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Rusia cambios en el gobierno y los desafíos para el futuro próximo

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Russian president-elect Vladimir Putin takes the oath of office during a ceremony at the Kremlin in Moscow on May 7 2018 AFP PHOTO SPUTNIK Alexander ASTAFYEV

Rusia atraviesa una crisis económica importante. El modelo de exportación de materias primas, que tanto dinero generó hace varios años atrás, está agotado. El país cuenta con un sector industrial obsoleto, la población está envejeciendo y una vez más el presidente Putin da un golpe de timón. Parece que se vienen importantes reformas.


Por: Jorge Suárez Saponaro. Director del Minuto en Argentina


El pasado miércoles 15 de enero, muchos se vieron sorprendidos por la renuncia de todo el gobierno ruso, comenzando por el premier Dimitri Medvédev, hombre que ha estado con el presidente Vladimir Putin desde los inicios de su carrera política en San Petersburgo. El presidente ruso anunció como reemplazo de Medvedev, al tecnócrata Mijaíl Mishustin. El primer ministro saliente anunció su salida agradeciendo al presidente Putin por todos estos años en política. Pero el fiel compañero de ruta del presidente ruso, no se quedará fuera de la política, sino que será postulado para ser vicepresidente del Consejo de Seguridad Nacional. Este personaje de plena confianza de Putin, seguirá estando cerca.

El presidente ruso, cuyo mandato termina en 2024, sin posibilidad para una nueva reelección, anunció un referéndum nacional para la reforma constitucional. Entre los puntos a debatir en la reforma, es el fortalecimiento de la figura del primer ministro y del parlamento, frente al jefe de estado. La propuesta de reforma incluye que el legislativo designe al jefe de gobierno, y no el jefe de Estado. La constitución de 1993, otorga amplios poderes al presidente de la Federación.

Las propuestas no terminan en convertir a la Federación rusa en un verdadero régimen parlamentario, sino fortalecer la figura del Consejo de Estado, un órgano con funciones de asesoramiento formado por los jefes ejecutivos de los sujetos federales de Rusia, referentes políticos y altos funcionarios, donde según la BBC, Putin sería la cabeza de este organismo.

El presidente ruso sabe que el gobierno que renunció no era popular, y que el país precisa cambios sustanciales para superar la crisis económica. Asimismo el Kremlin ha dado mucha prioridad a la agenda externa, mientras que puertas adentro la situación se ha deteriorado, especialmente la calidad de vida de los rusos.

El nuevo premier, Mijaíl Mishustin, un funcionario poco conocido fuera de Rusia, es ingeniero y doctor en economía. Uno de sus logros fue mejorar el sistema impositivo del país. Pero tiene enfrente como flamante jefe de gobierno serios desafíos. La caída del precio de los hidrocarburos, afectó a la economía rusa.

Las sanciones internacionales han pesado en el país, especialmente por la crisis de Ucrania. La zonas rurales del país están siendo afectadas muy seriamente por la pobreza, hay inflación, desempleo. La lenta recuperación económica desde 2017, ha sido percibida por la mayoría de la población Las respuestas del gobierno han sido paliativos, dado que el país precisa reformas estructurales.

Se han adoptado las clásicas recetas de recortes de subsidios y gasto público, sustitución de importaciones, promoción de la inmigración (el país precisa población dado que la tasa de crecimiento demográfico es escasa).

La población rusa envejece y se observa una tendencia negativa, se proyecta que para 2025 habrá 125 millones de rusos, frente a 146 millones en los 90. La caída de población, es un problema a mediano y largo plazo.

Las minorías nacionales musulmanas y budistas, crecen a tasas superiores que las eslavas y cristianas. A ello se une millares de inmigrantes de países vecinos, la mayoría musulmanes que llegan al país, muchos de manera ilegal y precaria, que también son una presión demográfica, como de los vecinos chinos. Urge tomar medidas para revertir una situación que el propio Putin advirtió pidiendo a los rusos tener familias mas grandes.

Las regiones tienen importantes diferencias económicas, muchas veces sujetas a cuestiones de lealtad hacia el partido de gobierno. Esto no es un fenómeno exclusivo de Rusia, pero estos desequilibrios también pueden ser un problema para regiones alejadas, lo que puede fomentar separatismos y descontentos, que incluso pueden aprovechar vecinos que pueden proyectar poder sobre la propia Rusia, país dueño de inmensos recursos. Esto demanda replantear el peculiar régimen federal ruso, donde las regiones mas alejadas precisen un mayor control del poder central.

La cuestión religiosa es otro grave desafío para la Rusia de hoy. La crisis de Ucrania llevó a la iglesia Ortodoxa de dicho país a separarse del Patriarcado de Moscú y por ende la idea de influir desde lo espiritual a los pueblos eslavos, fue un duro golpe a la estrategia de Putin de mantener a dicho país bajo la influencia rusa. El creciente protagonismo político de la Iglesia ortodoxa rusa, donde la idea de convertir al país en un estado secular, entra en conflicto con el Islam ruso. Las ideas radicalizadas salafistas han sido un serio problema en el pasado para Rusia, y existen elementos para que puedan prosperar tendencias extremistas. Rusia tiene que librar una verdadera batalla cultural. Putin fue muy hábil, pero el contexto social, económico y demográfico demanda nuevas acciones.

China es un aliado, que a la vez también es un competidor. La Ruta de la Seda potenciará la influencia de dicho país en Asia Central, en las antiguas repúblicas soviéticas, desplazando la influencia rusa. Incluso dicha Ruta puede ser un polo de atracción geopolítica en la propia Rusia. La única manera de contrarrestar esta situación, es con inversiones e influencia económica, que Moscú no puede en estos momentos contrarrestar el gran poder que tienen en la materia los chinos.

Rusia en el plano económico debe romper con la dependencia de exportación de recursos naturales, es indudable que ha destinado ingentes recursos para su poder militar, esto debe ser revisado. Es hora de apostar a la modernización de la infraestructura, expandir el sector financiero, hacer del sector privado sea realmente competitivo, fuera de la exportación de bienes y servicios para defensa y seguridad. La economía rusa, sigue siendo pequeña en relación al tamaño del país y el potencial de sus habitantes. Italia con 58 millones de habitantes tiene un PIB (nominal) US$ 2.181.970 millones, frente a 1.657.000 millones de US$ (2018). Las exportaciones italianas sumaban en 2017, US$ 656,91 mil millones, mientras que Rusia sumaban US$ 353.000 millones.

Vladimir Putin es un maestro de la geoestrategia, sabe los desafíos que tiene su país, creemos que ha llegado la hora de mirar hacia adentro y buscar salidas negociadas a los conflictos de Siria y Ucrania, donde la geopolítica es favorable a los intereses nacionales de Moscú. Rusia ha superado situaciones realmente límites, como el caos posterior la caída de la Unión Soviética. El país tiene enemigos poderosos y su agenda no es nada menos que la eliminación de Rusia como actor en el tablero mundial. El camino para superarlo, será sin ninguna duda un cambio estructural muy profundo. Se vienen meses que serán claves para el futuro político de Putin, y también de la propia Rusia.

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