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La Guerra llega al Sur de Marruecos

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Esta última semana, el Frente Polisario se infiltró en el sur de Marruecos, consiguiendo penetrar unos 100 kilómetros, atacando las bases de Tarf Buhanda y Lebaaj, apenas a 30 kilómetros de la ciudad de Assa.

Por: Alberto Maestre | El Minuto en Saharaui.


Con esta acción, de ser verdad, se daría un giro de gran magnitud a las hostilidades, reiniciadas en noviembre pasado.

Esta nueva operación militar, como todas las demás, lo sabemos únicamente a los partes de guerra y comunicados que emiten las autoridades saharauis.

Marruecos, en cambio, sigue en su línea, silenciando y restando valor a las acciones armadas del Polisario. Si nos remontamos a la primera guerra saharaui marroquí, finalizada con el alto el fuego de 1991, los indicios señalan que los marroquíes no cambiarán de estrategia y seguirán, por la misma línea de no reconocer ninguna agresión, bajas, prisioneros, con la única finalidad de restarle importancia, para así seguir manipulando a su pueblo y continuar, como si nada, con la explotación de los recursos saharauis y dar apariencia de normalidad, para que los inversores internacionales sigan invirtiendo en el reino.

Cuando las hostilidades lleguen a ciudades marroquíes seguirán negando la evidencia de los hechos. Como hace siempre con cualquier problema que le afecte. Esta política de negar los hechos es característica de los regímenes dictatoriales, aunque estos estén disfrazados de apariencia democrática, sean del color que sea. El régimen marroquí es como el Telenoticiario de la Televisión Cubana, donde se alaba el paraíso interior y sus supuestas bondades, en contraposición de lo de fuera que se distorsiona y se intenta desacreditar. Solo hay que vivir en Cuba

para darse cuenta de la realidad existente la cual, evidentemente, no tiene nada que ver con la que refleja la televisión pública del país. Marruecos llega a tal extremo paranoico que tampoco reconoce que el Frente Polisario es un Movimiento Nacional de Liberación, único representante del pueblo saharaui, como así lo reconoce las Naciones Unidas y toda la comunidad internacional.

El Sahara es marroquí y se niegan a aceptar que es un Territorio No autónomo pendiente de descolonizar, que encabeza la lista de los 17 que existen para la ONU. Tampoco utiliza el término Sahara Occidental, pues lo considera falso y artificial, pero que es el nombre oficial que internacionalmente se conoce a ese territorio y que todas las Resoluciones lo utilizan cuando se refieren al mismo.

Al día de hoy, solo disponemos de una fuente oficial y que proviene de una de las partes, que nos explica, desde su punto de vista, lo que está ocurriendo en la segunda guerra entre saharauis y marroquíes. Como historiador, evidentemente, soy totalmente consciente que se necesitan más fuentes para intentar reconstruir un relato meramente fiable de lo que está realmente sucediendo allí y más si la única fuente oficial que disponemos proviene del Frente Polisario.

Para ello hay que utilizar todos los elementos disponibles a nuestro alcance para intentar conseguir una aproximación meramente realista.

Mis fuentes orales que considero fiables me vienen de los saharauis tanto de Tindouf como de las zonas ocupadas, algunos bien colocados en la administración de ocupación del territorio y por tanto con apariencia exterior colaboracionista que evidentemente, por su seguridad, no revelaré sus identidades.

También las omisiones marroquíes y sus intentos desesperados de que se reconozca internacionalmente su ocupación del Sahara Occidental, aceptándose, como única salida “realista”, su plan de autonomía para el territorio, nos pueda dar una valiosa pista de lo que acontece realmente. La relajación de sus fronteras marítimas para permitir el flujo migratorio hacia las Canarias puede ser una señal de aviso hacia España y la Unión Europea de que replanteen su política en la cuestión saharaui y se impliquen más a favor de las tesis marroquíes.

España sigue con su postura oficial de que el contencioso saharaui debe solucionarse siguiendo las Resoluciones de Naciones Unidas, aunque, de hecho en la práctica, hace años que la abandonó. El reconocimiento del ex presidente Donald Trump, poco tiempo antes de abandonar la presidencia, de la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental, no ayuda, en absoluto, a las tesis marroquíes, por el mero hecho de quien la hizo.

Un presidente de EEUU desprestigiado y que pronto se enfrentará a su segundo impeachment y, que será recordado por muchos, por ser el peor presidente.

Su soberbia al negar su derrota y su carencia de cualquier tipo clase al no asistir a la toma de posesión de su sucesor, rompiendo una larga tradición, lo desacreditan enormemente.

A medida que se vaya superando la crisis sanitaria y con ello, vayan accediendo a la zona del conflicto, periodistas y organizaciones internacionales, se dispondrá de más fuentes para confrontar y reconstruir un relato más objetivo.