mar. Nov 19th, 2019

La Unidad Nacional Saharaui.

El 12 de octubre, los saharauis recuerdan un hito clave en su historia y está directamente relaciona con la construcción de su identidad nacional: el Pacto de Unidad Nacional de Ain Bentili del 12 de octubre de 1975.

El 12 de octubre, los saharauis recuerdan un hito clave en su historia y está directamente relaciona con la construcción de su identidad nacional: el Pacto de Unidad Nacional de Ain Bentili del 12 de octubre de 1975.

Por: Jorge Suárez Saponaro. Director del Minuto en Argentina

En 1975, la situación del entonces Sahara Español era compleja: Marruecos presionaba abiertamente a través de acciones armadas, con constantes incidentes en la frontera con grupos creados por las fuerzas marroquíes, con la finalidad de generar un conflicto abierto con España y promover la idea de la existencia de grupos saharauis armados pro marroquíes. A ello se unía la presión de Mauritania en el plano diplomático, que el marco de un doble juego, facilitaba santuarios al Frente Polisario, a fin de desgastar la presencia española.

Otros actores relevantes en este drama, eran Argelia que apoyaba discretamente la causa independentista, y Libia que tenía una posición abiertamente favorable al Polisario. Mientras tanto, España, con su gobierno dividido entre quienes querían un Sahara independiente y aliado de España y otros abiertamente entreguistas, favorables a entregar dicho territorio a Marruecos. Esta tesis estaba ligada a intereses económicos y el fantasma agitado por determinados sectores políticos, con abierto apoyo marroquí, del peligro de que el Sahara Español se convirtiera en un estado comunista.

En estos tiempos de incertidumbre, España apostó a una solución neocolonial tardía, la creación del Partido de la Unidad Nacional Saharaui (el primer partido político distinto del partido único del régimen español, el Movimiento Nacional) con la idea de contar con un actor local que legitimara su presencia. El acto de lanzamiento del nuevo partido, fue objeto de un apoyo entusiasta de un sector de la población saharaui, no obstante, la gran mayoría apoyaba al Frente Polisario. Las autoridades coloniales, armaron una estructura de propaganda, que incluyó la creación de un periódico bilingüe, La Realidad. En lo referente al PUNS, las autoridades españolas eligieron a Jalihenna Uld Raschid para liderarlo.

Este era estudiante de ingeniería, y proveniente de una prominente familia con fuertes lazos e influencia con el gobierno colonial. La designación como líder del PUNS, incluyó además un cargo en el gobierno colonial en el área de Industria y Minería. Los españoles le proveyeron coche oficial y dinero para su actividad, además de su apoyo político. Este personaje, pronto traicionaría a sus patrocinadores, al reunirse con Eduardo Moha, líder del grupo armado pro marroquí, “Hombres Azules” y no dudó en criticar la política de Madrid en relación al territorio.

En el marco de este conflicto en febrero de 1975, el PUNS realizó un importante mitin. Muchos de los participantes fueron jefes tradicionales, abiertamente conservadores.

La llegada de la Misión Visitadora en mayo de 1975, puso de manifiesto el abierto apoyo al Polisario, Las pocas banderas del PUNS, fueron quitadas por militantes independentistas. Los militantes del PUNS no tuvieron participación en las manifestaciones, ante la llegada de la Misión Visitadora de Naciones Unidas. La situación fue tensa con los colonos españoles. En Villa Cisneros, el PUNS tenía fuerte presencia, tuvo choques con los activistas del Polisario.

Esta situación causó la ira de Marruecos y los líderes del PUNS, se vendieron literalmente hablando, al rey Hassan II. Tanto el presidente de dicho partido, Jalihenna Uld Raschid, como el tesorero de la organización Jalifa Uld Buyema y otros tránsfugas, huyeron, vía Suiza a Marruecos con los fondos robados del PUNS. Jalihenna desde Rabat exhortó a los saharauis a unirse a Marruecos. El gobierno colonial español, no dudó, fundadamente de venderse a Marruecos. El PUNS entraría en descomposición, y con ello el proyecto necolonial que tenía Madrid para el Sahara.

La guerra de liberación era un hecho, el frente Polisario combatía abiertamente a los españoles. La idea de una salida ordenada del territorio parecía poco probable. Los españoles no solo tenían que lidiar con las guerrillas del Polisario, sino también con los constantes choques armados con tropas

marroquíes, ya sea de las fuerzas regulares, o de una serie de grupos presuntamente saharauis, que en verdad eran una pantalla de los organismos de inteligencia marroquíes. La falta de una política clara por parte de España y la incertidumbre sobre el destino de los saharauis, acercó posiciones entre los restos del PUNS y el Polisario. La inteligencia militar española sabía de los contactos informales entre ambos grupos políticos. Curiosamente el gobierno colonial no hizo nada para impedir dicho acercamiento.

El PUNS se debilitaba día a día, dado que era objetivo de grupos pro marroquíes y de la desconfianza creciente del gobierno colonial. En agosto el general Gómez de Salazar, gobernador español, emitió una directiva para integrar a personalidades saharauis en el gobierno, lo que generó serias críticas del Polisario. El gobierno español tenía un canal de diálogo con dicho movimiento, en un marco de un doble juego, que a la larga Madrid, salió perdiendo.

Los líderes saharauis entendieron que era preciso unificar esfuerzos y diversos sectores representativos de la sociedad saharaui, tanto antiguos integrantes de la Asamblea del Sahara o Yemaá, integrantes del PUNS y del Frente Polisario, se reunieron en la localidad mauritana de Ain Bentili, para firmar un pacto de unidad nacional el 12 de octubre de 1975.

Un mes más tarde, el 28 de noviembre de dicho año en la localidad de Guelta Zemmur, 67 integrantes de la Yemaá (que tenía un total de 102) votaron por su autodisolución, siendo reemplazado por el Consejo Nacional Saharaui provisional de 40 integrantes. El número de integrantes respondía a la tradición de la Ait Arbiin (viejo consejo tribal saharaui). Fue elegido para presidir el flamante Consejo un antiguo combatiente de la guerra de 1958 y uno de los fundadores del Frente Polisario, Enhammed Uld Zaio.

En la resolución de disolución de la Yemaá los representantes señalaban que no habían sido elegidos democráticamente y por lo tanto no podían decidir sobre el destino del pueblo saharaui. La responsabilidad de representar al pueblo era delegada en el Frente Polisario. Esta declaración no solo fue firmada por antiguos integrantes de la Asamblea del Sahara, sino por 60 jefes tribales y 3 procuradores ante las Cortes Generales. Esto es prueba del nivel de consenso alcanzado por referentes políticos y sociales saharauis, en relación al programa de liberación nacional propuesto por el Frente Polisario. En la fecha antes citada, gran parte de los jefes tribales, antiguos miembros de la Yemaá solicitaron su ingreso formal al Frente Polisario.

El 12 de octubre, los saharauis recuerdan un hito clave en su historia y está directamente relaciona con la construcción de su identidad nacional: el Pacto de Unidad Nacional de Ain Bentili del 12 de octubre de 1975.

Esto transformará a dicho grupo, en un movimiento de amplia base social. Los documentos políticos surgidos de dichos actos, fueron entregados al Secretario General de las Naciones Unidas en diciembre de 1975, con copias a la Liga Árabe, la Organización de la Unidad Africana, y la Conferencia Islámica, junto a un mensaje del Consejo Nacional Saharaui denunciando la brutalidad de la invasión y el genocidio del pueblo saharaui. Sin ninguna duda el pueblo saharaui vivía sus horas más oscuras.

El lejano 12 de octubre de 1975, bajo tan difíciles circunstancias, los saharauis dejaron de lado diferencias y sentaron las bases para construir una nación, hoy consolidada a pesar del exilio, la ocupación y el silencio cómplice de la comunidad internacional ante tantos atropellos.

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