iglesias ortodoxas anteriores al siglo XIII. El PIB per cápita es el mas bajo de Europa, el desempleo juvenil supera el 60%, y general alcanza el 30%. La emigración aporta, gracias a las remesas, el 17% del PIB.

La emigración es una constante en Kosovo, registrándose en la crisis política de 2014, el éxodo de más de cien mil personas en busca de empleo, especialmente en Alemania y Suiza. En la población serbia, los deseos de irse son mayores, por la inseguridad en la que viven y la marginación.

La explosión de Yugoslavia, dejó al territorio sin su mercado natural, donde proveía vinos, textiles, minerales. Era el área más pobre de Yugoslavia, pero al romper lazos, quedó en una situación muy precaria. No obstante ello, las principales importaciones vienen de Serbia. China que se ha convertido en un actor clave en los Balcanes como inversor, al no reconocer a Kosovo, lo margina de la posibilidad de recibir millones que podrían sacar al territorio de la pobreza estructural que padece hace décadas.

La dura realidad, convierten de facto a Kosovo en un protectorado internacional, donde su seguridad depende de la OTAN, y ka estabilidad interna, de los millones de euros de ayuda de la Unión Europea, entidad que le provee asistencia en materia de calidad institucional, seguridad pública, y servicio de justicia. En el territorio está la base de Camp Bondsteel, es una de las bases militares más importantes de Estados Unidos en Europa, además de numerosas bases de la OTAN, que nutren el componente de la KFOR. Naciones Unidas mantiene aún su misión internacional de paz, la MINUK, que aún conserva competencias en materia de seguridad.

Los temores que Kosovo se fusione con Albania, y esto extienda la idea hacia regiones vecinas de Macedonia del Norte y Montenegro, donde habitan minorías albanesas, genera desconfianza e incertidumbre. La población no se identifica como kosovar, sino como albanesa. El discurso nacionalista sigue siendo encendido y niega cualquier ligazón del pasado con Serbia, considerando a los serbios, una minoría étnica, sin reconocer sus derechos históricos sobre el territorio. En la política local, la idea de crear la Gran Albania, se mantiene vigente. Esto dificulta aún más las cosas. Kosovo, es un estado frágil, con institucionalidad débil y su supervivencia sin ninguna duda dependerá de la buena voluntad de la UE y la OTAN.

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