mié. Sep 18th, 2019

Presunta venta de corbetas argentinas al Uruguay

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Por:  Jorge  Suárez Saponaro.

Autonomía • 4.500 Millas náuticas a 14 Nudos • 3.800 millas a 18 nudos. Tripulación 95 hombre, 12 oficiales y 83 suboficiales y marineros

En una nota salida en el portal de la reconocida revista Defensa, por parte de su corresponsal Javier Bonilla con fecha del 30 de mayo de 2019, citó la existencia de contactos preliminares entre las Armadas Argentina y Uruguaya, para una posible transferencia de las veteranas pero muy fiables corbetas tipo A-69, que pronto serían relevadas con la compra de patrulleros oceánicos que se están construyendo en Francia para Argentina.

Por:  Jorge  Suárez Saponaro. Director Diario El Minuto para Argentina

Las corbetas Clase Durmmond (A69) formadas por tres buques (ARA Guerrico, ARA Granville, ARA Durmmond, en honor a héroes navales argentinos) son de construcción francesa (actuales astilleros DCN), llegaron al país entre los años 1977-1981. Desplazan 1070 toneladas, 2 motores Semt – Pielstick 12 PC 2.2 V, 400 Diesel, 12000 HP, 2 hélices, 23 nudos de velocidad máxima. Su armamento consiste en una pieza de 100 m, cuatro misiles antibuque Exocet, 1 montaje doble Breda Bofors 40 mm /70.2 ametralladoras Oerlikon 20 mm / 90. 2 ametralladoras MGS 12.7 mm. 2 lanzadores triples de tubos lanzatorpedos Ilas 3/324 mm, torpedo Whitehead AS-244 antisubmarino. Tripulación: 95 efectivos.

Autonomía • 4.500 Millas náuticas a 14 Nudos • 3.800 millas a 18 nudos. Tripulación 95 hombre, 12 oficiales y 83 suboficiales y marineros

Los buques iban ser vendidos en los 70 a la Marina Sudafricana, pero fue cancelada la venta por el embargo contra Sudáfrica por el régimen del apartheid. Esta situación facilitó que en 1978 dos buques de este tipo fueran adquiridos para la Argentina. El tercer buque, fue comprado directamente con ciertas modificaciones requeridas por la Armada en su momento. En su historial operativo, se encentra participar en la recuperación de las Islas Georgias del Sur en 1982 y la participación del embargo decretado sobre Haití en 1994, tras el golpe de estado acaecido en dicho país.

Las corbetas son de de diseño simple y robusto, tienen un sistema de propulsión fiable y económico, lo que le permite llevar a cabo tareas de patrulla. En el caso argentino están integradas a la División de Patrullado Marítimo con asiento en la Base Naval de Mar del Plata (popular centro balneario, turístico como también importante puerto pesquero).

Dado sus características trascendió en el año 2016, que había posibilidades de incorporar tres A69 adicionales, provenientes de la marina francesa – en proceso de baja en aquel entonces – a los fines de complementar/reforzar las corbetas existentes dado su elevada tasa de disponibilidad, costos de operación. En aquel momento el informe del Estado Mayor General de la Armada consideraba oportuno adquirir estos buques, en vez de construir buques de patrulla oceánica, por los costos. Finalmente la Argentina optó por un crédito de unos US$ 400 millones otorgados por Francia, para la adquisición de cuatro patrulleros de altura L’Adroit que se construyen en astilleros franceses – a pesar que Argentina tiene capacidad de sobra para llevar a cabo el trabajo – más uno que se encuentra operativo.

Estos medios de dudoso valor militar, serían el reemplazo del trío de A69 existentes. El país que compró las A69 excedentes de la Marina francesa, fue la marina turca, que adquirió un lote de ocho buques. Queda todavía media docena de A69 operativas en Francia.

Los años y la falta de inversión, ha impedido llevar a cabo modernizaciones de importancia, destacándose el desarrollo local del sistema Miniacco que integra en una serie de consolas los sistemas del buque. En una reciente entrevista al Dr Luis Tagliapietra, abogado y a su vez padre de una de las víctimas del submarino ARA San Juan, en el marco de la investigación realizada sobre las causas de la pérdida de dicho buque, salió a la luz un informe sobre el estado de la Flota de Mar, donde por los constantes recortes de presupuesto, las corbetas A69 no estarían en una buena situación (hecho revelado en el programa Consenso en la Ciudad de Felipe Rodríguez, corresponsal de El Minuto, el pasado sábado 29 de junio de 2019)

En este contexto, se insertan los contactos entre la Armada uruguaya y su par argentina. El estado de las fuerzas armadas uruguayas es crítico, a un nivel inaceptable para garantizar por lo menos el cumplimiento de misiones como vigilar el espacio aéreo, búsqueda y rescate o ayudar a la comunidad en situaciones de crisis, como recientes inundaciones que afectaron al Uruguay. Antes

de considerar las corbetas argentinas, los uruguayos analizaron los buques de patrulla ofrecidos por Italia, que tienen sus años, descartados por razones financieras. Fueron observados unos buques de 500 toneladas, la clase Fearless, en servicio en Singapur, pero como indicó el experto uruguayo en defensa, Javier Bonilla, fueron descartados por motivos logísticos.

Las corbetas argentinas, no cabe duda que precisan inversión en su mantenimiento y recorrida para su puesta a punto. Queda en duda sobre la disponibilidad de repuestos sobre viejos radares y sensores que datan de fines de los 70 y principios de los 80, aún operativos en los buques. Otro problema es la carencia dramática de recursos que tiene la Marina uruguaya. Pero es urgente contar con el reemplazo de las veteranas fragatas, de las cuales de tres, solo una se encuentra operativa. Una solución sería algún tipo de financiamiento desde Francia – dado el origen de los buques – para su puesta a punto y modernización, pudiéndose llevar a cabo en astilleros argentinos, como Tandanor (ubicado en Buenos Aires y con modernas instalaciones) y la transferencia a precio simbólico. Esto reforzaría lazos entre Argentina y Uruguay. Las fuerzas navales de este último país podrían contar por un tiempo con buques con una discreta, pero nada despreciable capacidad militar.

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