Mié. Oct 28th, 2020

Nueva brutalidad de Marruecos en el “AAÍUN OCUPADO”.

En el barrio Arraha, al este de la capital saharaui ocupada, un nuevo capítulo de violencia, por parte de las fuerzas de seguridad marroquí.

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Nueva brutalidad de Marruecos en el “AAÍUN OCUPADO”.

El sábado 3 de octubre, se produjo en el barrio Arraha, al este de la capital saharaui ocupada, un nuevo capítulo de violencia, por parte de las fuerzas de seguridad marroquí.


Por: Alberto Maestre Fuentes | Corresponsal del Diario el Minuto en España| Especialista del Sahara Occidental.


Las imágenes y vídeos que nos han llegado y que circulan por las redes sociales, y que cualquiera puede ver, desvelan la prepotencia y violencia que ejercen las fuerzas de ocupación marroquí contra una familia saharaui.

El padre de familia, Hassana Duihi, que quería entrar a su casa, no pudo hacerlo finalmente, por que se lo impidieron sin piedad.

No bastaron los gritos desgarradores de su esposa y su cuñada, desde dentro del hogar familiar, para que lo dejaran entrar.

La esposa, la activista Mina Baalí, es conocida por todos por estar totalmente comprometida por los derechos de su pueblo, legalmente reconocidos, por la legalidad internacional, siempre desde la vía pacífica.


Barrio Arraha, al este de la capital saharaui ocupada.


Ella, junto con su esposo y Aminettu Haidar, han creado hace poco, en El Aaiún ocupado, una nueva entidad para coordinar conjuntamente las actividades en defensa de los Derechos Humanos.

Hassana Duihi, trabajaba en El Aaiún, pero como represalia, por sus actividades pacíficas, en defensa de los Derechos Humanos, las fuerzas de ocupación, le trasladaron a 200 kilómetros de la capital saharaui.

Después de varios meses de no poder volver a su casa, ayer por fin volvió a su ciudad para ver a su familia y amigos.

Él, que llevaba meses sin poder disfrutar de los suyos, volvía ilusionado y ansioso de abrazarlos.

Es fácil imaginar los meses de espera, de los preparativos, las ilusiones del viaje de regreso a casa. Los nervios del trayecto de vuelta, ver su ciudad por fin a lo lejos y su barrio y, justo cuando llega a su casa, ya en su propia calle, el

desespero de verla rodeada por marroquíes que le impiden acceder libremente y en paz a la misma, ante los gritos desgarradores de sus seres queridos.

Una tortura y desprecio sin calificativos posibles.

Así es.

Te dicen que puedes volver a casa, para que te hagas a la idea de que pronto estarás con los tuyos y, cuando estás a punto de conseguirlo, justo en el portal de la misma, te cierran el paso y te impiden acceder, bajo ninguna explicación.

Solo te gritan de forma maleducada y prepotente de que te marches de allí.

Los marroquíes actúan en las zonas que ocupan del Sahara Occidental, así de esta manera, como antaño, lo hacían los nazis en los territorios que ocupaban.

Se creen los amos y señores de estas zonas con el derecho hacer lo que les da la gana.

No en vano la comunidad internacional mira hacia otro lado desde hace mucho tiempo, y la MINURSO, radicada allí hace décadas, no interviene, por la única razón que no tiene competencias para hacerlo.

Lo que pasó este último sábado, es un capítulo más de las barbaridades que cometen los marroquíes contra los saharauis.

Los gritos que le propinaban de forma despreciable, las fuerzas de ocupación, a Hassana Duihi, de que se fuera, es lo que realmente les gustaría que sucediera.

Que se fueran todos los saharauis de su patria.

Muchos saharauis tuvieron que huir ante los asesinatos, bombardeos y torturas a que fueron sometidos, cuando los marroquíes entraron ilegalmente en el Sahara Occidental ante la incompetencia y complicidad cobarde de la potencia Administradora España.

A Marruecos no le ha bastado esto y sigue humillando y maltratando a los saharauis que viven bajo su control.

Pero no conocen al pueblo saharaui en absoluto. Solo conocen la política del terror y el expolio.

El saharaui, es un pueblo noble y leal y muy consciente de que la ley internacional está de su parte.

No se dejan humillar por nadie ni muchos menos por sus vecinos del norte.

La familia de Hassana Duihi y Mina Baalí han sufrido, como la mayoría de saharauis, la represión directa de los ocupantes.

Ellos son el reflejo de lo que pasa, a diario, a muchos saharauis que, por el hecho único de serlo, sufren de forma constante la opresión marroquí.

Hace unos años, su hijo Youssef, con sólo 19 años de edad, logró huir de las zonas ocupadas y, después de varios episodios graves y de angustia, pudo conseguir, asilo político en España.

Se jugó la vida, pero lo consiguió y es un ejemplo de tenacidad y valentía para todos.

Ha sacrificado muchas cosas como no poder ver a los suyos y su país, pero con su ejemplo, demuestra a los demás, que más bien pronto que tarde, la causa saharaui triunfará y podrá volver a ver, todo su país libre de fuerzas extranjeras.

Debe ser muy duro, pero actos como los de Youssef, son triunfos cosntantes y batallas ganadas, por la justicia y dejan, totalmente, en evidencia a Marruecos y sus métodos crueles represivos

Hoy en día, gracias a las redes sociales, los marroquíes se contienen un poco. Saben que sus actos delictivos aunque, de momento, quedan impunes, se verán por todo el mundo.

De lo que estamos seguros es que si el suceso del día 3 de octubre, los marroquíes hubieran estado convencidos que no les estaban grabando, no se hubiesen contentado sólo en impedir a Hassana Duihi el paso a su hogar.