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Sinología para asintomáticos: ¿Es posible imaginar una hegemonía por parte de China?

El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define la palabra sinología como “el estudio de las lenguas y culturas de China”. A partir de esta definición, les propongo reformular esta definición con el objetivo de ampliarla al estudio de algunos aspectos de la economía, la política, la tecnología y la cultura de China dirigido a personas asintomáticas.

¿Cuál es el significado atribuido al término “asintomático” en esta columna? Utilizando una licencia literaria, defino a las personas asintomáticas como aquellas que aún no se han dado cuenta de que les interesan, o podrían interesarles, los temas relativos al área de estudios sobre China. Entonces, esta columna está dirigida a los asintomáticos; y mi objetivo es transmitirles mi pasión por estos temas que estudio y analizo desde hace más de una década.

Por: Sebastián Ianiero | El minuto de Argentina


La hegemonía y su atribución a la China moderna

Plantear de manera exhaustiva todos los posibles desarrollos conceptuales del término “hegemonía” desde las distintas corrientes teóricas de las Relaciones Internacionales sería un objetivo ajeno a esta columna de opinión. Sin embargo, tratando de no caer en una excesiva simplificación y buscando que todos los asintomáticos lo comprendan, presentaré el término “hegemonía” simplemente como lo define la RAE, es decir, “la supremacía que un Estado ejerce sobre otros”.

En este sentido, la supuesta hegemonía que sería pretendida por la China moderna es una de las ideas más difundidas, como un supuesto indiscutible, por muchos estudiosos de las Relaciones Internacionales, principalmente de origen norteamericano. Por ejemplo Graham Allison, en su libro Destined for War, se apoya en la tesis de Tucídides (historiador, militar ateniense, y padre de la escuela del realismo político que valora las relaciones entre las naciones en función de su poder, y no de la justicia), que enuncia que

cuando una potencia emergente desafía a otra establecida crea las condiciones para que estalle una guerra. Esta tesis se desprende del análisis realizado por Tucídides de dieciséis casos de disputa hegemónica en la historia de la humanidad, doce de los cuales terminaron en guerra; y sobre ese eje, Allison analizó la disputa estratégica entre China y EE.UU.

Por otra parte, Aileen San Pablo-Baviera (2016) en China’s Strategic Foreign Initiatives Under Xi Jinping, comenta que el entonces vicepresidente chino Xi Jinping (2012) presentó en Washington un nuevo concepto que denominó Nuevo tipo de relaciones entre grandes potencias o Nuevo modelo de relaciones entre grandes países (NTREGP en adelante). Asimismo, Xi lo desarrolló más específicamente en la Cumbre de Sunnylands con el presidente de EE.UU., Barak Obama, en junio de 2013.

En este sentido, Baviera (2016) sostiene que esta propuesta de vinculación de China con Estados Unidos se asienta sobre tres pilares fundamentales: 1- no entrar en conflicto o confrontación, es decir, huir de lo que muchos creen que es el patrón histórico de las potencias rivales que recurren a las guerras hegemónicas; 2- generar el respeto mutuo, lo que implica aceptar en lugar de socavar el sistema social y los intereses fundamentales de la otra parte; y 3- fomentar la cooperación beneficiosa, tanto para ambas partes como también para el resto del mundo. Baviera afirma que la confianza estratégica, la cooperación práctica y los contactos interpersonales fueron considerados clave, y el ámbito de Asia Pacífico, prioritario.

Por su parte, Estados Unidos se mostró renuente a aceptar este nuevo concepto NTREGP presentado por China. De hecho, el presidente Obama lo ignoró completamente durante la visita de Xi Jinping a Washington en octubre de 2015, lo que desencadenó un orgullo chino aún más nacionalista. Esta reticencia estadounidense puede explicarse como una falta de voluntad para reconocer los intereses fundamentales de China, o como un rechazo a la ambición del país asiático de alcanzar un estatus de igualdad con EE.UU.

Como señaló el analista chino Chen Dingding (2014) en Defining a New Type of Major Power Relations, si bien China ha estado haciendo esfuerzos para promover este nuevo concepto, Estados Unidos se ha mostrado reacio a adoptarlo por varias razones. Lo que China quiere conseguir con el lema, afirma Dingding, es aumentar su estatus e influencia; mientras que Estados Unidos considera que un nuevo tipo de relaciones de gran potencia consiste en encontrar soluciones a los problemas globales.

¿Cuál es la prioridad para China?

Chen Jimin (2015) en China-U.S.: Obstacles to a New Type of Major Power Relations, afirma que la prioridad para China es tener un acuerdo de principios con Estados Unidos que respete los intereses fundamentales de China, como la soberanía, la seguridad y el desarrollo, que sentaría las bases para una mayor cooperación. Sin embargo, Estados Unidos considera controvertidos algunos de los intereses fundamentales de China y prefiere que ambas partes cooperen, primero, en cuestiones específicas, fomenten la confianza mutua en el proceso y solo entonces (si es que lo hacen) definan cualquier nueva base para las relaciones entre las grandes potencias.

Por otra parte, debo decirles a mis queridos lectores asintomáticos que tengan en cuenta que China a nivel discursivo, hasta el momento, no ha planteado su interés en alcanzar una supuesta hegemonía ni desplazar a Estados Unidos

. En su lugar, ha presentado un nuevo modelo de vinculación entre grandes potencias caracterizado por un sistema universalmente aceptado que no promueve guerras hegemónicas, que beneficia a todos los pueblos y que genera armonía universal. ¿Qué significa? Que China trabajará para alcanzar los consensos necesarios utilizando las herramientas del diálogo y la diplomacia, y no la imposición violenta; que promoverá acuerdos y tratados mutuamente beneficiosos; y que luchará por la paz y la buena convivencia entre Estados.

En definitiva, si bien el futuro es incierto, tendremos que esperar un tiempo más para volver a evaluar las intenciones del gobierno chino de cara a 2025, momento en que el país asiático se propuso, según el 13º Plan Quinquenal (2016-2020), convertirse en potencia tecnológica mundial (Made in China 2025).



El autor de esta columna de opinión es Licenciado en Comunicación Social (Universidad Nacional de Córdoba, Argentina); Magister en Relaciones Internacionales (Centro de Estudios Avanzados – U.N.C., Argentina); y Doctorando en Relaciones Internacionales (Universidad Católica de Córdoba, Argentina).


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