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La disputa fronteriza que agita las relaciones entre India y China

El Minuto | En 1962, China e India estuvieron en guerra por un breve período, por disputas fronterizas, especialmente por el enclave de de Aksai Chin, de 38.000 km2. Desde la derrota de la India en dicha guerra, las partes nunca han logrado llegar a un acuerdo definitivo sobre delimitación de fronteras.  En esta nota recordamos este conflicto olvidado, pero no resuelto, que mantiene a las dos gigantes asiáticos en un clima de desconfianza y competencia geopolítica.

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto para Argentina

En 2020 hubo una serie de incidentes en el valle de Galwan, ubicado en el territorio federal de Ladakh, fronterizo con el territorio de Aksai Chin, entre soldados indios y chinos. La ausencia de una demarcación clara entre los contendientes, genera roces e incidentes, que el año pasado generó atención a nivel global, dado el peso estratégico de los actores involucrados.  Las áreas disputadas entre India y la República China incluyen Llanuras de Depsang: Se encuentran partidas por la LAC (línea de control real por siglas en inglés), entre la frontera noroccidental de Jammu- Cachemira y Aksai Chin. Demchok: Perteneciente a Ladakh. Administrada por China e India. Corredor Shaksgam: Cedido por Pakistán a la República Popular de China (R.P.Ch.) forma parte del Condado de Kargilik y el Condado Autónomo Tajik de Taxkorgan en la Prefectura de Kashgar (Xinjiang). Reclamado por la India como parte del Estado de Jammu-Cachemira. Otras áreas cerca de Aksai Chin: Kaurik y Shipki La (Estado de Himachal Pradesh), Barahoti y las áreas de Leptha, Pulam Sumda y Sang en el valle de Nelang (Estado de Uttarakhand) son áreas reclamadas por China como parte de la prefectura de Ngari del condado de Zanda (Tíbet).

Aksai Chin, que significa “desierto de piedras blancas”  es una planicie despoblada, a 5.000 metros de altura, pero de alto valor estratégico.  Desde tiempos antiguos era un área transitable todo el año, que permitía la conexión del valle del Tarim, en la actual región de Xinjiang con la región de Turquestán. En 1717 el kanato de Dzungaria, empleó esta ruta para invadir el Tibet. Esto llevó a los mongoles dzungaros a entrar en conflicto con la dinastía manchú. Controlar al dalai lama, tenía importancia política y religiosa.  Finalmente en 1720, los dzungaros fueron derrotados, permitiendo a los emperadores chinos, cumplir con su objetivo de controlar el Asia Central, para luego terminar conquistando el mismo kanato de Dzungaria entre 1750-57.  El proceso de pacificar la zona y controlarla, demandó a China un siglo de luchas, agregándose el problema que Rusia, se había convertido en un nuevo actor relevante en el área. Finalmente los chinos ocuparon el Turquestán, terminando con la independencia de las ciudades estados islamizadas de la región, denominado el área ocupada en 1878, como Xinjiang (“nueva frontera”).  Los territorios antes aludidos, como Aksai Chin, se incorporaron al área disputada por el llamado “Gran Juego” por los imperios británicos y ruso.

Geopolítica, Imperios, y límites imprecisos.

Los británicos por medio de la Compañía Británica de las Indias Orientales, a mediados del siglo XVIII, comenzaron a tomar interés por el Tíbet. En aquellos momentos, un protectorado chino. El interés de establecer redes comerciales, impulsó a enviar espías indios, dado que en Tibet, los occidentales tenían la entrada prohibida. Pero a mediados de la mitad del siglo XIX,  los rusos también pusieron especial atención en la zona, lo que incrementó sustancialmente la competencia geopolítica con el imperio británico.  En 1886, soldados tibetanos construyeron muros en la frontera común con el reino de Sikkim, lo que exacerbó el clima de tensión con los británicos.  En 1888, Londres envió una expedición militar contra el Tíbet, cuando los pedidos hacia China (estado protector) de abrir el comercio a los europeos, hizo oídos sordos, para que Tíbet, cediera en su política aislacionista. Los tibetanos fueron arrollados militarmente por los británicos. En 1890, fue celebrada una convención en Calcuta entre China y Gran Bretaña, donde se definían de manera imprecisa los límites del protectorado de Sikkim y Tibet. Asimismo, fue reconocido la influencia británica en aquel antiguo reino, y el control chino sobre Tíbet. El imperio de la dinastía manchú, estaba en decadencia. La periferia de China apenas podía ser controlada. Tíbet desconoció la convención y mantuvo su política aislacionista. No obstante ello, para zafarse de los británicos, el Dalai Lama, autorizó exploraciones rusas en Tíbet. El imperio de los zares, sabía muy bien que el control del Tibet era la llave para controlar el Asia Central.  La llegada de armas rusas y la posibilidad que esto afectara la estabilidad de los reinos que servían como “tapón” para el imperio británico de la India, colmó la paciencia inglesa, y en 1903, el coronel Younghusband, ocupó Lhasa, la capital tibetana, que no era más que parte de la maniobra británica para consolidar sus intereses en el norte de la India y dar seguridad a los recién anexados reinos Lahaul y Spiti (hoy estado de Arunchal Pradesh).

El tratado anglo tibetano de 1904 abrió una serie de puestos fronterizos al comercio internacional, la cesión de territorios. Especialmente el valle de Chumbi, ocupado hasta que Tibet no pagara una indemnización que cumplió en 1908. Lord Curzon, virrey de la India desde 1899, logró el cometido de contener el avance ruso.  En 1905 estalló una rebelión en el monasterio de Batang, contrario al acuerdo de 1904. China reprimió con dureza y en 1906, por medio de un tratado, Londres reconoció el protectorado chino sobre Tíbet, a cambio de no abrir dicho país a la influencia rusa.  En 1907, Rusia y el Reino Unido acordaron no negociar directamente con Tíbet, sino con su gobierno protector, China.  En 1910, el Dalai Lama fue expulsado por los chinos,  y este se exilió a la India británica. Los manchúes impusieron un gobernador a los tibetanos. La revolución republicana de 1912, liderada por el Dr Sun Yat Sen, terminó con el imperio. El gobernador imperial huyó y en 1913, el Dalai Lama regresó, disfrutando de una independencia de facto que perduró hasta la invasión china de 1950.

La región de Aksai Chin es colindante con el antiguo reino de Ladakh, que en su momento tuvo un acuerdo de límites con Tibet, a fines del siglo XVII. Ladakh perdió su independencia en 1840, en manos del rajá de Jammu, del clan de los Dogra, integrantes del imperio sij. El general Zorawar Singh, en 1841, invadió Tíbet, pero no tuvo éxito ante la respuesta china. Finalmente  llegaron a un acuerdo, y los imperios Sij y Chino decidieron volver a las antiguas fronteras establecidas, pero sin especificar cuáles eran. ¿Historia complicada no? En este juego de conflictos, imperios, guerras, conquistas, entró la Compañía Británica de las Indias Orientales, quién ante la negativa de permitir que sus ejércitos atravesaran el Punjab, detonó la guerra Anglo Sij (1845-46) y como nos dice José Miguel Pardo Delgado en su excelente trabajo sobre el conflicto de Aksai Chin, luego de la derrota sij, por el, Tratado de Lahore de marzo de 1846 obligó a los sijs a entregar la región (Doab) entre los ríos Beas y Sutlej en el noroeste del Punjab. El durbar (gobernador) de Lahore, al no poder recaudar la indemnización exigida de 15 millones de rupias, cedió al Imperio británico las regiones de Cachemira, Azad y otros territorios del Himalaya comprendidos entre los ríos Beas e Indo.  Por el tratado de Amritsar, el rajá de Jammu, compró Cachemira a los británicos por 7.5 millones de rupias y logró obtener el título de maharajá de Jammu y Cachemira, que incluía el antiguo Ladakh, de esta manera el principado quedó limitando con China, con una frontera indefinida, que incluía el enclave de Aksai Chin.

En 1858, cuando la India pasó a manos directas del gobierno británico, al desaparecer de la escena la Compañía Británica de las Indias Orientales, Jammu y Cachemira quedó bajo la protección de Londres.  En 1865, se fijó la línea Johnson, hecha por el funcionario del mismo nombre, dejando a al territorio de Aksai Chin bajo el control del principado de Jammu y Cachemira. En el marco de una política de hechos consumados, China no fue informada, en una época que no ejercía el control efectivo sobre Xinjiang. En Aksai Chinn fue construido un fuerte para el control de las caravanas que conectaban la región con el valle de Tarim.  En el marco de la creciente tensión con Rusia por el Asia Central, el virrey de la India lord Lansdowne, informó en 1889, que la dificultad de controlar el enclave y el escaso valor para su juicio para la India, debería ser cedido a China, nación amiga de Londres, para frenar el expansionismo ruso. 

En 1892 con la reconquista de Xinjuag por parte de los Chinos, incluyó la ocupación del fuerte Shahidulla, instalado en su momento por los británicos para controlar Aksai Chin.  Pardo Delgado nos dice, en  1897 el oficial británico sir John Ardagh propuso una línea fronteriza en las montañas Kun Lun al norte del río Yarkand argumentando una posición más defendible ante la expansión rusa y la entonces debilidad de China.. La línea Ardagh fue una modificación de la línea Johnson-Ardagh.

En 1899, los británicos fijaron la línea Línea Macartney-Macdonald, presentado ante los chinos, quienes no contestaron la nota que adjuntaba dicho documento. Londres consideró como una aceptación tácita  Eso no impidió que los británicos hicieran cambios según su conveniencia, aplicando la línea Johnson, aunque no tomaron medidas para establecer una presencia efectiva en la zona reclamada. La India en 1927, volvió a la línea Mcdonald. China entre 1917-33, en su Atlas Postal, utilizaba la línea Johnson, contribuyendo a generar más confusión.  Entre 1940-41, cuando inteligencia británica, tomó conocimiento de la presencia soviética, que llevaba a cabo tareas de demarcación a favor del señor de la guerra de Xinjiang, la respuesta fue rápida y volvieron a la línea Ardagh Johnson. Estas acciones nunca fueron objeto de intercambio con China o Tibet, incluso la Constitución de la India de 1950, en su mapa oficial, dejó la zona de Aksai Chin sin demarcar.

La independencia de la India y el conflicto por Aksai Chin

En 1947, nacieron como consecuencia de la partición del Imperio Británico de la India, Pakistán y la Unión India, abriendo nuevos conflictos. El maharajá de Jammu y Cachemira, quería mantenerse independiente, pero no tuvo opción. El grueso de sus súbditos, eran mayoritariamente musulmanes, y aspiraban a integrarse a Pakistán. Pero tanto el monarca Hari Singh, era hindú, como los dirigentes de su principado. Ante la tensión reinante y graves desórdenes, llamó a fuerzas de la Unión India, la ayuda estuvo condicionada, a cambio de integrarse a dicho país. Así la región fronteriza  Ladakh, quedó en manos del gobierno de Nueva Delhi.  En 1950, las fuerzas del Ejército de Liberación Popular chino, ocuparon Tíbet, como consecuencia del triunfo de la Revolución. 

El gobierno del Dalai Lama terminó en el exilio en India, abriendo un nuevo capítulo de conflictos entre India y China.  En 1954, ambos países firmaron un acuerdo comercial, donde India aceptó el control chino sobre Tïbet, y como consecuencia de ello retiró la oficina postal y otras infraestructuras, herencia de tiempos británicos.  Los primeros ministros de China, Zhou Enlai y de la India, Nehru firmaron un nuevo acuerdo, de coexistencia pacífica y de no agresión, además de respeto a la integridad territorial. Pronto esto sería papel mojado a partir de 1958, cuando Pekín comenzó a reclamar territorios que la India consideraba propios.

En 1951 en Aksai Chin, los chinos construyeron una carretera, pero la India tomó conocimiento de ello recién en 1957, cuando patrullas de guardias fronterizos indios detectaron las obras chinas.  La revuelta tibetana de 1959, tensó las relaciones entre Pekín y Nueva Delhi. En un intercambio de notas entre Zhou Enlai y Nehru sobre el diferendo entre ambos países por la delimitación de fronteras. El régimen de Mao no estaba dispuesto aceptar los acuerdos limítrofes fijados con las potencias coloniales europeas.  Nehru, ante el incremento de la presencia china en la frontera común, ordenó incrementar le número de puestos militares fronterizos, en reemplazo de las unidades de guardias fronterizos. En octubre de 1959, tropas indias y chinas intercambiaron disparos. Los indios atravesaron Kongka La para establecer puestos en Lanak La.

India consideraba la frontera en Lanak La (Línea Johnson) Los chinos consideraban la línea de frontera pasaba por Kongka La (Macartney-Macdonald).  Desde la perspectiva de Pekín, los indios estaban ocupando territorio chino.  En el sector oriental de la frontera, conocida como Línea Mac Mahon, también la tensión era creciente. Zhou Enlai, propuso entonces una retirada mutua de 20 km de la citada línea y de la llamada Línea de Control Real.

En verde, la línea Macartney-MacDonald, afectada por ambos países hasta 1959. En azul, la línea de frente en septiembre de 1962. A la izquierda se puede observar la LAC establecida por China tras el fin de la guerra, por encima del Pangong Tso y varias decenas de kilómetros en territorio controlado por India.


Nehru, rechazó la idea, considerando que los chinos continuarían ocupando el territorio de Aksai Chin.  En un intento de llegar a un acuerdo, Zhou viajó a Nueva Delhi, pero las partes se mantuvieron en sus posturas. La India sostenía que Aksai Chin era parte del antiguo principado de Jammu y Cachemira, mientras que los chinos querían hacer valer la línea Macartney – Macdonald.  China contraatacó con un canje, donde renunciaba sus reclamos sobre el estado de Arunchal Predesh, si la India hacia lo mismo respecto Aksai Chin. Pero el frente interno indio, le impedía a Nehru aceptar esa propuesta. En aquel año, se llevó a cabo la ocupación de la India Portuguesa, que exacerbó los ánimos nacionalistas.

La guerra fue un hecho en el verano de 1962. Las tropas chinas, superiores en número en Aksai Chin, ocuparon el terreno disputado rápidamente y desalojaron a las fuerzas indias. A pesar de la resistencia, los indios estaban dispersos en puestos aislados, que permitió a los chinos rodearlos y capturarlos.  Las tropas de Nueva Delhi, sufrieron las consecuencias del aislamiento geográfico y las condiciones rigurosas del terreno, debiendo combatir a más de 4500 metros de altura en el Himalaya.  Las fuerzas chinas, gracias a las carreteras construidas y el control de Tíbet, les permitía ser abastecidos de manera rápida. En cambio los indios dependían del abastecimiento vía aérea, con sus limitaciones, por la carencia de aviones de transporte y las características del teatro de operaciones. En otros puntos, como el puesto de Dhola, llevaba hasta seis días, llegar al lugar, desde la estación del ferrocarril, donde una vez descargado, había que llevar el cargamento a lomo.

Sin ropa adecuada, escasos de municiones y mal alimentados, tuvieron que lidiar con un enemigo superior en número y bien armado, además de aclimatado. Vale la pena destacar que las unidades desplegadas, no eran formaciones especializadas en combate en montaña, sino que eran fuerzas de infantería regular, desplegadas, con fines disuasivos, divididos en dos cuerpos de ejército.  La Operación Leghorn, fue una prueba de la incapacidad india en guerra de montaña. Esto costó la destrucción de la 4ª Brigada de Infantería.

La 4ª División de Infantería, por las características del terreno, las malas vías de comunicaciones, estaba prácticamente aislada, agregándose que sus elementos estaban dispersos. El alto mando, consideró que dicha vulnerabilidad era a su vez su fortaleza, que dado la precariedad de los caminos, sería difícil flanquear por parte de las fuerzas chinas. Este error de apreciación, cuando en noviembre, las áreas de Sea La y Bomdi La, fueron rodeadas de 1500 soldados chinos. Estos dejaron aislados a 10.000 soldados de la 4ª División. El alto mando indio, ante una serie de maniobras que generó un verdadero caos, por su mala ejecución, se vio obligado en el frente oriental a evacuar la localidad de Bomdi La, entre otras posiciones. En el valle del Lohit, cercano a la frontera con Birmania, los chinos dejaban avanzar a los indios, hasta que estos quedaban sin munición y lejos de sus bases de abastecimiento, siendo rodeados y sometidos a numerosas oleadas de asalto, hasta la destrucción de las unidades indias.

La derrota india era un hecho, lo que llevó al gobierno indio a ordenar la evacuación de ciudades de la región de Assam. Autoridades locales de la ciudad de Tezpur, inclusive abrieron las puertas d las cárceles, destruyeron reservas de valor y la población cruzó el río Brahmaputra.  El fracaso militar indio, abría las posibilidades para una invasión china. Nehru apeló al presidente Kennedy, para que interviniera. Los chinos se limitaron a ocupar las zonas disputadas. Políticamente, Mao sabía que ir más allá, podría traerle problemas no solo con Estados Unidos, sino también con la Unión Soviética, aliado de Nueva Delhi, por lo tanto dio por finalizada las hostilidades.

La derrota militar, significó importante cambios para las Fuerzas Armadas indias, creando unidades de montaña de elite;  la formación de la Policía Indo Tibetana de Fronteras, formada por refugiados tibetanos, pero con entrenamiento de elite, además de una agencia de seguridad fronteriza especializada para patrullar las fronteras de Bután y Nepal. Asimismo el acercamiento con la Unión Soviética se incrementó sustancialmente, al potenciarse las diferencias Moscú – Pekín.

Aksai Chin es un enclave de valor estratégico. Desde la perspectiva de la India, es un área que conecta con Asia Central, especialmente con las ex repúblicas soviéticas productoras de gas y petróleo. Asimismo su control brinda seguridad al Estado de Jammu y Cachemira, como el territorio federal de Ladakh, por su posición geoestratégica, por el potencial hidroeléctrico, y las vitales cuencas hídricas. La seguridad del norte, está estrechamente ligada con la defensa de la capital de la India, Nueva Delhi y las áreas agrícolas ubicadas al sur de Cachemira. Otro factor que genera interés por Aksai Chin, es el conflicto con Pakistán, por la cuestión de Cachemira. 

Desde la perspectiva de los intereses chinos, Aksai Chin, conecta dos regiones de gran valor, como son Xinjiang (donde viven los uigures, minoría musulmana sometida a persecuciones y aculturización) y Tibet, facilitando además la movilidad militar. Por otro lado este enclave, también permite a Pekín proyectarse sobre Asia Central, como también, servir como plataforma de vigilancia de lo que acontece en el norte de Pakistán e India, y particularmente la estratégica y conflictiva Cachemira.

Han pasado sesenta años de aquella contienda. China e India siguen siendo rivales geopolíticos. Pekín, tiene una agenda expansionista, que se ha potenciado con la política aislacionista de Estados Unidos inaugurada por el ex presidente Trump.

Las maniobras son claras, el “arco de Perlas”, conjunto de bases navales y facilidades para el despliegue de fuerzas navales chinas en el Indico.  La alianza con Pakistán, una maniobra de envolvimiento para rodear a la India, que incluye a Myanmar. No en vano Nueva Delhi, a este último país, cedió un submarino y busca estrechar lazos militares, para contrarrestar la influencia china, además de fortalecer lazos con Estados Unidos y la Unión Europea, sin que ello no afecte la histórica alianza con Moscú. 

La India, esta una posición defensiva, con el objeto de contener el avance chino, especialmente sobre dos estados que sirven de tapón entre China e India, que son Nepal y Bután. Donde el gobierno indio, no ha dudado de ser muy directo en los mensajes a dichos países, respecto a sus vínculos con China.  La frontera norte ha sido objeto de un refuerzo militar por parte de India, como reacción a la actividad de Pekín al otro lado del Himalaya, acompañado por obras de infraestructura, y programas de desarrollo económico.  A pesar del tiempo transcurrido, declaraciones de buena voluntad. La tensión sigue presente, en un contexto cada vez más volátil.

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