Vie. Feb 21st, 2020

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Municipios con tres “T”

En la era de ciudades creativas, la temática municipal, se ha transformado, durante el último periodo, en un asunto abordado de manera interdisciplinaria y con la urgencia de asumir que, en tiempos de crisis y cambios sociales, es necesario explorar ventajas comparativas que posicionen a los territorios con el objetivo de atraer inversión, turismo y capital que los haga competitivos sin perder el énfasis en lo fundamental: la identidad local a través de la participación ciudadana y la integración que otorga sentido de pertinencia y el deseo de la comunidad de involucrarse y ser parte de su propio desarrollo.


Por: Daniel Alberto Defant | Corresponsal del Diario el Minuto en Argentina.


Richard Florida, autor del libro ciudades creativas, explica que el futuro de los territorios y su desarrollo depende de cómo se gestionen la tecnología, el talento y la tolerancia, ya que son estos tres elementos –las tres “T”-, la base del dinamismo cultural de la sociedad.

El territorio y municipio creativo, debe abrir puertas a la tecnología y al uso de los elementos como internet… luchar por el acceso de su población a este servicio, así como todo aquello que mejore la calidad de vida de sus habitantes, pero como un complemento de igualdad que se sume a otro factor igual o más importante como es la tolerancia.

Vivir la tolerancia al interior de una localidad, significa considerar e integrar en la vida cotidiana a las minorías eliminando la discriminación para aceptar la diversidad como un factor competitivo que genera diferencias.

Las minorías sexuales, étnicas de credos deben tener un lugar y si bien cada una se limitara a su espacio, debe poder coexistir, respetuosamente, con el resto de la ciudadanía a fin de que las diferentes visiones de mundo estén a disposición y se propugne la creatividad como parte del cruce de estos contrastes.

Para Richard Florida, la tolerancia es un valor esencial pues enriquece la visión de las comunidades y genera nuevos debates que abren oportunidades.

La tercera “T”, es el talento y en ese sentido es quizás cuando el autor norteamericano se conecta más a lo que desde hace años trabajan quienes encabezan gestiones municipales en Latinoamérica.

Atraer el talento es un objetivo esencial, pero nada simple y el fomento de la creatividad barrial y la generación de espacios que promuevan el talento colectivo, es y ha de seguir siendo la principal apuesta de las gestiones locales.

Una comunidad integradora permite vivir de una forma pacífica y disfruta como factor competitivo de la diversidad.

La inversión cultural en tiempos de crisis económica, plantea la discusión de hasta qué punto es un estímulo para la innovación y la creatividad o por el contrario si ve en esta coyuntura un freno porque las gestiones administrativas tenderán a redestinar los fondos.

La creatividad genera cultura y esta, es un elemento de cohesión social que en tiempos de crisis es un importante aliado. Estamos frente a una etapa en la que la creatividad ha dado lugar a un nuevo tipo de economía. Una actividad más humana, más cercana al individuo y en donde se apuesta a lo simbólico.

Son las personas las que presentan más o menos creatividad y lo que en conjunto puede hacer de un espacio un referente de ello… pero son las autoridades, desde sus diferentes esferas, las llamadas a motivar ese motor y a encontrar en la integración una apuesta importante en lo local.

Espacios para la puesta en común con otros creadores y un territorio amable con el intercambio cultural con la recuperación de espacios de participación como las plazas o los clubes sociales, abren las puertas a lugares con tradición de identidad.

Son claramente lugares como los mercados, las fábricas antiguas y los ritos locales, factores que unen a quienes habitan un territorio, pero a la vez, las zonas de interés turístico por excelencia y que más allá de lo atractivo de nuevas construcciones temáticas o la forzada adecuación de un espacio moderno… el peso histórico de la recuperación y de lo novedoso nos traslada con nostalgia en busca de lo propio y de mixturas de poblaciones, de actividades independientes y enriquecedoras.

Los gobiernos locales son cruciales para generar actuaciones de participación ciudadana, mostrando a las administraciones supralocales que significa innovar y crear, mientras se trabaja en disminuir la fuga y movilidad de habitantes tolerantes, creativos y talentosos que busquen aglutinarse en lugares con prestigio y abandonen las posibilidades de sus propios lugares justamente por falta de políticas y financiamiento.

La pregunta más importante es siempre: ¿cómo hacerlo? a sabiendas que para la gran mayoría en América Latina no es voluntario u opcional, sino simplemente real en la ubicación de sus hogares

Hay que “elegir” y estudiar con cuidado nuestra residencia ya que ello determina en gran medida nuestro futuro, pero la realidad de nuestros pueblos es que no podemos escoger y por tanto la tarea es construir y trabajar por la equidad.

Como vamos a pedirle a un ciudadano que ha soñado toda la vida con tener casa propia que elija, cuando las políticas habitacionales en América Latina se limitan a resolver el tema de la vivienda precisamente en las zonas disponibles y que habitualmente ocupan el cinturón externo de la urbe.

En esta tarea, la tolerancia, la democracia y los valores comunitarios alcanzan un rol fundamental, ya que apoyan las voluntades de las autoridades.

La fuerza de concentración puede ser explicada como la verdadera fuente de crecimiento y desarrollo que procede a la concentración de personas productivas y talentosas, como un virus contagioso de ideas, productividad y por lo tanto de riqueza.

Un buen lugar para vivir depende de la etapa etaria, la actividad económica y las prioridades que se tengan, se trata de una serie de paquetes que ofrecen a las ciudades a cambio de impuestos que obviamente no todos pueden pagar en el mundo real y que limita nuestro simple deseo e interés.

Terminar con la dictadura de la ubicación es una tarea compleja, pero a la que hay que hacer frente.

No hay discusión.

Las ciudades son un espacio vivo y en constante cambio y que por tanto su vocación de servicio y posicionamiento puede transformarse y variar a lo largo de la historia, sin embargo, debemos tener cuidado cuando señalemos que estamos en un espacio con una identidad determinada y que solo es producto de la moda del momento o de unos cuantos elementos de marketing… El respeto que merecen los habitantes de ese espacio es fundamental.

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