mié. Sep 18th, 2019

Submarinos brasileños para la Argentina

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Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro.

¿Ficción o realidad?

La reciente cumbre entre los presidentes Mauricio Macri (Argentina) y Jair Bolsonaro (Brasil) trascendió en medios de prensa masivos de Argentina, la posibilidad de la venta de dos submarinos de segunda mano de la Marina Brasileña, relativamente modernos, con opción a otros dos. Eso fue anunciado con gran entusiasmo por parte de las autoridades del Ministerio de Defensa. La Argentina recuperaría su arma submarina luego de la tragedia del submarino ARA San Juan, perdido en las gélidas aguas del Atlántico Sur con sus 44 tripulantes.

Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro. Director El Minuto para Argentina

Las Fuerzas Armadas argentinas atraviesan desde hace décadas una severa crisis, durante los años del kirchnerismo, la hostilidad por razones ideológicas era patente, en los gestos y en el discurso. Quienes estuvieron al frente del ministerio de defensa, poco y nada hicieron para frenar el proceso de pérdida de capacidades, a excepción de hablar abiertamente de la industria de defensa – desmantelada irresponsablemente entre los 80 y 90 – pero no pasaba de ser meros actos de voluntarismo.

En lo atinente a la Armada Argentina, hubo medidas realmente cuestionables, como la imposibilidad de incorporar veteranos buques de asalto anfibio Ouragan de origen francés, vendidos a precio simbólico. La excusa del asbesto, motorizada por una organización ambientalista sospechada de tener estrechos lazos con el Reino Unido, impidió que la Argentina se hiciera con dichos buques.

El embargo de armas del Reino Unido limitó la operatividad de las fragatas Meko360 con plantas motrices británicas. La estratégica arma submarina, corrió la misma suerte, por falta de presupuesto. Solo se llevaron programas de reparación y recambio de baterías. El submarino ARA San Juan, ingresó al astillero Tandanor – Almirante Storni, donde existen instalaciones pensadas en su momento para la construcción de submarinos, a los fines de llevar a cabo la reparación de medida vida. Una vez “poderoso caballero Don Dinero” restringió los trabajos y el buque estuvo por un largo período de tiempo esperando fondos para sus baterías, reemplazo de motores, reparaciones varias y alguna que otra mejora.

La historia es conocida en Argentina, el ARA San Juan, un buque que por lo que surge de los medios de comunicación y diversas investigaciones periodísticas, no se encontraba en una situación optima. Todos se lavaron las manos y se echan las culpas unos a los otros, dentro y fuera de la Armada.

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El Ministro de Defensa, Oscar Aguad, señaló que por falta de adiestramiento, la tripulación no pudo enfrentar la emergencia que tuvo el buque en alta mar y por eso se hundió. Es fácil echar las culpas a quienes no pueden defenderse. Además surgen interrogantes ¿Por qué no tenían el adiestramiento adecuado? ¿Acaso el ministerio de defensa no tiene ninguna responsabilidad sobre el nivel de operatividad de las fuerzas armadas? Regresemos al tema del arma submarina.

La pérdida del buque, los tiempos de ajuste fiscal – que para el área de defensa llevan tres décadas de restricciones – fueron argumentos de sobra para el ministro de defensa de rechazar la idea de modernizar/recuperar el gemelo del ARA San Juan, el ARA Santa Cruz y el ARA San Luis, llevado al astillero y que ha quedado alli a la espera de una modernización desde 1995…la única compra importante fue vía deuda externa de cinco barcos de patrulla de altura de origen francés, sin gran valor militar y un lote de aviones de ataque Super Etendard de segunda mano también de origen galo.

Michel Temer y Jair Bolsonaro Brasil, siguió este viernes a Marina en su país, que lanzó el primero de los cinco submarinos que planea edificio.

La visita del presidente Jair Bolsonaro habilitó para que se hiciera público, algo que pareciera venía de largo. La posibilidad que Brasil transfiriera dos submarinos tipo IKL U 209/1400, que deberán ser puestos a punto por el astillero Tandanor.

Los medios aplaudieron y el ministerio de defensa se mostró muy optimista. Una vez más surgen interrogantes ¿cuanto saldrá el costo de la transferencia? ¿Por qué no se pide asistencia al astillero constructor en el proceso de reparación? ¿Por qué hay fondos teóricamente para reparar los buques brasileños y mientras que los submarinos que tiene la Armada varados en astillero, se les ha negado presupuesto?

En un artículo firmado por Roberto Lopes para el sitio web brasileño, Poder Naval, señaló que los altos mandos navales argentinos, venían trabajando en distintas opciones para recuperar la envejecida arma submarina. Según el autor, el plan estudiado con los argentinos era la compra de dos submarinos IKL U209/1400 de la Marina de Brasil, por unos 60/70 millones de dólares cada uno, dinero que sería de suma utilidad para los brasileños para financiar la modernización de su propia arma submarina.

Lopes señalaba que los argentinos, allá por el 2016, habían buscado información en los astilleros ThyssenKrupp de Kiel para modernizar los dos submarinos tipo TR 1700 en servicio (los ARA San Juan y ARA Santa Cruz). El costo de la operación en Alemania, según el presupuesto de los astilleros germanos sería de unos 50 millones de dólares por buque. Opción rechazada por los marinos argentinos por costosa. Un estudio en el Boletín del Centro Naval de varios años atrás, indicaba que el costo de modernizar los submarinos rondaba unos US$ 60 millones cada uno.

La Argentina solo invirtió en la reparación de media vida del ARA San Juan, la cifra exigua de US$ 10 millones, que consistió en el “replacado” de baterías (¿eufemismo de reciclado?), cambio de planta motriz, reparaciones y algún equipo electrónico nuevo. Dado que los operarios del astillero no tenían experiencia en submarinos, fue convocado personal jubilado y/o despedido en su momento cuando el entonces astillero especializado en submarinos, fue cerrado durante la presidencia del Dr Menem. Además todo el proceso mantuvo al margen al astillero constructor de dicho buque. Estos trabajos fueron realizados durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Lopes indica que “Poder Naval” accedió a una fuente del ministerio de defensa argentino, que indicó que la compra a Brasil tenía como objetivo dos buques más antiguos de la serie: el Tupi (en servicio en 1989) y el Tamoio (en servicio desde 1995).

Los submarinos clase “Tupi” IKL-209/1400 actualmente en poder del Comando de la Fuerza de Submarinos de Brasil tienen una capacidad de 480 baterías, es decir la mitad de las 970 que tenía el ARA San Juan o que tiene el ARA Santa Fe de Argentina.

Esta circunstancia no nos queda claro: el alto mando naval argentino centró sus esfuerzos en obtener medios de segunda mano, en un contexto de reducido presupuesto que afectó seriamente la operatividad de la Fuerza de Submarinos propia. ¿Cual era la razón que no centraron esfuerzos para recuperar los submarinos propios aún operativos? En los meses previos a la tragedia del ARA San Juan, el almirante brasileño Caroll, director de material, tenía previsto viajar a Buenos Aires a fin de conversar con sus pares argentinos sobre la posible transferencia.

Algo que también nos llama la atención, es como podría llevarse a cabo dicho acuerdo, cuando la Armada Argentina apenas podía mantener operativos su fuerza de submarinos y con gran parte de su flota amarrada a puerto, como parte de una severa política de austeridad impuesta por el ministro de defensa Julio Martínez, continuada por su sucesor, el Sr. Aguad. Por cierto, estos dos funcionarios, ninguno contaba con preparación previa en materia de defensa.

Los submarinos brasileños, siguiendo lo que dice tanto el sitio Poder Naval como Infodefensa., que este último medio en una nota con fecha del 23 de abril de 2019, indicó que hacía un año, las marinas de Brasil y Perú venían conversando sobre la eventual venta de dos submarinos, que son distintos a los ofrecidos a los argentinos.

Los buques Timbira y Tapajó entraron en servicio en 1996 y 1999 respectivamente. El portal citado indicó que el estado de operatividad de los buques es desconocido. Los buques ofrecidos por ejemplo a la Argentina están inmovilizados en el Arsenal Naval de Río de Janeiro en trabajos de mantenimiento general, previstos que se prolonguen hasta 2021.

Según Infodefensa, los brasileños llevarían a cabo la puesta a punto de los buques ofrecidos, cuando la Marina de Perú aspira a ejecutar dichos trabajos en sus astilleros, la reconocida firma SIMA Perú.

Finalmente la operación no se ha concretado, un reconocido experto peruano de defensa e inteligencia, indicó que Perú tiene interés de adquirir dos buques nuevos tipo U214 y modernizar los dos U209 más modernos que mantiene en servicio. Es por ello que es altamente probable que los brasileños volvieran a insistir con venderlos a la Armada Argentina, como también algún país del Sudeste de Asia, que no ha trascendido cual.

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Estamos en tiempos electorales, la política de Mauricio Macri hacia los militares, aunque no los enfrentó por razones ideológicas como hacía el kirchnerismo, si fue tan dañina como sus antecesores y eso repercute en la familia militar, que suma unos cuantos miles de votos, que pueden ser muy valiosos en un escenario de segunda vuelta. Todo voto es de suma importancia, si uno observa las encuestas. La promesa de poder incorporar los submarinos brasileños, que según el portal Infobae, llegaría antes de fin año (justo en las elecciones presidenciales) y serían reparados en Argentina., genera dudas por varias razones.

En primer lugar encontramos una flota de superficie amarrada a puerto por falta de presupuesto, en segunda lugar como se pagaran y de donde saldrá el dinero en el caso que Brasil transfiera los buques. Llegado el caso, también en este clima de eterno ajuste fiscal, genera duda sobre si la Argentina puede garantizar la operatividad de los mismos.

Nuevos interrogantes vienen…si el ministerio de defensa se muestra tan entusiasmado con la transferencia de dichos buques, de donde saldrán los fondos El titular de la cartera ministerial siempre insiste en que no hay dinero. Observamos muchas contradicciones y tenemos serias dudas que la Armada Argentina recupere su capacidad submarina en el corto plazo.

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