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La deuda de la política chilena con la sociedad

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Las elecciones del 11 de abril probablemente pasarán a la historia democrática de nuestro país como las elecciones con la mayor cantidad de candidaturas en papeleta. Tan sólo en el distrito 22 que es desde donde el suscriptor vota, coexisten más de treinta candidatos a la Convención Constitucional.


Sin embargo, ésta enorme afluencia de candidatos no sorprende. Era absolutamente previsible, puesto que la coyuntura social que experimenta el país, así lo indicaba. Gran parte de las demandas, sino todas, que el pueblo chileno enarboló a fines del año 2019 tenían en común un descontento muy profundo contra la clase política hegemónica dominante.

Este descontento no se arraiga sólo por la corrupción del mundo privado –como las colusiones de las empresas- sino que además, contiene una fuerte crítica a cómo los políticos han manejado el país en las últimas décadas, porque sienten que las cosas se podrían haber hecho mejor.

El deficitario sistema de salud que hace tan complejo acceder a una atención digna; la educación pública que aunque gratuita, no es en absoluto de calidad; y por supuesto, la eterna demanda por mejores pensiones, las cuales los legisladores aún discuten y han sido objeto de dos comisiones investigativas en gobiernos anteriores pero sin resultados finales.

Dichas quejas son legítimas. Es el Estado quien no ha logrado dar respuesta a las necesidades de los chilenos. Es la clase política, que ha sido liderada por los mismos partidos de siempre, los que siguiendo lógicas sobreideologizadas y estando desconectados de la realidad del ciudadano común, legislan mayormente en temáticas superfluas frente a las necesidades imperantes de la gente.

Esto debe cambiar. Ha llegado el momento de que nuevos rostros emerjan en la política chilena, de quienes realmente están interesados en hacer política de verdad, para la gente, y no para sí mismos. Llegó la hora del recambio, para saldar la deuda de la política chilena con la sociedad.

Por eso saludamos los nuevos procesos democráticos que se acercan. Demuestran una sociedad empoderada, capaz de ir en búsqueda de su destino, no esperando las migajas de un Estado cooptado por los intereses partidarios, sino yendo tras el premio mayor para imponer una nueva realidad. La mentalidad de los chilenos debe modificarse, desde la exigencia por más derechos, hacia la búsqueda de tales logros mediante el esfuerzo propio, la educación personal y por sobre todo, del trabajo honrado y honesto. Que sepamos escribir un nuevo Chile para todos.

Felipe Martínez es Administrador Público, Psicoeducador y Docente. Candidato a la Convención Constitucional por el distrito 22 araucanía norte.