La falta de respeto del papa Bergoglio, a los Saharaui

Con motivo de la reciente visita oficial del Papa Francisco al Reino de Marruecos, hay que destacar, ante todo, la grave omisión que cometió el Pontifex Maximus al no abordar el conflicto del Sahara Occidental ante su homólogo marroquí, el Rey Mohamed VI, comendador de los creyentes.

                                                             Por: Alberto Maestre Fuentes. Especializado en el Sahara Occidental.

Una omisión que, siguiendo la doctrina cristiana, se podría de calificar de PECADO MORTAL. Esta falta de respeto, hacia un pueblo que sufre desde hace cuarenta y tres años la ocupación y las represalias impunes de Marruecos, no puede justificarse bajo ningún concepto y menos si viene de una persona que afirma apoyar a los más necesitados y que se jacta,  cada vez que puede, de dar voz a los que no la tienen .

Desde el principio, este viaje del Jefe del Estado vaticano y líder de la iglesia católica romana, que fue vendido como de aproximación al islam, comenzó mal, Así, ya en pleno vuelo con destino a Rabat, Bergoglio, al ser preguntado por uno de los periodistas que lo acompañaban en el avión de Alitalia sobre un posible viaje a España, contestó con una respuesta sorprendente y carente de sentido. Dijo que iría a España “cuando haya paz”. Ante esta burda respuesta, los periodistas podrían haberle recriminado si era consciente de adónde estaba viajando en esos momentos. Marruecos no se caracteriza por ser un régimen de paz que garantice la justicia y el bienestar para la mayoría de sus habitantes y, mucho menos, para los saharauis que sufren la ocupación o se han visto obligados a refugiarse en Tindouf, .

Ahí están los campos de refugiados de Tinfouf donde muchos saharauis se ven obligados a mal vivir,  a pesar de que tienen reconocido internacionalmente el derecho a la autodeterminación de su país. Ya estamos acostumbrados a los discursos demagógicos y patéticos de la jerarquía de la iglesia católica. Así les va en Europa y peor que les irá.

El Papa también criticó los muros que se construyen para frenar la emigración ilegal, expresó su pesar por ello e incluso reconoció, en una entrevista emitida por una televisión privada española,  que lloró cuando en su día supo sobre la colocación de concertinas en las vallas fronterizas de las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla para dificultar el acceso de emigrantes ilegales a Europa Pero de los muros que Marruecos construyó hace décadas en suelo del Territorio No Autónomo Pendiente de Descolonizar del Sahara Occidental, ni una mísera palabra.

Muros que no se caracterizan por unas concertinas que pueden herir a quienes las tocan, sino por algo mucho peor y más mortífero: sus minas. Se calcula que hay más de 7.000.000 de minas alrededor de los muros que separan el Sahara Occidental, ocupado por Marruecos –que comprende los núcleos urbanos más poblados y los recursos más importantes­- y las zonas liberadas que controla la República Árabe Saharaui Democrática.

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Muros que dividen el Sahara Occidental y su población en dos y que ,además de separar familias y recursos, han provocado centenares de muertes y heridos. Pero ni una sola palabra del Papa sobre estos muros asesinos. El Papa Francisco sigue el ejemplo de la mayoría de líderes mundiales y hace caso omiso a un drama que lleva demasiado tiempo sin resolverse.

Si hubiera sido valiente lo habría expuesto claramente ante Mohamed VI, pero no lo fue. Antes del inicio de este viaje papal, algunos insinuaron que abordaría el conflicto del Sahara Occidental e incluso pareció que había serias posibilidades de que así fuera. A mí, como historiador, la actitud final adoptada por el Papa Francisco de no abordar este tema no me ha sorprendido en absoluto.

Conozco bien a la iglesia católica y a la diplomacia vaticana y no se iban a arriesgar a empezar un posible conflicto con Marruecos por un asunto que ya a nadie parece  preocupar. Vende más hacer populismo con la emigración ilegal que abordar otros temas que, como el saharaui,  tienen de su parte la legalidad internacional.