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¿Qué está pasando en Kazajistán?

El Minuto | En diversos medios internacionales, hablaron de graves disturbios en la antigua república soviética de Kazajstán, por el alza del precio de combustibles, con un saldo de centenares de muertos y la intervención de una fuerza multinacional de paz, liderada por Rusia, bajo el paraguas de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva. Dejando en evidencia que la primera economía de Asia Central, es un gigante con pies de barro.

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto para Argentina

Kazajistán fue la república soviética más extensa, con 2.7 millones de km2 después de la misma Rusia, comparte nada menos que más de 7000 km de frontera común. Existen fuertes lazos, que convierten a este gigante de Asia Central en un actor clave. Su estabilidad política está directamente vinculada con la seguridad y los intereses rusos en la zona.

En enero de 2022, estalló una violenta oleada de protestas, siendo el principal reclamo por el aumento de los combustibles. Pero eso fue simplemente el detonante, como se ha observado en una suerte de autocrítica del actual presidente del país Kassym-Jomart Tokáyev. Desde la independencia, en 1991, el país ha sido un régimen autoritario liderado por el presidente Nursultán Nazarbáyev, quién ha estado en el poder hasta no hace poco tiempo, desde la misma independencia. Este personaje, afecto al culto a la personalidad, como quedó reflejado en la emisión de billetes por la conmemoración del treinta aniversario de la independencia, con su rostro. En 2019, en el marco de este culto al líder, la capital del país, Astaná, fue nombrada como Nur Sultán en honor al ex presidente. También se han erigido estatuas, donde se lo reconoce como “padre de la nación”.

El poder acumulado en estos años, lo transformó en el árbitro de la política kazaja, siendo acusado el actual presidente Tokayev, de ser títere de “el viejo” como muchos conocen a Nazarbayev, agregándose los altos índices de corrupción. El proceso de construcción de poder del citado ex presidente, no estuvo exento de dificultades, como a principios de los 90, cuando tuvo que lidiar con la oposición del poder legislativo a las reformas económicas, construyó su andamiaje político por medio de la cooptación de críticos moderados, represión a los sectores mas duros de la oposición, concentración de poder. En 1995, disolvió el Parlamento, gobernó por varios meses por decreto e impuso un régimen presidencialista, donde la división de poderes fueron simplemente una cuestión formal.

Las elecciones en lo sucesivo fueron una farsa, con una oposición simbólica, y como pasa en los estados autoritarios, los “grandes líderes” arrasan con el 90% de los votos. El partido oficialista Nur Otan o Luz de la Patria, ha venido monopolizando la vida política del país hace más de dos décadas.

En 2010, Nazarbayev fue nombrado Elbasy o “líder de la nación”, Nazarbáyev, incrementando sustancialmente sus prerrogativas e inmunidad vitalicia para él, y su familia. Donde Rajat Alíyev y Timur Kulibáyev (ex yerno y yerno del presidente respectivamente), han tenido un papel importante en la economía y grandes negocios del país, generando conflictos con la elite local. Los intentos de la oposición de construir una alternativa, han fracasado estrepitosamente, e incluso, dos reconocidos líderes, Zamanbek Nurkadílov y Altinbek Sarsenbáyev, fueron asesinados en 2005 y 2006, en circunstancias realmente oscuras, ponen en evidencia que el país es un régimen autoritario, tal vez algo mas sutil que sus vecinos de Asia Central.

El modelo económico del país esta basado en la explotación de recursos naturales, especialmente, petróleo, gas y minerales, como el estratégico uranio (primer productor mundial) y tierras raras, hacen al país vulnerable a las fluctuaciones del precio internacional de los mercados de dichos productos. El país tiene un sector industrial con limitaciones, lo que lleva a ser un importador nato de bienes de consumo de todo tipo, incrementando su dependencia de actores como China o Rusia.

El nivel de vida ha mejorado sustancialmente, pero la distribución de la riqueza es muy desigual, tanto entre la población como a nivel territorial. El 25% de la población es pobre y más del 10% de la población vive con menos de 50 dólares por mes. El país tiene grandes ciudades, donde el progreso es notorio, frente a regiones muy atrasadas, como el área del Mar Caspio, a pesar que es un área donde están los principales yacimientos petroleros. La corrupción ha permitido que losactivos económicos se concentren en las manos de una elite ligada al poder de turno.

El fondo soberano Samruk-Kazyna, en  manos de los allegados del ex presidente Nazarbayev, controla el 50% de la economía del país. Por lo tanto, para progresar en los negocios en Kazajistán, hay que ser amigo del ex presidente o de su círculo de allegados. Las pequeñas y medianas empresas emplean solo al 30% de la mano de obra del país. La cifra ideal es del 70% según la OCDE. Por ende el empleo público tiene una importante gravitación en el país.

El gran temor del ex presidente fue siempre las llamadas revoluciones de colores, que afectaron al espacio ex soviético, e incluso Rusia se vio sacudida en 2011 por protestas, tras las elecciones parlamentarias. La respuesta del régimen siempre ha sido un discurso triunfalista, exaltando el alto nivel de crecimiento económico, que le granjeó popularidad al presidente Nazarbayev, lo que alimentó aún más sus ansias de concentrar poder, agregándose un relato sobre la historia del país, a tal punto, que en 2015, fue conmemorado 550 años de historia.

Un mensaje para un sector nacionalista de la población, que desde el punto de vista político, no tiene suficiente cohesión, pero que es un elemento a considerar en la construcción política de Nazarbayev, pero con cautela, dado que el 24% de la población son rusos étnicos. A pesar que no existen tensiones con este grupo, el recuerdo de lo acontecido en Crimea o la guerra en Ucrania, son un claro mensaje, que con Moscú es mejor tener buenas relaciones. A pesar de los temores, el centralismo y concentración de poder, no pudieron con el creciente malestar social, que estalló en las principales ciudades del país en los primeros días de enero de 2022.

La debilidad institucional del país, estuvo puesta de manifiesto, ante el estallido social, con más de un centenar de muertos, requirió el apoyo de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva u OTSC., que aglutina a seis ex repúblicas soviéticas, entre ellas Rusia, para restablecer el orden. Un régimen sólido, hubiera enfrentado con sus propios medios la crisis, pero como hemos visto, el presidente kazajo, tuvo que llamar a Moscú, bajo el paraguas de la OTSC, desplegándose 2000 efectivos militares, gran parte de ellos, tropas rusas.

El saldo de los incidentes, 160 muertos y 10.000 detenidos. El presidente kazajo Tokáyev, llamó a la “cordura” a los manifestantes, y justificó la dureza de la represión, por la existencia de una presunta amenaza terrorista y un intento de golpe de estado, pruebas que nunca presentó. Una situación llamativa, fue que en varias ciudades, jefes de seguridad nacional, en diversas provincias, abandonaron sus sedes, dejando a la merced de la población armas y documentación clasificada. Por estos hechos fue detenido el ex jefe de seguridad nacional por traición, Karim Masímov.

En un intento de calmar los ánimos, Tokayev, habló de la corrupción en las estructuras políticas económicas del país: Las grandes empresas disfrutan de privilegios especiales, eliminan la competencia y obstaculizan la implementación de reformas. El Parlamento aprobó una serie de medidas de ayuda social, junto a medidas presidenciales que incluyeron una moratoria de aumentos de salarios de altos funcionarios y políticos, y las promesas de una reforma del estado.

A Rusia con amor

El valor geopolítico de Kazajistán ha sido claramente percibido por Moscú. Putin, es un maestro de la geoestrategia. Los kazajos han mantenido una relación correcta con Rusia, pero siempre buscando un equilibrio delicado, que garantice su independencia, frente al poderoso vecino. De vez en cuando, desde algún sector de la política en Rusia, es cuestionada la existencia de Kazajistán, al ponerlo como una creación de tiempos soviéticos. La crisis de enero, fue sin ninguna duda para que Rusia extendiera su influencia a su vecino. La Ruta de la Seda, impulsada por China, pone a la estratégica región de Asia Central, bajo la influencia de Pekín, algo que a Rusia le preocupa, dado que pierde el control de un área que históricamente fue su “patrio trasero”.

La geopolítica tiene sus imposiciones, y ello ha llevado a tensiones con Occidente, a tal punto de acusar a gobiernos de Europa y de alguna manera, a los propios Estados Unidos, de apoyar a los sectores opositores, con claras maniobras de desestabilizar al gobierno kazajo. Tal vez tenga algo de razón, dado que los intereses occidentales, están estrechamente ligados al sector petrolero. ExxonMobil, tiene inversiones multimillonarias, y lo que ocurra en este país de Asia Central tiene que ver con intereses de Washington en la zona.

Los intereses rusos están vinculados a la energía, el cosmódromo de Baikonur, que por varios cientos de millones de dólares, Rusia, lleva a cabo allí parte de su programa espacial, con el área delanzamientos. Las inversiones rusas en la región de Asia Cent rusas e incluso buscan empleo en las grandes ciudades rusas. La influencia rusa es determinante.

Rusia está involucrada en un importante proyecto energético en Kazajistán, que incluye no solo la extracción de uranio, sino también en la construcción de plantas nucleares. Otras áreas sensibles donde Moscú tiene incidencia, es la defensa, siendo el principal proveedor de equipo y tecnología militar. Este gran esfuerzo, está orientado a balancear el poder de China, que con mayores recursos económicos, puede tener un mayor peso político, algo que a Moscú le interesa moderar.

El presidente Putin, es el gran triunfador de la crisis kazaja de enero de 2022. Almaty, buscó desde los 90, tener el mayor grado de independencia respecto a Moscú, sin entrar en conflicto con el vecino ruso. Pero lo endeble del andamiaje político, montado por el primer presidente kazajo, Nazarbayev, quedó demostrado el pasado mes de enero, con los graves disturbios, donde el gobierno, no supo o no pudo gestionar la crisis con sus propios medios.

El “gran maestro” de la geopolítica, Vladimir Putin, ha logrado, con un mínimo esfuerzo, convertir a Rusia en un actor clave en la estabilidad de Kazajistán, incrementando la dependencia política de este país respecto a Moscú, y neutralizando de un solo golpe de mano, por lo menos hasta ahora, los intentos de China como Estados Unidos de tener una presencia política y económica mayor en un área de alto valor estratégico.

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