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Los orgullosos Royal Marines

El Minuto | En octubre de 1664, desfilaba por las calles de Londres el Regimiento Marítimo del Duque de York y Albany, creado para prestar servicio en la Flota de Su Majestad, como tiradores, fuerza de desembarco, prevención de motines, dotación de torres de artillería y guardia ceremonial. Nacía así un cuerpo de elite, con una larga tradición e historial operativo, luchando en todos los rincones del Imperio Británico y en los escenarios más hostiles. Hoy día es una fuerza selecta con un alto nivel de preparación, centrada en la 3ª Brigada de Comandos.

Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto para Argentina

En 1939, estallaba la Segunda Guerra Mundial, donde los Royal Marines, estuvieron en la primera línea de fuego. En esos momentos contaba con 15.000 efectivos. Desde entonces han participado en numerosas acciones, como la toma de Gibraltar, en 1704,  la famosa batalla de Trafalgar, en 1805, donde 2500 marines lucharon a las órdenes del célebre Lord Nelson. En la Primera Guarra Mundial, en 1918, los marines libraron la cruenta batalla de Zeebrugge, en Bélgica, en el intento de desarticular las bases de submarinos germanos.  

En 1942 fue creado su primer “comando” unidad de adiestramiento especial, que participó en el fallido ataque a Dieppe. La experiencia adquirida llevó a la creación de nueve comandos adicionales, que realizaron diversas operaciones especiales, tanto en Europa como en otros teatros de operaciones. La 3ª Brigada de Comandos, lucho en el difícil teatro de operaciones birmano contra los japoneses.  También los infantes de marina británicos participaron en el célebre día D en 1944.

En 1945, llegó la desmovilización, no obstante ello, el Servicio Nacional, o servicio militar obligatorio se mantuvo en el Reino Unido, pero los Royal Marines, siguieron admitiendo en sus filas exclusivamente voluntarios.  De 70.000 hombres se redujeron a 13.000, distribuidos en los Servicios de Mar (seguridad de la flota), Comandos, y Operaciones Anfibias. Entre 1950-53, los infantes de marina lucharon con valor y determinación en la Guerra de Corea. En 1952, desde la base en Malta la brigada comando se constituyó en reserva estratégica y actuó en la lucha contra los grupos armados greco chipriotas – la EOKA – como en la crisis del Suez en 1956 –  Operación Musketeer – donde los royal marines comandos, emplearon helicópteros en sus operaciones.  En 1959, con el fin del servicio militar obligatorio, el cuerpo se vio reducido a 9.000 efectivos. Esto coincide con el fin del imperio ultramarino y la independencia de sus colonias.  A partir de este momento, el entrenamiento es mucho más exigente y las unidades tácticas de los marines, pasan a recibir entrenamiento como comando, con la salvedad de algunas unidades auxiliares.

La década del 60, los royal marines intervinieron en escenarios tan distantes como difíciles, como la emergencia de Adén contra la insurgencia en Yemen: la Emergencia Malaya, en lucha contra las guerrillas comunistas; Borneo, contra los intentos de Indonesia de impedir que la Federación Malaya fuera una realidad. En el Golfo Pérsico, los marines llevaron a cabo acciones, para garantizar los intereses de Londres y sus aliados en la región. Acciones poco conocidas, como la lucha contra la insurgencia en el sur de Omán, recayeron en el cuerpo, la seguridad del nuevo emirato de Kuwait, amenazado por una invasión iraquí, o el entrenamiento de infantes de marina iraníes.

El cuerpo contó a partir de 1960 con el buque HMS Bulwark, un viejo portaaviones, para ser empleado, para llevar a cabo operaciones de asalto y transporte, por medio de helicópteros. Esto facilitó el despliegue de elementos de mayor magnitud en distintas contingencias, como la insurrección en Adén, donde los marines tuvieron que operar en áreas desérticas y semidesérticas. La Confrontación Indonesia, entre 1962-66, movilizó nuevamente a los marines, que tuvieron que operar en zonas selváticas. En esos años el cuerpo tuvo una serie de cambios, destacándose la construcción de buques anfibios específicos tipo LSD, los HMS Fearless e Intrepid.

 Asimismo los viejos fusiles, heredados de la Segunda Guerra Mundial, fueron reemplazados por fusiles 7.62 mm, así como mejoras en materia de armamento de apoyo, y la introducción de modernos sistemas de armas antitanque. La carrera en los marines tuvo cambios. La salida de servicio de los grandes buques de la Flota, como acorazados y cruceros, significó que el rol de los marines como tropas de seguridad de a bordo, dejara de ser necesarios. Su presencia fue reducida drásticamente en los buques de la Marina Real, quedando reducidos a doce destacamentos o “party” Uno de ellos, el NP 8901, a bordo del HMS Endurance, participó en la crisis de Georgias del Sur, en 1982, antesala de la Guerra de Malvinas. En 1966 se estableció un régimen de contrato por nueve años, para los alistados de 18 años, para aquellos que ingresaron a los 16. la edad máxima de permanencia era hasta los 27 años, con posibilidad de reengancharse, hasta cumplir 22 años de servicio y acceder a una pensión. Pero muchos especialistas, se retiraban con mayor cantidad de años de servicio.

La crisis de Irlanda del Norte, movilizó recursos de los Royal Marines, donde actuaron contra el grupo armado IRA. Este largo historial operativo, le permitió al cuerpo tener un elevado nivel de preparación para el combate, cuadros y reservistas con experiencia en operaciones reales. Su alto nivel de alistamiento, permitía desplegar a los “comandos” de los Royal Marines a cualquier parte del mundo, en plazos relativamente cortos. Elementos de ingenieros, artillería y logística del Ejército británico, eran integrados bajo el control de la Brigada de Marines, dotándola de los apoyos necesarios para su despliegue.

Dicho personal tenía el curso de comando aprobado, lo que facilitaba su integración a la brigada. Paulatinamente la unidad ha ido desarrollando sus propios elementos de apoyo al combate, asimilando a personal de la Real Artillería, Ingenieros Reales y el cuerpo logístico.

En 1982, los Royal Marines fueron desplegados nuevamente para una operación convencional de magnitud, en la Guerra de Malvinas. Una dura prueba, sobre la cual se han escrito ríos de tinta. El adiestramiento especializado, fue uno de los factores que los marines británicos, pudieron operar, no sin dificultad por la oposición argentina, en el riguroso clima del Atlántico Sur. Finalizado el conflicto, los marines cuentan con un destacamento, integrado en el mando conjunto británico responsable de la seguridad de las islas disputadas.  En 1990, nuevamente en una operación de tipo convencional, la guerra del Golfo.  En 2001, tropas de los marines fueron enviadas al frente afgano, en el marco de la guerra global contra el terrorismo, liderada por Estados Unidos, estando en dicho teatro de operaciones por más de una década. En 2003, los marines británicos, fueron desplegados en la invasión de Irak, en el marco de la Coalición liderada por Estados Unidos.

Bajo el mandato de las Naciones Unidas, los marines han participado activamente en misiones en Chipre, Bosnia, Congo, Sierra Leona, Kosovo, etc. Teniendo una amplia experiencia en misiones de pacificación, evacuación de no combatientes, etc.

Una fuerza de elite de primer nivel

En tiempos del Servicio Nacional, los soldados del cuerpo provenían de la conscripción, que optaban por convertirse en un marine. Existía una frase popular en la época,  yo solo soy un marine que hizo el servicio militar. Esto ponía en evidencia la peculiaridad del cuerpo, su cultura y sentido de pertenencia a una unidad de elite.  En los años 60, donde el cuerpo era una verdadera fuerza de rápido despliegue, que podría ser empleado en cualquier tipo de escenario alrededor del mundo, pudiendo actuar como fuerza convencional o en escenarios de lucha contrainsurgencia. Esto demandó que los infantes de marina tenían que tener iniciativa individual, habilidad de operar en pequeños grupos y sometidos a una enorme presión.

Esto impulsó a tener elevados estándares de selección y entrenamiento de personal. Prueba de ello, que los royal marines que se postulaban para el curso de paracaidismo en el Ejército, estaban exentos de pasar por el duro entrenamiento de pre selección.  Asimismo el mecanismo de promoción de cuadros, era más lento que en el Ejército, esto tenía que ver que se priorizaba contar con personal con experiencia.

Desde 1970 en la localidad inglesa de Lymsptone, se encuentra el Centro de Entrenamiento Comando de los Royal Marines o CTCRM, por sus siglas en inglés. Este centro cuenta con cinco alas de entrenamiento: Oficiales, NCO (suboficiales) Comando, Comunicaciones y Especialistas, e Infantería (curso de armamento).  Quienes aspiran a ingresar deben ser ciudadanos británicos o del Commonwealth, y una edad mínima de 16 años y una máxima de 32.  Superadas las pruebas físicas y médicas, son admitidos (generalmente el 50% de los que se postulan) al curso. Antiguamente, los marines recibían instrucción de marineros en Portsmouth, para luego seguir su entrenamiento en la escuela de marines propiamente dicha. 

Hoy el entrenamiento está centrado en el CTCRM. El proceso de entrenamiento, bajo estricta supervisión médica, además de un cuidado nutricional específico, tiene como objetivo en una primera etapa la fortaleza física, además de mental, para poder operar con el pesado equipo que tienen que llevar los infantes de marina británicos.  

El entrenamiento es duro y como recuerdan los veteranos, se vive en Lympstone, un microcosmos de guerra. En las primeras quince semanas, el objetivo es convertir al recluta en un marine, en el Alta de Entrenamiento Comando, reciben la misma instrucción, los aspirantes a infante de marina, reservistas y cadetes. Los candidatos se familiarizan con el arma reglamentaria, el fusil S80. Existe una prueba, llamada la de los diez peniques, que consiste en colocar una moneda en la boca del fusil, y evitar que esta se caiga, el objetivo es que el tirador tenga una postura correcta. Finalizada la fase de tres semanas en esta etapa de entrenamiento, quince semanas restantes abarcan orden cerrado, ejercicios en el terreno, lectura de mapas, vida en campaña.

Al final hay una maniobra para aplicar lo aprendido. Quienes no superan esta etapa, por lesiones físicas u otras razones, los candidatos tienen tres oportunidades para convertirse en marine. Pasan a las Hunter Troops, donde se recuperan y son nivelados, con supervisión médica, para poder incorporarse de nuevo con el resto de sus compañeros. 

El trabajo en equipo es considerado sumamente importante,  y esto está reflejado en los programas de instrucción. Finalizado el período en la compañía Portsmouth, pasan los soldados a la compañía Chatham, donde comienza la preparación para el curso de comando. Son doce semanas. En esta fase son seleccionados los candidatos para ser jefes de pelotón y recibir el King’s Badge al mejor recluta del programa. El entrenamiento es extremadamente duro, que incluye combate urbano, escenarios NBQ,  vadeo, marchas forzadas nocturnas y pruebas para poner al límite al recluta en materia física y mental. Una de las pruebas es marchar con una mochila de 35 kg y recorrer 120 km. Finalizada esta etapa, están listos para el Commando Test. En la semana 24, los reclutas abandonan la boina azul, por la boina verde de comando.

El personal ya entrena con equipo de combate completo, deben garantizar la estanqueidad de la mochila, en un área donde llueve mucho. La semana 25, se caracteriza por entrenamiento anfibio, marchas de 100 km, escalar acantilados, con la mochila de 35 kg, y armamento.  La semana 26 es el último esfuerzo, siendo esta de caracterizado por pruebas de resistencia como el Endurance Course, que incluye atravesar pistas con barro, túneles, cenagales. Las armas deben estar protegidas, barro en la bocacha del fusil, implica recorrer  las 1.5 millas de pista de combate, las veces que sea necesaria. Terminada esta etapa, los hombres regresan a la base donde deben hacer una carrera de 6.4 km, donde de los diez cartuchos, seis deben dar en el blanco. Sino debe comenzarse de nuevo. La marcha de las 9 millas, tiene como objetivo recorrer esta distancia, con equipo completo y asaltar una posición.

La pista Tarzán, incluye uso de armamento y mochila de 11 kg, consistente en caminar por unas cuerdas situadas a una veintena de metros de altura, seguido por un recorrido de asalto con túneles y otros obstáculos, cerrado con una escalada de diez metros de altura. La 30 Miles Load Carry, que consiste una salida al amanecer que incluye una sesión de orientación y recorrer 30 millas con equipo completo.  El cierre de esta etapa es con una semana de preparación para la ceremonia del egreso. Finalmente el Kings Squad Pass Out, donde finalmente los reclutas son incorporados finalmente a la Brigada Comando, convirtiéndose en uno de los mejores soldados del mundo.

Los marines británicos nutren una unidad de elite, una de las más famosas, pero también poco conocida en detalle, el Escuadrón Especial de Botes o SBS. Quienes se titulaban como conductores de lanchas, tienen las puertas abiertas a este selecto grupo, cuyas responsabilidades similares a las del SEAL de la US Navy, incluyen operaciones antiterroristas, reconocimiento, inteligencia, etc. Dado su perfil, es una unidad mucho más discreta que el Regimiento SAS. 

Durante la Guerra Fría, los Royal Marines, debían ser desplegados en caso de crisis, en el frente noruego para hacer frente a la avalancha soviética.  Dado las características de dicho teatro de operaciones, dio origen al Equipo Especial de Guerra Ártica, verdadera fuerza especial, que fue de sumo valor en la campaña de Malvinas. 

El 539 Escuadrón de Asalto, es una unidad que tripula las embarcaciones de asalto tipo LCU, LCVP, y desde los 80, han incorporado unidades de reconocimiento.  Otras unidades poco conocidas del cuerpo, es el Grupo Comachio, elemento especializado en la protección de instalaciones estratégicas, como las plataformas petroleras en el Atlántico Norte.

El núcleo duro de la 3ª Brigada de Comandos de los Royal Marines, lo forman tres comandos (nros. 40, 42, y 45) que son equivalentes a batallones de infantería ligera, formados por tres compañías, una de apoyo, formada por elementos de zapadores, lucha antitanque, reconocimiento, morteros, ametralladoras, y una de mando o cuartel general, done están incluidos los elementos de comunicaciones, informaciones, sanidad y transporte.  Los Comandos, son autosuficientes, con un grado de autonomía de dos semanas de combate.

La Marina Real cuenta con modernos buques de asalto anfibio, que permiten proyectar fuerzas anfibias a cualquier parte del mundo. El poder de fuego de los marines se ha visto potenciado por el empleo de moderno armamento portátil, antitanque, defensa antiaérea de baja cota, artillería de campaña con los eficaces Light Gun de 105 mm y el empleo de helicópteros de ataque Boeing AH64D Apache,  provistos por el Ejército. Los nuevos EH 101 reemplazaron los veteranos y nobles Sea King de la Royal Navy.

En materia de movilidad táctica se ha invertido en la compra de blindados BV206, camiones, etc. La Brigada, que ha estado en entredicho por la política de ajuste fiscal, es una valiosa unidad de elite, formada por soldados de primer nivel, caracterizados por alto nivel preparación, unido a un historial operacional, que no muchos cuerpos pueden acreditarlo. La dura preparación, permite a los marines combatir en escenarios como las Malvinas, el Ártico noruego, como en áreas desérticas y selváticas, lo que convierte el cuerpo, en una fuerza flexible, y con elevado nivel de alistamiento, que le permite ser desplegado, allí donde los intereses del Reino Unido lo requieran.

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