dom. Ago 25th, 2019

Diario el Minuto

La Noche de la Indignación

Por: Gary Ayala Ochoa El mejor año de la lucha contra la corrupción en el Perú no pudo tener un corolario de mayor impacto en su último día como la remoción de los fiscales Rafael Vela y José Domingo Pérez

El mejor año de la lucha contra la corrupción en el Perú no pudo tener un corolario de mayor impacto en su último día como la remoción de los fiscales Rafael Vela y José Domingo Pérez, investigadores del caso Lava Jato. Lo que aparentaba ser una desgracia para quienes reclaman honestidad en el país, en realidad constituye una confesión de parte, una desnudez pública de los cuestionados grupos políticos enquistados en el poder Legislativo que desesperadamente intentan bloquear la administración de justicia. Aquí, una visión desde Lima para América Latina.

Escribe: Gary Ayala Ochoa

La maniobra utilizada por el fiscal de la Nación, Pedro Chávarry Vallejos, de retirar al equipo que investiga el caso Lava Jato liderado por el fiscal superior, Rafael Vela y al miembro del equipo, José Domingo Pérez, ha marcado la línea que divide a quienes se identifica como defensores del crimen organizado de quienes están con el Estado de Derecho. La ciudadanía que en el último referéndum descalificó abrumadoramente al sistema político vigente tiene ahora más indignación y energía para cambiar el escenario.

La lucha anticorrupción en el Perú, país que se ha convertido en un referente internacional para el debido juzgamiento de ex gobernadores, autoridades y líderes políticos -autores de hechos delictivos- ingresa a una nueva etapa marcada por el protagonismo del hombre de a pie. Quizá faltaba un acto de mayor cinismo para colmar la paciencia del ama de casa, del trabajador abrumado en deudas, del religioso pausado, del deportista apolitizado, hasta del millennial reguetonero.

Chávarry, trabajó cercanamente y en confianza con la ex fiscal de la Nación, Blanca Nélida Colán, sentenciada en el año 2003 por encubrimiento personal, omisión de denuncia y enriquecimiento ilícito. Fue separado de la Fiscalía (año 2002), asesoró entonces al vendedor de armas, James Stone, amigo de Montesinos y de Colán. Fue acusado de neutralizar denuncias e investigaciones contra Montesinos y favorecer su plan de fuga; pero la denuncia se archivó (año 2009) durante el gobierno alanista. Utilizó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para su rehabilitación en la Fiscalía.

La trayectoria de este personaje no connota nobles liderazgos ni valientes asomos sino lo contrario: una sumisión solapada ante personajes y móviles controvertidos; por ello la determinación de retirar a los fiscales Lava Jato no le pertenece, es una imposición de un grupo mayor atormentado por el imperio de la ley, por la lucha anticorrupción; por el trabajo disciplinado de José Domingo Pérez -cual investigador legal e incorruptible, Eliot Ness- ha logrado la prisión preventiva por 36 meses de Keiko Fujimori y el impedimento de salida del país de Alan García, por 18 meses.

La fiscal de la jurisdicción del Callao, Sandra Castro, ya había emitido un informe que señalaba a Pedro Chávarry como miembro de la organización criminal “Los Cuellos Blancos”, pero lo que queda de poder oscuro en el Congreso de la República ha obstaculizado cualquier acción legal contra este fiscal hasta la fecha.

Hay indicios de una estrategia de los grupos políticos con líderes sometidos a investigación por corrupción que decidió primeramente la separación de los fiscales Vela y Pérez con argumentos endebles: Afectaron “la institucionalidad del Ministerio Público” vía difusión periodística. Como segundo paso se calculó colocar a dos fiscales ajustados a una misión concreta de desarticulación. En tercer lugar, se acordó exhibir el Acuerdo de Colaboración con Odebrecht -de carácter reservado- que se formalizaría el 11 de enero gracias a lo cual se acordaba saber los nombres de quiénes recibieron coimas y los montos recibidos.

El urgente retorno del presidente Martín Vizcarra Cornejo al Perú -quien había asistido a Brasil para la toma de mando del presidente Jair Bolsonaro- manifestó el grado sísmico de la situación. Vizcarra ha anunciado un proyecto de declarar en emergencia al Ministerio Público para no llegar hasta la “cuestión de confianza” (Art. 107°, Constitución Política). Tendrá que actuar sin caer en la provocación del fujimorismo keikista y del alanismo que jugarán a la victimización, “independencia de poderes” y al eufemismo de la persecución política.

El manotazo dado el 31 de diciembre desde el Ministerio Público quedará en la historia como la Noche de la Indignación porque exacerbó el temperamento del ciudadano a 4 horas de recibir el nuevo año, porque miles de peruanos en todo el país cambiaron inmediatamente con hidalguía y amor a la bandera su plan de festejo por la exigencia de vivir en un país decente.

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