mar. Nov 19th, 2019

La tragedia de los kurdos. La traición de Estados Unidos

En estas semanas el gobierno turco movilizó sus fuerzas militares y fueron atacados objetivos en pleno territorio sirio.

En estas semanas el gobierno turco movilizó sus fuerzas militares y fueron atacados objetivos en pleno territorio sirio. El objetivo, posiciones de la guerrilla kurda.

Por: Jorge Suárez Saponaro. Director del Minuto en Argentina

Hasta no hace mucho, las guerrillas kurdas del YPG (Unidades de Defensa Popular) fueron claves para la derrota del siniestro ISIS o Estado Islámico, uno de los grupos terroristas más crueles y peligrosos que ha existido, responsable de delitos de genocidio. Complejas cuestiones políticas, llevaron a Estados Unidos a retirar intempestivamente el apoyo a los kurdos sirios y habilitar a Turquía a invadir el territorio por estos controlados.

Esto ha sido objeto de duras críticas, incluso puertas adentro de Estados Unidos, donde más de un congresista se ha pronunciado en contra. Las traiciones a las aspiraciones nacionales de los kurdos, son de vieja data, y comenzaron con el desmoronamiento del imperio Otomano tras la Primera Guerra Mundial.

El gobierno turco tomó la decisión de invadir el norte de Siria y atacar objetivos de las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias o FDS, coalición liderada por los kurdos. Las tropas turcas han invadido con apoyo del Ejército Nacional Sirio, una coalición de islamistas. La oposición de las FDS, es tenaz y genera graves contratiempos a los atacantes. Las muertes de civiles es una realidad, destacándose una importante dirigente política de las FDS Hevrin Jalaf, En el marco de esta ilegalidad, el presidente Trump, amenazó con sanciones (¿acaso invadir un país soberano no es crimen de agresión?) si las cosas pasaran a mayores. Incluso según el diario El País de España, señaló que hubo tensiones entre Turquia y Estados Unidos, al ser atacados objetivos cercanos a puestos de observación de fuerzas del último país en territorio sirio.

El objetivo militar turco es crear un cordón de seguridad de unos 30 km de profundidad y destruir el estado kurdo que existe de facto en la zona, conocido como Rojava. Este cordón de seguridad, permitirá abrir el paso a grupos sirios islamistas, para que puedan contar con bases seguras y hostigar a las FDS.

Diversos países de Europa anunciaron sanciones en materia de exportación de armas, como Países Bajos, Finlandia y Alemania, que señaló que no vendería armas “susceptibles” de ser empleadas en Siria. Una posición ambigua. Dado que Ankara es pieza clave para la política alemana, a pesar de un notable deterioro entre ambos Estados por la detención de periodistas alemanes y la acusada tendencia autoritaria del presidente Erdogan. El resto de la Unión Europea, debatirá si aplicará sanciones en materia de exportación de armamento.

Civiles kurdos y árabes huyendo de la ofensiva turca en la ciudad de Tal Abyad

El tema es que Turquía, no solo es aliado de la OTAN, sino que recibe millones de euros en ayuda para los campos de refugiados donde viven varios millones de sirios. Erdogan tiene un as bajo la manga, y no cabe duda que usara a dichos refugiados como arma de presión. La Liga Árabe también condenó la invasión turca, pero como en todos los casos no son más que retórica.

El presidente Trump, ante las críticas de propios y ajenos, en un mensaje, algo disparatado dijo que destruiría la economía turca con sanciones. Además señaló que la invasión era una “mala idea”. Fuera de las críticas que realizan medios y políticos. Estados Unidos de una manera pragmática, ha hecho la vista gorda, ha decidido soltarle la mano a los kurdos, y mantener cierto control sobre su aliado “incómodo” turco, pieza clave en la OTAN.

Asimismo seguramente busca recomponer lazos, bastante deteriorados luego de la polémica que hubo entre ambos gobiernos por la compra de los modernos sistema de defensa antiaéreos rusos de largo alcance S 400, unido al buen diálogo con Moscú. Pero la Casa Blanca dio señales clara, la aventura tiene un límite y se lo han hecho saber de manera explícita. También es probable que la actitud de la Casa Blanca, tiene que ver con la idea de generar problemas al régimen del al Assad, victorioso en la guerra civil y dificultar el proceso de consolidación posguerra civil.

La decisión del presidente Recep T Erdogan de invadir Siria, responde a cuestiones de política interna. El triunfo opositor en Estambul, no fue para nada una buena noticia. La economía atraviesa una severa crisis. El partido de la Justicia y Desarrollo, que lo sostiene, ha tenido divisiones. La relación con los militares no es la mejor desde la intentona golpista y la fuerte purga que impuso en las Fuerzas Armadas. No cabe duda que para Ankara, que los kurdos se conviertan en un actor clave dentro de la Siria de posguerra, no le conviene, más que dentro de las fronteras de

Turquía viven unos 15 millones de kurdos. La situación de esta minoría siempre ha sido complicada y durante décadas, la guerrilla del partido de los Trabajadores de Kurdistán o PKK, fue un serio problema político para Ankara. El gobierno turco con su política de represión cultural, azuzado por la crisis económica, crea condiciones para la inestabilidad. El fortalecimiento político de los kurdos sirios, los lazos entre su rama militar, YPG, con el PKK, es motivo de preocupación. Los kurdos en Irak, cuentan con un gobierno regional fuerte y una estructura militar, en los hechos actúa con un elevado nivel de independencia del siempre débil gobierno de Bagdad. Las FDS controlan una entidad semi independiente conocida como “Rojava”, gracias a la ideología secular, ha permitido aglutinar a otros grupos que estaban siendo amenazados por la avalancha del ISIS y sus prácticas genocidas.

El apoyo dado por Estados Unidos, le permitió consolidarse y fortalecer las Unidades de Protección Popular o YPG, que se estiman entre 60.000/80.000 combatientes muy motivados. La alianza de Estados Unidos con las FDS ha sido meramente táctica y prueba de ello, es la reacción de Washington ante la invasión turca. Simplemente uso las fuerzas kurdas para combatir al ISIS, dado que políticamente era inaceptable desplegar fuerzas convencionales de Estados Unidos para combatir dicha organización. El fiasco de la guerra de Irak como el atolladero de Afganistán, están siempre presentes en los recuerdos de los ciudadanos.

Los kurdos están divididos, un ejemplo de ello es la actitud de los kurdos de Irak, quienes no soltaron amarras respecto de Bagdad. Eso les ha permitido buenas relaciones con la Casa Blanca. Esta situación les ha llevado gozar de un régimen de independencia de hecho, dado que el Kurdistán Iraquí, cuenta con su rama militar propia. No obstante ello, las autoridades turcas ven con preocupación la creación de un estado de facto, bajo control kurdo en sus fronteras. Asimismo los grupos islamistas que han sobrevivido, gracias a la protección de Estados Unidos y Turquía en diversos enclaves, también ven con malos ojos la existencia de una experiencia laica como es la del denominado “Rojava”.

El área controlada por las FDS. Tal vez al régimen sirio de Al Assad, también le sea útil, dado que el debilitamiento de las FDS, lo favorecerá a la hora de negociar sobre la Siria de posguerra, donde Assad es el claro vencedor. Este acuerdo, que puedan alcanzar los kurdos con el régimen de Damasco, fortalecerá a este último, una clara victoria que beneficia a Rusia e Irán.

Muchos se preguntan que pasará con Estado Islámico o ISIS, dado que el repliegue de las FDS y la destrucción del estado de Rojava, abre las puertas para un renacer de este grupo, dado que miles de prisioneros hoy en manos kurdas, puedan quedar liberados y extender su campaña de terror, desde la misma Turquía pasando por Europa, principal objetivo de este grupo genocida, que quiere barrer con todo aquello que se vincule con lo occidental o cristiano.

No cabe duda que un conflicto externo le da oxígeno al presidente Erdogan, desgastado dentro y fuera del país. Igual los beneficios son de corto plazo. Estados Unidos se beneficia del caos reinante, sabe que la guerra será un pesado lastre para su aliado turco y en algún momento precisará la intervención de la Casa Blanca para sacar “las papas del fuego”. Los árabes, especialmente las monarquías conservadoras, se benefician con mantener el conflicto sirio caliente, y que de alguna manera desgaste a Turquía, que tenia aspiraciones de ser un actor regional de peso, y de esta manera centrar esfuerzos contra Irán. La UE no se entrometerá mucho, sabe que los dos millones de sirios refugiados en Turquía, pueden ser un arma de presión para Ankara. Ironías del destino, el odiado al Assad puede sacar partido de este caos. Los kurdos y sus aliados dentro de las FDS tendrán que negociar con el en condiciones desventajosas, dado que mal que les pese, es un mal menor, frente a la invasión turca y sus aliados islamistas, que buscan recuperar espacio perdido.

Mientras los analistas piensas, especulan, los políticos vociferan, millares de personas huyen con lo puesto para salvar sus vidas rumbo a un destino incierto.

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