dom. Jul 21st, 2019

Diario el Minuto

La compra de aviones surcoreanos FA 50 para la Fuerza Aérea Argentina

El G 20 parece lejano para muchos y con ello también se esfumó la “preocupación” de que la Fuerza Aérea Argentina no contara con una capacidad real para la defensa del espacio aéreo. Estamos en tiempos electorales, con bombos y platillos, la estatal de la industria aeronáutica nos sorprende con la exportación del avión de entrenamiento Pampa a Guatemala y por otro lado se habla de la venta por parte de Corea del Sur de aviones FA 50, en reemplazo de los aviones A4AR Fightinghawk. Esta compra no está exenta de la polémica.

Por: Jorge  Suárez Saponaro.Director Diario El Minuto para Argentina

En 2015, en plena campaña electoral, las autoridades del gobierno kirchnerista tenían todo listo para la firma del contrato con los israelíes por un lote de aviones IAI Kfir, de segunda mano, pero que serían modernizados en un contrato sumamente beneficioso para Argentina. Las elecciones presidenciales resultaron el triunfo de la coalición Cambiemos, liderada por el ingeniero Mauricio Macri, y las autoridades salientes del área de defensa, delegaron la firma en la gestión entrante. El flamante ministro de defensa, Julio Martínez, un hombre ajeno al área y con nulos conocimientos.

Solo había utilizado la Comisión de Defensa, cuando era diputado, para elevar su perfil público y mostrar un falso interés. Al asumir la cartera ministerial, fue más de lo mismo, no hizo nada y no estuvo a la altura de las circunstancias, ni el, ni su equipo. Hizo recortes de gastos, en aspectos que afectaban a la operatividad de las Fuerzas Armadas, dejando intacto la constelación de organismos para funcionarios y empleados, que a nuestro entender son prescindibles. Pero es eso es otra historia…..

La novela del Kfir.

El presidente Macri, fue interrogado sobre la compra de los aviones Kfir, en el popular programa “Animales Sueltos” allá por el 2015, por su conductor, Alejandro Fantino. El entonces todavía candidato, se refirió a los aviones como de origen japonés y no dio una respuesta clara al respecto.

Los Kfir son aviones de desarrollo y fabricación israelí. Esto puso en evidencia el escaso interés del ingeniero Macri en el tema. Una vez más en nombre de los eternos ajustes, de revisar lo actuado por el gobierno kirchnerista y el contraataque de los lobbistas, dieron por tierra el contrato con dichos aviones.

En las redes se inundaron de rumores, opiniones, gran parte de ellas disparatadas en manos de presuntos expertos, donde el contrato con Israel era desacreditado sistemáticamente. Este corresponsal tomó conocimiento en su oportunidad, sobre la seriedad del contrato y las ventajas para Argentina.

El avión Kfir venía siendo ofrecido por los israelíes desde 2009. En estos momentos existían también posibilidades de incorporar aviones Mirage Mirage F1 EJ jordanos retirados del servicio, Mirage F1 M del Ejército del Aire Español, Mirage F1 CR y CT del Ejército del Aire Francés y también Mirage 2000 C. La Fuerza Aérea Argentina o FAA según algunas fuentes prefería por el Mirage 2000-5. La usina de rumores y comentarios de pseudos expertos, sobre aviones Gripen de segunda mano, F- 5 ex suizos, y hasta el mítico Mig 29 (en este último caso observamos en redes una campaña para desacreditarlo, lo que nos llamó mucho la atención). Por directivas políticas se inspeccionaron aviones chino paquistaníes JF 17 Thunder, descartado de plano por cuestiones logísticas, técnicas y no existía posibilidad de transferencia de tecnología para un programa aún en desarrollo.

El avión Kfir venía siendo ofrecido por los israelíes desde 2009.

En 2013 apareció la posibilidad de adquirir aviones Mirage F 1 ex españoles, pero generaba dudas también por su paquete de modernización, horas remanentes de vuelo y por lo que supimos, la modernización no se hizo con apoyo del fabricante original, con sus consecuencias para un soporte logístico post venta.

En esos momentos llegó la oferta de la reconocida empresa israelí Israel Aircraft Industries o IAI sobre refabricar sobre las células preservadas, 14 Kfir Block 60, 12 de ellos monoplazas y dos biplazas para entrenamiento. La negociación sería de gobierno a gobierno. Los sistemas de armas vendrían en un paquete aparte.

Luego de intensas negociaciones, fue alcanzado un acuerdo que los aviones serían modernizados en Argentina con apoyo de IAI – algunas fuentes citan a la estatal de la industria aeronáutica FADEA

y otras a la base logística de la Fuerza Aérea en Río Cuarto – donde se construirían las cañerías de los sistemas hidráulicos, equipamiento eléctricos, y se capacitaría personal en diversas áreas, se construiría utilajes y se realizarían los escalones de mantenimiento en la planta de Córdoba.

Los israelíes mostraron interés en el avión de entrenamiento avanzado Pampa Asimismo los israelíes se comprometían a proveer apoyo al motor del avión, enviar dos motores de repuestos y recorrer los existente para el programa a cero horas.

El problema que Estados Unidos podría vetar la venta de los motores por su origen estadounidense, quedaría superada por el poder de lobby que tiene Israel (recordemos que en la guerra de Malvinas, a pesar de la presiones internacionales, este país no se adhirió al embargo de armas). Por lo que sabiamos, el contrato cumplía ampliamente las expectativas de la Fuerza Aérea, pero por cuestiones políticas, dado el cambio de gobierno, la firma fue dejada a la gestión del presidente Macri, electo en 2015. El flamante ministro de defensa, el actual senador Julio Martínez, tiró por la borda las negociaciones, retrasó todo y lo único que se limitó fue a imponer un duro ajuste presupuestario.

senador Julio Martínez, tiró por la borda las negociaciones, retrasó todo y lo único que se limitó fue a imponer un duro ajuste presupuestario.

La Fuerza Aérea perdió la posibilidad de adquirir un caza en condiciones realmente ventajosas, con acceso a sistemas de armas avanzados y tener un sólido apoyo como es la industria de defensa israelí. Muchos de los charlatanes que escriben, olvidan que en su momento Israel vendió aviones a fines de los 70, los Mirage Dagger/Finger y que los lazos entre la Fuerza Aérea argentina y la industria israelí viene de larga data, y que desde punto de vista político, Israel es un aliado confiable. Los argentinos lo supieron con la guerra de 1982. Finalmente, Israel consideró descartado la idea de vender los aviones y según parece son ofrecidos a países africanos.

la posibilidad de un avión surcoreano como opción para la Argentina.

Las ofertas o posibilidades que se barajaron fueron varias, donde los intereses franceses hicieron acto de presencia y se hicieron todo tipo de conjeturas. Incluso se habló abiertamente del avión coreano KAI FA -50 Golden Eagle, que no es un avión caza, sino un LIFT, un caza “ligero” como algunos lo apodan, que es un entrenador avanzado para aviones de cuarta generación.

Este anuncio por US$ 200 millones por la compra de diez unidades. Fue anunciado en varios medios argentinos, entre ellos Infobae. La posibilidad cierta de este contrato surge por un lado del silencio mantenido por el Ministerio de Defensa – actitud que tomó con la compra de los aviones de entrenamiento Texan II y los buques de patrulla oceánico a Francia – y la existencia de un acuerdo al respecto por parte del presidente Mauricio Macri y su par surcoreano Moon Jae-in.

Según el citado diario, se recurrirá a una partida especial extra presupuestaria (Esto pone en evidencia que cuando hay interés político, las cosas se hacen. Que pena que no se hubiera previsto esto en la reparación del submarino ARA San Juan…tal vez la historia hubiera sido otra…).

Citando a Infobae, este medio señaló Fuentes militares relacionadas con la Fuerza Aérea explicaron que los aviones FA-50 de Corea del Sur son aeronaves de entrenamiento avanzado y supersónicos. Sin embargo, no son aviones de combate y su mantenimiento podría ser muy costoso (https://www.infobae.com/politica/2019/07/03/la-argentina-comprara-10-aviones-supersonicos-a-corea-del-sur-para-la-fuerza-aerea/).

Esto pone en entredicho la existencia del propio avión Pampa, que recientemente tuvo su primera venta al exterior con un contrato con Guatemala. No obstante estas afirmaciones hechas por personal de la FAA, es posible ver en redes sociales e incluso de presuntas voces autorizadas, hablar que el avión surcoreano es una opción viable para que la Fuerza Aérea cuente con aviones de combate propiamente dichos, en reemplazo de los legendarios Mirage.

Este avión es un desarrollo de la década de los 90 entre la empresa coreana Korean Aerospace y Lockheed Martin. En una primera instancia nació como un programa para proveer a los futuros pilotos de caza. Además de ser un avión de entrenamiento con capacidad supersónica, debía reemplazar la veterana flota de aviones de ataque A-37 Dragonfly.

En 2005 comenzaron las entregas de la versión para entrenamiento TA50, previéndose un contrato para 150 aviones FA 50 para reemplazar a los aviones A37, F 5 y F 4 Phantom. Esta versión emplea un radar doppler EL/M-2032. Los clientes de exportación, tanto de las versiones TA50 y FA50, fueron las fuerzas aéreas de Irak, Filipinas, Indonesa, y Tailandia.

Estamos en tiempos electorales, veremos que pasa con este contrato, si llegar a cerrarse y que beneficios traerá al país, especialmente en materia de compensaciones industriales.

La cuestión del caza ligero.

El concepto de caza ligero o LWF por sus siglas en inglés, no es algo nuevo como algunos pretenden mostrarlo. Tuvo su apogeo en las décadas del 60 y 70, con la venta de millares de ejemplares como el F 5 de Northrop Grumman y el Mig 21 soviético. Eran aviones de bajo costo de adquisición, operación y mantenimiento, lo que permitía a fuerzas aéreas de bolsillos flacos, ingresar el selecto mundo de los aviones de combate modernos.

Los cambios estratégicos derivados del fin de la Guerra Fría, la caída de los presupuestos de defensa, llevaron a muchos a pensar en el concepto del LWF como una solución para hacer frente a conflictos regionales de alcance limitados. Esto quedó reflejado por el empleo de un número importante de aviones AMX, Jaguar y en menor medida F16 en los conflictos balcánicos en los 90.

El concepto de LWF está estrechamente ligado a un avión de bajo costo, generalmente este tipo de aviones en el pasado contaban con misiles aire aire de costo alcance, buen desempeño en el vuelo, radar de alcance limitado y una aviónica relativamente sencilla. La evolución tecnológica, llevó a nuevos desarrollos en aviónica, radares, sistemas de armas, sistemas de guerra electrónica, tiene directa relación con el costo final del avión.

Un ejemplo de ello fue el F-20 Tigershark, que era un excelente caza, destinado al reemplazo del veterano y noble F 5, pero que por sus costos, lo colocaba muy cerca de un F-16. Por ende no tenía sentido desde el punto de vista comercial y quedó fuera. En el mercado internacional, se intentó cubrir el “bache” con aviones de entrenamiento avanzado, con versiones de un asiento. Un ejemplo exitoso fue el Aermacchi MB326, que gracias a su cabina blindada, cañones de 30 mm, autonomía y prestaciones, fue un modelo exitoso como complemento de aviones de mayores prestaciones. Un ejemplo de ello fue el empleo dado por la fuerza aérea de Sudáfrica en sus conflictos de mediana y baja intensidad con sus vecinos.

Otro ejemplo bastante exitoso, es el BAE Hawk 200, de factura británica, que cuenta con desarrollos con radar, pero sus costos que rondan los US$ 18/20 millones lo colocan cerca de un F 16 de segunda mano. La gama de entrenadores avanzados, como las familias derivadas del MB326/339, L 159 checo, Hawk 200, tienen sus limitaciones, por no cumplir con las prestaciones de un moderno caza, especialmente para ejecutar determinadas acciones en el combate aéreo.

En el marco de debate de los expertos, algunos nos hablan del entrenador de acompañamiento, cuya misión es “alivianar” las tareas de aviones de combate de alta prestaciones. Un ejemplo citado en la revista Tecnología Militar 1/99, es el caso de Rusia con sus Mig 31 dirigian las operaciones de aeronaves de menores prestaciones. El concepto de JSF desarrollado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos podría ser otro ejemplo, donde el LWF, en el cual operaría dentro de un sistema integrado por medios de mayores capacidades, que proporcionaría capacidades C2 y coordinación táctica.

(ver CONIGLIO, Sergio: El Caza Ligero ¿Una necesidad (re) emergente? Tecnología Militar, 1/99, Bonn, 1999). Las limitaciones presupuestarias impactan en los requerimientos en materia de equipamiento y por ende tendría impacto en materia operativa. Los costos asociados al equipamiento operativo de un LWF, lo acercan a medios de combate de mayores prestaciones, que a pesar que puedan ser obtenidos del mercado de segunda mano, no dejan de ser verdaderos aviones de combate.

Final

El costo de adquisición de una aeronave, varía, especialmente por los sistemas asociados, especialmente armas, especificaciones derivadas del usuario final. El avión surcoreano, tiene interesantes capacidades, especialmente para ejecutar determinadas maniobras extremas, que solo podrían llevar a cabo los Su 30 de Venezuela y los Eurofighter desplegados por el Reino Unido en Malvinas. No obstante ello, los aviones surcoreanos, fueron pensados como complemento de cazas de mayores prestaciones.

Un ejemplo es la intención que tiene Filipinas de adquirir cazas Saab Gripen para la defensa de su espacio aéreo, teniendo el FA 50 un rol complementario. Esto pone en evidencia que la adquisición del avión surcoreano, responde a cuestiones de oportunismo electoralista y no cumple con los requisitos de una defensa del espacio aéreo como requiere la Argentina.