Mar. Oct 20th, 2020

Mas cuarentena, mas recesión y el retorno a un abril desolado

Compartir

Finalmente, luego de varios días de rumores, se confirmó el anuncio del endurecimiento de las medidas de aislamiento social entre los días 1 y 17 de Julio, para el área metropolitana bonaerense (AMBA).


Por: Daniel Defant | Corresponsal del Diario el Minuto en Argentina.


La explicación para volver a implementar una cuarentena más dura es el crecimiento del contagio y el aumento de la utilización de la capacidad instalada sanitaria. Según ha trascendido por datos oficiales, el 50 % de las camas de UTI estaban ocupadas y 55% en el conurbano bonaerense.

De esta manera, con la excepción de la actividad bancaria y el servicio delivery y take away de los establecimientos gastronómicos, el resto de actividades en el AMBA vuelve a una situación similar a la del desolado mes de abril. Simultáneamente, el FMI ha publicado sus nuevas proyecciones sobre el impacto del Coronavirus, el ritmo del crecimiento internacional. Mientras se ha agravado la caída mundial del 3% al 4,9%, la recesión proyectada para la Argentina es de hasta el 9,9%.

Estas cifras, sin embargo, ya lucen desactualizadas; en nuestras proyecciones de fines de abril señalábamos que la economía argentina sufriría una recesión algo superior al 10%; dada la prolongación de las medidas de aislamiento junto a la demora en la renegociación de la deuda, y el carácter que está tomando el gobierno en relación al sector privado y las señales hacia la inversión, las perspectivas hoy ya se encuentran más cercanas al 15% que al 10% que veíamos hace dos meses.

Ajustados en estos nuevos valores, la economía argentina será muy probablemente la más golpeada de Latinoamérica y mostrara una de las contracciones más fuertes en todo el mundo, asimilable a los países de Europa a los cuales la pandemia golpeo en primera instancia.

Sin embargo, el shock político aportado por el inesperado resultado electoral de las PASO implico un deterioro instantáneo de las expectativas económicas de los agentes que precipito el ajuste de una gran cantidad de variables.

Veníamos mal y caíamos peor, como ya lo sabemos, en un solo día el dólar salto de $45 a $60, el riesgo país de 800 puntos paso a 2000 puntos y se disparó una corrida bancaria que produjo el drenaje de más de 15.000 millones de dólares depositados en los bancos.

En términos de actividad económica este impacto implico que, entre los meses de agosto de 2019 a febrero del 2020, la tasa mensual de variación de la producción fue de –0,54% lo que implica una taza de caída anualizada del 6,3%.

Es decir que antes que el Coronavirus se convirtiera en tema de preocupación en el territorio argentino, la economía estaba en libre caída; pasando de un crecimiento anualizado de poco más del 3% a una recesión superior al 6% luego de las PASO.

Sobre lo llovido, mojado.

El primer caso de Coronavirus allá por marzo y la implementación de una cuarentena a partir del día 20 de aquel mes, no hizo más que empeorar el panorama.

En los próximos días se dará a conocer el estimador de la actividad de abril, un dato que luce antiguo pero que llegará oficialmente a ratificar la parálisis económica producida en aquel mes por la pandemia y la cuarentena quedará en los registros como una caída histórica.

El presidente Fernández declaro públicamente que es consciente del impacto económico que todo esto está generando, pero, que está seguro que una vez superado esto, la economía entrara a funcionar en su máxima capacidad; es decir que, la visión oficial es la de una gran contracción económica seguida por una rápida y fuerte recuperación.

Analizando el panorama de forma más amplia hay varias señales que estarían indicando que el horizonte no luce tan prometedor como lo imagina el gobierno.

Eso está justificado, en primer lugar, y como ya lo hemos señalado con anterioridad, la macroeconomía se venía gestando con anterioridad con desequilibrios fiscales, monetarios y cambiarios de magnitudes pocas veces vistas en la historia económica argentina, sobre lo cual no se ha gestionado aun nada.

Los adultos mayores de 60 años muy bien lo saben; vivieron Golpes de Estado, una Guerra Fría por Malvinas, una Infinidad de Devaluaciones, y ahora La Pandemia.

Cada situación fue distinta, y adversa por sus distintos matices, los Golpes de Estado trajeron desapariciones, exilios y decadencia económica y social, La Guerra Fría por Malvinas, trajo destrucción y engaños; fue así que recuperamos la tan ansiada Democracia (Demos: pueblo y Cracia: poder) …

Si hay algo por saber, es que si en el trayecto del camino resbalas o caes, nunca debes preocuparte demasiado y continuar el camino; con la experiencia sumada de que ahora se sabe por dónde no volver a pasar.

Pero esto de la Pandemia (y hay que aclarar que es Pandemia porque es universal, se ha expandido en todos los países, más poco tiene que ver con la gravedad de la enfermedad; mientras la cuarentena es el medio que empleamos para no contagiarnos mientras no hay vacuna) es nuevo para el común denominador de los humanos, hay que saber que frente a ella debemos “Gestionar” … Gestionar para reactivar la economía, y a la vez poder cuidarnos de los riesgos de este mal, haciendo esto a la integridad de un conjugado entre: la salud, el bolsillo y los derechos, que como ciudadanos de esta Democracia recuperada no podemos perder, ni dejarnos avasallar.

Así las cosas, ante las decisiones que se puedan tomar, nadie quiere caer en los usos indebidos de las circunstancias que puedan llegar a generar un colapso (callejón sin salida) o disrupción financiera (abortiva a la recuperación).

Es todo un largo y cuestionable proceso del que muchos analistas han expresado en las últimas semanas.

Hacia donde nos dirigimos con una cuarentena extremadamente larga, o la más larga del mundo entero, a sabiendas de que la capacidad productiva de nuestra economía, ya no está intacta, muchos negocios, empresas e industrias han cerrado sus puertas pues no les quedo otra alternativa ante el impacto de shock que si bien no es comparable a lo que generan los desastres naturales o las guerras en donde todo queda destruido, tampoco es tan cierto que por permanecer en pie vamos a resurgir del impacto con toda nuestra capacidad que existía a principios del año para volver a funcionar instantáneamente.

El termino o la palabrita “reinventarnos” en medio de los procesos de quiebras, cierres y hasta expropiaciones de unidades productivas, el desorden del capital y su ruptura por reestablecerlos, no es tan simple como para afirmar lo que se sostiene desde el oficialismo en que vamos a tomar vuelo rápido de manera inédita, “reinventarnos” en este panorama es muy complicado.

La oferta argentina está dañada, los desequilibrios macroeconómicos de los que veníamos siguen permaneciendo y aún más acentuados por falta de “Gestión” …. que a más cuarentena implican una mayor recesión.

Para concluir y finalizar quiero en esta nota dejar sentada una opinión personal, que no es única ni restricta porque ante la realidad o panorama que nos envuelve y sobrepasa a todos, no dudo de que existan tantas opiniones como personas puedan opinar… en mi entender, toda la cuestión hoy pasa por lo que se da en llamar: GESTION.

GESTIONAR es la acción o tramite que, junto con otros, se lleva a cabo para conseguir o resolver una cosa; es el conjunto de operaciones necesarias para dirigir y administrar una cosa para el logro de un objetivo común.

Como bien antes lo he dicho se trata de gestionar: salud, bolsillo y derechos.

No apunto a cuestionar para preguntar si: ¿Sera Alberto Fernández capaz de gestionar?

Apunto a no dejarlo solo a este presidente de turno, que fue elegido democráticamente por mayoría… reinvierto el interrogante para preguntar:

¿Seremos capaces los argentinos de gestionar?