dom. Ago 25th, 2019

Diario el Minuto

Los célebres “Marines” Los soldados del mar

Por : el Dr Jorge Alejandro Suárez Saponaro "En diversas entrevistas, cuando tocamos el tema de la política internacional, los conflictos recientes, siempre aparece flotando en el aire, el célebre Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos, agregándose preguntas sobre su rol en las Fuerzas Armadas de dicho país. En este artículo explicamos quienes son los “narines”.

“En diversas entrevistas, cuando tocamos el tema de la política internacional, los conflictos recientes, siempre aparece flotando en el aire, el célebre Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos, agregándose preguntas sobre su rol en las Fuerzas Armadas de dicho país. En este artículo explicamos quienes son los “narines”.

Los “marines” nacieron el 10 de noviembre de 1775, participando en todos los conflictos – desde la guerra de Independencia – que ha estado involucrado los Estados Unidos.  El Acta de Seguridad de 1947 organizó formalmente al US Marines Corps. Dicha norma indica que el cuerpo contará con una Fuerzas de IM de Flota, tres divisiones, tres Alas Aéreas, con un topo de 400.000 efectivos. Sucesivos cambios legales, han habilitado al Cuerpo tener voz y voto en la Junta de Jefes de Estado Mayor, adquiriendo, en la práctica el carácter de “servicio” separado. El Comandante del Cuerpo depende junto al Comandante de Operaciones Navales (jefe de la Armada de Estados Unidos) del Secretario de Marina (integrado en el Departamento de Defensa, equivalente a los Ministerios de Defensa de la región). Este organismo asume las tareas administrativas del Cuerpo, lo que implica que la Armada y el Cuerpo están estrechamente relacionados, desde aspectos de formación (la Academia Naval de Annapolis forma a oficiales de ambas fuerzas) logísticos, operativos y administrativos.  Incluso cuando en Estados Unidos se refieren al “Servicio Naval” significa la actividad desarrollada por la Armada y el US Marines Corps.

Las misiones del Cuerpo son amplias, lo que no está exento de controversias, abarca mantener capacidad de ejecutar operaciones anfibias, operaciones terrestres esenciales para el desarrollo de una campaña marítima,  seguridad de bases navales y buques, seguridad de legaciones diplomáticas, además de las funciones ceremoniales asignadas en la Casa Blanca.  En los hechos el Cuerpo conforman la “fuerza expedicionaria” por excelencia de las Fuerzas Armadas (o FFAA) Esto ha generado debates con el Ejército. La polémica con el Ejército, no es algo nuevo. Luego de la Segunda Guerra Mundial, mandos del ejército consideraban que era innecesaria la existencia del US Marine Corps, que se vio drásticamente reducido, sorprendiendo a los Estados Unidos con sus poderosas fuerzas anfibias limitadas y sin el personal y medios alistados para hacer frente de manera adecuada en los primeros días de la Guerra de Corea. Este conflicto puso en evidencia que el valor de contar con fuerzas para ejecutar asaltos anfibios tenía plena vigencia.  

“Bienvenidos al Infierno”. El ingreso al Cuerpo de “Marines”

Quienes aspiran a formar parte del Cuerpo, son sometidos a un duro y exigente programa de entrenamiento. Un popular cartel de propaganda, dice textualmente “Bienvenido al Infierno”. Las campañas de reclutamiento se caracterizan por resaltar la dureza de la preparación, la cultura institucional del cuerpo, y plantear el programa de entrenamiento básico, como un verdadero desafío, en el cual muchos quedarán en el camino.  El Cuerpo exige determinada preparación previa para soportar el duro entrenamiento básico. Quienes aspiran a ser soldados se les requiere tener la escuela secundaria terminada, donde la calidad física y psicológica prevalece sobre el desempeño académico.

Los reclutas una vez preseleccionados, deben rendir un examen cuyas siglas en inglés son  ASVAB, que abarca cuestiones sobre mecánica, electrónica, matemática, interés general, interpretación de texto, etc. El resultado influirá en la asignación de la Especialidad Militar, una vez terminado el Boot Camp, o período de instrucción inicial.  Los reclutas son concentrados en dos centros de instrucción en San Diego, California, y en Parris Island, Carolina del Sur.  El entrenamiento inicial, llamado oficialmente  Recruit Training, son doce intensas semanas, en las cuales, los civiles, deben convertirse en un “marine”.  Las incorporaciones se realizan en el período de octubre a septiembre, según el presupuesto que fije el Congreso, lo que incide en el número de reclutas que sean convocados. Este proceso de entrenamiento, también es empleado para capacitar a suboficiales y oficiales en la conducción de tropa, una verdadera escuela de liderazgo.  Los reclutas una vez incorporados, cumplir  con algunos rituales – como el peculiar corte de pelo –  y entrega de equipo, son asignados a batallones de instrucción. En esta etapa conocerán su instructor y son sometidos a una prueba física.  Este período muy duro, las fases de aprendizaje abarcan cuestiones teóricas, de práctica de tiro, y entrenamiento de campo.  Los reclutas reciben un intenso programa de entrenamiento que incluye combate cuerpo a cuerpo, historia de los Marines, tradiciones, cortesía, uso de uniforme, etc.  Como tropas anfibias, los marines reciben instrucción específica en natación.  Los marines hacen alarde que “ante todo son fusileros” y por ende el conocimiento del arma reglamentaria, el fusil M16, es exigente y se busca que el recluta tenga pleno conocimiento del arma, en cuanto a su uso, mantenimiento, etc. El programa de entrenamiento, duro y exigente, es de carácter progresivo, ya para la octava semana, los marines reciben instrucción a nivel colectivo, marchas diurnas y nocturnas, donde el recluta se lo pone al límite de su resistencia, donde deberán resolver pruebas diversas, ya operando con equipo de combate.  La última semana tiene que ver con la preparación de la ceremonia, donde oficialmente usar los emblemas y el titulo de “marine”. Todos los años los centros de entrenamiento forman 15.000 soldados de primera clase, por su exigente preparación.

El resultado del programa básico repercute en el proceso de especialización o MOS, donde los marines son enviados a escuelas para recibir formación en diversas especialidades. La mayoría van a parar a la Escuela de Infantería. En las escuelas los soldados pasan otras diez semanas de exigente preparación, teniendo como resultado dotar al país de un verdadero soldado de elite, altamente entrenado y motivado. Terminado el MOS, son asignados a los distintos destinos del Cuerpo. El grueso de los suboficiales, surgen de la tropa, y una minoría de oficiales. Estos provienen de la Academia Naval o el programa RTOC, que por medio de becas, que incluye vivienda y alimentación, estudiantes universitarios reciben instrucción militar fines de semana y vacaciones, para luego tener la posibilidad de recibir instrucción militar como oficiales, una vez terminada sus carreras, y poder seguir la carrera militar.  Esto habilita que las FFAA puedan contar entre sus cuadros con personal de distintas profesiones, que son aprovechadas en diversos ámbitos militares. Esto mejora el nivel cualitativo del Cuerpo.

El US Marines Corps. De las operaciones anfibias a las operaciones expedicionaria.

Los Marines desde sus inicios fueron un cuerpo separado, con una estructura propia de comando. A fines del siglo XIX y principios del siglo XX,  el Cuerpo fue empleado como fuerza expedicionaria para intervenir en América Central y el Caribe. En esta etapa conocidos por la historiografía oficial como “Banana War”, toma fuerza el concepto de “base adelantada” siendo el inicio del debate doctrinario sobre guerra anfibia. En 1902, fue creado un regimiento de carácter permanente para operar junto a la Flota.  La idea sobre operaciones anfibias dio origen en New London,  a la Escuela de Base Adelantada, que sirvió de base para la doctrina de guerra anfibia, que coronaría de éxitos al cuerpo en la Segunda Guerra Mundial.  En los 20, cuando fue considerado como potencial escenario de conflicto  Japón, avanzó la idea de contar con fuerzas anfibias/desembarco, dado las características del teatro de operaciones del Pacífico.  Durante la gestión del general Johan A Lejeune, fueron realizados ejercitaciones anfibias/desembarco, lo que impactaría en los requerimientos futuros en materia de equipamiento y adiestramiento.  El general Lejeune trasladó las principales bases del cuerpo a Quantico, donde se organizaron las escuelas y centros de adiestramiento  Sería el, quien promovió la creación de la fuerza expedicionaria de la Costa Este. Asimismo, la modesta aviación del cuerpo, nacida en la Primera Guerra mundial, desarrollaría los escuadrones expedicionarios, evolucionando como una “aviación táctica” para ejecutar operaciones de apoyo cercano a las fuerzas de asalto de los marines.  Diversos ejercicios mostraron  falencias de la nueva doctrina y equipamiento, que finalmente derivó en la creación de la Fuerza de IM de la Flota.  En 1938, la Armada de Estados Unidos tomó el proyecto y editó un manual específico, Los años 30 fueron de profundos cambios en materia doctrinaria, el desarrollo de nuevo equipamiento como lanchas de desembarco y el antecesor de los actuales blindados de asalto anfibio AAVP 7, los célebres Amtracks.

La experiencia en guerra de “menor escala” y especialmente por la lucha contra insurgencia en Filipinas dio paso al Small War Manual, un trabajo innovador sobre lucha en escenarios asimétricos, experiencia que los marines ya tenían de vieja data, al tener que haber lidiado con escenarios de guerra de guerrillas, en el Sudeste de Asia y América Central. Esa rica experiencia sería “exhumada” con las campañas de Irak y Afganistán, y otros escenarios ligados a la lucha internacional contra el terrorismo.

La Segunda Guerra Mundial sorprendió a los marines con una doctrina de guerra anfibia consolidada y equipamiento acorde, consecuencia de estudios profundos, investigaciones, no exentas de polémicas por cuestiones políticas y burocráticas. Los marines, no solo habían desarrollado fuerzas anfibias, sino que todavía conservaban unidades destinadas a la defensa de una serie de islas clave en el Pacífico.  Recordemos al lector, que una de las misiones históricas del Cuerpo, era brindar seguridad a bases y puntos estratégicos.

En 1942, una División de Marines puso en práctica las teorías desarrolladas en los 20 y 30 en Guadalcanal. La experiencia en lucha en la selva, fue aportada por veteranos que habían participado en operaciones en Nicaragua.  Luego vinieron las lecciones de Tarawa, que fueron valiosas en materia de apoyo de fuego naval y aéreo (donde una vez más se puso en evidencia el valor de la aviación basada en portaaviones), para ablandar posiciones fortificadas y brindar apoyo aéreo cercano a las tropas desembarcadas. Las lecciones de esta isla fueron aplicadas a otros objetivos, especialmente la dura campaña de las Marianas. La toma de Saipán significó veinticinco días de lucha. Finalmente la campaña anfibia se coronó con la batalla por Okinawa, por la magnitud de las fuerzas desplegadas por Estados Unidos y el tamaño de la fuerza japonesa desplegada en la isla.  El advenimiento de la bomba atómica, llevó a muchos a considerar que los asaltos anfibios no tenían razón de ser, incluso se puso en entredicho la existencia del propio Marines Corps. La defensa de este, vino por parte de los altos mandos navales, en el medio de una polémica pública que incluyó cuestionamientos a la poderosa fuerza de portaaviones.

Finalizada la guerra, las Fuerzas de Marines de la Flota o FMF, que habían quedado bajo control operativo naval, la Armada por propuso integrar al Cuerpo bajo control directo, como una rama más de dicha institución. Esto ocasionó una tenaz oposición de los marines, más precisamente del comandante del cuerpo, general Vandergrift. En los debates por los cambios legales en materia de servicios armados, los marines, salieron airosos y lograron que el Acta de Seguridad Nacional de 1947, los reconociera como servicio separado de la Armada, como de las otras fuerzas. Ello ni impidió que el presidente Truman, cercano políticamente al Ejército, por haber sido un ex oficial de dicha fuerza, se mostró poco favorable al “Servicio Naval” y los marines fueron objeto de reducción de fuerzas y presupuesto.  El secretario de Defensa, Louis Johnson, en 1950 anunció que el Cuerpo sería reducido para el año fiscal de 1951, a tan solo seis batallones. En este estado de cosas, los Marines, son sorprendidos por la guerra de Corea.  Ante la urgencia de una intervención en defensa del aliado surcoreano, es organizada una brigada de marines (aplicando el concepto aire – tierra que explicaremos más adelante). El teniente general Shepherd, comandante de la FMF Pacífico, se reunión con el general McArthur, quien emplearía a los marines como punta de lanza en el célebre desembarco de Inchon, donde llevaron a cabo la “maniobra operacional desde el mar”. La operación se llevó a cabo en la retaguardia del enemigo, amenazando sus líneas de comunicaciones y abastecimiento, provocando su repliegue, liberando el cerco que habían montado los norcoreanos sobre las fuerzas surcoreanas y de las Naciones Unidas en Pusan.  Cabe destacar que el éxito de las operaciones anfibias estuvo dado por varios factores, entre ellos el control del mar, como la superioridad en el aire garantizado por la aviación basada en portaaviones. 

En la guerra de Corea, una reforma legislativa habilitó al comandante del Cuerpo participar en las reuniones de la Junta de Jefes de Estado Mayor en las cuestiones que involucraban a su propio servicio, convirtiendo de facto, al comandante un par dentro de la Junta de Jefes. Desde mediados de los 50 y los años 60, los Marines, participaron en diversas misiones, como la crisis del estrecho de Taiwán, Líbano, República Dominicana, etc. En esos años también fueron desarrollados por buques anfibios portahelicópteros. Las operaciones de asalto anfibio, son objeto de cambios, destacándose el empleo de helicópteros.  Cabe destacar que esos tiempos, los jefes del cuerpo, eran veteranos de la Segunda Guerra Mundial, con una amplia experiencia.

El modelo de los US Marines, fue un espejo para la mayoría de las infanterías de marinas que fueron creadas o reorganizadas en la posguerra. Incluso países estrechamente ligados a Estados Unidos crearon cuerpos de marines, como ramas separadas de las Fuerzas Armadas. Estos fueron los casos de Corea del Sur y Vietnam del Sur.  Liddell Hart en su obra Disuasión o Defensa, al escribir sobre la utilidad y ventaja de las operaciones anfibias ponderó la organización de los marines como fuerza “autosuficiente” para llevar a cabo acciones de asalto anfibio. Aquí se pudo observar la organización equilibrada de las fuerzas expedicionarias, que bajo la autoridad de un solo comandante, se encontraba una fuerza balanceada donde estaban todos los elementos necesarios para el combate, ya no como una fuerza anfibia, sino como fuerza expedicionaria. Estas fuerzas “equilibradas” dieron origen al concepto de grupos de operaciones aire tierra, formados a partir de las fuerzas anfibias, grupos aéreos, y elementos de apoyo al combate. Estos grupos estarían formados por un elemento de plana mayor, elemento de combate terrestre, elemento de combate aeronaval, y un elemento de apoyo.  La organización más pequeña de los llamados Grupos de Operaciones Aire Tierra o MAGTF en la actualidad, es la Marine Amphibius Unit con 2.500 efectivos. Esta formación incluye no solo medios de combate terrestre, sino también su componente aéreo formado por helicópteros y aviación táctica.

La guerra de Vietnam (1962-1975), costó la vida de 14.000 marines y más de 80.000 heridos, siendo desplegados en la zona norte del país, especialmente cerca de la llamada Zona Desmilitarizada, donde tuvo que hacer frente a duras batallas con el Ejército de Vietnam del Norte, pasando a la historia la batalla de Khe Sah, la defensa de la ciudad imperial de Hue, etc.  En dicha guerra, los marines combatieron con valor, haciendo honor a sus tradiciones, generando siempre fuertes pérdidas a sus enemigos. Pero también hubo excesos, especialmente en materia de represalias contra poblaciones o civiles sospechados de cooperar con las fuerzas comunistas.  Vietnam marcó a las Fuerzas Armadas y a la propia sociedad estadounidense. El cuerpo tuvo que “reconstruirse”, el fin del servicio militar trajo problemas de reclutamiento, especialmente con los nuevos “enlistados” que generaron problemas disciplinarios de diversa índole.  En esos años hubo una fuerte apuesta a mejorar la calidad de las unidades del cuerpo, su poder de fuego, empleo de electrónica moderna, mejoras en el sistema de comando y control, además de mejorar la calidad del personal reclutado.

Los marines convirtieron al célebre avión británico de despegue vertical, Harrier, en una innovación en el campo de batalla y un éxito de exportación.  En 1969 comenzó la construcción de dicha aeronave bajo licencia en Estados Unidos. Vale la pena recordar que el componente aéreo de los Marines, tienen funciones eminentemente tácticas y de apoyo cercano. Versiones inspiradas de los Harrier operados por el Cuerpo, fueron incorporados en las Armadas de España e Italia para operar en sus portaaviones. Cabe destacar que la ventaja del Harrier era su carrera de despegue corta, como llegado el caso tener la aptitud de despegue/aterrizaje vertical, que permitía operar sobre los portahelicópteros y/o buques de asalto anfibio llegado el caso. Ello no ha impedido que los Marines operasen aeronaves de mayores prestaciones, basados en portaaviones, como fue en su momento el célebre A-4 Skyhawk o el F-18.  El fin del Guerra Fría, trajo aparejado importantes cambios para la Fuerzas Armadas de Estados Unidos. El almirante Owens en su libro Altamar, nos explica que durante mucho tiempo la relación Armada – Marines era de coordinación estratégica. El rol de la Armada era concentrarse en destruir el poder naval soviético y los marines su misión era destruir las fuerzas motorizadas y blindadas que amenazaran Noruega. La Aviación Naval centraba su adiestramiento en operaciones de superioridad aérea, no era prioridad en operaciones de apoyo cercano, responsabilidad primaria de la aviación de los Marines. La situación cambió luego de la Guerra Fría, donde la Aviación Naval terminó ejecutando operaciones de apoyo cercano y contra blancos terrestres. No faltan voces que plantean que la Aviación de los Marines debe ser integrada en la Aviación Naval.

Los Marines luego de la guerra de Vietnam participaron en diversas operaciones de menor escala, como la invasión de la isla de Grenada. En 1991  estuvieron presentes en la Guerra del Golfo, para luego verse inmerso en la llamada “Guerra contra el Terrorismo” en Afganistán. En 2003 en Irak, donde fueron punta de lanza de la invasión.  En estos conflictos, el Cuerpo, se vio envuelto en operaciones convencionales, como no convencionales, actuando como una verdadera fuerza expedicionaria. Incluso hubo cierto debate sobre la necesidad de contar con este tipo de fuerza, dado que los escenarios para llevar a cabo asaltos anfibios, pareciera ser lejano, por no decir improbable. Este debate se reabrió cuando el Ejército presento su concepto de “Brigadas Medias” para escenarios de baja intensidad o de lucha asimétrica. Los marines se vieron envueltos en operaciones de combate urbano, lo que sin ninguna duda ha tenido su impacto en su doctrina y equipamiento. No obstante ello, los marines mantienen su tradicional capacidad como fuerza de asalto anfibia, ahora ejecutando operaciones por medio de helicópteros y los aviones OV 22 Osprey.

Los Marines constituyen una fuerza formidable, con gran poder de fuego, contando con modernos tanques y medios blindados, artillería y una poderosa aviación táctica. La combinación de poder de fuego, movilidad, flexibilidad de su empleo, alistamiento y preparación para el combate, los convierte en combatientes de elite de primera línea.

Entre el odio y la admiración

El Cuerpo de Marines es mostrado muchas veces como símbolo del “imperialismo” de Estados Unidos. Este hecho es reflejo de su carácter de fuerza expedicionaria. Su evolución doctrinaria le ha permitido constituirse es una fuerza de rápido despliegue, gran poder de fuego y flexibilidad en su empleo en estrecha cooperación con la Armada.  Esta última le provee movilidad estratégica a través de sus buques de transporte, asalto anfibio, portaaviones y buques de proyección estratégica, además de apoyo de fuego.  El desarrollo del avión JSF de despegue vertical, dotará a las unidades aéreas del Cuerpo, un adecuado medio de apoyo, que reemplazará al Harrier. Las inversiones en materia de equipamiento, ha permitido que el marine cuente con elementos adecuados para poder combatir en el campo de batalla del siglo XXI.

 

Los Marines son un cuerpo de elite, que gracias a su dura preparación y peculiar “cultura” militar le ha permitido desarrollar especial sentido de pertenencia a sus integrantes. En este brevísimo repaso que hemos realizado, podemos intuir que el Cuerpo, ha logrado adaptarse a los distintos requerimientos para la defensa de los intereses de Estados Unidos.  Los desafíos a enfrentar, demandan a nuestro juicio una mayor integración entre los “marines” y la Armada, especialmente en materia de comando y control, y aviación. Más de un almirante ha sugerido la integración de las alas de aviación de Marines en las Alas de combate aeronavales. Otro tema, entre tantos, es sobre la necesidad de contar con batallones de tanques, algo que ha generado sus polémicas con el Ejército. Este tipo de medios permite que las fuerzas de desembarco de los marines, cuenten con un gran poder de fuego, que les permita superar una oposición blindada/mecanizada.

Los marines no solo cuentan con unidades de combate por todos conocidas, sino cuenta con fuerzas de adiestramiento especial, integrados en el USSOCOM (Comando de Operaciones Especiales conjunto de las Fuerzas Armadas), asi como unidades de reconocimiento, una verdadera elite, dentro de otra, como es el propio Cuerpo.

Más allá de “amores” y “odios” los marines ponen en evidencia el valor de contar con fuerzas de elite debidamente equipadas, motivadas y adiestradas, lo que facilita su flexibilidad en su empleo en diversos escenarios. Su dura preparación, les permite poder ser empleados en diversos teatros de operaciones, que puede ser las montañas de Afganistán, pasando por las calles de Bagdad o en su momento la jungla de Vietnam. En América Latina, los países de la región, cuentan con sus propios “marines” bien entrenados, pero que consideramos que no se les ha dado el valor que deberían tener como fuerzas de elite.

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