mié. Nov 20th, 2019

Primarias en Argentina. Réquiem para Macri

El pasado 11 de agosto, la coalición Cambiemos en las elecciones Primarias, sufrió un serio retroceso frente al candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández ex jefe de Gabinete de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner, actual senadora y candidata a vicepresidente. El lunes 12 de agosto, los mercados no respondieron de manera positiva ante la poco confiable – para el frente externo – fórmula Fernández – Fernández dado el recuerdo que hay sobre la década kirchnerista.

Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro. Director Diario El Minuto para Argentina

Hagamos un poco de memoria, algo que los argentinos les cuesta y bastante. En diciembre de 2015, el presidente Mauricio Macri, electo en segunda vuelta, asume en un contexto de crispación. La ex presidente Cristina Fernández de Kirchner, se niega dar la “banda presidencial” en la ceremonia tradicional de traspaso de cargo. La Argentina en la última etapa del kirchnerismo vivió momentos muy tensos. Hubo hechos muy graves como la muerte del fiscal federal Nisman, que motivaron que cientos de miles de personas se movilizaran en las calles. La investigación judicial fue realmente vergonzosa. La deuda social, puso en evidencia que casi el 30% de la población era pobre, incluyendo dos millones de indigentes. En una encuesta realizada por el prestigioso Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina, indicó que en 2015 la pobreza venía creciendo desde el 2012 aproximadamente.

Eran tiempos que el gobierno se negaba ver la realidad, incluso tuvieron la osadía de decir que Argentina tenía menos pobres que Alemania. En este clima vivíamos los argentinos, de “relato” y “grieta” constante. La desaceleración de le economía era una realidad y las tasas de “crecimiento chinas” quedaron atrás. A pesar de años de superávit fiscal, el país no invirtió en el desarrollo de su infraestructura. Políticas cargadas de torpezas hicieron que el país perdiera lucrativos mercados para productos lácteos, carnes, y cereales. El cepo cambiario, dado la crisis de divisas dio origen a un lucrativo mercado negro de dólares – llamado dólar blue – y problemas para el sector industrial dado las políticas de la Secretaría de Comercio, que con un afán proteccionista afectó el funcionamiento de determinados sectores.

Votaciones en Argentina
Presidente Mauricio Macri

El legado kirchnerista incluyó un déficit fiscal del 7% del PBI, sostenido gracias a la emisión monetaria, préstamos del Banco Nación, fondos del sistema de seguridad social y hasta del instituto de salud de jubilados y pensionados – caracterizados por estar colapsado y sus malas prestaciones – que llevaron al país al camino de la inflación (un mal nunca superado por el proceso político iniciado en 2003), que para el 2014 rozaba el 40 %, caída de la reservas internacionales a partir de 2011, ausencia de estadísticas oficiales confiables, el 45% de la población activa fuera de la economía formal, el Estado siendo considerado el primer empleador, ante un sector privado en crisis y el régimen de subsidios a los servicios públicos que llegó a la cifra de US$ 12.000 millones. Los planes de asistencia social crecieron hasta alcanzar a unos 18 millones de argentinos. A ello cabe agregar la corrupción. En una nota de la BBC en su página web, señaló que el patrimonio de la familia Kirchner creció entre 2003 a 2015, un 1000%.

Las regulaciones excesivas para atraer inversores y una imagen internacional por el piso, plantearon serios desafíos a la presidencia de Mauricio Macri. En nombre de la gobernabilidad la coalición Cambiemos optó por no hacer hincapié en el grave legado del kirchnerismo, ni acelerar los procesos por corrupción que afectaron a numerosos funcionarios de alto nivel, incluyendo a la ex presidente. Las idas y venidas de la gestión económica, pusieron en evidencia la falta de una estrategia clara de gobierno.

La dura realidad social llevó a una expansión del gasto público a través del endeudamiento. Las ayudas sociales aumentaron sustancialmente, pero se vieron afectadas por la inflación, el alza de tarifas, dado que el sistema de subsidios era desde el punto de vista fiscal inaceptable. La pésima política energética del kirchnerismo, hizo a un país con un enorme potencial hidroeléctrico, nuclear y eólico, en un país atado a los combustibles fósiles. Extraer gas y petróleo no era un buen negocio, por ende se importaba costándole al país miles de millones de dólares. La presidencia Macri revirtió este proceso en parte, sin estar exento de críticas.

Elecciones presidenciales

El déficit fiscal se convirtió pronto en una pesadilla, a ello se unió la imposibilidad de gestar un programa realista que permitiera terminar con el proceso de recesión que venía de tiempos del kirchnerismo. Desde diversos ámbitos al gobierno se lo exhortó a un cambio de rumbo. Deuda externa para financiar gasto público, no es una buena receta. Ya la conocimos en los 90 y así terminó el país con la crisis de pagos en 2001.

La estrategia de polarización permitió que el kirchnerismo surgiera de sus cenizas, en cierto punto esta postura tuvo éxito en 2017, cuando el gobierno tuvo un aval en las elecciones legislativas. Mauricio Macri consideró que era factible una reelección. Pero la relojería de la bomba de tiempo estaba activa. Cristina Fernández de Kirchner, que se había postulado como senadora por la provincia de Buenos Aires, desplazó la imagen de la agrupación juvenil La Cámpora, se olvidó de sus “viejos” amigos muchos de ellos detenidos o cargados de procesos por corrupción e hizo un llamado a la unidad del peronismo. En su momento dijimos que Cambiemos en la elección de 2017, no dio su aval a la política de ajuste y de crisis económica, sino que respondió a la falta de opciones opositoras, especialmente del peronismo, que fue dividido a la contienda electoral.

Unido se convertiría en un serio adversario a enfrentar. El oficialismo hizo poco y nada para impedir esa unidad, sino que siguió cometiendo errores, que terminaron en la pérdida de reservas por US$ 11.000 millones en un ataque especulativo. El gobierno consciente de que la situación se iba de las manos, sostuvo al ministro Dujovne, realizó algunos cambios y se mantuvo empecinado en un rumbo donde analistas de tendencia cercana al macrismo, coincidían que iba al fracaso.

El presidente Maurico Macri tuvo un comportamiento terco, siguió aferrado a los resultados del 2017. La economía puso en evidencia la falta de una estrategia clara, acompañada de políticas que favorecían especialmente a los especuladores. La seguridad, otra gran baza sobre la cual el gobierno buscaba congraciarse con el electorado, ha sido otro punto flojo. A pesar de reconocer la existencia de un serio problema de criminalidad, de avance del narcotráfico, no hubo reformas importantes. El debate por ejemplo del Código Penal sigue vigente y en las provincias afectadas por el creciente fenómeno delictivo, no han llevado reformas sustanciales.

La gestión de Maria Eugenia Vidal, gobernadora de Buenos Aires, y con muy buena imagen en la sociedad, no logró generar avances importantes, a pesar de implementar políticas e lucha contra la corrupción en la policía, pero poco y nada se avanzó en un verdadero cambio institucional. La tragedia del submarino ARA San Juan puso en evidencia también falencias en la gestión del gobierno.

Restar importancia a la defensa nacional y las fuerzas armadas, además de poner al frente a políticos ignorantes del tema, tuvo sus consecuencias con la pérdida de 44 vidas. Una hábil estrategia de silenciar el problema, permitió que este tema pasara a tercer plano. Sin ninguna duda uno de los aspectos más negativos de la gestión macrista.

La recesión, una inflación que no cesa, los ajustes de tarifas – mal necesario dado el peso fiscal de los subsidios – fisuras en la coalición, dado que los socios radicales, hicieron saber su descontento por la política económica. El gobierno por razones política, no tuvo el valor o la capacidad, para llevar a cabo duras reformas para combatir el déficit fiscal. Tuvo su momento, como lo indicó el célebre periodista Jorge Lanata, pero no hicieron nada cuando se habían creado las condiciones para ello. Tiempo perdido, que los adversarios del kirchnerismo aprovecharían con suma habilidad. La sociedad argentina es voluble y no se caracteriza por tener cultura política. Su frágil memoria histórica se vio reflejada en las pasadas elecciones primarias. El kirchnerismo sabedor que solo estaba en desventaja comenzó a tejer alianzas, más bien a muchos los unía el espanto frente a Mauricio Macri.

Así tenemos a Sergio Massa, que en 2015 dijo abiertamente “que iba a meter a todos presos” en relación a los referentes del kirchnerismo cuestionados por corrupción. Alberto Fernández, “ungido” por la polémica ex presidente como candidato a presidente, en un intento que la sociedad se olvidara su presidencia, caracterizada por la confrontación y hasta sesgos autoritarios con la prensa. Pareciera ayer cuando más de un millón de personas marcharon en Buenos Aires el 18 de abril de 2013. Aquella protesta era contra una polémica reforma del poder judicial, la falta de seguridad pública, la corrupción y los intentos de sectores del gobierno de buscar la reelección de Cristina Fernández de Kirchner. Frágil la memoria de los argentinos. También dentro del mismo

oficialismo, cuando vemos a Elisa Carrió, la combativa diputada de Cambiemos de sostener la figura de Mauricio Macri, cuando no hacía mucho tiempo lo criticaba con severidad.

Mauricio Macri cometió serios errores de estrategia, azuzado por la corte de obsecuentes que generalmente tienen los políticos. Desdoblar las elecciones, hubiera permitido que María Eugenia Vidal tuviera mayores chances de vencer al kirchnerismo, representado por el ex ministro de Economía, Axel Kicillof, protagonista de resonantes fracasos económicos. Argentina enfrenta juicios ante tribunales internacionales por miles de millones de dólares por sus desaciertos. Total la cuenta siempre la pagan los mismos, los ciudadanos.

La sociedad indignada por el estancamiento económico, el alza del costo de vida, votó en contra. Su memoria frágil, consecuencia de una cultura política débil., le dio carta blanca al retorno de fantasmas del pasado. El Frente de Todos también es una alianza heterogénea. Muchos de sus integrantes no dudaron en criticar duramente a la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner, no solo su candidato presidencial, Alberto Fernández, o Sergio Massa, sino también candidatos a legisladores como Fernando “Pino” Solanas que llevó a radicar denuncias en sede judicial cuestionando la política hacia empresas mineras o sus documentales sobre la crisis ferroviaria. La desacertada estrategia de polarización, los gruesos errores cometidos por la gestión Macri, fueron capitalizados. La respuesta ante la victoria en estas elecciones primarias no se hizo esperar. Más allá de teorías conspirativas, en el exterior, los mercados, no tienen buenos recuerdos del kirchnerismo. El presidente Macri de una manera casi infantil, echó culpas a los electores por el “lunes negro” vivido en Buenos Aires por el alza del dólar.

El destino de la Argentina es incierto. El triunfo del macrismo en un escenario de segunda vuelta en las elecciones presidenciales de octubre, no será tolerado por la oposición, especialmente por el kirchnerismo más recalcitrante. El ajuste impuesto por el FMI y las reformas que pretendería llevar a cabo el macrismo en un hipotético segundo mandato, especialmente en materia de jubilaciones y legislación laboral, abre puertas a situaciones realmente complicadas. El retorno del kirchnerismo, indicaría impunidad para los casos de corrupción durante su gestión, confrontación y una economía difícil de sobrellevar. La idea de consensos en materia de políticas e estado la vemos muy lejana. El sectarismo está a flor de piel.

Algunos tienen sueños quiméricos de ocupar el espacio electoral de Cambiemos y ser una alternativa al peronismo, con su aceitada maquinaria electoral. Creemos que en el fondo este tipo de grupos políticos que se presentan como de derecha, son funcionales al kirchnerismo. Asimismo el macrismo tiene una total responsabilidad de que un sector del electorado de centro derecha y derecha se alejara. Ahora es tarde, están tocando a la puerta del presidente Mauricio Macri. Su torpeza terminó con un proyecto político que pudo haber roto décadas de gobiernos peronistas y dar paso al saneamiento de la Argentina. Todavía queda un largo camino para que los argentinos tengan un país que rompa con las cadenas del subdesarrollo y la corrupción endémica, verdadero cáncer que condiciona el futuro de la Nación.

Este articulo fue publicado en el Blog La Polis (Licenciado Alejandro Guedes – Uruguay).

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