mar. Nov 19th, 2019

Los últimos días de la “Alemania Oriental”

En noviembre de 1989, caía el Muro de Berlín. Símbolo de la Guerra Fría y que dividía a la capital germana en dos sectores que representaban claramente dos modelos políticos, económicos y sociales, que pugnaban por el control del mundo.


Por: Jorge Suárez Saponaro. Director del Minuto en Argentina


Aquel Muro, construido en 1961 como respuesta a la sangría de recursos humanos, que era víctima el estado alemán oriental. Muchos perdieron la vida en el intento, otros terminaron en la cárcel. El Muro de Berlín, sería tristemente famoso y conocido como “Muro de la Vergüenza”

Alemania fue ocupada por las potencias vencedoras en 1945. Se repartieron zonas de control, durante un período, los Aliados no se ponían de acuerdo con el destino de lo que había sido el III Reich. En 1946, los Estados Unidos en su zona controlada, autorizaron elecciones locales, sentando las bases para un nuevo comienzo.

La Guerra Fría era una realidad. La crisis de Berlín de 1948, cuando la Unión Soviética sometió a un estricto bloqueo, selló el destino de Alemania. Los Aliados finalmente crearon las condiciones para la creación de la República Federal de Alemania en 1949.

Mientras tanto en el sector controlado por los soviéticos, siguió el mismo camino que los países de Europa del Este. En Alemania Oriental, el Partido Socialista Unificado de Alemania o SED, versión alemana del Partido Comunista, se proclamó guardián de toda Alemania. Fue convocado un “congreso del pueblo” y se sentaron las bases para imponer el socialismo real en la zona controlada por la Unión Soviética.

Estados Unidos apoyó la reconstrucción de Europa con el llamado Plan Marshall, esto facilitó la recuperación alemana En una década el Milagro Alemán era una realidad, de la mano de la llamada “Economía Social de Mercado” bajo el gobierno del canciller Konrad Adenauer. Sin ninguna duda uno de los más grandes estadistas del siglo XX. El 7 de octubre de 1949, el Politburó del SED, proclamó la República Democrática Alemana o RDA, conocida como “Alemania Oriental”.

Fueron convocados una serie de congresos del pueblo, que sometido a votación popular, sobre una lista única impuesta por el SED, fueron electas las primeras autoridades y se proclamó la primera constitución socialista. Wihlem Pleck, fue proclamado presidente del nuevo Estado. El proceso de socialización abarcó la colectivización agraria, estatización de medios de producción y la puesta en marcha de un estado totalitario siguiendo el modelo soviético.

En 1950 la RDA se integró al bloque económico socialista o COMECON. El “socialismo real” tuvo su precio. En 1953 el alzamiento de los trabajadores en 300 ciudades y pueblos de la RDA, motivó a la intervención directa soviética para reprimir duramente el alzamiento. Medio centenar de personas murieron y millares dieron con sus huesos a la cárcel.

El SED que en las elecciones de 1946, obtuvo el 50% de los votos, con auspicios soviéticos, creó el Frente Nacional de la Alemania Democrática, una suerte de “frente popular” patrocinado por Moscú como herramienta para el ascenso de los partidos afines a los dictados del Partido Comunista de la Unión Soviética. Rápidamente el SED se hizo del control del Frente Nacional que terminó siendo la pantalla, garantizando el control del poder por parte de los comunistas del SED.

En un plazo relativamente corto, el SED se hizo con el poder e impuso su programa político y económico. El plan quinquenal 1951-1955, tuvo importantes éxitos en materia de producción industrial y recuperación, pero con un elevado costo para la población Esta huía por las duras condiciones de trabajo, el racionamiento y el control político. Se estima que unos 35.000/37.000, ciudadanos del este abandonan sus casas, por mes rumbo al Oeste en 1953. Esta sangría, endureció el control fronterizo que terminaría con un hito, el Muro de Berlín.

En Alemania oriental no se vieron los “juicios” espectaculares de otros regímenes, dado que las fuerzas de ocupación entre 1945-1949 llevaron a cabo una feroz represión a cualquier elemento de resistencia o favorable al régimen del derrotado III Reich. Pero la represión era una realidad y adquirió un nivel de sofisticación y control social a través del Ministerio de Seguridad, o STASI. Esta organización creada sobre la base de antiguos miembros del partido comunista alemán y su red de resistencia antinazi, se expandió con asistencia soviética hasta adquirir una poderosa influencia dentro del aparato del estado. Fue considerada una de las mejores agencias de espionaje interno, dado al control que llevó sobre la población.

Prueba de ello son los Archivos de la STASI, ahora abiertos a la ciudadanía, y especialmente quienes fueron objeto de la vigilancia y accionar de esta organización La STASI además era responsable de la seguridad del gobierno y de sus líderes, contando para ello de una unidad militar especial, equipada con fuerzas de de choque blindado..

Un ejemplo de “socialización” y consolidación del régimen comunista en la RDA, fueron las persecuciones a los socialdemócratas. 3.000 fueron arrestados y unos 400, según estimaciones fueron asesinados en lugares de detención, condenados por delitos por los llamados “tribunales populares”. Los soviéticos entre 1945 a 1950 encarcelaron unas 122.000 personas y el propio régimen alemán oriental, se estima que envió a prisión por razones políticas unas 60.000 personas. Este clima de represión y control política, llevó a muchos a buscar suerte, con los riesgos por una frontera extremadamente controlada, en tierras occidentales. La represión no solo era política, sino también religiosa y cultural.

En la década del 60, la economía estaba en un 90% en manos del estado. En esta época, Walter Ulbricht abrió las puertas del Politburó a miembros más jóvenes. Ello no impidió que siguiera siendo un dogmático. En su gestión se construyó el Muro de Berlín en 1961, uno de los máximos momentos de tensión que vivió el mundo, cuando los tanques tanto de Occidente como del Bloque del Este apuntaron sus cañones de manera amenazadora. Los cambios de la gestión económica, buscaba mayor eficiencia. A pesar de la distancia económica y tecnológica en relación a la RFA, la RDA se convirtió en la cuarta potencia económica del Bloque del COMECON. El Estado montó un eficiente estado de bienestar, manteniendo alquileres bajos, planes de vivienda, ayudas por maternidad, mejoras en el régimen de pensiones. No obstante estas mejoras, el clima de represión política

La política exterior de la RDA tuvo como sus primeros hitos, el reconocimiento de la frontera germano polaca sobre el río Oder, renunciando a reclamos sobre las antiguas posesiones germanas de Silesia, Danzig, Pomerania y Prusia. Esto fue uno de los puntos más agrios de las divergencias con la Alemania Federal o RFA. Se estrecharon lazos con los países del Bloque del Este, al crearse las fuerzas armadas de la RDA, fueron integradas en la estructura del pacto de Varsovia. Las relaciones con Moscú siempre fueron estrechas y su política exterior fue siempre funcional a los dictados de Moscú. Al fin de cuentas, la RDA era un invento soviético. En la década del 70, Moscú se acercó a la RFA y presionó al régimen de Ulbricht, seguir el mismo camino. Este de carácter dogmático, se mostró reacio a ello. Siempre mantuvo una tendencia antioccidental, planteando al bloque socialista reducir el intercambio con Occidente. Su liderazgo estaba desgastado y fue reemplazado por Erich Honecker.

Las relaciones con la RFA fueron difíciles desde el comienzo, ambos estados no se reconocían mutuamente. Recién en la década del 70, con llamada Ostpolitik del gobierno federal alemán y la visita de estado del líder germano oriental Erich Honecker a Bonn, la capital de la RFA, ambos estados se reconocieron como tales. Ello no impidió que las relaciones fueran complicadas. El intercambio entre ambos estados se hizo más intenso. Especialmente al facilitarse de alguna manera que alemanes occidentales pudieran visitar el lado oriental.

Los cambios económicos y de política exterior, no impactaron en la política interior. El control ideológico generó resistencias incluso dentro de sectores intelectuales marxistas. Honecker se mantuvo inflexible sobre el “centralismo democrático” eufemismo de régimen de partido único. Las limitaciones para viajes al exterior, generó un gran malestar. Muchos alemanes orientales, tenían lazos familiares al otro lado de la frontera. La denegación de permisos para visitar familiares, incluso para concurrir a sepelios, era una muestra de las arbitrariedades del régimen. En los 80, la deuda externa era una pesada carga, especialmente respecto a Occidente. La RDA era un importador de tecnologías y bienes industriales del Oeste, su modelo económico mostraba signos de estancamiento, reflejado en la curiosa “Crisis del Café” que por problemas de divisas, la RDA se vio limitada a importar café y generó escasez. Un acuerdo con Vietnam, palió la crisis, pero puso en evidencia los problemas para obtener divisas y los problemas de competitividad de la economía germano oriental.

El comienzo del fin

Las luchas del Sindicato polaco Solidaridad, alarmó a los líderes de Europa del Este. Puertas adentro, sectores de la cultura, la iglesia luterana elevaban más fuerte su voz contra el régimen. Los vientos de cambio eran una realidad. En 1985, el flamante secretario general del partido comunista soviético, Mijail Gorbachov, lanzó la glasnost y perestroika, una serie de reformas, que tendrían una honda repercusión, dentro y fuera de la Unión Soviética. El modelo económico estaba haciendo crisis. En 1989, los regímenes vecinos comenzaron con procesos de apertura. Hungría levantó los controles en la frontera con Austria. Decenas de miles de ciudadanos de la RDA huyeron a Occidente por medio de esta frontera. El régimen actúo con dureza, negó ver la realidad.

Mientras tanto millares se manifestaban pacíficamente en las calles de Leipzig y Dresde exigiendo reformas democráticas y disolución de la siniestra Stasi. La iglesia luterana en el verano de 1989, tuvo un importante rol en la creación de grupos opositores. El 7 de octubre de 1989, Honecker recordó el aniversario de la RDA con un gran desfile militar, en un vano intento de mostrar fortaleza. Gorbachov visitó la RDA, y fue recibido efusivamente por la población, al grito de Gorby, ayúdanos”. Honecker apostaba a una política dura con los disidentes y las protestas, pero Gorbachov, veladamente le hizo saber que dichas actitudes no tendrían respaldo de Moscú. Ello no impidió que millares de personas se manifestaran en las calles de Berlín Oriental. En Leipzig, hubo cientos de miles de manifestantes, y la policía no actuó. El régimen agonizaba. El Politburó reemplazó al duro Honecker por Egon Krenz, favorable a reformas. La sociedad estaba movilizada en las calles. El régimen había perdido el control. En el otoño del 89, los duros del SED, eran reemplazados por fuerzas reformistas.

El gran debate ante la fuga de alemanes orientales, era la apertura de fronteras. Finalmente en una conferencia de prensa altos funcionarios de la RDA, anunciaron el levantamiento de las restricciones. En la noche del 9 de noviembre de 1989, millares se agolparon en los puestos de control de fronteras de Berlín Oriental. El muro caía y comenzaba una nueva etapa para el mundo. El primer ministro Willi Stop, renunciaba junto con el consejo de ministros. Hans Modrow lo reemplazó.

En una primera instancia no existían intenciones de que la RDA desapareciera. Tanto este como la llamada Mesa Redonda, que aglutinaban fuerzas políticas diversas, hablaban de una confederación de la RFA con la RDA. Kohl, canciller de la RFA, contraatacó con una propuesta de Diez Puntos, que incluía la democratización de la RDA y la reunificación alemana. Siguiendo el modelo de “mesas redondas” de Hungría y Polonia, se abrieron mesas de diálogo entre las autoridades de la RDA, la iglesia luterana y partidos opositores. El resultado fue las elecciones libres para formar un gobierno de “responsabilidad nacional” y disolución de la odiada Stasi.

Egon Krenz, no duró mucho. El 1 de diciembre de 1989, la Cámara Popular – parlamento de la RDA – terminaba con el monopolio del SED. Hubo intentos de mantener la identidad de la RDA, pero los acontecimientos terminaron desmoronando a la RDA. En las primeras elecciones libres, de;l 18 de marzo de 1990, ganaron los demócratas cristianos, ligados al canciller federal Helmut Kohl. Algunos expertos, consideran que las elecciones fueron relativamente libres, dado que desde la RFA, los grandes partidos, entre ellos el gobernante CDU, intervinieron directamente para acelerar los acontecimientos.

Las asociaciones y entidades opositoras que se movilizaron en 1989, fueron barridas del mapa electoral, por los bien organizados partidos de la RFA. Luego de las elecciones y formación del primer y único gobierno democrático de la RDA, se produjo primero la unificación monetaria bajo el liderazgo del nuevo primer ministro, Lothar de Maizière, el 1 de julio de 1990. La crisis económica de la RDA estaba llevando al colapso, lo que requirió una importante ayuda de la RFA. La deuda externa era un serio problema, la fuga de mano de obra a Occidente empeoraba aún más las cosas. En un corto período se dictaron cientos de cambios legales para adaptar la agonizante RDA para su unificación con la RFA.

Una de las medidas más importantes fue la creación de la Agencia Fiduciaria o Treuhandanstalt, que llevó a cabo la privatización y liquidación de las empresas estatales de la RDA. Sus consecuencias sociales llegan hasta hoy día y su accionar genera controversias. Tres millones de personas perdieron sus empleos. El tejido industrial de la RDA sufrió un duro golpe, dado que muchos potenciales competidores del oeste adquirieron empresas del este con la finalidad de liquidarlas.

En la jefatura del estado de la RDA durante la transición, fue electo Manfred Gerlach, duró muy poco tiempo. Sería reemplazado por Sabine Bergmann-Pohl, política demócrata cristiana, hasta que el 2 de octubre de 1990, cesó en sus funciones la unificarse Alemania.

La reunificación fue objeto de negociaciones que involucraron a Estados Unidos, Francia, la Unión Soviética – ya tambaleante – y el Reino Unido. Uno de los aspectos más espinosos, reconocer las fronteras alemanas impuestas desde 1945. Otro tema sumamente importante era la permanencia de Alemania dentro de la OTAN. Hubo conferencias internacionales, y el 31 de mayo, el presidente soviético, Mijail Gorbachov, en Washington, aceptó la idea de una Alemania unidad y dentro de la OTAN. Una verdadera claudicación, dado que esto abrió las puertas de alguna manera para el avance de la Alianza Atlántica hacia el Este. Finalmente en el llamado Tratado Dos más Cuatro, que aglutinó las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial y las dos Alemanias, se sentaron pautas para la unificación.

Entre los puntos destacables el fin de la presencia militar extranjera en Berlín, renuncia al reclamos territoriales mas allá de la línea Oder Neissie, renuncia alemana de poseer armas de destrucción masiva, plena soberanía de Alemania, unificación de las dos Alemanias, en base a la Ley Fundamental de la RFA (Constitución).

El 31 de agosto de 1990, los gobiernos de la RFA y RDA firmaron el Tratado de Unificación, en la cual los cinco estados de Alemania del Este (vueltos a restablecer en 1990 por el último gobierno de la RDA) se integraban a la RFA aceptando la vigencia de la Ley Fundamental y el derecho de la RFA. Asimismo se adoptaron previsiones para investigar los actuado por la policía política, la Stasi, fijar el número de diputados para el parlamento federak. El 3 de octubre de 1990, las fuerzas armadas de la RDA o NVA (Volksarmee) fueron disueltas oficialmente.

Las unidades militares del Este, estaba en una profunda crisis. Desertores, abandono y falta de disciplina. Gran parte del material fue vendido o desguazado. Por ejemplo Indonesia compró casi toda la flota de la antigua marina de la RDA.

El 3 de octubre de 1990 era izado el pabellón alemán, en el marco de una ceremonia presidida por el entonces presidente federal Richard von Weizsäcker, el himno nacional y fuegos artificiales. La RDA era ahora un recuerdo. La unificación tuvo un alto costo económico para la RFA, asimismo la política de absorción de la ex RDA tuvo sus consecuencias sociales, hoy a la vista, dado que el Este aún arrastra problemas sociales y económicos, como queda demostrado que el grueso de los dueños de las empresas y directivos de empresas en el este, sean de alemanes del oeste.

Esta crisis y hasta cierta sensación de ser los “olvidados” de Berlín, ha llevado que crezcan los movimientos de extrema derecha. A pesar de las dificultades, Alemania es la primera potencia económica de Europa y una de las economías líderes del mundo. En tres décadas, a pesar de las dificultades, los alemanes, han logrado tener un lugar en el mundo, gracias a su extraordinario desarrollo económico, que los ha convertido en un actor de proyección global.

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