mié. Oct 16th, 2019

Sudán La primavera tardía

En abril de 2019, el ejército derrocó al general Omar al Bashir, dictador que estuvo nada menos que 29 años en el poder. Durante su mandato, además de represión política, se cometieron crímenes contra la humanidad como las tragedias de Darfur y Sudán del Sur (hoy estado independiente desde 2011) Se inicia una nueva etapa en un país con una historia marcada por dictaduras

Por: Jorge Suarez Saponaro Director El Minuto para Argentina

En Diario El Minuto, tocamos la turbulenta historia del país en tiempos del imperialismo europeo en África. El país quedó administrado luego de la caída del régimen fundamentalista del “Mahdi” bajo el llamado “condominio anglo egipcio” uniendo realidades geográficas y étnicas distintas.

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El norte islamizado y arabizado, por lo menos culturalmente y el sur, compuesto por poblaciones nilóticos animistas, luego parcialmente cristianizadas. El norte tuvo – una corriente pro-egipcia – potenciada con el golpe nacionalista en Egipto en los 50, finalmente dicho país, se desprendió de Sudán, que nació como Estado independiente en 1956.

Las endebles instituciones hicieron crisis y en 1958, comenzaron la era de golpes de Estado. El sur se alzó en armas de la mano del grupo Anya Nya, de la mano del peculiar líder John Garang. La guerra con el sur, que le costó la vida a medio millón de personas, cesó en 1972, cuando el general Jaffar al-Numeiry negoció la paz. Este general, como otros llegó de la mano de un golpe de Estado. Su régimen dictatorial, luego de deshacerse del apoyo comunista, impuso una suerte de régimen socialista, estrechamente ligado a Libia.

Sudán, un paso más hacia el abismo

La autonomía concedida al sur, fue efímera y abrió las puertas a la guerra con millares de muertos y desplazados. El acercamiento político con Estados Unidos dio algo de oxigeno a la economía arruinada del país. Pero la crisis que llevó al borde a la hambruna a gran parte del país, el alza de precios, la corrupción, ausencia de libertad y las medidas de austeridad impuestas por el FMI, llevó a su caída tras un cruento golpe de Estado. En 1989, el general Omar al Bashir se hizo con el poder.

El general Bashir decidió aliarse con sectores integristas e impuso la “sharia” o ley islámica en el norte, mientras se agudizaba el conflicto con el sur. Acusado de ser aliado de Al Qaeda o facilitado la presencia por un breve lapso de su líder Osama Bin Laden, fue objeto de represalias por parte de Estados Unidos, convirtiéndose en un paria internacional. El 11- S, llevó al régimen de al Bashir de cooperar con la Casa Blanca, a fin de evitar represalias y ser incluido en el “eje del mal” que denunció Bush Jr, cuando era presidente. En 2003 estalló el conflicto de Darfur, donde las poblaciones arabizadas entraron en conflicto con las poblaciones negras, dado los problemas de recursos, lo que derivó en choques armados. Finalmente los llamados “janjawid” milicianos arabizados apoyados de manera encubierta por el gobierno se lanzaron a una verdadera limpieza étnica. La tragedia de Darfur generó cientos de miles de refugiados y otros tantos cientos de miles de muertos. La crisis arrastró al Chad, finalmente la comunidad internacional intervino – bajo la doctrina de Responsabilidad de Proteger o RTP – con un despliegue de 25.000 cascos azules.

Esta situación llevó a que la Corte Internacional de Justicia ordenada la captura del presidente sudanés Bashir para dar cuenta de los crímenes cometidos en Darfur. A pesar de existir una orden de captura, esta nunca se hizo efectivo, quedando en la nada la posibilidad que explicara la matanza de 300.000 personas en la región de Darfur.

La presencia de petróleo en el sur, el choque de intereses entre Occidente y China, sin ninguna duda tuvo bastante que ver que Sudán del Sur, en 2011, se separara del resto del país, luego de dos guerras atroces con cientos de millares de muertos. El norte teóricamente mantuvo una estructura federal, pero que dado el régimen de Bashir, esto era una ficción. La falta de reformas, la trágica situación económica llevaron al régimen a su caída.

En diciembre de 2018, manifestaciones por el alza del precio del pan (70% de inflación), millares se lanzaron a las calles, con un costo de treinta muertos, como consecuencia de los choques con fuerzas gubernamentales. El potencial económico, solo beneficia a muy pocos de los 43 millones de sudaneses, que el 80% está ligado a la agricultura. El aniversario de la caída del dictador Numeiry – abril de 1985 – y la crisis de la

sucesión presidencial de Buteflika en Argelia, animaron los ánimos para pedir un cambio. El principio del fin comenzó cuando las propias fuerzas de policía se negaron a intervenir. Las horas del general Bashir estaban contadas, finalmente una junta militar tomó el poder y anunció una transición de tres años para elecciones libres y multipartidarias, en el medio del júbilo de millares en la ciudad capital, Jartum. Este personaje que basó su poder de manera pragmática, pasando por el discurso antioccidental, buscó apoyos en China y Rusia, pero el frente interno lo superó.

El presidente fue detenido, y enviado a una unidad de alta seguridad, y reemplazado por el actual gobierno de transición. La comunidad internacional recibió con cierto alivio la caída del régimen de Bashir.

Ataques a las embajadas de Alemania y Reino Unido en Sudán

Sudán es un país con alto valor estratégico, por su posición geográfica en relación al río Nilo, cuyo manejo aguas arriba es de capital importancia para Egipto, pasando por la exportación de petróleo del Sudán del Sur, sacada por medio del estratégico Port Sudan en el Mar Rojo. Asimismo la existen de potencial de hidrocarburos en la costa del Mar Rojo, coloca a este país en el tablero geopolítico, especialmente por la creciente competencia entre China, menor medida Rusia y los intereses occidentales. Esto de alguna manera incidirá en el gobierno de turno.

Por ahora, pareciera que los militares buscan dejar el poder a un gobierno democrático. En el marco de delicadas negociaciones, la oposición política, dio a conocer que se crearía un Consejo Soberano, un gabinete, y un consejo legislativo. Se formaría un parlamento de 300 miembros, gran parte de ellos formados por el movimiento civil que participó en la caída de Bashir, asimismo se habló de acuerdos de paz con rebeldes de la regiones de Darfur, Nilo Azul y Kordofan. No obstante el optimismo, la calma no reina en Sudán, se sabe de varios muertos en manifestaciones y situaciones de tensión, especialmente por el manejo del consejo soberano.

Arabia Saudita y Egipto quieren que esté controlados por los militares, lo que generará situaciones de tensión y mas con una sociedad movilizada en las calles. Para Egipto es vital ejercer influencia sobre Sudán, especialmente por su tensión con los países de aguas arriba, particularmente Etiopía con sus megaproyectos hidroeléctricos financiados por China.

Queda un largo camino para la paz y estabilidad de Sudán, pero sin ninguna duda la caída del régimen de Bashir ha sido un gran paso.

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