Vie. Abr 3rd, 2020

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Prensa Social Internacional

Se acoge recursos presentados por comunidades aymaras y les otorga derechos de agua en Putre

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elminuto| La Corte Suprema acogió recursos de casación y otorgó derechos de aprovechamientos de aguas a comunidades aymaras de la comuna de Putre, región de Arica y Parinacota.

Asimismo, Martín Huanca Alave, Evaristo Huanca Cruz, Alejandro Huanca Blas, Luis Huanca Villalobos y Claudio Huanca Blas presentaron ante la Dirección General de Aguas (DGA).

Una solicitud  de regularización de derechos de aprovechamiento de aguas superficiales, corrientes, de uso consuntivo, de ejercicio permanente y continuo, que se captan desde dos puntos denominados “Huayllapucho”, por 1,074 litros por segundo y “Bartoloma” por 0,441 litros por segundo, emplazados en la comuna de General Lagos, Región de Arica y Parinacota.

Explican que poseen estas aguas desde hace más de 40 años, las cuales se han traspasado de generación en generación desde tiempos inmemoriales, siendo utilizadas por ellos en su calidad de integrantes de la Comunidad Indígena Histórica y Sucesorial del Pueblo Aymara en la localidad de Tiacolpa, para el riego de bofedales que, a su vez, sirven de alimento a sus animales.

Hacen presente que el título del terreno donde se utilizan estas aguas, data a su nombre desde 1988 y el anterior es de 1942.

En fallos divididos, la Tercera Sala del máximo tribunal acogió las solicitudes deducidas en contra de las sentencias que habían rechazado las reclamaciones y dictó sentencia de reemplazo concediendo los derechos demandados, tras establecer que las resoluciones impugnadas erraron al no considerar un informe antropológico.

Que lo anterior es trascendente, toda vez que se trata de una peticionaria que integra una comunidad perteneciente a la etnia Aymara, pueblo originario del norte de nuestro país cuya existencia es reconocida y protegida por la Ley Indígena, reza el fallo.

De este modo, con el mérito de los antecedentes documentales y testimoniales incorporados por los solicitantes -y teniendo en consideración que el uso ancestral se acreditó, a lo menos, desde el año 1920, lo cual hace innecesario entrar a razonar en torno a la forma de computar el término de 5 años establecido por tantas veces citado artículo 2° transitorio del Código de Aguas.

Se establece que en el presente caso se cumplen con todas las exigencias para proceder a regularizar e inscribir los derechos ancestrales de las aguas solicitados, toda vez que se acredita un uso consuetudinario del recurso hídrico, el cual es utilizado tanto para el consumo animal como para el riego de un bofedal.

Así, existe también un uso libre de clandestinidad y violencia de las aguas que se solicita regularizar”, concluye.

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