sáb. Sep 21st, 2019

La geopolítica, el efecto mariposa y Clawsewitz es argentino

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Por Hernan Longoni Los pueblos compran a precio muy subido la gloria de las armas. Si el magistrado no empeña su poder y su celo en precaver el funesto término a que progresivamente conduce tan peligroso estado

Los pueblos compran a precio muy subido la gloria de las armas. Si el magistrado no empeña su poder y su celo en precaver el funesto término a que progresivamente conduce tan peligroso estado, a la dulzura de las costumbres sucede la ferocidad de un pueblo bárbaro. (…) Buenos Aires se halla amenazada de tan terrible suerte; y cuatro años de gloria han minado sordamente la ilustración y virtudes que las produjeron. La necesidad hizo destinar provisoriamente el Colegio de San Carlos para cuartel de tropas; los jóvenes empezaron a gustar una libertad tanto más peligrosa cuanto más agradable, y atraídos por el brillo de las armas que habían producido nuestras glorias, quisieron ser militares, antes de prepararse para ser hombres.” Primera Junta de Gobierno Patrio, 1810

Se han escuchado y leido sesudos análisis, algunos muy buenos, otros parcialmente malos y la mayoría francamente malos en cuanto a la orientacion próxima de nuestro instrumento militar. Lo alarmante es que estos últimos proliferan y se propalan como verdad revelada, como una suerte de dogma que desde púlpitos y pedestales los cultores de un hardpower, que lejos de asumir el pasado y de capitalizar viejas glorias (o ni tan siquiera de intentar honrarlas) limosnean reconocimiento y una nueva función, con el fin de recobrar presencia en una agenda que le sigue dando la espalda.-

La defensa es, en lo arquitectonico, el feudo de trasnochados, de despreocupados y de profesionales anclados a la táctica, enumeracion esta no taxativa pero si ilustrativa de ciertas castas que, desde el claustro, desde los pasillos y desde cuarteles hace tiempo abandonados intentan hacer ver una realidad tan dispar, tan escandalosamente falsa o tan escolásticamente lejana que hacen crujir las esperanzas de los bien intencionados.-

Tambien la defensa es mucho mas que eso. Es sacrificio en el campo y en el gabinete, de civiles y de militares. Es historia, es pasión, es serenidad, es fortaleza y debilidad. Es conocimiento y es acción.-

Es la defensa un enorme grupo de ignotos profesionales o no, civiles o no, que amparados en una sola armadura: el conocimiento y las ganas de ampliarlo, buscan hacer pie en una playa en la que reciben fuego amigo y enemigo.-

La ironia de Clemenceau al afirmar que la defensa es algo muy importante para dejársela a los militares le cabe a cualquier otra profesión. La defensa es demasiado importante para dejársela a cualquiera, y justamente por ello, es que hay que dejársela a todos. Pero cuidado, a todos los que hagan uso de un raciocinio preparado, no carente de un condimento político, pero que este no sea preponderante.  Ya hablamos de Huntington y su teoría de la “profesionalización”, de modo que nos ahorraremos abundar sobre esta. Por su lado, el Rubicon no puede ni debe ser la metaforica barrera que cercene una interaccion civil y militar.

Nuestro país forma parte de un sistema, en el que interactua en forma competitiva y cooperativa con otros actores: el sistema internacional. 

Las teorías que explican el mundo desde este costado han tenido su auge y caída, incluso el realismo, que nacio con Tucidides, fue descubierto por Morgenthau y aprovechado por Truman, ha debido dar paso luego de pensarse que era la postura definitiva durante muchos años a nuevos (nuevos?) postulados. Esto que digo no es ninguna revelación. La irrupción en el mundo de entidades que compiten con los estados como actores del escenario global, por ejemplo, han venido a obligar a reescribir la descripción de la política internacional (hay quien dice que esta es la única política… dejemos que piensen asi).-

No podrá pasar desapercibido al interesado (y si esta leyendo esto, sin dudas lo es) que estas organizaciones –aun las legales- no son todo lo prístinas que seria de desear. Estamos en un entorno en el que las llamadas ONG´s proliferan y son incluso eje fundamental para la Organización de las Naciones Unidas, cuando a través de CIMIC las cuenta en sus operaciones multidimensionales.-

Por ahora vamos a dejar en paz a estos órganos legales, operativos y con finalidades tan nobles. Ya llegara su momento.-

Hay que afirmar, sin perder mas tiempo a fin de evitar rabietas innecesarias, que también existen organizaciones de carácter delictivo, que se desempeñan (de algún modo hay que decirlo) en el mundo, con una transversalidad cada vez mas acentuada, y que (cuidado con esto) parecen disputarle al estado-nacion el ejercicio de la violencia.-

El error del ultimo párrafo ni es no forzado ni es error, es simplemente un modo para introducirnos en el siguiente párrafo, ya que los cultores de una fuerte intervención militarista en cuestiones de seguridad interior echan mano con frecuencia a esto del “monopolio de la violencia” intentando describir la fuerza de la ilegalidad.-

Parafrasis errada que proviene –paradojicamente- de uno de los iniciadores de ideas socialistas, historiador de vocación y sociólogo de profesión: Maximilian Carl Emil Weber 

¿Es la función del estado la de ejercer la violencia? En su caso ¿la violencia a secas? No es eso lo que dice el viejo Weber. El dice que el estado tiene (coloquialmente expresado) el monopolio del ejercicio LEGAL de la violencia. La palabra LEGAL –que es adjetivo y sustantivo- representa el detalle infimo en la verba pero determinante en el contexto, que cambia mucho de lo que se ha expresado respecto de la defensa (e incluso en un tema en el que nos declaramos incompetentes que es la seguridad).-

La cuestión no es una semántica meramente omisiva. Como juristas podríamos aburrir durante muchos párrafos con aquello de la positividad del derecho y su relación con el sustento de legalidad del poder coercitivo del estado, que tantos buenos penalistas conocen y tantos constitucionalistas entienden y no.  Lo daremos por sobreentendido. Permitasenos ceder a la tentación de afirmar que la legitimidad –ya sea que nos paremos en la vereda del positivismo o del naturalismo- podrá venir de diferentes orígenes, pero siempre adunan al estado. Cómo cada sociedad lidiará con esto ante la opresión es un tema que ya inauguró la discusión el Aquinate y perdura hasta nuestros días.-

Para ir ingresando al asunto, permítasenos el coloquismo de afirmar que al delincuente no le interesa ni respeta la legalidad. Esta frase, escuchada y leida a legos, pero también a entendidos, no solo es contradictoria sino que además es caníval. Se fagocita a si misma.-

Lo que nos divide es la ley. Lo que me hace a mi y a usted (asumo ingenuamente) “no delincuentes” es el respeto a los condicionamientos de la ley. SI el delincuente hiciera lo propio sería un paisano más como nosotros. Que hay de revelador en sostener esto? Sin dudas el ciudadano pero también el agente del orden y el militar (por ejemplo en una misión de paz) estará en inferioridad de condiciones y cediendo la iniciativa siguiendo este entorno de “legalidad”. Pero eso no debe ser excusa para eludir, ignorar ni por supuesto violentar la normativa que le es aplicable a su accionar. No por nada, hoy día en operaciones multidimensionales (como las encaradas por la ONU en función de mandatos capítulo VI y por supuesto VII, la pata legal esta omnipresente supervisando y autorizando determinadas acciones.

Esta garantía tiene una doble vía: proteger al inocente ante eventuales excesos o errores, pero también proteger al personal involucrado en situaciones que deben resolverse rápido y bajo mucha presión, que podrían tener consecuencias legales negativas para éstos.-

Es que  “…hacia finales de la década de los ’90, ocurrió un hecho que está llamado a tener importantes efectos sobre las Operaciones de Paz de las Naciones Unidas. Este fue la creación de la Corte Penal Internacional (CPI). Tras años de incesantes esfuerzos y cinco semanas de intensas y difíciles negociaciones, se aprobó el Estatuto del Corte Penal Internacional, presentado para su firma el 17 de julio de 1998 en Roma. El 1 de julio de 2002, con 76 ratificaciones y 139 firmas, entró en vigor el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, el 17 de julio de 1998. El 11 de abril de 2002 se reunió el número mínimo de ratificaciones necesarias para su entrada en vigor.

La trascendencia de estos hechos debe ser evaluada a la luz de lo ocurrido durante las operaciones desarrolladas en la antigua Yugoslavia a partir de 1992. Distintos episodios de esa guerra, como la masacre de entre 4.000 y 8.000 varones bosnios de todas las edades por parte de fuerzas serbias en la ciudad de Sbrenica, declarada zona de paz por la ONU y supuestamente defendida por un batallón holandés de cascos azules, de haber ocurrido en nuestros días, hubiera tenido consecuencias penales graves para los jefes de esa unidad. Cuando esta noticia se difundió a raíz del hallazgo de fosas comunes luego de finalizada la guerra, provocó la caída del gobierno holandés a finales de 2002…” Mgr.  Ing. Manuel C. GIAVEDONI PITA  “ARGENTINA Y SU PARTICIPACIÓN EN OPERACIONES DE PAZ” (Lineamientos para una necesaria regulación legal ).-

Existen a nivel táctico las llamadas rules of engagement (o reglas de empeñamiento) que no son una limitación sino una garantía para quien se vea en una fricción.-

No le son aplicables solo al nivel táctico. Desde el ápice estratégico la actividad del ejercicio de la fuerza está regulado, reglamentado y penado.-

Esta complejidad enmaraña el entorno, ya que en ella pueden verse involucrados principios del derecho internacional humanitario, del derecho de guerra y de los derechos humanos. Todos deben respetarse.-

¿Porque parecemos en este último tramo de nuestra diatriba, tomar el soberano curso de los tomates? Ya volveremos al camino principal, permítasenos este pequeño desvío que más luego nos resultará útil.-

Hemos hablado ya de la academia, de la defensa y su multifuncionalidad, y de algunas otras yerbas que parecen poco conducentes. Paciencia.

Si las Fuerzas de Seguridad actuan (o deberian) en su entorno con el Codigo Penal y el Codigo Procesal Penal, las Fuerzas Armadas en una eventual friccion derivadas de cuestiones de lucha contra el delito (nacional o transnacional), deberan hacer lo propio con ellos y con sus especificas reglas de empeñamiento, con mas el derecho internacional humanitario, los derechos humanos y el derecho de guerra por delante. La regulacion es tan extensa como necesaria.-

 Flota en el aire la idea de romper el  cerco entre defensa y seguridad interior (de todos modos de labil traspaso en el marco general y hermeneutico de su regulacion), traspasar ese límite y emplear las FFAA en tareas de seguridad interior. Se ha dicho para eso –por parte de algunos académicos y militares locales- que las fuerzas armadas están “ociosas” y que no existe razón legal que la impida. (Cualquier lector hábil con los buscadores en red podrá llegar muy rápidamente a artículos que propugnan lo sugerido). Ambos preceptos completamente falsos.-

No es algo original, muchos autores, generalmente militares y sobre todo norteamericanos, han escrito sobre temas similares en trabajos difundidos no solo sin pudores sin con una marcada efusividad.-

Rupert Smith, General Británico en su obra “La utilidad de la Fuerza: El arte de la guerra hoy”, por ejemplo, así lo propugna.  Habla de los “conflictos en medio de la gente”, descreyendo de la probable vuelta a conflictos industrializados. Lo hace, urge aclararlo, desde la lógica de la OTAN y no de la ONU, refiriéndose a conflictos contra un terrorismo internacional que, si bien basado en tropas regulares e irregulares y en un entorno multidimensional, se describe desde la lógica occidental. Esto significa que para un occidental lo que la guerra es  no es equivalente a la idea, el concepto y la concepción de un combatiente oriental. Ya hemos hablado también en un momento en encuentros anteriores sobre el tiempo kronos y el tiempo cairos, detalle que puede parecer folklórico pero que es determinante.-

Pero no todos son tan categóricos como el militar ingles, al punto que el prologuista de su libro, el General Bruno Cuche, a la sazón Jefe de Estado Mayor General del Ejercito de Tierra Francés, afirma: “Yo no sería tan categórico como el autor, sobre la idea de la erradicación de la guerra industrial (convencional). La guerra total no es viable, teniendo en cuenta la disuación nuclear, Los países occidentales no tienen la vocación de hacerla.

Pero hay otras regiones del mundo en las cuales no existe la misma visión. En consecuencia yo no pienso como el General Smith, que se deba disponer de un modelo del instrumento militar, solo concebido para hacer la guerra en medio de la población (asimétrica). Yo creo posible el retorno de la guerra industrial, pero limitada, tomando formas nuevas, mezclando muchos tipos de actores entre los cuales habrá fuerzas convencionales, pero conducidas de manera distinta. Nuestro enemigo de mañana será simétrico y asimétrico a la vez.

¿Porque traemos este pequeño debate de gigantes a cuento? Porque se ha sostenido que la experiencia de nuestro instrumento militar en operaciones de paz, muchas veces relacionada a una suerte de policía lo hacen idóneo para participar en cuestiones de seguridad interior.

Lo primero a decir en esto es que una cosa no justifica la otra. Nuestro instrumento militar, altamente profesional, podrá haber cumplido una brillante tarea de este estilo en Chipre y Haiti pero eso no elimina la amplia gama de razones por las cuales debe mantener como principal su función material. Decimos esto por cuanto debemos advertir acerca del peligro de que una función subsidiaria se convierta en principal.-

Mucho tememos que nos encontremos frente a una interpretación forzada de hechos, por cuanto, si bien es cierto que las capacidades multidimensionales adquiridas por nuestro instrumento militar ha sido exitosa y se ha demostrado la efectividad de los contingentes, no es menos cierto que esta participación se ha dado acompañando la evolución de los mandatos de la ONU, muchas veces en un entorno OTAN. De hecho, la insuficiencia del mandato en Bosnia produjo lamentables pérdidas, que hubieron de ser corregidas mediante la adaptación de la propia ONU y el robustecimiento de las misiones pero sobre todo de los mandatos.-

La actividad de “policía” desplegada por contingentes varios, fue prontamente perfeccionada con la introducción en los contingentes de fuerzas de seguridad cuya misión específica en su asiento de origen era la adecuada para la organización de ese tipo de tareas.-

De hecho, yendo específicamente a nuestro país, eso se vio saldado con la introducción de la Gendarmería Nacional, en un todo de acuerdo con la secuencia de reformas que hubo de introducir la propia ONU desde BRAHIMI (2002), la cumbre mundial de 2005 hasta el informe HIPPO, pasando por Capstone (2008), Nuevos Horizontes (2009) y concordantes.-

Ello al punto de que una misión Capitulo VII cuenta de varias etapas en donde la primera es una intervención militar de tipo convencional y la ultima una estabilización de tipo mantenimiento y estabilización. Sin ir mas lejos Christoph Bertram (director del  German Institute for International and Security Affairs y director del International Institute for Strategic Studies) ha sostenido que “La OTAN debería concentrarse en las misiones de estabilizacion”, para luego dar paso, entendemos, a operaciones de consolidacion y reconstruccion.-

Sin embargo, quizá pudiéramos ahorrarnos todo este basamento teórico, si nos pusiéramos a pensar en el entorno en el que las operaciones de paz se desempeñan, y si la enorme habilidad y profesionalismo de los peace keepers nacionales podría ser de ayuda en controlar en cambiante terreno de la seguridad local.

A poco de andar (y créame que es realmente muy poco) vemos que la situación caótica y de inexistencia del estado en el que los mandatos capitulo VII se desenvuelven hacen pensar, (ya sea que se hayan desplegado contingentes por pedido del estado en crisis o por la doctrina de la responsabilidad de proteger, o ya sea que el estado sea fallido o no) en su inconveniencia de aplicación domestica.-

Cabe preguntarse ¿es aplicable a cuestiones de seguridad interior la experiencia que le ha dado al instrumento militar su participación en operaciones de paz?

Eso nos hace desembocar en la pregunta que -es inminente- el Estado se encargara de responder: ¿Se está perdiendo tan catastróficamente la lucha contra la delincuencia (organizada o no) que es necesario apuntalar la actividad de las FFSS con el respaldo del empleo (directo o no) del Instrumento Militar?

Veamos, del análisis del siguiente cuadro, elaborado por Laura Jaitman en colaboración con Victoria Anauati. 

(El delito en Argentina, según sus principales fuentes de datos, publicado en abril de 2017 http://focoeconomico.org/2017/07/23/el-delito-en-argentina-segun-sus-principales-fuentes-de-datos/) surge que la delincuencia desde el punto de vista de lo que llaman “victimización” no ha sufrido alteraciones en el cuadro macro.-

Es más, hay una cierta tendencia a la baja, quizá producto del elevado índice de inversión en el área.-

Por su parte, un informe del periodista Andrés Klipphan resalta el aumento de procedimientos y el resultado positivo en cuanto al secuestro de drogas y frustración de operaciones ilegales en ese sentido en los últimos meses.-

https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2018/04/21/las-rutas-de-narcotrafico-en-la-argentina/?outputType=amp-type).-

Es dable advertir entonces que, salvo la aparición de un “cisne negro” que repentina y fatalmente irrumpa en el escenario local, la intervención directa del instrumento militar en acciones de tipo policial se aparecerían no solo como innecesarias, sino hasta contraproducentes.-

Nos explicamos: Ya hemos advertido y mencionado el plexo normativo que regula la defensa y la seguridad interior. No ahondaremos sobre el particular, salvo para decir que cualquier modificación en las funciones del Instrumento Militar (que no involucre lo meramente logístico) debería ser pasado invariablemente por el Congreso Nacional, toda vez que ello implicaría modificar la ley de defensa nacional, pero sobre todo la ley de seguridad interior (arts 27 al 33).

El marco descripto poco tiene que ver con la situación enfrentada por los robustos contingentes de cascos blancos en estados como Chipre o Haiti, ni por la realidad catastrófica de esos escenarios ni por el entorno normativo en el que las fuerzas se deben desempeñar.  Es innegable entonces (o al menos lo es para nosotros) que el razonamiento que lleva a pretender la intervención del Instrumento Militar en seguridad interior no puede responder a la capacidad adquirida en este tipo de misiones, sino a otro, por ahora indescifrable y no explícito.-

No nos puede pasar desapercibido el Dec 228/2016 que acrecienta la participación del Instrumento Militar en tareas de este tipo, confundiendo, en el caso de la Fuerza Aérea una función que le es competente por su propia orgánica (mantener la soberanía del aeroespacio) como si fuera una tarea de seguridad interior. No lo es. Quiza este error estribe en las aparentes superposiciones entre la Armada Argentina y la Prefectura Naval, cosa que viene de largo y que en algún momento podremos debatir. 

En este sentido, el académico Juan Gabriel Tokatlian había alertado que «en los últimos años (…) en aquellos países que recurrieron de manera ocasional o sistemática a leyes de derribo de avionetas (…) los resultados obtenidos con esa táctica no fueron productivos y el narcotráfico se adaptó» (politicargentina.com (2015), 9 de octubre).-

Asumiendo aun excepcionalmente que se llegue al extremo de desnaturalizar a las fuerzas armadas inmiscuyéndolas en cuestiones de seguridad interior, estas deberán ser excepcionales no en el sentido que le da Nassim Taleb a la palabra, sino en cuanto a su omnipresencia y su efecto devastador sobre el país.

Es que si la argumentación más sólida para ello es la expertise adquirida bajo la órbita de operaciones de paz de la ONU, el entorno deberá ser cuanto menos similar, lo cual por el momento y por un tiempo previsible no va a ser así. Tampoco está presente la “ociosidad” del instrumento militar, que los propaladores de esta función pregonan.-

¿Pero que ha sucedido con el instrumento militar que ha sido empleado en la lucha, por ejemplo, contra el narcotráfico? Surge tentadora y rápidamente la idea de Colombia y Mexico como ejemplos de aquello que no hay que hacer.-

Sin entrar a describir en proceso de degradación moral innegable del cuadro militar empleado en esta guerra, lo que conviene decir es que Colombia mantiene una política de no descuido de la función principal de sus Fuerzas Armadas. Que las cumpla o no es materia de otro análisis, pero sin dudas, el entorno regional ha ayudado a ello.

Un problema que se suele pasar por alto en estas cuestiones es la necesidad de que una integración regional facilite una acción combinada en desmedro del flagelo del crimen transnacional. El caso de Colombia –justamente- y Ecuador debe encender una alarma en relación a que es indispensable la colaboración interméstica así como una delicada política exterior para no generar cuestiones de soberanía que hagan surgir escaladas indeseadas.-

Los organismos de seguridad cooperativa que fueron cayendo en desuso (por usar un eufemismo suave) en estos meses podrían arrojar una luz sobre una respuesta a estos temas.-

El otro caso, el de Mexico, parece –por ser más actual- más fatídico. Estudios recientes demuestran que la cantidad de decomisos ha ido disminuyendo en forma drástica (de 50 a 80%) y que el numero de personal muerto en este tipo de acción se ha elevado en un 22 % en los últimos dos años.-

Al fin llegamos a Clausewitz

¿Cuál es, en este mundo moderno, dominado por la post-verdad y por la multidimensionalidad (sin olvidar la globalización aun en repliegue), la función de las ideas de Clausewitz que pregonamos en nuestro rimbombante título?

Hablamos ya  acerca del cambiante desafío de la defensa. Después de todo, las ideas de Clausewitz surgieron en un mundo cambiante, donde las tácticas imbatibles del gran Federico cedieron ante la nueva guerra propuesta por Napoleón.-

Si la guerra es parte de la política, la política determinara su carácter, esto es así, y lo es aún hoy luego de dos siglos.

Pero cuidado, esto no significa que  porque el decisor lo diga la guerra o el entorno será como aquel lo defina. Quiere decir que el manejo de la cosa pública deberá decidir qué intereses defender y asegurar y en base a ellos establecer su defensa.-

La securitización, concepto omnipresente pero difuso, se da de bruces contra la inamovible insuficiencia de medios. Ergo, la habilidad que permita dar mayor margen de acción al decisor del futuro consiste en determinar, con la mayor certeza posible, donde y como debo colocar mis fichas para llevar adelante esta partida. Ello implica el difícil arte de no dejarse llevar por tentaciones del momento, o que aun no siendo momentáneas no resulten pertinentes para un remedio en lugar de otro.-

No todos los recursos del estado deben ser productivos, y de hecho diríamos casi con certeza axiomática, que por definición no lo son. La defensa, que unos tratan de gasto y nosotros de inversión, no es la excepción.

Una inversión no en el sentido económico de la palabra, sino en un sentido más amplio que llamaremos “político”. Una inversión que haga proyectar la política exterior nacional, respaldando, como ya dijéramos, a la primera línea de esta política: la diplomacia.-

No debería ser muy difícil para el decisor actual darse cuenta (si es acaso que quiere hacerlo)  que la ociosidad del instrumento militar no es tal y que su escasa efectividad en esto de la disuasión se debe a su poco interés (el del responsable político) en un sector que en su momento le dio votos y ahora le da problemas.-

Conviene aclarar dos cosas: la escasa efectividad no es responsabilidad directa del Instrumento militar y que por el momento no ha sido –en 35 años- necesario disuadir a nadie, como consecuencia de políticas domésticas e intermésticas que son mérito de administraciones pasadas.

¿Pero realmente podemos afirmar, sin miedo a afrontar el ridículo, que no es necesario disuadir a nadie? NADA más falso.-

El escenario Antártico, que no solo está conformado por las misiones científicas y por la presencia de personal en las bases nacionales en dicho continente, sino que contiene los archipiélagos irredentos de nuestro territorio, desde los cuales una potencia usurpadora proyecta poder, es motivo y causa para sostener, profesionalizar, equipar y potenciar nuestro instrumento militar.-

La constitución del Comando Antártico mediante el Dec. 368/2018 pareciera ser un elemento que nos lleve en ese sentido, mas por el momento se aparece como un instrumento de carácter meramente declamativo.-

Los vaivenes de la política mundial, no solo de la económica que en última instancia es la que prepondera sobre las demás, hacen pensar que el enfrentamiento –por ahora comercial- de EEUU y China (o mas bien el Tratado de Shangai) y la nueva visión que parece tener Rusia sobre el mundo, deberían generar políticas de defensa regionales cooperativas. Para ello, como paso previo y conditio sine qua non, los instrumentos militares de cada país deben fortalecerse y prepararse en su funcionalidad específica.-

Diferente es el caso de la utilización de las “capacidades remanentes” y “apoyos logísticos” a la seguridad, que es materia de legislación específica en nuestro país. Capacidades subsidiarias, remanentes o duales que no son nuevas en ningún lado, y que llevaron a la muerte al propio Clausewtiz que pereció a causa de la gran epidemia de cólera que, como jefe militar, intentó contener.-

Cisnes negros y el efecto mariposa

Hemos mencionado a Nassim Taleb y su postulado sobre los “cisnes negros”. Esta teoría, aplicable a casi cualquier actividad, ha tenido su especificidad en el campo de la defensa, de la mano del Pentágono, cuando intentó explicar el fenómeno del 11-S (cisne negro si los hay). Es este evento un hecho súbito, violento, que sorprende a la humanidad, a causa de su extremada rareza o la creencia en su imposibilidad.-

Mas globalmente, se nos aparece la posibilidad de un ciberataque. Nos viene a la mente Estonia y la parálisis que sufrió  este estado a consecuencia de un ciberataque masivo, que llevo a la OTAN a escribir su “Manual Tallin” (en honor a la capital de Estonia). No caben dudas que la transversalidad de la ciberdelincuencia es total y que su origen es virtualmente indetectable desde el punto de vista de definir si proviene de un estado o de una organización delictiva (o de una organización delictiva contratada por un estado).-

Quizás sea ese el ámbito en el que la ingerencia de la DINIEM y de la AFI se superponga, no en un accionar concreto sino en una prevensión.

Los estresores de este sistema serian los cambiantes entornos cibernéticos, mientras que la antifragilidad esta dada en la especialización. Argumento que aduna a la idea de mantener incólume la especificidad de los elementos de la seguridad (conformada esta por Defensa y Seguridad Interior). Un cambio de rol no meditado generaría stress y por ende debilitamiento del sistema.-

No queríamos dejar de mencionar este aspecto que cobra cada día mayor interés y peso: la ciberguerra y el ciberterrorismo, ejes en los cuales desde hace ya un tiempo se esta trabajando, y que parece ser la intersección cooperativa ideal entre defensa y seguridad interior, desde la inteligencia..-

Como habrà de verse el asunto

Nuestro país tiene un problema de soberanía enorme con una tierra usurpada, cuya recuperación sera dada por el incesante reclamo diplomático que al final encuentre un resquicio geopolitico favorable para forzar una reivindicación, en el marco de las disposiciones al respecto de la ONU y de nuestra Constitución Nacional (que adoptó de manera muy civilizada un mecanismo pacífico y dialoguista para la resolución). 

Lo que nos esta reuniendo ahora es lo que vino a cristalizar (a mi juicio inconstitucionalmente en cuanto a forma y contenido) el Dec 638/18 de reglamentación de la ley de defensa. 

El problema allí no esta dado en su totalidad en la posibilidad del uso del instrumento militar en tareas de seguridad interior (ya contenidas en la ley especifica), sino en la alta prevalencia jurídica que este decreto le da a los “intereses estratégicos”, que como sabemos son discrecionales del poder político. 

No tenemos reparos en cuanto a la vigilancia de “objetivos estategicos”, tales como centrales nucleares o represas u objetivos de ese tenor, siempre que las reglas de empeñamiento (o de comportamiento como se las llama ahora localmente) sean claras y no contradigan la normativa actual.-

No debemos dejar pasar en este contexto la perdida de valor y fuerza de UNASUR y de varios organismos multilaterales que fueron mérito de políticas de estado de administraciones pasadas, cambiando eso (en la nueva directiva de política de defensa nacional) por un organismo de tenor económico, de cierta ciclotimia,  como el G-20.-

Sin dudas es una reforma poco meditada. Los intereses vitales -permanentes y taxativamente enumerados en la LDN, parecerían perder relevancia frente a los “intereses u objetivos estratégicos”, que gozan de una discrecionalidad del poder politico. Es aca donde la escasa meditación (o mejor dicho la escasa comunicación de ella) entra en juego echando dudas sobre la intencionalidad de esta reforma. Reforma que al decir de algunos especialistas volveria al espíritu de las leyes… nada mas lejos de la verdad. Bastaría con estudiar el debate legislativo de la LDN para advertir no solo el consenso generalizado sino que ese espíritu estaba encaminado a erradicar las consecuencias de la ley de defensa previa y dividir tajantemente aguas en cuanto a las ingerencias de defensa y seguridad.

Enancado este razonamiento de hermenéutica legal en disposiciones de legislación internacional aplicable, principalmente en conceptos basicos, como agresion, guerra, estado, amenaza… etc. (Res 3314 de la ONU “Articulo 1:La agresión es el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la indepen­dencia política de otro Estado, o en cualquier otra forma incompatible con la Carta de las Naciones Unidas, tal como se enuncia en la presente Definición).-

Se trata entonces de una suerte de tosudez juridica esa de no admitir esta nueva interpretacion de la ley de defensa y seguridad interior? Bastara con ver y analizar el debate legislativo para concluir en forma individual si es asi o no. Concedanos su confianza cuando afirmamos que no.-

Aquellas amenazas a las que “disuadir” podran ser estatales o no, pero siempre seran amenazas. Determinar su origen es necesario para establecer si usaremos el instrumento militar o el poder policial en su conjura.-

La realidad es que si se sufriera un ataque de una fuerza militar o paramilitar con fuerza suficiente como para sobrepasar al sistema federal de seguridad, los mecanismos para su conjura (desechando por completo la torpeza de la “defensa defensiva”) estan contenidos todo el andamiaje legal con soluciones en su redaccion e interpretacion anterior, sin necesidad de producir esta suerte de “confusion de competencias”.-

Pero, es eso practico? Convengamos que mantener el control civil de la defensa es un punto prioritario en nuestra regionalidad, pese a los sucesos y eventos que en Brasil han tomado estado publico, en relacion a la postura de lo que podriamos llamar “el partido militar brasileño”.-

Nuestro pais, salvo excepciones que a veces asoman, ha solucionado la cuestion de este control civil con una doctrina en la que adivinamos ciertos visos “Huntingtonianos” (ante la falta de medios, sobrevaluar la “profesionalizacion”). Establecida esa convencion, advertimos que lo que los acadèmicos crìticos a esta confusiòn atacan es el uso que el propio poder civil pueda darle a su instrumento militar.-

Una segunda convencion en el punto deberia establecerse al decir que el poder politico esta en su derecho de orientar la defensa según su evaluacion estrategica, pero si esta invade territorios puramente legales, este cambio debera pasar por el legislativo, logrando para ello los consensos necesarios en un tema tan crìtico y delicado.-

No tienen nada de nuevo las “amenazas hìbridas” que tampoco tienen, sin embargo, un poder de fuego ni peso determinante desde el punto de vista militar, mas alla de los efectivos y medios empleados en sus lugares de origen. Cabe preguntarse, en sintonìa con esto ùltimo, que capacidad logìstica tiene Hezbollah para movilizar efectivos con un poder de fuego suficiente para justificar la movilizaciòn en el paìs de personal militar formado en una doctrina y con un armamento  adecuado a otro escenario.- (ver Clarin 7/2/2018, nota a la Ministra de Seguridad de la Nacion).-

En un paìs, ademas, que no ha tenido -hasta ahora- una actitud ni despliegue que pueda alentar una reacciòn de esta organización terrorista.-La respuesta parece lògica. De producirse actividad agresiva de dicho grupo terrorista en el paìs, lo serìa mediante una cèlula, y con elementos no convencionales, imposibles de conjurar por poder militar alguno sin la producciòn de inteligencia que los descubra, y en el caso que este grupo terrorista cumpla con su vil cometido esa inteligencia habrà fallado y sera tarde para cualquier cosa que no sea la aprehensiòn y juzgamiento, (campos en los que el Instrumento Militar no tiene absolutamente ningùn tipo de competencia.-

Es otro escenario, el de la triple frontera, el que sem+anticamente viene a dar excusa a esta intencionalidad. En efecto, la polèmica y poco feliz alineaciòn con la DEA para la conjura y detenciòn del tràfico de drogas ilìcitas en dicha regiòn, el escaso y aun poco eficiente control de las fronteras, y la vuelta a la paternal tutela del hegemòn continental (EEUU), han hecho rotar nuestra orientaciòn como estado soberano 180 grados, en el inicio de un camino que a otros estados sudamericanos le cuesta aun hoy desandar.-

Llama la atenciòn, sobre este punto en particular, lo afirmado por el Coronel Joseph Napoli (Perfil, 23-11-2014), maxima autoridad Militar de la Embajada de EEUU en Argentina, cuando afirmò: “…la relaciòn entre la triple frontera y la amenaza del terrorismo no es tan fuerte como creiamos en 2001..”- Conviene recordar, como lo hace Juan Gabriel Tokatlian ( (https://www.clarin.com/opinion/triple-frontera-reacomodo-geopolitico_0_HJine4vuM.html) que en 2001 el entonces presidente del Sub Comite de Relaciones Internacionales de la Camara de Representantes de EEUU afirmo “…tambien nos enfocaremos en el terrorismo en america latina y como se relaciona con la guerra contra las drogas… ambos comparten una relacion simbiotica…”.-
Hoy dia, al parecer, aquello que decìa Napoli reverdece habiendo pasado desapercibido a todos en estos años previos.-

Ambas posturas, hay que decirlo, en sintonìa con las necesidades norteamericanas del momento y que evidencian su fuerte mensaje de polìtica exterior.-

Surge inmediata la pregunta entonces, de si en un mundo que ha endurecido sus fronteras, y donde recrudecen los conflictos entre estados o bloques de estos (aùn en la etapa comercial y de pol+itica exterior a la que asistimos) y en donde la realidad geopolitica argentina observa conflictos mas convencionales que hìbridos (Malvinas, eventual conflicto por recursos, bases chinas y norteamericanas, vaca muerta… y la lista sigue) la orientación de una defensa hacia conflictos hìbridos, el planeamiento por escenarios o por hipòtesis, y la insuficiencia presupuestaria resulta suficiente o eficiente para proyectar disuasiòn aun mìnima.-

Quiza fuera necesario recordar a quien tenga la nada envidiable responsabilidad de adaptar nuestro sistema de defensa según los lineamientos del poder polìtico actual, lo determinado por el art. 31 de la Ley de Seguridad Interior (norma dictada por unanimidad legislativa), que mas allà de las “capacidades duales” que según el art. 27 emplearà el sistema de defensa en colaboraciòn con el sistema de seguridad interior, el titular del poder ejecutivo podrà hacer uso del Instrumento Militar (fuerza letal) cuando el sistema de seguridad interior “resulte insuficiente”, dando la idea, que ya mencionamos mas arriba, de superioridad o de volumen superior de un eventual enemigo.-

Un sistema de frenos y contrapesos, que en la tàctica (y aùn en el nivel estrategico operacional) podrà parecer un peso, pero que en la pràctica institucional sin ningùn lugar a dudas es garantìa para todos los involucrados.-

Por el momento, nuestro instrumento militar desplegado a “zonas calientes” del norte no interviene (ni tiene orden de hacerlo) en cuestiones de seguridad, estrechando los pasos por los cuales debera actuar el sistema federal de seguridad interior. Pero, como ya advertimos, el problema no es ese, sino el uso que la discrecionalidad polìtica pueda darle a este elemento en el futurofuturo pròximo o lejano.-

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