mar. Nov 19th, 2019

La marcha del “Millón” de Mauricio Macri. Cierre de la campaña por su reelección

Marcha del Millón en vivo: se desconcentra el Obelisco tras el acto de Macri

Este sábado 18 de octubre de 2019, Diario El Minuto estuvo presente en la llamada “Marcha del Millón”, en la Ciudad de Buenos Aires, en un lugar emblemático, el Obelisco, en la Avenida 9 de julio, donde se congregaron cientos de miles de personas para mostrar la adhesión a la reelección del presidente Mauricio Macri.

Por: Jorge Suárez Saponaro. Director del Minuto en Argentina

Se vivió un clima de júbilo con cantos a favor del primer mandatario, banderas argentinas, el clásico eslogan “Si Se Puede”. El acto previsto para las 1830, hora que iba hablar el presidente Macri, desde las 1530/16 horas millares se estaban concentrando rumbo al célebre Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires. Situación que observamos personalmente. Las demoras en el subterráneo (estuvimos varados diez minutos promedio), tampoco fueron obstáculo para que millares se dirigieran al citado mitin.

 

La marcha de hace unas semanas atrás, espontánea que aglutinó a millares de personas en la Plaza de Mayo (donde está la sede del gobierno federal, la Casa Rosada), luego del fiasco de las elecciones Primarias. Esto impulsó al equipo de Mauricio Macri a realizar giras nacionales y movilizar a sus partidarios en las marchas conocidas por el lema de campaña “Si Se Puede” , con cierto aire épico. Esto levanto la moral del ingeniero Macri, cuya gestión en el plano económico, ha sido un verdadero fracaso. El alza del costo de vida, el desempleo, la imposibilidad de derrotar la inflación.

Erosionaron seriamente su figura, situación explotada hábilmente por el candidato kirchnerista, Alberto Fernández. Quien aprovechando los graves desaciertos de la actual gestión, ha logrado que el electorado, no tuviera en cuenta su pasado político y las razones porque el kirchnerismo perdió las elecciones de 2015.

Seamos sinceros, la pobreza, la deuda externa, el desempleo y la recesión no son un invento del macrismo. Que lo agravó si en eso estamos de acuerdo, pero hubo anteriormente un proceso político que formó parte el candidato Alberto Fernández, que duró doce años y que el país ha sido objeto de severas críticas por los altos índices de corrupción, ineficiencia administrativa y la falta de políticas de desarrollo (recordemos que tuvieron que morir 52 personas en un trágico accidente en la Estación de tren “Once” en la Ciudad de Buenos Aires, por el estado lamentable de la red ferroviaria).

El kirchnerismo no solo tuvo un sesgo autoritario y sectario, que generó una verdadera fractura en la sociedad. Dando origen al término “La Grieta” que enfrentó a familiares entre si, amigos. Hemos sigo testigo de ello. La prensa fue objeto de un ataque frontal, donde vimos un patético espectáculo donde fotografías de reconocidos periodistas críticos al kirchnerismo, fueron objeto de una parodia de “Juicio” presidido por la presidente de Madres de Plaza de Mayo, la polémica y siempre combativa Hebe de Bonafini. El alto precio de determinadas commodities, como la soja, permitió expandir el gasto público y las ayudas sociales.

A pesar de la retórica, de la defensa de la industria, y un enfrentamiento abierto con el sector agro exportador, el kirchnerismo no quiso o no tuvo la capacidad de realizar las transformaciones para que la Argentina redujera su dependencia del sector primario. Grandes mineras hicieron grandes negocios explotando ricos yacimientos en el oeste, norte y sur del país. Exportando sin valor agregado. Las políticas en materia de comercio exterior, benefició a Brasil, Uruguay y Paraguay, quienes aprovecharon las pérdida de mercados de Argentina, ante las limitaciones impuestas, a fin de garantizar precios internos de determinados alimentos, como la carne, la harina y la leche. Así frigoríficos cerraron, tambos productores de leche, cientos de productores se volcaron a la soja, con sus consecuencias ambientales. La burbuja del kirchnerismo terminó después de 2011.

Desde entonces, lo único que ha crecido en el país es el empleo público. El déficit fiscal se debe a las enormes cargas que tiene que lidiar el Estado, especialmente los estados provinciales, quienes han expandido irresponsablemente su gasto público. Los serios problemas de infraestructura afectaron la competitividad del país. El transporte de soja desde el norte del país a puertos fluviales de la Cuenca del Plata, cuesta casi lo mismo que trasladarlo desde dichos puertos a Rótterdam, al otro lado del Atlántico. En materia energética, los precios congelados afectaron las inversiones, la falta de políticas activas para diversificar en este sector, tuvieron un algo costo. Miles de millones de dólares fueron quemados para importar combustible para las centrales termoeléctricas.

Subsidios, problemas en materia energéticos, un estado sobredimensionado, una déficit fiscal del 7% del PIB, una pobreza del 30% y millones de personas dependientes de ayudas sociales del Estado, fueron parte de la pesada carga que tuvo que lidiar el macrismo. Además del cepo cambiario, el drama con los tenedores de la deuda externa, conocidos como “fondos buitre” y un Banco Central que estaba en una situación dramática. La falta de estadísticas oficiales fue otro serio problema. Por ejemplo esto originó polémicas en torno al peso de la deuda externa en el PIB.

Desde 2014 no hubo informes oficiales actualizados, lo que llevó a que según la fuente, el peso de la deuda oscilara entre el 47% y el 63% del PIB. En el periodo 2003-2015 la deuda pública ascendió de US$ 125.000 millones a US$ 205.000 millones. Sea como fuere, la deuda externa siempre fue un pesado lastre. La estatización de las administradoras de fondos de jubilación, que eran tenedoras de títulos de deuda pública, permitió que las cifras variaran según el criterio del experto que lo analizaba. En 2015, la secretaría de finanzas, antes que la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner, dejara el gobierno informó que la deuda había aumentado US$ 18.500 millones. En síntesis el peso de la deuda dejada por el kirchnerismo era del 42.8%.

Los graves problemas con los acreedores internacionales, especialmente con el conflicto con los “fondos buitres” y la mala imagen externa de la gestión limitaban seriamente el acceso al crédito. Esto se compensaba con emisión y transferencia de dinero de organismos públicos al erario nacional. Así el Estado pedió prestado miles de millones de pesos al Banco Nación, la administración de seguridad social y el instituto de asistencia sanitaria de jubilados y pensionados, conocido como PAMI

El pesado déficit fiscal, el cepo cambiario y el largo listado de problemas heredados, llevó a una expansión de la deuda pública (56% del PIB). El presidente Macri no tenía el peso político para encarar reformas estructurales, y eso significaba recortes drásticos en subsidios y una reforma del Estado que debía dejar cesante a cientos de miles de empleados, especialmente en los estados provinciales, reacios a cualquier reforma. Dado que el empleo público garantiza la existencia de un piso de electores cautivos para los gobernadores de turno. Medidas de tono electoralista, como reducción de impuestos a las ganancias, falta de una estrategia clara y ser minoría en las cámaras del Congreso limitó el margen de maniobra del macrismo.

El alza de tarifas, realmente brusca, afectó seriamente a sectores medios y bajos. El aspecto positivo fue una mejora de las prestaciones de las empresas de servicios públicos, mayores inversiones en generación y romper con la necesidad de importar gas licuado, que costaba al país miles de millones de dólares. La inflación causó serios problemas al sector industrial, pero el aperturismo llevó al sector agrario a una rápida expansión y recuperación. La imagen exterior del país mejoró sustancialmente, lo que facilitó’ el préstamo del FMI en estos últimos meses. En las elecciones de 2017, el gobierno de Macri apostó a una estrategia de “polarización” con la ex presidente Fernández de Kirchner, que le dio oxígeno político.

La falta de soluciones concretas en materia de seguridad pública, la recesión y desempleo, aumentó el malhumor social. El gobierno expandió el gasto social como nunca antes, pero fue insuficiente. La imagen del presidente cayó estrepitosamente. El electorado decidió castigar al macrismo, votando al candidato kirchnerista Alberto Fernández, que por cierto había sido un severo crítico de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner cuando renunció a su cargo de jefe de gabinete.

Algo que parece que no quisiera recordar. El presidente Macri también cometió un grueso error al habilitar del debate sobre la despenalización del aborto, en un intento de ganar tiempo ante la severa crisis fiscal y económica que tenía. La tragedia del submarino San Juan, también fue pésimamente manejada. El primer mandatario debería haber cesado en el momento al ministro de defensa, Oscar Aguad y al alto mando militar. Además instar acciones penales correspondientes.

Los adversarios han explotado hábilmente los graves errores cometidos por la gestión de Mauricio Macri – como si la oposición no fuera también responsable la crisis que vive el país – y ello tuvo repercusión en las urnas. Lamentablemente quedan de lado, temas muy importantes, como la independencia del poder judicial, el creciente narcotráfico y avance del crimen organizado, los graves problemas en materia de educación y salud, falta de infraestructura (el país

sigue sin ferrocarriles adecuados, puertos), problemas de seguridad energética y la competitividad de la economía. Pareciera que la crisis económica, impiden ver al electoral, que combatir la corrupción es clave para el desarrollo del país. Es lamentable que la sociedad no tome conciencia de ello. Asimismo vemos una Justicia Federal que cambia de postura ante los resultados de las elecciones primarias.

Hoy mientras recorríamos dentro de la manifestación de apoyo al presidente Macri, se escuchaban voces sobre la corrupción, la necesidad de exigir responsabilidades a la ex presidente Fernández de Kirchner, por la libertad de expresión y la tolerancia hacia quien piensa distinto. Mirar al futuro. Durante una década estuvimos los argentinos atrapados en debates sobre lo ocurrido en los 70. Somos severos críticos de la gestión del actual presidente Macri, especialmente por desaprovechar el apoyo internacional, su incapacidad para llevar a cabo reformas estructurales con el costo político, pero necesarias, su pésimo manejo sobre la tragedia del submarino San Juan; el debate del aborto, que ha significado mayor sectarismo y que ciertos intereses transnacionales desembarcaran en el país. La falta de una estrategia nacional de desarrollo.

El no actuar con mayor determinación con quienes fueron responsables de la corrupción de gestiones anteriores y hablar abiertamente, del daño realizado al país. En alguna columna que escribimos en el ya lejano 2015, para el portal uruguayo Alternativa, dijimos que el rol de Macri era la lucha contra la corrupción, recuperar instituciones, estabilizar la economía con su costo político y sentar las bases para que el país rompiera una vez por todas con el populismo y el sectarismo que tanto daño ocasionaron. La seguridad, a pesar de ser un problema reconocido por el gobierno es otra deuda pendiente.

Los aspectos positivos fueron mejoras en la gestión de recursos de seguridad social, mayor transparencia, la expansión del gasto social e impulsar programas como la alfabetización de adultos, créditos blandos para los jubilados, inversión en infraestructura social, centros de primera infancia. El país mejoró sustancialmente su imagen exterior. Tomó una postura definida respecto a la crisis de Venezuela y lanzó una activa política externa en busca de nuevos mercados, con sus deficiencias, pero sin barreras ideológicas. El clima de crispación se redujo y la prensa tuvo mayores libertades como en la década del 90.

Coincidimos con lo que dijo el presidente Mauricio Macri sobre la inserción internacional y su importancia. La lucha contra la corrupción, la promoción del diálogo y los consensos y que este 27 de octubre de 2019 el país elige entre dos caminos. El regreso del kirchnerismo, implica un retroceso, dado que hemos visto como la prensa ha sido objeto de críticas y considerada responsable que muchos funcionarios hoy estén en el banquillo de los acusados. La prensa debe ser crítica.

Ese es su rol en las democracias. Suecia por ejemplo fue mas allá y le da un rol constitucional de control de los poderes del Estado. El denostar al otro, para hacer valer las ideas propias, no hace más que crear odios y divisiones. Las democracias sólidas se basan en consensos y el diálogo.

En 2015, desde fuera del país observaron con interés como Argentina rompía con una década de gobierno con pretensiones hegemónicas, de las movilizaciones por la muerte cargada de sospechas del fiscal federal Nisman, jefe de la unidad especial de investigación del atentado terrorista contra la mutual judía AMIA, por la independencia del poder judicial (el sindicato de judiciales reaccionó con energía ante los intentos de una reforma que era más que nada una maniobra de control. Recuerdo haber visto al Dr Piumato, líder de dicho sindicato, en distintos juzgados sobre el riesgo de la reforma kirchnerista).

Hoy quienes en 2015 le dieron la espalda, por intereses sectoriales, apoyan al Frente de Todos, liderado por Alberto Fernández y la ex presidente Fernández de Kirchner. Por eso para un sector del electorado, el regreso de dichos actores a la escena, es un retorno al pasado. No cabe duda que Mauricio Macri es el primer responsable de esta situación, pero ello no impide que deba apostarse por personalidades que estando en la función pública no lograron llevar a cabo los cambios que la Argentina espera hace décadas.

 

Mientras escuchaba el discurso del presidente Macri, especialmente sobre la necesidad de realizar sacrificios, de buscar mercados y de la inserción intenracional, recordaba a mi padre. Jefe de una extinta empresa de electrónica – sector destruido durante los 90 – que siempre me hablaba del futuro que se venía. Del mundo competitivo, de la necesidad de promover el ahorro y la inversión, claves para el desarrollo. Siempre me señalaba que los países que salieron adelante, fue gracias al trabajo, la innovación y las reglas de juego claras.

Que lástima que este tipo de cosas no sean objeto de debate en estas elecciones, como en otras. Pareciera que a nadie le interesa discutir sobre como sacar al país del subdesarrollo

A pesar del panorama poco halagüeño para el país. Llevamos la imagen que vimos hoy a la tarde que existen sectores de la sociedad, de diversas clases sociales, nivel educativo y cultural, que tienen bien en claro la importancia de las instituciones, la democracia, la libertad de expresión y la transparencia son factores claves para el desarrollo del país. Se vendrán duras pruebas en los años venideros, y este modesto escritor seguirá como pueda con su pluma mostrando que existe un camino a su país mejor, como dice nuestro Preámbulo de la Constitución Nacional, para todos aquellos hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino

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