Lun. Feb 10th, 2020

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Submarinos para Argentina ¿detrás de una quimera?

La tragedia del submarino ARA San Juan – donde todavía la Justicia Federal no ha señalado culpables – significó el fin del Arma Submarina en Argentina. La desidia política desde hace décadas, trajo aparejado sus consecuencias.


Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro. Director Diario El Minuto para Argentina.


La Argentina el único país de la región que tiene un astillero preparado para la construcción de este tipo de medios, tiene dos buques abandonados a su suerte a la espera de fondos y su personal debe ir a otros países a formarse, con la esperanza o tal vez el milagro de recuperar capacidades perdidas.

En 2019 en plena campaña electoral, desde medios nacionales como especializados se barajó la posibilidad de traer al país dos submarinos U 209/1400, declarados excedentes por la Marina de Brasil, que dado su estado operativo requieren una modernización y reparación. En su momento se habló de 60/70 millones de dólares por buque. Desde el propio Brasil se habló en su momento de negociaciones o por lo menos algún tipo de intercambio con la Armada Argentina para llegar a buen puerto y vender dichos buques, que le darían a Brasil dinero fresco para financiar el programa de submarinos derivados del Scórpene, de diseño francés y operativo, por ejemplo en Chile.

La falta de financiamiento y la escasa voluntad del poder de turno, puso en evidencia que la posible llegada de estos buques, previstas para diciembre de 2019 pasado, quedó en la nada. Nuevas mentiras del ex ministro de defensa Oscar Aguad. Sobre este tema hablamos en Diario El Minuto, en su momento https://elminuto.cl/submarinos-brasilenos-para-la-argentina/.

EL legado de su gestión fue la compra de cuatro patrulleros de altura, de origen francés, de nulo valor militar, endeudando al país por US$ 400 millones, mientras la flota de mar, esta amarrada en puerto. Bien podría haberse negociado dicho crédito para la puesta en valor de dichos medios con asistencia industrial francesa.

En el sitio Defensa.com, de la prestigiosa revista española Defensa, nuevamente se tocó el tema de los submarinos brasileños, que nuevamente fueron ofrecidos a Perú. Según pudimos saber. Todavía no hay nada cerrado, pero todo indicaría que hubo contactos entre las marinas de Brasil y Perú al respecto. El ministro de defensa argentino. Agustín Rossi, según el diario Clarín, las negociaciones con Brasil se cayeron.

Mientras los medios y expertos especulan, hay una realidad, la Fuerza de Submarinos Argentina está compuesta por el veterano ARA Salta, tipo U 209, que ha llegado la hora de darlo de baja y el submarino tipo TR 1700 ARA Santa Cruz, gemelo del perdido ARA San Juan, que desde 2014, duerme el sueño de los justos en los astilleros Tandanor, de la Ciudad de Buenos Aires, esperando una reparación que tal vez nunca se realice. No obstante ello, personal de la Armada Argentina mantendrá su programa de entrenamiento en la prestigiosa escuela de la especialidad en Perú, con el objetivo de mantener aptitudes profesionales hasta que sea recuperada la capacidad de operar este tipo de naves.

El argumento es la falta de dinero, peo por otro lado desde el mismo ministerio de defensa pareciera que estudian incorporar buques de segunda mano provenientes de la marina noruega. Una vez más la contradicción.

La reparación del ARA Santa Cruz, para volverlo al servicio cuesta tan solo US$ 20 millones. En dicho astillero, desde hace más de veinte años, espera una modernización que nunca llegará, es el submarino ARA San Luis, gemelo del Salta, que fue protagonista de la Guerra de Malvinas. El casco resistente está intacto, se hicieron en su momento trabajos de preservación, solo que hay que reemplazar la planta motriz, baterías y el sistema de a bordo, ya obsoleto.

En 2014, volverlo “a la vida” le salía al país solo US$ 40 millones (otros hablan de US$ 100 millones). Según pudimos saber, la reparación llevaría unos años y requiere de asistencia del astillero constructor alemán HDW. Recuerdo del proyecto de submarinos, está el ARA Santa Fe, terminado en un 70% aproximadamente, costaría al país unos US$ 200 millones.

Según el prestigioso Jane’s Defense, la Argentina tendría algún interés en dos submarinos U 210, tipo ULA, en servicio en Noruega. Los dos posibles candidatos entraron en servicio entre 1989 y 1992. Estos buques, dado al ambiente geográfico donde operan, están adaptados para operar en la compleja costa noruega, clima frío, ello no ha impedido que los buque fueran adaptados para operar en aguas más cálidas. Su construcción fue parte de un proyecto multinacional donde participaron contratistas de Noruega (sistema de combate, secciones del casco), sonares (Francia y Alemania).

Los submarinos noruegos, de 1050 toneladas de desplazamiento y una autonomía a 8 nudos de 5.000 millas, tiene como elementos destacables su sigilo, maniobrabilidad, habitabilidad y una modernización de los sistemas de a bordo que datan del 2006. En 2012 fueron iniciados estudios para extender su vida útil o eventualmente su reemplazo, finalmente en 2014, fue tomada la decisión de su reemplazo. En 2016, Thyssen Group se alzó con la licitación para construir cuatro buques basados en el U 212, previéndose la firma del contrato para este 2020.

La creación del Fondo Nacional de Defensa, y si este si implementa se obtendrían unos US$ 230 millones. Hay que ver cuanto le tocaría a la Armada, pero seguro habría dinero suficiente para volver a servicio operativo al ARA Santa Cruz y que permita por lo menos cumplir con funciones de adiestramiento.

En Diario El Minito dijimos también que el Estado Nacional en 2019 había recuperado terrenos que pertenecieron a la Armada Argentina, en el puerto de Buenos Aires, valuados por US$ 500 millones. Dinero más que suficiente para recuperar en parte las capacidades del Arma Submarina.

Esperemos que la recuperación del Arma Submarina, no se convierta en una expresión de deseo, como fue cuando el portaaviones ARA 25 de Mayo fu vendido como chatarra. Aunque debemos reconocer que somos escépticos sobre que dicha recuperación sea una realidad cercana.

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