mié. Sep 18th, 2019

Lo que el G -20 nos dejó Entre la realidad y la fantasía en Argentina

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Por: Agustín Dragonetti .

El presidente Mauricio Macri y su par chileno Sebastián Piñera acordaron ir a fondo con dos temas que preocupan al Gobierno

Buenos Aires por un fin de semana (fines de noviembre y el primer día de diciembre) fue una ciudad “cercada” con un fuerte dispositivo de seguridad, nunca antes visto, con más de 10.000 efectivos de las fuerzas federales (Gendarmería Nacional, Prefectura Naval, Policía Federal, Policía de Seguridad Aeroportuaria) y lo que queda de Fuerza Aérea Argentina.

Por: Agustín Dragonetti .Corresponsal del Diario el Minuto en Argentina

Además de la fuerte presencia de servicios extranjeros para cooperar en materia de seguridad e inteligencia. Todo para brindar seguridad a una veintena de jefes de Estado y de Gobierno, además de delegaciones y personalidades invitadas. El evento fue tomado por la gestión de Cambiemos como un hecho clave, para mostrar los logros de la gestión, de mostrar que el slogan “Argentina volvió al mundo” era una realidad.

No cabe duda que la llegada del presidente Mauricio Macri fue bien recibida por los países centrales y ello ha tenido repercusión en la apertura del crédito internacional y luego del cierre de esta fuente, por el fracaso de la gestión económica, con apoyo de Estados Unidos, un mega crédito del Fondo Monetario Internacional, para salvar al país de una severa crisis económica.

El gobierno argentino mostró al G – 20 como la oportunidad para mostrar al país en orden, sin conflictos. Cuenta la leyenda que el Ministerio de Salud y Bienestar Social, fue extremadamente “generoso” con las organizaciones sociales para garantizar la paz en la llamada “Contra cumbre del G -20 o Cumbre de los Pueblos”, del que no muchos tomaron nota de ello.

Ante el G20, Macri se mostró confiado en ser reelegido: “Este rumbo va a consolidarse”

Incluso la esperada llegada de los grupos antiglobalización, la reacción de grupos anarquistas, tan temida, quedó en la nada misma, mas allá de incidentes aislados previo a la cumbre. La ex presidente Cristina Fernández de Kirchner encabezó un acto y el kirchnerismo se llenó la boca criticando al G-20, mostrando una vez más la frágil memoria de sus dirigentes, cuando la ex presidente concurría gustosa a dichas cumbres.

Los programas de televisión nos inundaron con el evento en el Teatro de Colón, donde debemos resaltar que en la filmación que acompaño el espectáculo de danza y música, es una pena que no mostraran otra cosa que no fuera el campo y los paisajes extraordinarios de Argentina.

quedaron fuera la actividad académica, científica, industrial (que sobrevivió a pesar de los gobiernos que supimos conseguir) y las lágrima del presidente Mauricio Macri ante la ovación del público (viene a mi memoria, la reflexión del Dr Tagliapietra, en el popular programa La Noche de Mirtha Legrand, donde le dijo al productor del evento del Colón, sobre las lágrimas derramadas por el jefe de Estado en el Teatro Colón y que lamentablemente, no las tuvo para recordar los 44 tripulantes desaparecidos con el submarino ARA San Juan).  En estas horas que el país fue visitado por importantes personalidades, los programas nos inundaron con expertos, opinólogos de toda especie hablando de política internacional, ceremonial y protocolo, del vestido de la Primera Dama y largo etc.

El presidente Mauricio Macri y su par chileno Sebastián Piñera acordaron ir a fondo con dos temas que preocupan al Gobierno

Además del vehículo que transporta al presidente Donald Trump, conocido como “La Bestia” como un poderoso blindado resistente a cualquier cosa. La descripción que hacían muchos reporteros, era cuasi infantil. Luego tuvimos un recorrido con los flamantes blindados adquiridos por el escuadrón de elite Alacrán de Gendarmería Nacional, para sorpresa de este corresponsal, fue interesante saber que un vehículo pensado para patrulla de fronteras, seguridad de convoy, transporte protegido de tropas, era empleado para…transporte de detenidos peligrosos…..

El G -20 fue el encuentro de dos actores centrales, China y Estados Unidos, en el marco de una dura pugna comercial y disputa de áreas de influencia en el mundo.  Rusia es otro actor relevante, que como aliado de China, preocupa a Washington que ambos actores incrementen su influencia en la región.

En un reciente documento sobre seguridad nacional, Estados Unidos dejó claramente que es una amenaza a sus intereses la presencia china y rusa en la región, ya sea a través de inversiones, como de programas militares. Argentina tiene una estación de seguimiento satelital en una zona de alto valor estratégico administrado por las Fuerzas Armadas chinas, una herencia del kirchnerismo, y que como contrapartida el Comando Sur de las Fuerzas de Estados Unidos, ha negociado una serie de “facilidades” que incluye una suerte de base para ayuda humanitaria. En otras palabras, una estación para vigilar a los chinos.

Los brillantes líderes políticos argentinos trajeron nada menos que un conflicto geopolítico global entre dos actores de peso, a un espacio de alto valor estratégico para la Argentina (la zona es rica en recursos energéticos y mineros). Nadie reparó en los gestos de simpatía, por decirlo de alguna manera, entre el príncipe Bin Salman de Arabia Saudita y el presidente Vladimir Putin.

Los saudíes luego del escándalo Kashoggi se encuentran seriamente cuestionados y ha salido a la luz, la particular manera que tiene el régimen – uno de los más autoritarios del mundo – de tratar a sus opositores más críticos. La chequera saudita, una de las más abultadas del mundo, hizo que el tempestuoso Donald Trump, tuviera una postura moderada, ante un escándalo internacional de magnitud. El presidente Erdogan, presente en la cumbre, intentó poner en agenda el tema, pero no lo logró.

Sin ninguna duda los saudíes son un actor clave, en muchos aspectos y especialmente para fijar los precios del petróleo (su alza por ejemplo beneficia a países como Rusia y por eso las “simpatías” de Putin).

Al continuar con su discurso el presidente argentino puso de relieve que el consenso alcanzado en la reunión del G20.

China y Estados Unidos, alcanzaron una tregua en su conflicto comercial, algo que tiene impacto global, sin ninguna duda.  Pero las tensiones en ambos países continúan y consideramos que los conflictos en el frente externo, son una válvula de escape para el presidente Trump, que a pesar de los éxitos económicos, tiene serios problemas que enfrentar, especialmente por las vinculaciones con Rusia y su “ayuda” en las elecciones presidenciales, el retroceso sufrido en las elecciones para la Cámara de Representantes, la cuestión migratoria, los desencuentros con sus aliados de la Unión Europea y largo etcétera. El G-20, no llegó a ninguna conclusión importantes, especial por el cambio climático.

Donald Trump rechaza esta cuestión, no por ignorancia, sino dado que poderosas corporaciones ligadas al carbón y el petróleo. China es otro gran contaminante y la reconversión de su industria implica importantes inversiones. En la región el presidente electo, Bolzonaro, también adhiere a la tesis Trump.

Esto repercute con las políticas hacia la Amazonia y la deforestación, con sus consecuencias para los países de la región y también a nivel global. La Argentina no puede permanecer ajena al debate sobre el cambio climático, porque afecta a uno de los ejes de su economía, la actividad agropecuaria.

El presidente Mauricio Macri y su par chileno Sebastián Piñera acordaron su alianza

La reina Máxima de los Países Bajos – personaje muy popular por ser de origen argentina – asesora en materia económica de Naciones Unidas, en una entrevista planteó cuestiones muy interesantes, especialmente con los “microcréditos” y diversos programas de asistencia financiera para mujeres, especialmente de sectores pobres y vulnerables, en el marco de propuestas de generación de empleo, emprendimientos diversos, capacitación. Que bueno hubiera sido que el gobierno argentino planteara en el G -20 o intentara incluir en la agenda, este tipo de programas.

También observamos que no se intentó plantear algo sobre el drama humanitario que vive América Latina con las migraciones no controladas, que afecta seriamente a América Central y Venezuela. El drama de las migraciones está estrechamente relacionado con la violencia, pobreza, estados fallidos y el cambio climático, que expulsa a millares a las ciudades y luego a otros países (la desertificación de la franja Sahara Sahel es uno de los factores que “expulsa” a millares de africanos).

El G -20 pareció una suerte de muestra de “vedetismo” del gobierno, donde el presidente Mauricio Macri, mostraba una especial predilección por el presidente Trump, jactándose de la amistad que los une por medio de negocios que tuvieron en común con el padre del presidente argentino, Franco Macri en tiempos pasados.

Un observador externo, puede ver esto como un alineamiento automático con Estados Unidos. Ya los argentinos conocemos muy bien, como nos fue con el “alineamiento automático” en los 90.  Estados Unidos está en abierto conflicto con Rusia y China, y esto se traslada en diversas áreas, donde dichos países buscan acrecentar su influencia. Algo que podría jugar a favor para negociar acuerdos favorables para los intereses argentinos.

Macri y Putin reafirmaron su “alianza estratégica” .

El G -20 quedó con un cierre con un cierre de buenas intenciones, Estados Unidos y China fueron el centro, Argentina no logró poner nada relevante en la agenda. Quedó como un simple buen anfitrión. El gobierno firmó numerosos acuerdos, en otras palabras, simples declaraciones de buenas intenciones. Entre ellos acuerdos con China, fuera del G -20, que en el marco de una visita oficial del presidente chino, una vez más la Argentina quedó condicionada como un exportador de materia prima e importador de bienes.

El país no ha hecho una apuesta para integrarse en cadenas de valor y potenciar su perfil exportador incrementando el valor agregado en sus productos, como también que las inversiones en infraestructura y minería, repercuta en programas de cooperación industrial con participación activa del talento nacional.

El G -20 pasó la historia con sus anécdotas y detalles de color, pero una vez más los intereses nacionales quedaron en segundo plano, donde quedó en evidencia que la dirigencia argentina no tiene la capacidad de diseñar una Estrategia Nacional que permita romper con las cadenas del subdesarrollo.

Terminado el breve recreo que tuvo el gobierno del presidente Macri, el lunes arrancó con huelga de docentes, reclamos salariales de los judiciales, los reclamos (por no decir presión cuasi extorsiva) de determinadas organizaciones sociales, serios incidentes de inseguridad, inflación y el anuncio de un bono navideño para el sector público y privado, incluyendo a beneficiarios de planes sociales (quedando fuera los jubilados y pensionados, como de costumbre) para evitar el fantasma de un estallido social o graves disturbios públicos, una tradición “bien argentina” inaugurada en el fatídico 2001.

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