Lun. Abr 6th, 2020

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Prensa Social Internacional

La insurrección revolucionaria ACAB 1312

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Hoy se cumplen 57 días desde que, el 18 de octubre pasado, se inició una insurrección revolucionaria que -a través de la violencia, el caos y la destrucción-, ha conseguido dañar severamente el sistema de transporte, la infraestructura pública y privada, la cadena de abastecimiento y producción, las ventas, el empleo, las finanzas, el crecimiento, la productividad, la inversión, el valor de nuestra moneda, y las proyecciones económicas de corto, mediano y largo plazo.


Por: Alexis López Tapia.


No obstante, el efecto más relevante de esta Revolución Molecular Disipada, que se encuentra en pleno desarrollo, ha sido la suspensión del Orden Público y del Estado de Derecho, la ocupación territorial subversiva de diversos sectores en las principales ciudades del país, y el surgimiento generalizado de un ánimo hostil en sectores cada vez más amplios de la población, que ha llevado a diferentes enfrentamientos entre civiles, ataques sistemáticos de elementos subversivos a cientos de comisarías y cuarteles de las fuerzas armadas, y niveles de provocación, ataques y agresiones gravísimas a Carabineros e Investigaciones de Chile, incluyendo el uso de armas de fuego.

Por lo anterior, desde hace ya al menos tres semanas, técnicamente, el país se encuentra en un estado de Guerra Civil, por ahora de baja intensidad.

Pese al notorio cerco comunicacional y político que -contra toda evidencia- ha venido sosteniendo sistemáticamente que todo lo anterior se trata sólo de una “Crisis Social” o un “Estallido Social”, los hechos son incuestionables:

Se trata de un Conflicto Político que busca la suspensión, supresión y reemplazo de la estructura vertical y jerárquica del Estado, por un sistema horizontal, de Asambleas y Consejos (soviets)[i], para establecer un modelo de “Democracia Participativa” o “Dictadura Democrática”, que transformará a Chile en una “República de Consejos”[ii], esto es, en una “República de Soviets”.

Así, utilizando como fundamento, razón y justificación, legítimas demandas económicas y sociales no resueltas y desoídas por el Estado en su conjunto, el aparato revolucionario ha logrado imponer por la fuerza, a través de coacción y violencia, un acuerdo que llevará a la realización de un Plebiscito para decidir la redacción de una nueva Constitución sea a través de una Asamblea Mixta o Constituyente -aunque no se la llame así-, que deberá ser refrendada por otro Plebiscito.

Se trata entonces, de una Constitución viciada e ilegítima desde su origen, dado el hecho de que fue impuesta por la fuerza, la violencia y la coacción, mismo argumento que utilizan para desacreditar la actual Constitución aquellos sectores que promueven su reemplazo.

Paralelamente, fuera de toda legalidad y legitimidad, organizaciones subversivas que se arrogan la representación del pueblo mapuche, se encuentran realizando en Temuco una “Asamblea Constituyente”, que busca establecer un autogobierno en el Sur del país. Para ello, nuevamente utilizan como fundamento, razón y justificación, legítimas demandas económicas y sociales de las comunidades mapuche, no resueltas por el Estado en su conjunto. De imponerse ese autogobierno, las diversas guerrillas ya existentes en la zona escalarán a un conflicto de “Liberación Nacional”.

Se trata entonces de una amenaza gravísima a la Soberanía Nacional, que supone un riesgo consistente para la continuidad territorial del país, con la posibilidad efectiva del inicio una “Guerra de Secesión” que no sólo involucraría territorio chileno, sino que tendría soporte y expansión hacia territorio argentino, para establecer un nuevo Estado en territorio usurpado a ambas Repúblicas.

En el ámbito político, la insurrección revolucionaria ha logrado que el Gobierno haya hecho completo abandono del programa por el cual resultó electo, cediendo y concediendo llevar a cabo una agenda legislativa basada en las llamadas “demandas sociales”, además de tener que realizar un cambio no programado de Gabinete.

Paralelamente, la oposición consiguió someter al ex Ministro de Interior, Andrés Chadwick, a una Acusación Constitucional basada en los hechos producidos durante la vigencia del “Estado de Emergencia”, ya que según los acusadores “bajo su vigilancia se cometieron graves violaciones a los derechos humanos”[iii].

Una segunda Acusación Constitucional, esta vez contra el propio presidente de la República, no prosperó al ser desechada la llamada “Cuestión Previa”. No obstante, el resultado de la votación fue muy estrecho: sólo 79 votos a favor y 73 en contra. Los contados votos de diferencia se debieron a que 8 senadores de oposición votaron junto al oficialismo, siendo inmediatamente acusados por el Partido Comunista de “respaldar la impunidad de un presidente que tiene las manos manchadas de sangre”[iv].

De igual modo, la diputada del Partido Comunista, Carol Cariola, amenazó al presidente señalando: “no lo vamos a dejar dormir tranquilo”[v], amenaza que se sumó a la que simbólicamente realizó la diputada del Partido Humanista, Pamela Jiles, quien al inicio de la votación por la “Cuestión Previa”, ingresó al hemiciclo con una Capucha amarilla con orejitas, puño en alto, izquierdo y derecho, notificando de ese modo que la llamada “Primera Línea” -las guerrillas urbanas que se encuentran llevando a cabo la insurrección en las calles-, se hacía presente en la sala para la votación.

No obstante, el principal hecho político a nivel nacional ha sido la reconfiguración de las fuerzas en conflicto: en efecto, un amplio sector de la llamada “derecha” ha terminado por asumir la derrota política en que se encuentran, sumándose al proceso revolucionario en curso a través de la promoción del proceso constituyente, e incluso de la aprobación de cuotas raciales y de género en la nueva constitución. Particularmente, el presidente de Renovación Nacional (RN), el diputado Mario Desbordes, y el fundador de Evopoli, el senador Felipe Kast, han acatado y hecho suyas e impulsado las tesis del Estado Plurinacional y de la Ideología de Género.

De este modo, la “derecha” ha quedado limitada a un sector de la UDI y el Partido Republicano de José Antonio Kast. Todos los demás referentes políticos del sector son actualmente partidos o grupos de Centro, particularmente Renovación Nacional, que ha venido a ocupar la posición que hasta hace poco detentaba la Democracia Cristiana, en el continuo izquierda-centro-derecha.

Sin embargo, la cuestión más relevante en términos políticos y politológicos estrictos es la disputa por la conducción y vanguardia del proceso revolucionario, que se está desarrollando en la propia Izquierda.

En efecto, la salida de diversos partidos y grupos que hasta hace unas semanas eran parte del colectivo del Frente Amplio, incluyendo el Partido Humanista, el Partido Ecologista Verde y el Partido Igualdad, además del alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp junto a 73 militantes de Convergencia Social, en rechazo al acuerdo de la oposición con el oficialismo para establecer el mecanismo para el establecimiento de una nueva Constitución.

Estas renuncias implican que la disputa intra izquierda por la conducción y vanguardia del proceso revolucionario, está planteada en dos vertientes fundamentales: la “Vía Pacífica” (que no excluye el uso de violencia) por medios institucionales, establecidos en el acuerdo para una nueva Constitución, y la “Vía Violenta”, que implica la agudización del conflicto para generar las condiciones que permitan el derrocamiento del Gobierno, y el establecimiento directo de una Asamblea Constituyente por la fuerza.

Señalado lo anterior, un análisis somero de los seis escenarios institucionales posibles a partir del acuerdo para establecer una nueva Constitución implica que sólo hay un modo en que el conflicto se resuelva por la “Vía Pacífica”, esto es: el triunfo completo de un escenario de Asamblea Constituyente para redactar la nueva Constitución, y el triunfo de la izquierda en las Elecciones.

TODOS los escenarios restantes, implican que el conflicto se agudizará a niveles extremos, dejando sin salida institucional posible la resolución del conflicto político en curso.

Estos escenarios están resumidos en el siguiente cuadro esquemático.

El código 1312, que se encuentra en miles de rayados en todo el país, hace referencia a la posición de las letras del alfabeto: ACAB, que es la sigla de la frase “All Cops Are Bastards”, “Todos los Policías son Bastardos”, un slogan que se originó en sectores de la delincuencia británica en los años ’20 del siglo pasado, y que fue recodificado y utilizado por sectores del anarquismo insurreccional desde entonces. Ayer, dos Carabineros fueron brutalmente agredidos por elementos subversivos, que estuvieron a punto de provocar su muerte.

Hoy, 13 de diciembre, el mes 12, la insurrección revolucionaria que se encuentra en pleno curso y desarrollo en el país cumple 57 días, sin que hasta ahora el Gobierno haya sido capaz de frenarla, detenerla y derrotarla.

Hace 479 años, un día como hoy, Pedro de Valdivia fue invitado por los caciques del Mapocho para subir el cerro que desde entonces se llama Santa Lucía, en honor a la virgen que anuncia la llegada del Solsticio, que en esa época coincidía con el 13 de diciembre por el retraso del calendario Juliano. Así, el fundador de Chile a instancias de las autoridades indígenas decidió fundar Santiago a partir del centro administrativo que existía en la actual Plaza de Armas, dando así origen a nuestro país, gracias a la fusión de indígenas y europeos que son la base de nuestra identidad, historia y fundamento como Nación.

Es precisamente nuestra Identidad, nuestra Historia y nuestra Nación la que están en peligro de desaparecer, si es que permitimos que la Revolución en curso logre cumplir sus objetivos.

De todos nosotros depende que eso no llegue a suceder.

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