dom. Jul 21st, 2019

Diario el Minuto

La “Bonaerense” el cuerpo de seguridad mas grande de Argentina

Argentina comienza la carrera hacia la presidencia de la Nación, pero en varias provincias, también se eligen gobernadores. La Provincia de Buenos Aires, el estado mas importante de Argentina por su peso demográfico y económico, es un distrito clave. En dicha provincia desde hace más de dos décadas el flagelo de la inseguridad, ha sido eje de campañas electorales y una serie de medidas que no han llegado a buen puerto. Entre ellas la reforma de la Policía de la Provincia  de Buenos Aires, conocida popularmente como la “Bonaerense”. Institución seriamente afectada por la corrupción y que hoy tiene entre sus filas a 100.000 efectivos, convirtiéndose en el cuerpo policial más importante de la Argentina.

Por el Dr Jorge Alejandro Suárez Saponaro

En enero de 2019, en el diario Perfil,  fue noticia que desde 2015 fueron separados del servicio, unos 12.000 policías, lo que pone en evidencia la existencia de corrupción estructural.  De ese número de personal separado por diversos motivos unos 2800 fueron expulsados por la comisión de ilícitos.  Existen unos 29.000 uniformados con sumarios y que en estos días de este nuevo año que comienza, unos 1.000 efectivos serían expulsados. Esto se desarrolla dentro de un plan de lucha contra la corrupción lanzado por María Eugenia Vidal y su ministro de Seguridad, Cristian Ritondo.  El plan de lucha contra la corrupción incluye la presentación de declaraciones juradas sobre patrimonio, que tenido un resultado dispar.  Creemos que no existe un real control civil sobre la Policía de la provincia de Buenos Aires.  La llamada reforma Arslanián, que tenía como objeto terminar con muchos males a nuestro juicio complicó aún más las cosas. Antes el poder estaba en manos de unos pocos….ahora el poder está descentralizado en decenas de jefes policiales, que granza de una amplia autonomía funcional.

La Provincia de Buenos Aires, especialmente sus grandes centros urbanos como la capital provincial, La Plata, así como el llamado Gran Buenos Aires (aglomeración urbana formada por distritos limítrofes con la Ciudad de Buenos Aires) se encuentran seriamente afectados por problemas de criminalidad. Estamos ante organizaciones que tienen anclaje territorial, disputan poder a otras bandas, generalmente ligados al tráfico de estupefacientes, y han logrado a pequeña escala crear una red de complicidad gracias al silencio impuesto a los habitantes de las barriadas donde operan. El Estado ha sido incapaz de desarticular estas organizaciones, ya sea por la lentitud de la Justicia, como complicidad política y policial. Los delitos contra la propiedad son cada vez más violentos, a lo que se une una reaparición de los delitos extorsivos, los llamados secuestros Express, que pone de manifiesto falencias en el control territorial y una respuesta adecuada del Estado. Esta crisis de seguridad que viene desde hace dos décadas, encuentra a la Provincia con un sistema penitenciario colapsado, altas tasas de reincidencia criminal, creciente delito juvenil y un sistema judicial también afectado por problemas de recursos y presupuesto.  La problemática social también influye con elevados niveles de marginalidad y espacios y circunstancias que llevan a muchos al camino del delito.

Los políticos se han llenado la boca con slogans y promesas….pero poco se ha hecho para frenar el problema de la criminalidad, que pareciera convertirse en un problema estructural. A ello se agrega un sistema policial afectado por la corrupción, falencias en el entrenamiento, selección de personal, sistema de conducción y logística. No es raro ver en calles del Conurbano, móviles policiales mucha veces en mal estado. El personal policial también carece de equipamiento adecuado, con un sistema de comunicaciones vulnerable, más de un “hábil” bandido ha interceptado comunicaciones, siendo garantía para evadir las fuerzas de la ley. Los problemas siguen como falta de medios para proteger testigos de casos delicados, fiscalías que precisan también recursos para llevar a cabo investigaciones con éxito. La ley de Policía Judicial, crea un cuerpo de investigadores, pero que no pueden portar armas, y la lectura de la norma indicaría, que la creación de dicho cuerpo, no cambia nada en relación a la situación actual.

El delito en áreas rurales y turísticas es una “estrella” en ascenso, ya también coloca a la Provincia en una situación difícil. Recientemente este corresponsal conoció de un caso de un matrimonio que fue asaltado en una localidad de la costa Atlántica, con absoluta impunidad de los atacantes, moviéndose con libertad, lo que permitió cometer el robo, maltratar a dicho matrimonio y luego darse a la fuga.

El problema de la seguridad no solo abarca la comisión de delitos, sino también otras cuestiones ligadas a la protección civil, prevención y combates de siniestros. En la provincia estos servicios están en manos de organizaciones privadas, las asociaciones civiles de Bomberos Voluntarios, con equipo diverso y programas de entrenamiento acorde a cada cuerpo, sobre la base de una serie de reglamentos vigentes. La Policía siguió el modelo descentralizado de formación, algo que consideramos un serio error.  Esta cuestión tampoco es atendida por los políticos. En la Provincia contamos con centrales nucleares, polos petroquímicos, complejos industriales que tienen un importante riesgo y es preciso, medios adecuados para una crisis.

La llamada Policía de la Provincia de Buenos Aires, según la reforma 2006 por medio de la ley 13482, las entonces Policías de Seguridad Departamental, Policía de Seguridad de Custodia de Objetivos Fijos, Policía de Seguridad Vial, Policía de Investigaciones en Función Judicial, creadas en 1997 en la llamada “primera reforma policial”. Esta reforma que preveía mecanismos de participación ciudadana, mayor control político, fue contraproducente. Los males continuaron. Sino mas bien el poder, antes en manos de la poderosa Jefatura de Policía provincial, paso a los jefes departamentales. El modelo aplicado en ese entonces era objeto de fuertes críticas en otros países, dado que los modelos descentralizados eran vulnerables frente al crimen organizado y especialmente el narcotráfico. El peso de un jefe policial local, no se contrapone a una organización criminal dotada de mucho dinero y con poder de corromper. En países donde el crimen organizado se convirtió en un factor a tener en cuenta llevó a importantes cambios. El Reino Unido comenzó con una centralización, la creación de Agencias nacionales especializadas. Los Países Bajos también, reunieron sus policías municipales en cuerpos regionales fuertemente controlados por el gobierno central. Las purgas policiales no llevaron a nada. Y como veníamos diciendo los males estuvieron presentes.  En 2006 en medio de una presión pública por cambios en materia de política de seguridad, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, llevó a cabo otra vez con el Dr Arslanián – artífice de la primera reforma policial o también verdadero “Primer Fracaso”- para lanzar la Reforma de Segunda Generación, que también fue un fracaso rotundo.  Si antes teníamos cuatro servicios policiales, ahora se creó un complejo sistema policial formado por un Área de Policía de Seguridad, formada por policías de seguridad y comunal (la idea era que la policía estuviera en manos municipales) la Policia Buenos Aires 2 (un peculiar cuerpo de prevención de limitada eficacia para el gran Buenos Aires), Policía de Custodia de Objetivos Fijos, Personas y Traslado de Detenidos; Servicio Aéreo Policial  y Policía de Seguridad Siniestral (Bomberos). Un Área de Policía de Investigaciones formada por Policías de Investigaciones, de Delitos Complejos, Científica, Tráfico de Drogas.  Se crearon organismos separados de Comunicaciones e Inteligencia.  Un verdadero caos.  La actual gestión poco y nada hizo para desarmar este nudo gordiano.

La estructura de comando es realmente compleja, creemos que la reforma Arslanián debe ser dinamitada y “re fundar” a la Fuerza Pública.  Creemos que debe primar la calidad sobre la cantidad, mejorando la oferta educativa de los centros de formación policial. Un sistema de reclutamiento con serias falencias, especialmente durante la gestión del gobernador Scioli, para nutrir las filas de la policía local, puso en evidencia que muchos de los agentes incorporados no cumplían con requisitos físicos y psicológicos.  Es por ello que los cuadros superiores deben egresar con títulos terciarios o universitarios, asimismo debe buscarse el reclutamiento de personal con formación universitaria y técnica para determinadas áreas. El personal subalterno, también debe ser objeto de mejoras en la selección, y creemos que su tiempo de formación debe ser como mínimo de un año en la escuela y otro año en la formación de su especialidad o práctica en dependencias policiales.  Las fuerzas de policía deben contar en el plano estratégico y operacional con un mando unificado. A nuestro entender debería haber una Policía de Seguridad y una Policía Judicial. Esta última bajo control funcional del Ministerio Público, armada, y jerarquizada, que le permita a la Justicia actuar con celeridad, sin injerencia del poder político. La Policía de Seguridad debe tener control ciudadano, pero no con el sistema de Foros, sino con un sistema de comisiones con mayores facultades, donde exista una participación equilibrada de las fuerzas vivas de la sociedad, la representación política y la magistratura. Debe haber balance de poder, como tiene el Reino Unido y que ha sido un sistema exitoso.  El control de caminos, patrulla rural y orden público debe estar en manos de un cuerpo de elite o Policía de Intervención, siguiendo el modelo de Gendarmería, con una dosis militarizada, altamente móvil y con una preparación especial, no solo para hacer frente a disturbios, patrullar caminos y espacios rurales, sino para golpear con fuerza a bandas criminales que ejercen el poder territorial. Los Bomberos deberían ser un cuerpo profesional y mejorado.  Los municipios puedan aportar su esfuerzo con cuerpos especializados en materia de policía de tránsito, conflictos menores, policía comunitaria, vigilancia de espacios públicos, también con control ciudadano.

Las reformas no han tenido en cuenta la creación de un sólido sistema de inteligencia criminal, personal y unidades especializadas en delitos que se desarrollan en el ciberespacio, el tema de trata de personas, pornografía infantil, violencia doméstica, violencia juvenil, etc. Otro tema pendiente es articular un sistema logístico moderno, mejoras en comunicaciones, armamento (dado el uso de armas de los criminales, no debemos descartar el uso de fusiles de asalto, cascos, chalecos especiales, subfusiles, blindados ligeros), uso de vehículos aéreos no tripulados, mejoras en el cuerpo aéreo policial.

Las fuerza policiales de la Provincia de Buenos Aires, tienen una elevada tasas de bajas, lo que pone de manifiesto falencias en el entrenamiento. Hay que hacer una revisión con el sistema de horas extras. Muchas veces personal policial custodia objetivos privados, lo que ha sido objeto de controversias. Esto debe ser revisado. Creemos que es preciso debatir la figura del “policía auxiliar” en el cual ciudadanos reciban instrucción especial y puedan ser movilizados, como por ejemplo para cumplir este rol de custodiar objetivos privados, como bancos, comercios, etc.

El actual estado de cosas, llevará a que la Provincia de Buenos Aires, tarde o temprano corra el riesgo de ser un estado fallido, si las crisis en su sistema policial, perdura en el tiempo. Una exageración, puede ser en este contexto, pero no en el largo plazo.