dom. Jul 21st, 2019

Diario el Minuto

Radiografía de un sindicalismo corrupto y mafioso

POR : Agustín Dragonetti

Hace dos semanas, Argentina vivió un nuevo paro nacional (el cuarto de la era Macri) que le costó al país pérdidas por $20.941millones, entre lo que el comercio no vendió y lo que la industria no pudo producir, según el relevamiento que hizo la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Ciertamente todo paro general es político, pero este no sólo lo fue, sino que también se hizo como una demostración de poder por parte de sindicalistas que podrían terminar presos por enriquecimiento ilícito, desfalcos con el dinero de los trabajadores aportantes de cada gremio y otras cuestiones no menos graves.

Por: Agustin Dragonetti. Corresponsal del Diario el Minuto en Argentina.

Un día antes de la huelga general convocada por la peronista Confederación General del Trabajo (CGT) y las izquierdistas Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) Autónoma, conducida por Pablo Micheli, y la CTA de los Trabajadores, dirigida por el kirchnerista Hugo Yasky, organizaciones de izquierda y agrupaciones kirchneristas, con La Cámpora” a la cabeza, realizaron un acto masivo en la Plaza de Mayo para protestar contra las políticas del Gobierno nacional, así como por las negociaciones con el FMI.

La gran mayoría de los militantes, como no podía ser de otra manera, fueron trasladados en buses pagados por los intendentes kirchneristas Verónica Magario (La Matanza), Gustavo Arrieta (Cañuelas), Fernando Grey (Esteban Echeverría) y Gustavo Menéndez (Merlo), los sindicatos y las organizaciones piquetereas que reciben fondos del Estado para su manutención. Un dato de color: muchos de los manifestantes, al ser consultados por los periodistas, desconocían porqué protestaban. El clásico y miserable acarreo de gente humilde por parte de los intendentes y las organizaciones de izquierda, por unos pesos y un bolsón de alimentos a los que estamos acostumbrados.La convocatoria terminó con el ataque con bombas molotov contra la sede central de la mutual del Círculo de Suboficiales de Gendarmería Nacional, por parte de encapuchados. Afortunadamente, no hubo heridos. Y, lamentablemente, tampoco detenidos.

El jefe de Camioneros Hugo Moyano.

Pero, ¿quiénes son los dos principales dirigentes sindicales que se “desviven” por el bien de la clase obrera argentina? Si nos los conociéramos y observáramos sus estilos de vida y sus patrimonios, diríamos que estamos en presencia de acaudalados empresarios, en vez de luchadores gremiales. En realidad, estamos en presencia de empresarios y oportunistas vividores del Estado.

Hugo Moyano El pope del Sindicato de Camioneros está en la conducción del gremio desde 1987 y tiene mandato hasta 2019. Sin dudas, fue el sindicato que más creció desde la década del 90, en parte debido al desmantelamiento del sistema de cargas ferroviario durante el gobierno de Carlos Menem. Los Moyano son un verdadero clan polirubro: sindicatos, clubes de fútbol, empresas de medicina, una constructora…Moyano, que también es presidente del Club Atlético Independiente, dijo en febrero último, ante el cuestionamiento del periodista Alfredo Leuco sobre los casos de corrupción en el sindicalismo: “¿Tener algo es deshonesto?”. Veamos como “tener algo” puede ser deshonesto. Moyano, que como Secretario General de su gremio gana $240.000, es accionista de la empresa de servicios postales privada OCA, que está bordeando de la quiebra.

En el Club Atlético Independiente, la Justicia lo investiga por la supuesta extorsión a diferentes empresas para obtener beneficios propios o materiales para la construcción del estadio y el manejo irregular de los pases de los jugadores. La obra social del sindicato que preside desde hace 31 años está quebrada, mientras que el conjunto de sus empresas familiares facturan abultadamente, aunque el único cliente de las empresas sea…el Sindicato de Camioneros. Y aquí entra la tercera esposa del ex Secretario General de la CGT, Liliana Esther Zulet. El matrimonio utilizó el gremio como plataforma para múltiples negocios de todo el clan familiar, casi una Cosa Nostra vernácula. Cito solo dos ejemplos: Iarai S.A., la gran firma familiar dedicada a la explotación y administración de clínicas médicas, gerenciada por la hijastra de Moyano, Valeria Salerno, gestiona las los sanatorios del gremio.

Otra empresa del grupo es Dixey S.A., la fábrica textil de ropa de trabajo que abastece a las clínicas y hoteles de Camioneros. La empresa es presidida por los hijastros del camionero, Valeria Salerno y Juan Manuel Noriega Zulet, y la directora suplente es su cónyuge, Liliana Zulet. Según la diputada Graciela Ocaña, “Los trabajadores aportan para la obra social, que pasa los fondos a las empresas de Moyano, donde queda la ganancia y luego no se sabe dónde termina”. Un negocio redondo.El bueno de Hugo, (que estuvo preso un par de días en la cárcel de Mercedes, en 1989, tras habérsele encontrado medio kilo de cocaína en su despacho, aunque después fue absuelto) reconoció ante el periodista Nelson Castro que extorsionaba a las empresas “para que cumplieran con la gente”.El matrimonio Moyano-Zulet tiene una imponente quinta de descanso de dos pisos en Parque Leloir, partido de Ituzaingó, valuada en US$1.000.000, a la que le anexó una manzana. La propiedad está a nombre de la empresa textil Dixey S.A.

Durante la semana, Moyano y su mujer, duermen en un piso en la avenida Montes de Oca, en Barracas, valuado en US$200.000. En este mismo edificio, hay pisos que están a nombre de empresas del holding familiar.Pablo Moyano, el hijo mayor de Hugo, también recibió las mieles del éxito paterno. Heredero en la práctica de la conducción del gremio de Camioneros (en realidad, es el secretario general adjunto), también es presidente del Club Atlético Social y Deportivo Camioneros y presidente de la Asociación Mutual de Trabajadores Camioneros “15 de Diciembre”. Estas dos instituciones están en el ojo de la justicia por evasión y lavado de dinero. Y es que la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC) detectó movimientos de dinero a través de una compleja red de empresas, cuentas y depósitos que datan desde 2008.

La PROCELAC realizó la denuncia luego de un informe confeccionado por la Unidad de Información financiera (UIF), que estableció que Patricio Farcuh, el ex presidente de la empresa postal privada OCA –que a su vez denunció a Hugo Moyano por apropiarse de la empresa para vaciarla y rubricar contratos con firmas relacionadas al dirigente sindical-, y el Sindicato de Camioneros intercambiaron unos $100 millones entre 2014 y 2016, y que esos movimientos involucran a instituciones sindicales y deportivas.En diciembre de 2010, Patricia Villares, la segunda esposa de Pablo Moyano, falleció en circunstancias muy confusas: murió por una supuesta infección en los días posteriores a una cirugía estética. Digo “supuesta” porque tanto el velorio (fue de tan solo 3 horas) como el entierro fueron muy rápidos, sin efectuar autopsia alguna. Allegados a la ex SIDE kirchnerista (actual Agencia Federal de Inteligencia, AFI) deslizaron rumores muy graves sobre Pablo, en relación directa con la muerte de su cónyuge.

El caso recayó en la Unidad Funcional de Instrucción Nº 2 de Pilar, a cargo del Dr. Martín Prieto.El hijo menor de Moyano, el playboy y diputado nacional del Frente Renovador, Facundo, tampoco está en condiciones de justificar del todo su patrimonio, ni los viajes a lugares paradisíacos, siempre en compañía de bellas mujeres. Fiel al estilo paterno, tuvo un acercamiento al kirchnerismo, de donde se fue cuando entre el moyanismo y Cristina Kirchner rompieron lanzas por los lugares en las listas de 2011, donde la procesada ex mandataria puso de candidatos a diputados y senadores a militantes de la organización ultra kirchnerista “La Cámpora”, en desmedro de los sindicalistas.El fundador y ex secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines (SUTPA), en su declaración jurada de 2016, notificó que posee $3.044.488, casi tres veces más que lo declarado en 2012, antes que asumiera como diputado.

En la declaración ante la AFIP, no declara ningún bien registrable, es decir ni propiedades, ni automóviles. Facundo apenas declara “Bienes de recreación”, por poco más de $50.000  en bienes de hogar (televisores, equipos de audio, etc.). La fortuna personal de Facundo es enteramente en efectivo: $1,58 millones y US$ 51.500, más $370 mil en dos cajas de ahorro y retenciones impositivas por otros $100 mil.Toda una familia con gran capacidad de ahorro.

Pablo Micheli Otro de los grandes protagonistas de las luchas sindicales en Argentina es el ex militante de la Federación Juvenil Comunista Pablo Micheli. Durante el acto previo al paro general, Micheli dijo en el escenario montado frente a la Casa Rosada: “O se cae este modelo o estos tipos dejan el Gobierno”. Más golpista, imposible.

Pablo Micheli en el Paro y Marcha a Plaza de Mayo de Camioneros y la CTA.

Micheli es secretario general de la Central de los Trabajadores de Argentina-Autónoma (CTA), vive en la localidad bonaerense de Junín y percibía un sueldo de $36.000 por un cargo que tenía en la Asociación de Trabajadores de Estado (ATE). Dije tenía, porque en octubre el secretario general de ATE, Hugo “Cachorro” Godoy lo despidió y le quitó la licencia gremial que Micheli tenía desde que fue elegido Secretario de la Juventud de ATE a nivel nacional, hace más de 20 años. “Ha dejado de ser dirigente de ATE en 2015. Estuvimos bancádolo hace tres años y el 29 de septiembre deja de ser secretario general de la CTA. Le respetamos la licencia cuando estaba de acuerdo con nuestra conducción y en los tres años que fue un acérrimo opositor”, dijo Gogoy en un comunicado.

Hoy Pablo tiene 59 años, algo crecidito para ser dirigente juvenilLos Micheli son una familia estatal, por no decir que viven del Estado. Su esposa, Miriam Adriana Cabot, percibe un salario mensual de $26.105 como empleada del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), donde cumple funciones desde 2010.Los hijos del matrimonio afortunadamente no se encuentran dentro del 9,1% de los desocupados de Argentina.

Daniela Selene Micheli, la hija mayor de 31 años, “trabajó” hasta 2015 en la Cámara de Diputados de la Nación. Entrecomillé trabajó, porque en realidad nadie la vio por los pasillos de la Cámara. Actualmente trabaja en la Auditoría General de la Nación (AGN), donde cobra $49.838. Por su parte, el segundo hijo del matrimonio, Pablo Matías Micheli, que también trabaja en la AGN, percibe un sueldito de $51.632, lo que le permite disfrutar de largas horas jugando Rules of Survival, un juego on line con más de 150 millones de jugadores registrados en todo el mundo.En agosto del año pasado, Pablo Micheli, (amante de la ropa de marca) publicó en su sitio web (www.pablomicheli.com.ar) su declaración jurada ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). En ella, dejó constancia que posee bienes por $523.082, entre inmuebles y dinero en efectivo y depositado. En el apartado “Automotores”, no figura nada. Claro, la camioneta Nissan Frontier LE 4×4 AT Diesel, modelo 2016 (dominio AA810PR), con la que el 31 de enero de este año atropelló en Junín a una joven de 16 años, está a nombre de su esposa.

El vehículo tenía en ese momento un precio estimado en $858.000.La familia de Pablo también tiene cosas que aclarar. Ercilia Micheli, hermana del dirigente, su consuegra, Marisa Sánchez, y Nadia Judith Margaride, cuñada de Sánchez, tuvieron que comparecer en septiembre del año pasado (luego de ser citadas dos veces con anterioridad) ante el titular del Juzgado de Instrucción de 1ª Instancia de Ushuaia, Dr. Javier Ignacio De Gamas Soler, imputadas en la causa Nº 34.186/2016, caratulada “Bahntje Rubén Alberto S/ denuncia”, instruida luego de que se revelaran cuantiosas anomalías en el manejo de fondos destinados a pagar a proveedores y otros gastos del mantenimiento de los afiliados enfermos en tránsito de la delegación Buenos Aires del ex Instituto Provincial Autárquico Unificado de Seguridad Social (IPAUSS), hoy llamada Obra Social del Estado Fueguino (OSEF). De acuerdo a la denuncia, los hechos consistieron en haber “extraído fondos destinados al pago de proveedores sin hacerlo ni rendir cuentas”, darían lugar al presunto delito de “administración fraudulenta, descripto en el artículo 173 inc. 7° del Código Penal”. En principio, las mencionadas empleadas públicas, junto a dos agentes más, están acusadas de no haber rendido tres partidas de dinero consignadas a gastos operativos, pago a afiliados en tránsito y a proveedores de servicios, por un monto estimado en los $3,5 millones.

Según fuentes el gobierno de Tierra del Fuego citadas por el diario La Nación, cuando asumieron la gestión hicieron reformas al sistema previsional provincial, lo que originó la renuencia de los sindicatos, entre los cuales se hallaba la CTA-Autónoma de Pablo Micheli. Las mismas fuentes acusaron al sindicalista de “defender la caja” de la entidad presuntamente con los fondos del ex IPAUSS, que maneja millones de pesos en Buenos Aires destinados a procedimientos de salud de alta complejidad.Por supuesto -y como no podía ser de otra manera- Micheli negó las imputaciones y expresó que su hermana no tiene “absolutamente nada que ver” con el faltante de dinero del ex IPAUSS. Si bien Moyano y Micheli son las caras más representativas de los gremialistas combativos, otros dirigentes sindicales tienen los mismos procedimientos prebendarios y mafiosos. 

Gerardo Martínez, el secretario general del gremio que nuclea a los trabajadores de la construcción (UOCRA), nunca agarró un balde o una pala. Sin embargo, llegó a la máxima jerarquía del gremio de la mano de los militares que habían intervenido el sindicato luego del golpe de Estado de 1976. Martínez fue parte del Batallón de Inteligencia 601, del Ejército Argentino como Personal Civil de Inteligencia (PCI) y llegó a la conducción del gremio en 1990. Al “albañil” le fue bien en la vida: tiene una casa en Núñez, otra en el exclusivo country Larena Country Club, de Pilar, y una tercera casa en las playas brasileñas de Jureré, en Florianópolis.

Luis Barrionuevo, el titular de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos, que tuvo un breve acercamiento a Mauricio Macri al comienzo de la gestión, es otro de los líderes sindicales que no puede justificar su patrimonio. Autor de célebres frases como “hay que dejar de robar por dos años”, o “Nadie hizo la plata trabajando”, durante el gobierno de Carlos Menem, vive en el lujoso country Golfers Club, de Pilar. Barrionuevo está implicado (entre varias denuncias por enriquecimiento ilícito o la quema de urnas en la provincia de Catamarca, en las elecciones de 2003, cuando la Justicia provincial lo inhibió como candidato) en una causa en la cual la AFIP investiga operaciones con facturas truchas por $1.000 millones.

La investigación de la entidad recaudadora descubrió un entramado de compañías simuladas, relacionadas entre sí con domicilios, personal y accionistas idénticos, cuyas facturas eran ofrecidas en el mercado para fines ilegítimos.Su ex esposa, la diputada nacional Graciela Caamaño, una mujer de armas tomar, en sentido figurado, colaboró con el sindicalismo argentino para ocultar el patrimonio ilícito de los jefes gremiales. En octubre de 2002, Caamaño, que entonces ocupaba la cartera de Trabajo de Eduardo Duhalde, derogó la Resolución 377/2001 de su antecesora, la hoy ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich.

A través de la Resolución 708/2002, Caamaño anuló una medida que disponía la presentación de una declaración jurada patrimonial integral por parte de los integrantes de toda asociación sindical. Caamaño apadrinó el secreto patrimonial de los sindicalistas y suprimió la resolución que había sido cuestionada judicialmente por la CGT. Era entendible esta decisión: Graciela Caamaño aún estaba casada con Luis Barrionuevo. Caamaño, a través de la resolución 345/02, asimismo dejó sin efecto una medida de julio de 2001 por la cual las entidades gremiales tenían que hacer públicos sus balances para evitar sospechas sobre el manejo de los millonarios fondos sindicales, es decir, el dinero de las obras sociales y las contribuciones de sus afiliados.

Un poderoso tándem familiar-político-sindical.Si hablamos de prepotencia mafiosa sindical, Omar Viviani, el líder del Sindicato de Peones de Taxis desde hace más de 30 años, se lleva la medalla plateada. Antes del paro general de abril del año pasado, el ultrakirchnerista Viviani llamó a “dar vuelta a los coches” que salieran a trabajar ese día. Por estos dichos,  el fiscal de Cámara de la Unidad Fiscal Este de la Ciudad de Buenos Aires, Walter Fernández, actuó de oficio e imputó a Viviani por amenazas, por lo que el juez Ricardo Baldomar, luego de la retractación del sindicalista, lo sancionó con una probation consistente en un curso sobre Derechos Humanos, cumplir con 52 horas de trabajo comunitario (en la Iglesia San Pedro Telmo) y la donación de $ 20 mil a una institución a elección, que resultó la Fundación Favaloro. El sindicalista, que dice que en Argentina “se está viviendo una lucha de clases con este gobierno de mierda”, vive a pocos metros del shopping Alto Palermo, en un edificio de la calle Coronel Díaz, en la exclusiva zona de Recoleta.

Su piso de 200 metros cuadrados está valuado en US$ 2 millones. Según el colega Héctor Santos, del portal de noticias Urgente24.com, Viviani sería dueño, a través de testaferros, de más de 200 unidades de taxis.Y si hablamos de verdaderos elitistas sindicales, las palmas se las lleva Andrés “El Centauro” Rodríguez. El secretario general de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), el sindicato mayoritario entre los trabajadores estatales. No le dicen “El Centauro” por los imponentes seres de la mitología griega. Nada más alejado. Su apodo remite a que cría caballos pura sangre, con los que practica equitación en el Club Hípico Argentino. Rodríguez suele participar del “Concurso Nacional de Aperos de Uso Tradicional”, que se celebra todos los años en la aristocrática Sociedad Rural Argentina (SRA) que, junto con el Jockey Club representan lo más destacado de la alta sociedad de Argentina. En esos eventos de la SRA (donde Rodríguez es miembro de su “Comité de Tradición”) se lo puede observar vestido con ropas tradicionales, facón de oro en la cintura, pañuelo de seda al cuello, botas de potro cosidas y espuelas de plata. “El Centauro” Rodríguez es el mismo que declara, sin ponerse colorado de la vergüenza, que “es probable que el movimiento sindical tenga que plantear un plan de lucha para por lo menos intentar, en lo posible, salvaguardar a quienes representa”.Como hemos visto, aquellos que se rasgan las vestiduras “por los trabajadores”, son los mismos que hacen negocios con el poder de turno.

La clase sindical argentina deja muchísimo que desear. Y digo clase sindical y no sindicatos, porque estos últimos son imprescindibles. Sin los sindicatos, el empresariado avanzaría sobre los trabajadores imponiendo a su criterio el monto de los sueldos y jornales a pagar, horas laborables y condiciones de trabajo sin posibilidad de negociación alguna, cuestiones que están terminadas desde la década del 40. Que los sindicatos sean imprescindibles no significa que los gremialistas lo sean. Conducir un gremio representando los derechos de sus afiliados debiera ser un honor, no una forma directa de enriquecerse ilícitamente. Algo aplicable, por supuesto, a la política.

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