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Un lugar llamado Somalilandia

El Minuto | Somalia, con la caída de la dictadura de Siad Barre en 1991, se vio envuelta en la guerra civil y el caos. En el norte, lo que fue antiguamente Somalia Británica, formó un gobierno estable y fue creado un estado de facto, Somalilandia. El peculiar experimento funcionó mientras que el resto del país se sumergió en el caos y la violencia por parte de señores de la guerra y grupos terroristas islámicos. .

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director El Minuto para Argentina

La célebre película “La caída del Halcón Negro” sobre el fracaso de de la misión de pacificación liderada por Estados Unidos en la paupérrima Somalia, puso en evidencia el clima de caos y violencia, luego de la caída de la dictadura del general Siad Barre.

Desde entonces en el imaginario de la opinión pública, somalí, es término de pobreza y caos. Pero en el norte del país, a diferencia del resto de las regiones, la antigua Somalia Británica, autodenominada Somalilandia, construyó un estado fiable, estable y democrático, a pesar de la pobreza y los escasos recursos naturales. Un liderazgo honesto, diálogo y mecanismos tradicionales que garantizan los consensos en una sociedad marcada por el tribalismo y los clanes, fueron factores clave para construir un estado viable.

Las tierras de Somalilandia, fueron habitadas desde tiempos del Neolítico, como pusieron en evidencia arqueología, en trabajos de excavación a principios del siglo XX. Restos arqueológicos cercanos al puerto y ciudad de Hargeysa, ponen en evidencia la existencia de una sociedad avanzada, dada las construcciones descubiertas y que tuvieron influencia del antiguo Egipto. La región era conocida como Tierra de Punt, por parte de los egipcios, aunque hasta el día de hoy, es motivo de controversias entre los historiadores.

Presidente Muse Bihi Abdi Somalilandia

Estudios realizados en momias de monos babuinos en 2015, pusieron en evidencia que estos eran originarios de Somalia, acercándose a las teorías que sostiene que Punt, era nada menos que el norte de dicho país. Las ciudades estados locales florecieron exportando mirra, oro, marfil, incienso, y otros productos hacia Egipto, como en puntos de Próximo Oriente, como por ejemplo el antiguo reino nabateo de Petra. Asimismo, la zona fue punto de conexión entre las rutas comerciales que conectaban la India, con el Mar Rojo y el mundo mediterráneo.

El contacto con el mundo árabe es de tiempos antiguos, como por ejemplo con los nabateos. La expansión del Islam, significó la llegada de la nueva fe a tierras somalíes, de la mano de comerciantes de este origen. En el siglo XIV, la región fue controlada por el sultán de Adal y en el siglo XVI, los otomanos llegaron a la zona e impusieron el control en la zona costera. En el siglo XVIII, florecieron sendos sultanatos somalíes, Isaaq y Habr Yunis.

El sultanato Isaaq entró en conflicto con los británicos en 1825. La región era de importancia estratégica, para la ruta hacia la India. La batalla de Berbera, dio origen a un acuerdo con clanes locales. En 1855, diversos clanes locales llegaron a un acuerdo con la Compañía de la India Oriental, conocidos como “Artículos de Paz y Amistad:”. . Estos acuerdos, sirvieron para que Londres a fines del siglo XIX, como consecuencia del reparto de África, reclamara el área como Somalia Británica. En 1886, la presencia británica se hace efectiva por medio de guarniciones militares dependientes del Protectorado de Adén, que a su vez era parte del “Imperio Británico de la India”. En 1905, Somalilandia, como lo denominaban los británicos, era administrada por el Ministerio de las Colonias.

El control efectivo de la colonia, recién se materializó hacia los años 20. La llamada Guerra del Derviche, fue un conjunto de operaciones militares contra el líder islámico Mohammed Abdullah Hassan, conocido como el “Mullah Loco”. En 1920, con el bombardeo aéreo de la capital de los insurrectos, Taleh, dio por terminada la rebelión. En 1922, los británicos tuvieron que lidiar con otra rebelión, por la política de impuestos. Sir Winston Churchill, ministro de las colonias, organizó una dura respuesta militar. En 1940, el territorio fue ocupado por tropas italianas, en el marco de la Segunda Guerra Mundial, para luego perder el control con la reacción británica en 1941.

En 1945, estalló una nueva rebelión, conocida como la del Jeque Bashir, líder islámico, que puso en aprietos el gobierno colonial, que dejó de controlar el interior del país por varios meses. El jeque Bashir no pudo disfrutar de su victoria, entró en conflicto con otros clanes por la imposición estricta de la Sharia, la ley islámica. Los británicos movilizaron fuerzas de la India y Sudáfrica para reprimir la rebelión. La fuerza policial colonial, liderado por el general James David, acabo con la rebelión, pero con bajas en sus propias fuerzas, que puso en evidencia la resistencia local.

En 1960, el Consejo Legislativo local, votó a favor con la unión con Somalia italiana, conocida como Territorio Fiduciario bajo Administración Italiana, como parte del movimiento que promovía la unidad de los somalíes en su solo estado, a pesar de la diferencias en dialectos, economía y el haber estado sujetos administraciones diferentes. Fue llevada a cabo una conferencia en Mogadiscio, donde quedó resuelto la unificación de ambos territorios en un solo estado. El 26 de junio de 1960, Somalilandia se independizó de Reino Unido. El entonces primer ministro colonial Muhammad Haji Ibrahim Egal, fue electo presidente.

Treinta y cinco estados reconocieron y felicitaron al nuevo estado, entre ellos Estados Unidos. La independencia duró solo unos días, dado que al independizarse la antigua Somalia Italiana, se llevó a cabo la unificación. Esta fue aprobada por un referéndum por más del 90% de quienes acudieron a las urnas, para ratificar la nueva constitución de carácter unitario. Solo participaron 100.000 votantes frente a 650.000 habitantes que tenía el territorio. Por ende no existía gran consenso para la unificación, basada en lazos étnicos y culturales, cuando desde el, punto de vista político e histórico, Somalia nunca fue una nación unificada. En diciembre de 1961, un grupo de oficiales somalíes del norte se rebelaron, con el objetivo de romper con la unión, que fracasó rotundamente y el norte, quedó relegado de la política nacional somalí.

En 1967 el antiguo jefe de gobierno de Somalilandia británica, fue designado como primer ministro del presidente Shermarke. En 1969, el presidente somalí fue asesinado por su custodia, que terminó en el golpe del general Siad Barre, comandante del ejército.

Los altos niveles de corrupción, las disputas de los clanes, abrieron paso a la dictadura. Barre optó por el socialismo y gracias a la estratégica posición del puerto de Berbera, la Unión Soviética brindó apoyo al nuevo régimen. Hubo algunos éxitos en materia educativa, derechos de la mujer, pero todo quedaría relegado por la aventura militar que el país emprendería contra Etiopía.

No obstante la presunta adhesión al marxismo, el gobierno somalí siguió con sus lazos con Italia, se integró a la Liga Árabe, reforzando la idea de ser un país musulmán, y por sobre todas las cosas, impulsar un nacionalismo pan somalí.

El objetivo del régimen era la Gran Somalia, que integrara la colonia francesa de Yibuti, el norte de Kenia y la región de Ogadén, en manos etíopes. Esto llevó al país a la guerra. En 1977, tropas somalíes invadieron Ogadén. En una primera instancia gracias a la superioridad militar, la zona disputada fue ocupada, no obstante la resistencia del ejército etíope. La caída de la monarquía etíope, en manos de un régimen marxista, liderado por militares, hizo que Moscú apoyara a Etiopía, por su peso geopolítico mayor que Somalia. La ayuda soviética y cubana, permitió convertir la victoria somalí en una terrible derrota hacia 1978.

El régimen de Barre favoreció los clanes afines a su política, marginó a otros grupos, y no dudó en perseguir aquellos clanes que no apoyaban a la dictadura. La guerra insumía recursos e hizo dependiente al país de la ayuda internacional. Arabia Saudita, apoyó al régimen somalí, junto a Estados Unidos. Pero el débil andamiaje del estado somalí se vendría abajo.

Barre y sus acólitos, se quedaban con al ayuda internacional, mientras el país se sumergía en la miseria.. En el norte, el centralismo, la pobreza, la llegada de somalíes del grupo ogaden, generó la reacción de las tribus Isaaq. En 1981 nació el Movimiento Nacional Somalí, como resistencia armada contra el gobierno central. Este recibió apoyo etíope, y como respuesta Barre armó milicias del grupo ogaden, generando una escalada de violencia en el norte del país. Se estima que entre 50.000 a 100.000 personas murieron, en la violenta represión, y unos 400.000 fueron desplazados. La ciudad capital del norte, Hargeysa fue destruida por la fuerza aérea somalí.

Somalilandia recupera su identidad

La escalada de violencia contra otros clanes, acabó con el régimen de Barre en enero de 1991, el estado somalí se esfumó en el caos entre la lucha de dos grandes facciones, la del general Farrah

Aidid, el presidente provisional Alí Mahdi Mohamed. Esto llevó a que cinco millones de somalíes vivieran una hambruna, además de la violencia entre señores de la guerra, que costó 700.000 víctimas y un millón de desplazados. Naciones Unidas, lanzó una importante operación humanitaria, que involucró a fuerzas de Estados Unidos. Mientras el sur estaba en el caos y violencia, en el norte, Abdirahman Ahmed Ali Tuur, en la localidad de Burao declaró el restablecimiento de la soberanía de Somalilandia.

La prolongada guerra entre el MNS y las fuerzas de Barre y sus milicias afines, fortaleció el consejo de ancianos, que tuvieron un rol central en dirimir disputas entre clanes, distribución de fuentes de agua y alimentos, en circunstancias realmente extremas, lo que ayudó a la construcción de una identidad. En 1993, una conferencia nacional de 500 líderes y referentes de la sociedad de Somalilandia, dieron origen a la Carta Nacional y la formación de instituciones nacionales estables.

En 2001, fue sancionada una Constitución, aprobada por referéndum, donde fue ratificada la separación de Somalia. El régimen tradicional fue conservado en la Cámara de los Ancianos, que forma parte del Parlamento, lo que permite la existencia de canales de diálogo entre los clanes y su participación en la gestión del estado.

El gobierno es de corte presidencialista, pero con fuerte control del parlamento. El jefe de estado es electo por voto directo cada cinco años y con una sola posibilidad de reelección. El actual presidente es Muse Bihi Abdi.

Existen tres partidos legalizados, que tienen una convivencia pacífica y aceptan las reglas de juego de la democracia. En 2003, se llevaron a cabo elecciones, donde ganó Dahir Riyale Kahim, que fue cuestionado por la oposición. El Tribunal Constitucional, intervino y ratificó la victoria de de Kahim, aceptado por la oposición política. Esto puso en evidencia el alto nivel de estabilidad que disfruta el país, como observó el prestigioso think thank, Internartional Crisis Group.

El proceso de construcción del Estado, Somalilandia, construyó unas modestas fuerzas armadas, en base a distintas milicias y guerrillas del extinto MNS, pero que se han mantenido leales al poder constitucional y han actuado con eficacia frente a la disputas fronterizas con otro estado de facto, Puntlandia, por unas provincias fronterizas. La ayuda del ejército etíope – uno de los mejores de África – ha permitido ocupar en gran parte el territorio disputado.

Para Etiopía, la independencia de Somalilandia, está estrechamente vinculado a intereses estratégicos de este país. La pérdida de Eritrea en 1993, dejó a los etíopes dependientes del puerto de Yibuti para el comercio externo. La posibilidad de un estado como Somalilandia, estable y cercano a Addis Abeba, abre la posibilidad reducir la dependencia de Yibuti, que por su posición geográfica, es objeto de una creciente presencia de actores como China y Estados Unidos, además de Francia, antigua potencia colonial.

El país hizo un gran esfuerzo para garantizar servicios públicos mínimos, en un contexto de recursos muy escasos. La economía actualmente se basa en la exportación de goma arábiga, carne y cueros, y la actividad portuaria. La posibilidad de existencia de recursos petroleros, abre nuevas perspectivas e incrementa el papel de Somalilandia, generando interés creciente de Estados Unidos, como también del Reino Unido y los Emiratos Árabes Unidos.

Existe una importante diáspora, que genera al país remesas por US$ 1.000 millones. Esto llevó a que el país cuente desde 1994, con un Banco Central y que desde 2005 opere el primer banco privado extranjero, con sede en Yibuti, el Banque pour le Commerce et l’Industrie – Mer Rouge. En 2014 abrió sus puertas el primer banco privado local.

El país cuenta con una línea aérea privada, además de tener conexiones gracias a Ethiopian Airlines. Gran parte de la población vive del pastoreo trashumante, y el desempleo es del 60%, lo que demanda de manera urgente inversiones. Esto lo saben bien los dirigentes de Somalilandia y no en vano han hecho importantes esfuerzos para mantener la seguridad y estabilidad institucional.

El país no es reconocido formalmente por ningún estado en el mundo, a pesar que el gobierno lucha por ello. La Unión Africana se opone a su reconocimiento, dado a intereses internos de los estados miembros, dado que sus fronteras en gran parte son herencia de tiempos coloniales, y muchas de ellas artificiales y con fuertes tensiones secesionistas.

Es por ello que apoya a un entendimiento del endeble gobierno federal somalí. Arabia Saudita, también mantiene una postura hostil hacia Somalilandia, por tener el respaldo de Etiopía, un estado mayoritariamente cristiano. Los saudíes han tenido una estrategia de vieja data de apoyar la expansión del Islam en África, y por ende incrementar su propio peso político.

Pero la posibilidad de que Somalilandia pueda ser un productor de petróleo, genera interés en otros actores, que pueden dejar de lado, la idea de respetar la unidad territorial de Somalia, un estado fallido. En el Reino Unido, existen sectores que apoyan la idea de un reconocimiento. En 2007, la Asamblea Regional de Gales, invitó a una delegación de Somalilandia, sin que Londres emitiera objeción alguna.

El apoyo británico es más bien informal, no emitiendo oposición alguna, a que Somalilandia participara en su momento en la cumbre de la Commonwealth en Kampala, en 2007. La cuestión de la piratería, impulsó a un acuerdo con Seychelles, En julio de 2020, fue suscripto un acuerdo de cooperación con Taiwán, que resultó en la apertura de una oficina comercial de dicho país en Hargeysa.

Este país en dos décadas, de 177.000 km2 y 5.7 millones de habitantes, a pesar de los recursos limitados y el apoyo restringido de actores regionales, gracias a su liderazgo político, ha sabido mantener un nivel de estabilidad y seguridad, superior a otros países de la región.

A pesar que en muchos mapas no figura esta entidad estatal de hecho, es una realidad indiscutible, que tarde o temprano, por su situación geoestratégica, y por el proceso exitoso de construcción de un estado viable, muchos en el mundo sabrán que existe un lugar llamado Somalilandia.

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