Pronto lanzamiento del libro “Los Crímenes del Sename”

Pronto lanzamiento del libro “Los Crímenes del Sename”

La periodista y licenciada en Comunicación Social, Daisy Castillo Triviños, lanzará próximamente su primer libro titulado “Los Crímenes del Sename”, una obra de investigación que saldrá a la luz, tras más de un año de recopilación de antecedentes exclusivos y que, sin duda, sorprenderá a muchos.

El 26 de enero de 1990, el Estado chileno suscribió la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989. Pero, es de público conocimiento que durante 27 años, el Estado y autoridades de turno, han sido negligentes con su responsabilidad hacia los niños más vulnerables, invisibilizados e impotentes ante la desidia del Estado, a través de sus representantes.

Hasta el deceso de Lissette Villa Poblete –a sus escasos 11 años, en el CREAD Galvarino—, los fallecimientos dentro de los recintos “de acogida y resguardo”, han sido una situación que se da con frecuencia y los directores de los hogares, sus funcionarios y los Ministros de Justicia y de otras carteras, junto a encargados del tema de las políticas de infancia en el país, designados por las administraciones gobernantes, lo saben.

Así que para partir echando por tierra los mitos, lo primero que se debiera reconocer es que nada de lo que se ha dicho, que han publicado los medios de comunicación y han denunciado los expertos, es nuevo. Las muertes al interior de este servicio y de sus instituciones dependientes, sólo se hizo público, porque no pudieron mantener en silencio, como ha sido la tónica, esta bomba de tiempo que estalló, aunque sin responsables, sin que nadie, ninguna autoridad se haga responsable, más allá de las frases y discursos de buena crianza en la que piden perdón y llaman a la ciudadanía a involucrarse y ayudar a que nunca más un niño institucionalizado muera.

En este libro, encontrará, por ejemplo, información sobre el perfil de niños que pasaron por el Servicio Nacional de Menores y que fueron parte de la red de explotación sexual del empresario, Claudio Spiniak. Esas historias de abandono, de desarraigo, con familias disfuncionales, maltratadoras, se repiten una y otra vez en las vidas de tantos miles de niños que, hoy, también, se encuentran internados, o lo estuvieron alguna vez.

Los patrones son iguales en muchos casos, similares en otros, lo que deja en evidencia que se trata de una realidad y de un problema a nivel de sociedad, donde hay grupos de familias que no tienen mayores posibilidades de salir adelante, carecen de dinero para alimentar a sus hijos y ni hablar de la posibilidad de darles educación. Por eso, llegan por orden de los Tribunales de Familia al Sename o a las organizaciones colaboradoras, donde tampoco se les da la ayuda que requieren, el cuidado que necesitan, ni la atención de salud integral que precisan, considerando que, la gran mayoría, sufre severas enfermedades mentales. Estar en el Servicio Nacional de Menores y en las OCAS es como estar en prisión, sin libertad, donde pierden el contacto permanente con sus familiares, con su gente, que es su gente al fin y al cabo y, de alguna manera, se les enajena y se les deja en un mundo donde son un número, se les llama, muchas veces, por un número y ni siquiera por su nombre y van, entonces, poco a poco, perdiendo su identidad, aquello que los identifica. Se transforman en una cifra más de internos, por cuya permanencia se paga mensualmente, como un producto, donde el mercado opera y mientras más niños hay en un hogar, más aporte logra una entidad “cuidadora”. O sea, en la práctica, cada niño no representa más que el monto de una subvención, así de crudo y lo permite el sistema que han amparado todos los gobiernos, al margen de su color político.

Según la periodista, Daisy Castillo Triviños, como afirma en su libro, “cuando señalamos que las anomalías al interior de estos “hogares” no es nuevo y no debiera, entonces, llamar la atención de las autoridades es porque hay antecedentes suficientes que demuestran que —desde 1990, año en que el gobierno de Chile suscribió la Convención de los Derechos del Niño—, se ha denunciado y se han entregado recomendaciones para evitar las atrocidades que detrás de estas seudo cárceles se producen”. Ejemplos hay y concretos: el libro “Carrusel” de la autora Adriana Medel, el Informe Jeldres, el Informe de la Contraloría General de la República y la auditoría que realizó a las organizaciones colaboradoras y que el Estado miró de reojo y dejó de lado.

A esto se suman, las denuncias ante tribunales por la manipulación de las autopsias practicadas a niños institucionalizados, y el Informe de las Comisiones Investigadoras Sename 1 y 2. Además, podrá conocer en esta obra, el testimonio de un profesional que durante 15 años estuvo en “hogares de acogida” en la IV Región y que, a raíz de su experiencia, escribió el libro “Mi infierno en el Sename”. También, entre otras posturas, la visión de la directora de la ONG Firmamento, Diana Medel, quien con 27 años analizando el tema de la crisis que existe en el caso de los menores institucionalizados, confirma que sólo hemos sido testigos de buenas intenciones, pero nada que, realmente, ayude a los niños.

¿Dónde comprar el libro? Despacho directo a domicilio, con firma y dedicatoria de la autora. Twitter: Daisy_Castillo. Correo: daisycastillotrivino@gmail.com