Mar. Sep 29th, 2020

Que vivan los niños: hay que proteger una nueva generación

Recuerda que en este tiempo de confinamiento, el abrazo para un niño o niña es el mentisan para el alma y el amor es la mejor medicina para ellos, así que habrá que darles a cucharadas grandes; y recuerda siempre que querer a los niños es dejarlos ser niños

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Los niños y niñas son sujetos de derecho desde que nacen, su formación en sus primeros años de vida, está a cargo de la familia y de toda la sociedad, de allí la responsabilidad inexcusable para protegerlos.


Por: Jhamira Elsvan Nicolas Tola | Corresponsal  para Diario El Minuto Bolivia


Hay que brindarles una educación llena de amor, escuchemos a los niños, es tanto lo que podemos enseñarles cuanto tenemos que aprender de ellos; son auténticos maestros de la imaginación y profesionales en soñar.

Aunque los sueños de los niños te parezcan solo juegos, estos anhelos se pueden hacer realidad, ayúdalos a creer en ellos, respétalos, escúchalos y amalos.

Vemos que los niños muchas veces son la fuente de los problemas, pero también son los recursos que necesitamos para resolverlos; un país que no tenga la capacidad de criar niños sanos, educados, seguros de sí mismos, es un país condenado a no tener desarrollo, porque formar niños sanos y seguros de sí mismos asegura países grandes y fuertes; cuidar a nuestros niños y niñas, protegerlos, darles seguridad y la mejor calidad de vida todos los días, es preservar el futuro de país y de cada uno de nosotros, porque los niños son el gran futuro de nuestro país amémoslos sobre todo.

Los niños que viven en la calle consideran como el derecho más importante, el tener una familia, es por ello que debemos promover acciones que posibiliten al niño un desarrollo armónico global en su personalidad, capacidad creativa, libre y espontánea expresión, con un alto autoestima, una familia digna que los ame y la seguridad que se merecen como seres humanos, porque la niñez es la etapa más importante en el crecimiento afectivo y emotivo en el ser humano.

El amor les da seguridad, autoestima y otorga valores que en el futuro se proyectan en excelentes resultados, porque el niño aprenderá a dar según lo que reciba, vea y escuche, de aquello que jugando, el niño niña va desarrollando su capacidad de percibir la realidad; jugando, irá resolviendo los conflictos que le preocupan; jugando, podrá ir haciendo las primeras diferencias entre fantasía y realidad, pues es necesario darle al niño las oportunidades de aprendizaje que lo preparen no sólo para la escuela sino para la vida; el jugar es una manera natural del niño para aprender; los niños tienen la necesidad de explorar su entorno social y natural; déjenlos jugar, de manera que ejercitara la curiosidad que es el motor del saber, dado que cada conocimiento le conduce a otro conocimiento; la curiosidad es la fuerza mental que se opone a la ignorancia, los niños son exploradores por excelencia anímate a compartir sus aventuras con ellos; acompaña a los niños en su descubrimiento del mundo ¡deja salir a jugar al niño que tienes dentro!.

Lo peor que le puede pasar a un niño o niña es ser maltratado tanto física, sexual como psicológicamente en el ámbito de su familia y en la propia sociedad; ya que la violencia impide el desarrollo normal de los niños, destruye su autoestima y les genera angustia al no sentirse queridos maltratados o abusados, es por eso que no existe ninguna justificación ni razón válida para lastimar sus sentimientos, dañar su cuerpecito, atentar contra dignidad, privarlos de cuidados y no hacerles felices.

Para todos nosotros como seres humanos, es una vergüenza un crimen, que hasta hace tres años atrás, exista alrededor de 300 millones de niños y niñas en el mundo que viven en situación de violencia, según el dato se desprende del informe publicado en noviembre de 2017, por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) “Una situación habitual: violencia en las vidas de los niños y los adolescentes”; y que además según estudios estadísticos, en américa latina apuntan un dato de 70 millones de niños que se encuentran en condiciones de pobreza, y 2 de 3 de estos menores de edad padecen de violencia verbal, física y sexual ya sea en centros educativos,

hogares y comunidades. Es así que la Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños, Marta Santos Pais, aseguró en su momento que “cada cinco minutos hay un niño que muere como resultado de actos de violencia” y agregó que “lo más frecuente son los casos de violencia al interior de las familias”.

Con aquellos datos extremados, concluyó que la paz empieza con una sonrisa y sólo con amor, se pinta una sonrisa en el rostro de los niños y es por eso que el mundo tiene una deuda infinita con los niños, quienes nacen para ser felices, cuídalos, enséñalos y protégelos, porque ellos también tienen sentimientos y pensamientos propios, es por ello que el amor es lo mejor que le puedes dar a un niño o niña y así conquistaras su corazón siempre respetando su dignidad, capacidad e inteligencia. Rousseau es su obra “el Emilio: niño y educación” indica “nacemos capacitados para aprender, pero no sabiendo ni conociendo nada, la educación de las personas empieza al nacer, antes de hablar, de comprender ya nos instruimos, las niñas y niños olvidan fácilmente de cuánto han dicho y oído, pero recuerdan muy bien lo que han realizado y les ha sucedido”, en consecuencia cualquier tipo de violencia que se genere a esa temprana edad ciertamente repercutirá de forma negativa en el normal desarrollo como persona, pero además de frustrar su entorno social, frustra también a un recurso humano en pos de su sociedad, de aquello la niñez es un asunto público y privado al mismo tiempo y nosotros somos responsables socialmente e individualmente de ella.

Si pretendes herir a un niño o niña, cuenta hasta 10, porque cuando dañamos o agredimos a un niño casi dejamos de ser humanos y nos convertimos en bestias; si vas a expresarle amor, no lo pienses 2 veces.

Recuerda que en este tiempo de confinamiento, el abrazo para un niño o niña es el mentisan para el alma y el amor es la mejor medicina para ellos, así que habrá que darles a cucharadas grandes; y recuerda siempre que querer a los niños es dejarlos ser niños, es dejarlos ser libres, es aceptarlos como son, es ser su amigo, es apoyarlos a tener ideas propias es protegerlos, respetar su dignidad como personas y es respetar sus derechos.