dom. Ago 25th, 2019

Diario el Minuto

Tan lejos de Dios….tan cerca de Maduro.

Por :Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro Mientras que las portadas de grandes medios internacionales, la noticia es el flujo de refugiados del Oriente Medio y África hacia Europa, pocos hablan de otro éxodo, el de los venezolanos. No huyen de la guerra, el terrorismo

El drama de Venezuela, donde el diálogo político pareciera una utopía

Mientras que las portadas de grandes medios internacionales, la noticia es el flujo de refugiados del Oriente Medio y África hacia Europa, pocos hablan de otro éxodo, el de los venezolanos. No huyen de la guerra, el terrorismo, sino de un régimen que ha llevado al país a una situación realmente dramática. La inflación ha llevado a la miseria a millones, a ello se une una gestión económica que condena a la postergación y pasar acuciantes necesidades a millares. Mientras tanto, el régimen “Bolivariano” se radicaliza, se encierra sobre si mismo, vulnera los derechos humanos y se niega a ver la realidad. Mientras tanto 4 millones de venezolanos se han ido y la fuga continúa. No solo se van profesionales o personas con cierta capacitación, sino huyen personas de los estratos más pobres, que se van con lo puesto y a pie en busca de un mejor futuro y porque no, una libertad política, que cada día es menor.

Este Corresponsal hace unos meses, tuvo una comunicación con una inmigrantes colombiana en Ecuador, quién relató sobre el éxodo de los venezolanos. Los trámites migratorios y de ingreso demoraban horas y horas, por la cantidad de ciudadanos de Venezuela que buscaban un lugar, ya sea en Ecuador, Perú e incluso en otros lugares, como Chile, Argentina y hasta Uruguay.  En dicha comunicación, la joven inmigrante colombiana, también nos relató del drama de los venezolanos en Colombia, que ya suman más de un millón.  A pesar de ciertas resistencias de poblaciones locales, dado que la llegada de los venezolanos, implica nuevos competidores en mercados laborales, cada vez más precarios como reducidos, la compasión está presente, como nos señaló nuestra testigo colombiana.  Las razones que esgrimen todos los inmigrantes venezolanos, es por la situación que atraviesa su país, ya no solo por razones políticas, sino por la escasez de alimentos, medicación, insumos básicos diversos, el dinero que no vale absolutamente nada, de inflación – la más alta del mundo – y de un nivel alarmante de criminalidad. En todos los casos, un trabajo precario y mal pago en Colombia, Ecuador, Chile o Argentina, es mil veces mejor que uno similar en Venezuela. El poco dinero que envían es suficiente para que los familiares que quedaron anclados, puedan subsistir. Incluso son enviados paquetes con medicinas, dado que el sistema sanitario de Venezuela, no difiere mucho de países pauperizados del África subsahariana. La diferencia que muchos de estos países, tienen escasos recursos, padecen guerras, terrorismo, mientras que Venezuela es una de las reservas más importantes de petróleo del mundo.

La división existente en Venezuela y la imposibilidad de un diálogo constructivo entre la oposición política y el régimen, genera dudas sobre el futuro y la democracia en el país.  La ausencia de diálogo, impide encontrar salidas realistas, fuera de teorías trasnochadas, conspiraciones internacionales y largo etc, Por ejemplo en el plano económico, la producción petrolera será similar a la de 1927, una mema de las dos terceras partes en relación a una década atrás.

La inflación alcanzó la cifra de 1 millón %…..En el plano sanitario, el país tiene un millón de enfermos de malaria (como en 1936 y una incapacidad manifiesta para erradicarla, a diferencia del aliado cubano). Tener diabetes en Venezuela, es un serio problema, por un sistema de salud fallido, los problemas de abastecimiento, por un Estado carcomido por la incompetencia y la corrupción. Realidad negada por muchos sectores de la izquierda de la región, y por supuesto del régimen, que aplica a rajatabla una política de negacionismo, mientras el país se hunde en la miseria y desesperanza.

El régimen está en un proceso de radicalización, prueba de ello es la convocatoria de la Asamblea Constituyente, que para juristas venezolanos, es abiertamente ilegal, vulnera el texto de 1999. De acuerdo con el profesor José Ignacio Hernández, una vez instalada, y según anunció Maduro, esa “Asamblea Nacional Constituyente Popular” concentraría todas las funciones, bajo una fraudulenta interpretación del artículo 349 del texto de 1999, según el cual, “los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente”. Esto serviría de excusa, por ejemplo, para consolidar la usurpación de funciones de la Asamblea Nacional. Ante este panorama, la oposición venezolana ha calificado la convocatoria de una nueva Constituyente como la “consumación del golpe de Estado continuo de Maduro a la Constitución” y aseguró que mantendrán su agenda de lucha en las calles para lograr restituir la democracia en el país caribeño. (https://www.diariolasamericas.com/america-latina/por-que-la-constituyente-convocada-maduro-es-considerada-un-fraude-n4121025). La convocatoria de esta peculiar Asamblea Constituyente, generó un grave conflicto institucional, donde la citada asamblea tuvo como objetivo disolver la asamblea nacional, el parlamento venezolano, en manos opositoras. En la región y fuera, fue entendido como una maniobra o golpe de Estado encubierta.  El conflicto de poderes involucró a la Fiscalía Nacional, que le costo su cargo a la Dr Luisa Ortega, que resultó en otro escándalo internacional. El grueso de los países de la región, han rechazado la legalidad de la asamblea constituyente, además de Estados Unidos y la Unión Europea.

El régimen siguiendo el modelo cubano, durante años se ha encargado de politizar las fuerzas armadas – Fuerza Armada Nacional bolivariana – y crear una milicia popular, cuya finalidad, no es para la defensa, dado su pobre equipamiento y preparación, sino como herramienta de control político.  Los cambios del chavismo, le dio al presidente controles sin supervisión del legislativo y por ende un nivel de autonomía, que recuerda a tiempos pasados en la región, cuando muchos países estaban en manos de gobiernos militares. El rol de los militares venezolanos, como bastión del régimen, incluye una activa participación en la economía del país, seguridad, propaganda política.

El 30% de las carteras ministeriales han estado en manos militares. Muchos mandos, según denuncias internacionales, están ligados a la corrupción y negocios oscuros….vinculados con el crimen organizado. El poder militar, queda de manifiesto con el juzgamiento de civiles, por delitos contra la seguridad, que según ONG de derechos humanos, dichos procesos son inconstitucionales. Venezuela tiene cientos de presos de conciencia, o mejor dicho, presos políticos. El gobierno acusó a muchos opositores, en el marco de manifestaciones, con explosiones de violencia, como terroristas.

 

La represión ha recaído en la Guardia Nacional, cuerpo similar a la Guardia Civil española o Gendarmería argentina, pero con la salvedad que en Venezuela, forman parte de las fuerzas armadas. Por ende, no está mal hablar abiertamente de “represión militar”.  Los militares no solo tienen injerencia en la política, sino hasta en el abastecimiento de alimentos. Si…estimado lector, entre las misiones de los militares está distribuir comida a través de un organismo con el pomposo nombre de Comando de Abastecimiento Soberano.  Los militares juegan un rol central para Maduro, más importante que el fallecido presidente Chávez. Empresas de servicios públicos – por cierto pésimamente manejadas – la petrolera estatal, un banco, una estación de televisión, empresas en el área de alimentación, están en manos militares. Asimismo, el régimen invierte, o mejor dicho se endeuda con China y Rusia, en miles de millones de dólares para comprar equipamiento (ver nuestro articulo en https://elminuto.cl/venezuela-y-su-capacidad-militar/).

La creación del llamado Grupo de Lima, ha sido una iniciativa interesante, pero con escaso “poder de fuego” para obligar al régimen a sentarse a la mesa de negociaciones. El éxodo de venezolanos continúa, lo que ha generado tensiones con Brasil, país que ha desplegado medios militares. Se estima que varios millones más aspiran a salir del país (una encuesta habla del 38% de la población está dispuesta a irse). Esta situación, pone contra las cuerdas especialmente a Colombia, y en menor medida a otros países de la región. Por ejemplo en Argentina, asumir los millares de inmigrantes, tiene sus problemas, dado el clima de recesión y destrucción de empleo. Creo que es hora de hablar, no de inmigrantes, sino de refugiados y buscar la cooperación con agencias especializadas de Naciones Unidas. La llegada del presidente Bolsonaro, con su discurso explosivo, una suerte de “Trump” del subdesarrollo, plantea interrogantes, sobre su reacción frente a Venezuela. Mientras tanto los países de la región no reconocen a Maduro como presidente, ya en el segundo mandato, excepto algunos casos, como México, Cuba, El Salvador, Uruguay y Bolivia.  La Unión Europea y Estados Unidos tampoco lo reconocen. Estos actores, sin tienen “poder de fuego” y pueden generar serios contratiempos en una economía, ya en ruinas, que sobrevive gracias a las exportaciones de petróleo y los vínculos con Rusia y China.

El país precisa una salida política, que implica diálogo, pero también un plan u hoja de ruta para lidiar con innumerables problemas. Venezuela tiene un potencial enorme, en materia agrícola, minera, energética, que podría sacarla de la grave situación actual. Pero el problema no solo concierne solo a la oposición y el chavismo, sino a otros actores. Es aquí donde la geopolítica hace acto de presencia.

La geopolítica irrumpió con fuerza en este drama. Caracas buscando apoyo político y militar, frente a una presión creciente, ha ofrecido una base militar a Rusia. Dicho país, junto a China, en el marco de una creciente rivalidad con Estados Unidos, al instalarse en un país como Venezuela, buscan de alguna manera contrarrestar influencia de Washington, salir a disputarle, en el marco de una estrategia de desgaste, un área tradicionalmente de control estadounidense. Esto choca con el aislacionismo de Trump. El presidente Bolsonaro, inserta a su país, en el marco de este conflicto global, al ofrecer a Estados Unidos la posibilidad de una base militar. Esto abre el interrogante, que terceros actores (Estados Unidos, China, Rusia) podrán dirimir sus disputas a través de actores regionales, especialmente Venezuela, Brasil y Colombia (recordemos que es socio global de la OTAN). La idea de crear un espacio regional, con intereses comunes frente a focos mundiales de poder, queda en un sueño lejano.  Otro actor relevante en este drama, es Cuba, país que ha infiltrado al régimen venezolano, a sus estructuras militares y de seguridad, que le ha permitido crear un sistema político adicto a La Habana –una jugada maestra de los hermanos Castro – que le ha permitido a la isla sobrevivir un tiempo más, gracias al petróleo subsidiado y otras ayudas. Sin ninguna duda, La Habana tiene un papel importante, que debe ser considerado por el Grupo de Lima y la oposición política, si quiere que el régimen, ceda en algo. Cuba no puede permitirse, por ahora perder al régimen aliado de Caracas, está estrechamente ligado a su economía, por ende el régimen cubano es un actor clave.

En medio de un escándalo internacional, donde existen denuncias de fraude, el presidente Nicolás Maduro juró en estos días de enero de 2019, como presidente ante el Tribunal Supremo de Justicia, asumiendo el compromiso de defender la democracia socialista y el sueño bolivariano.  La ceremonia asistieron representantes de diversos países, además de solo cuatro presidentes. Frente a ellos endilgó los males al imperialismo de Estados Unidos, que está librando a su entender, una suerte de cuarta guerra mundial. Asimismo en el discurso prometió cambios – sin entrar en detalles  para salir delante de la actual coyuntura económica.

Maduro habla de democracia, mientras tiene cárceles con presos políticos, limita la libertad de expresión, con la llamada “ley contra el odio” y busca por diversos medios liquidar los bastiones opositores. Tal vez, no va por más, por los ojos indiscretos de la comunidad internacional. El alineamiento Brasilia – Washington, se estrecha y eso en Caracas lo saben. La presencia militar en la frontera común con Brasil, no es solo por los inmigrantes, es un mensaje que va mas allá, a nuestro entender. El tiempo dirá sino habrá un choque con Brasil, que enfríen aún más las relaciones. Los venezolanos, se sienten abandonados a su suerte. Las declaraciones del Papa Francisco, con un mensaje conciliador y extremadamente diplomático – el Vaticano es un misterio insondable – llevó a la propia Iglesia Católica en Venezuela, a sentirse que les han soltado la mano y lo hizo saber a través de su jerarquía. Es por ello el título de este artículo, son horas aciagas para millares, que creen que Dios está muy lejos de ellos y los ha abandonado,….mientras que uno de los responsables de la pesadilla que vive el país Nicolás Maduro, está muy cerca y pareciera que estará allí por bastante más tiempo de lo que muchos creen. 

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