Sáb. Oct 24th, 2020

Malvinas La guerra inesperada

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En Diario El Minuto hemos tocado el Incidente Davidoff, antesala del conflicto por Malvinas. Fue un 2 de abril de 1982, que aquellas islas remotas se convirtieron en la tapa de los principales medios del mundo.

Los acontecimientos, llevaron a la guerra entre la Argentina y el Reino Unido. Este conflicto ha marcado profundamente a la sociedad argentina.


Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director El Minuto Argentina


En Diario EL MINUTO, acercamos a los lectores un Documento Histórico donde analizamos especialmente aspectos políticos de aquellos días intensos que vivieron los argentinos, desde una perspectiva muy distinta a lo que se trata en los grandes medios.

A fines de marzo de 1982, a raíz de una crisis desatada entre Londres y Buenos Aires en torno a la presencia de un grupo de obreros argentinos en las islas Georgias del Sur, comenzó una “escalada” del conflicto entre ambos países.

La política interna tuvo bastante que ver en los actores involucrados. Hacía años que la Argentina intentaba buscar una salida negociada al diferendo de soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur. En los años 60 las Naciones Unidas reconocieron la situación colonial de las islas.

Así comenzó un largo derrotero, caracterizado por maniobras dilatorias por parte de Gran Bretaña, donde el llamado lobby Falkland, motorizado por la Falklands Islands Company, se transformó en la principal oposición a cualquier tipo de diálogo sobre la soberanía de las islas.

Esto fue objeto de llamamientos de responsables de la política exterior británica que dicha actitud acarrearía un conflicto de mayor magnitud con Argentina. En este marco de maniobras dilatorias hubo algunas promesas, tales como el memorándum de 1968, donde se habló de transferencia de soberanía – torpedeado por el lobby en el Parlamento – y la propuesta de condominio de 1974, que también naufragó, siempre por cuestiones domésticas particularmente del Reino Unido y la intransigencia del lobby.

En los 70, el ministro de Estado del Foreign Office, el ministerio de exteriores británico, (en adelante FO), Nicholas Ridley, propuso la idea de un régimen de leaseback (arriendo) que la Argentina pareció aceptar en un principio, pero que no llegó a buen puerto una vez más por la influencia del lobby isleño en el Parlamento y también errores cometidos por Buenos Aires.

Ello no impidió que se firmara el Acuerdo de Comunicaciones de 1971, el cual rompió el aislamiento de las islas, Argentina asumió una serie de funciones – las cuales el gobierno colonial había negado siempre a cumplirlas por razones de costo – en un intento de acercarse a la opinión pública isleña y como un verdadero gesto de buena voluntad. La intransigencia siguió y las relaciones entre ambos países se tensaron.

En 1977 desde el Comando en Jefe de la Armada Argentina, fue planeado y ejecutado, una acción audaz sobre las islas Sándwich del Sur, que consistió en instalar una base permanente en la isla Thule del Sur (en 1956 hubo presencia argentina en la isla por unos meses). Esto generó una protesta de Londres, pero no pasó a mayores.

Sobre la base de este antecedente, el alto mando naval planeó hacer algo similar en Georgias del Sur (Operación Alfa) e instalar una estación meteorológica, como alguna vez tuvo la Argentina entre 1908-1945.

La crisis de las islas Georgias del Sur – un incidente menor – llevó a las partes involucradas a una escalada de tensiones y reacciones desproporcionadas, que derivó en una guerra. La crisis citada como la guerra propiamente dicha, dejó en evidencia una serie de falencias que tenía la Argentina para la gestión de crisis.

A pesar de existir en aquel momento un marco legal que preveía mecanismos para la gestión de escenarios de conflicto grave, la conducción política nacional de aquel momento no empleó las herramientas existentes pagando por ello un alto precio.