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Los niños Talibés: Obligados a mendigar, golpeados e incluso encadenados

Con su rostros cubierto de polvo blanco, sus padres los han enviado a la ciudad desde zonas rurales para que estudien, pero esa careta de arenilla delata que apenas pasan tiempo en las aulas.

Deberían ser talibés, estudiantes del Corán en las llamadas daaras, unas instituciones religiosas informales de Senegal y toda África Occidental.

Por: Oed Marcelo Bustamante | El Minuto de Chile.


Pero, en realidad, estos niños son esclavos de un sistema pervertido por muchos maestros coránicos, pero que utilizan a los pequeños para recaudar limosnas y los mantienen en condiciones extremadamente precarias y que vieron una oportunidad de negocio en la tradición donde los obligan a mendigar para poder comer y tener un resquicio donde dormir.

En las calles de las ciudades senegalesas es fácil ver las huellas de esta práctica moderna de esclavitud infantil.

Solo en la región de Dakar más de 30.000 niños procedentes del ámbito rural han sido separados de sus padres e internados en escuelas coránicas, denominadas daaras, a cientos de kilómetros de sus hogares.



Asimismo, sus jornadas son muy duras, comienzan desde primeras horas de la mañana. Están 9 horas mendigando y otras 9 horas recluidos estudiando el Corán. Después de la jornada han de llevar el “irin”, que es el mínimo que un “talibé” ha de entregar a su “marabú” (unos 50 céntimos de euro) o bien harina, azúcar o arroz.

El maltrato que reciben es habitual si no satisfacen los mínimos que establece el “marabú”. Muchos niños acaban siendo encadenados, atados y obligados a soportar situaciones de estrés extremo.

Son niños esclavos que no tienen acceso a ninguno de los 10 derechos fundamentales de la ONU. En caso de no cumplir padecen consecuencias graves; algunos de ellos son asesinados, crímenes que pasan inadvertidos por las autoridades.

Las condiciones de vida son infrahumanas, muchos niños observados en las calles y en las 22 daaras visitadas tenían infecciones y enfermedades visibles, pero no habían recibido ningún tratamiento médico.

Entre las daaras visitadas, 13 proporcionaban poca o ninguna comida a los niños; muchas alojaban a los menores en edificios escuálidos, decrépitos y abandonados, a menudo sin letrinas operativas, jabón o mosquiteros para proteger a los niños de la malaria.

Algunas daaras están tan mal construidas y supervisadas ​​que ponen a los niños en alto riesgo de muerte o de sufrir lesiones por incendio.

El informe documenta incendios en cuatro daaras en 2017 y 2018. A excepción de uno, todos estos casos causaron muertes o lesiones cuando los niños quedaron atrapados mientras su maestro estaba ausente.

Los grupos también detectaron casos de tráfico humano y peligros relacionados con la migración talibé, incluido el transporte ilícito de grupos de niños talibés a través de regiones o fronteras del país, talibés abandonados en ciudades remotas y niños que terminan en las calles después de huir de los abusos.

Algunos padres perpetúan estas prácticas devolviendo repetidamente a los niños a daaras abusivas.

Senegal cuenta con sólidas leyes nacionales que prohíben el abuso infantil, la puesta en peligro de la vida de los niños y la trata de personas, pero se han tomado escasas medidas para proteger a los talibés y procesar a sus abusadores.

El gobierno senegalés debería tomar medidas urgentes para proteger a los niños talibés del abuso y la mendicidad forzada, llevar a los responsables ante la justicia e inspeccionar y regular las daaras. Además, también debería fortalecer los servicios regionales de protección infantil y poner a disposición fondos para daaras que prioricen la educación y respeten los derechos de los niños.

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