Mié. Jun 3rd, 2020

El Minuto

El Primer Diario Social de Chile

Los dilemas del esquisto en vaca muerta

Ya es vox populi que nos encontrábamos en un escenario local inestable antes de la cuarentena, donde podíamos verificar una gran fragilidad de las Reservas

Ya es vox populi que nos encontrábamos en un escenario local inestable antes de la cuarentena, donde podíamos verificar una gran fragilidad de las Reservas Internacionales del BCRA y en el que nuestra autoridad monetaria intentaba fijar un piso al tipo de cambio nominal.


Por: José Luis Galante | Corresponsal del Diario el Minuto en Argentina


No podemos soslayar que en el anterior mandato, el gobierno argentino vendió entre agosto y mediados de diciembre del 2019 cerca de U$S 22 mil millones a un bajo precio de la divisa. Así tampoco, los desorbitantes permisos a 500 empresas que controlan al menos el 70% del mercado de divisas y al menos 2200 familias que podían comprar no menos de U$S 10 mil por día. Esto ocurre en un escenario global no menos volátil, que genera fuentes de vulnerabilidad para nuestra economía.

Mientras que el Banco Central de Rusia, dejaba flotar el dólar generando una devaluación del 60% hasta que el dólar alcanzó un tipo de cambio real efectivo estable, que produjo un aumento del superávit comercial.

Esto transcurría en el medio de una guerra comercial entre los Estados Unidos y Brasil, que es nuestro principal socio comercial en la región que se materializa a través de los aranceles que impone Trump al acero brasilero.

Otra guerra comercial se acrescenta en medio de la pandemia entre China y los Estados Unidos, que se verifica por medio de los aranceles que la Administración Trump impuso a un gran porcentaje de productos chinos. Esto posibilita que China desplace su demanda de soja estadounidense hacia la soja argentina, como una retaliación por los aranceles.

En simultáneo, China negocia con Rusia una nueva ruta de la seda hasta Europa Occidental y con Argentina una supercarretera de granos. La estrategia china nos resulta clara, perforar los límites lejanos del imperio estadounidense. Mantener esa estrategia hasta ser suficientemente fuerte para enfrentar en forma abierta a los Estados Unidos.

Mientras todo esto ocurre a nivel global, se hace presente en el escenario local la empresa transnacional de origen francés Total Austral, una de las cinco mayores empresas petroleras del mundo y la segunda mayor productora de gas natural de la Argentina, solo detrás de YPF.

La misma es una empresa europea que llegó a la Argentina en 1978, durante el gobierno de facto. “Ocupado y no preocupado” por un bajo precio del gas natural en Argentina, debido al exceso de oferta, enfoca su atención al shale gas de Vaca Muerta. Es altamente probable que en un futuro cercano podamos verificar reservas de gas de esquisto en Vaca Muerta que puedan competir entre las 5 mayores reservas del mismo gas en el mundo.

Pero la Total Austral está expectante con respecto a la regulación pública del precio. Dicha empresa es consciente de la necesidad de un precio no mayor al precio del millón de BTU estadounidense como referencia para que la industria argentina pueda competir con la industria estadounidense.

El gobierno argentino está en un dilema. El mismo consiste en que el desarrollo de la industria nacional requiere de un precio “des” dolarizado. Al tiempo que el precio útil como incentivo para la inversión que Total requiere es uno monopólico y dolarizado. En ese escenario, se abre la posibilidad para que Total invierta en tecnologías que incrementen la productividad y por consiguiente, también aumente la tasa de beneficios, lo que suprime la necesidad de que el Estado regule un precio alto medido en dólares.

La implicación directa de simular este escenario es que la inversión en tecnología más eficiente implica un mayor costo de inversión inicial.

Una vez que nos hemos situado en el marco práctico, proponemos un breve repaso histórico de dos generaciones sobre el desarrollo tecnológico y una proyección sobre las próximas dos.

En 1971 Intel patenta el microprocesador. Ya en la década del setenta Gates compra la primera versión del DOS a unos pos adolescentes por aproximadamente U$S 70 mil y le vende a IBM el software que ellos necesitaban para su hardware y tiene la picardía de incluir en el contrato una cláusula que le permitía vender el MS-DOS a cualquiera que quiera comprarlo. Mientras tanto, Jobs genera una personal computer de uso doméstico y laboral. Ambos tuvieron una visión y de esa visión hicieron una misión para su trayectoria empresarial.

Más tarde en los ochenta comienza la difusión de los robots en el proceso de producción. En el lustro siguiente, los robots comienzan a ser operados a través de una terminal consistente en una computadora, con un software hecho a medida. Podemos ver que cuatro innovaciones radicales se fueron apoyando una sobre la anterior y entre sí se reforzaron los efectos.

Transcurriendo el 2008, ocurre una quinta innovación radical impulsada por el gobierno de G. W. Bush que motivó el presente artículo, nos referimos a la fracturación hidráulica. La misma permitió alcanzar un petróleo y gas cuya existencia era conocida una o dos generaciones anteriores al año 1971. Pero al no disponer de una tecnología apropiada para la explotación de este recurso no había posibilidad para su utilización.

Estas cinco innovaciones radicales todas juntas derivaron en robots intensivos en capital y energía, que se operan a través de una computadora con un software a medida. Este robot puede aprender nuevas funciones, necesita de un operario que se las enseñe.

El robot 24 horas diarias, desde el 1° de enero hasta el 31 de diciembre. No se afilia al sindicato y tampoco se enferma. No se pliega a huelga, ni exige mejores condiciones de trabajo, mucho menos un aumento salarial. No tiene conflictos personales, ni presenta la renuncia. Este consumo enorme de energía eléctrica es suministrado por turbinas eléctricas, alimentadas por gas de esquisto, a un precio muy bajo del millón de BTU.

No es absurdo esperar para las próximas dos generaciones una exclusión en la Argentina de no menos de los dos tercios de la población económicamente activa en el mercado laboral.

Lo mencionado, hace necesario repensar las instancias en las cuales se encuentra el trabajo en el 2020. Existen propuestas para ese escenario, que podría inferir la reducción planeada de la jornada laboral de 8 horas diarias a 7, con vacaciones pagas de 26 días por año para toda la población económicamente activa ocupada. Luego, después de una década de avances, se podría reducir a 6 horas, yendo de manera gradual a una jornada final de 4 horas.

La primera reducción de la jornada laboral, se haría manteniendo fija la remuneración. Es decir, se trabajan 7 horas y se pagan 8. Se lograrían dos efectos: uno, mantener el tamaño de mercado y dos, mejorar la equidad en la distribución del ingreso. Posteriormente en cada reducción de la jornada laboral, se replica el mismo procedimiento para mantener esos dos objetivos.

¿Qué podría pasar de no llevar adelante una estrategia similar? Ante esta pregunta nuestra respuesta es que el escenario más probable es un escenario parecido a octubre del 2001. Las mediciones del INDEC de octubre del 2001, arrojaron que solamente un tercio de la población económicamente activa tenía un empleo registrado y eso desembocó en la crisis de diciembre del 2001. No nos olvidamos del cisne negro de la pandemia, pero no era objeto de este artículo.

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