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Un principado de ensueño: Liechtenstein

El Minuto | País ubicado entre Austria y Suiza, en la margen derecha del río Rin, que tiene una larga historia, que se remontan a los tiempos del Sacro Imperio Romano Germánico. Este país de lengua y cultura germana, goza de un alto nivel de vida y es un famoso paraíso financiero.

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro | Director de Diario El Minuto para Argentina

El principado de Liechtenstein es un país de 160 km2 con unos 38.000 habitantes, la mayor parte de origen alemán, siendo este el idioma oficial y la fe católica la mayoritaria en la población. Por su alto nivel de vida es considerado uno de los países más ricos, por la elevada renta per cápita, de US$ 130.000. Este peculiar país, tiene una larga historia Su territorio fue poblado por los helvecios y posteriormente fue integrado al imperio romano hacia el 58 a.c. La presencia germánica, fue un hecho a partir del siglo V, durante las llamadas invasiones bárbaras.

En la Edad Media, el país fue parte del Imperio Carolingio. Durante un importante período de tiempo, las poblaciones hablaban el rético o románico. Hasta que finalmente la lengua alemana fue imponiéndose. En 1268, quedando vacante el ducado, sus vasallos terminaron siéndolo directamente del Emperador germánico, entre ellos las tierras del actual Principado.

La capital del país, Vaduz, tiene referencias desde el año 1150, pero el condado nació en el siglo XIII de la mano de Werdenberg. Las primeras referencias en documentos oficiales sobre el castillo de Vaduz datan de 1322. En 1369, Vaduz, pasó a ser un condado sometido directamente a la autoridad del Emperador, elevando su jerarquía política dentro del Imperio. En 1499, fue saqueado por los suizos. Ello no impidió que en el siglo XVI, el condado viviera una etapa de prosperidad, especialmente durante el Renacimiento, con gran impulso a la cultura y arquitectura. En el siglo XVII, el territorio se vio devastado por las consecuencias de la Guerra de los Treinta Años.

En 1699, Juan Adam Liechtenstein, príncipe de una de las familias más importantes del Sacro Imperio Romano Germánico, compró el señorío de Schellenberg y en 1712, adquirió el condado de Vaduz, con el objetivo de ser parte de la Dieta Imperial. La familia Liechtenstein, es de vieja data, y sus orígenes hay que encontrarlos en tierras austriacas. Adquirieron a lo largo de la historia tierras en Baja Austria, Estiria y Moravia. Los Habsburgo ejercieron el control de la zona desde el siglo XIII, hasta que los territorios fueron adquiridos por los Liechtenstein.

En 1719, el emperador Carlos IV reconoció elevó a Anton Florian de Liechtenstein, como príncipe del imperio, reconociendo su dominio sobre el actual territorio nacional. No obstante dicho reconocimiento, los príncipes soberanos residieron por mucho tiempo de manera permanente fuera del país. Este nombramiento, permitió uno de los ansiados objetivos de la familia principesca, tener un lugar en la Dieta imperial, dejando de ser simples consejeros o personajes influyentes de la corte de los Habsburgo, para ahora tener un territorio propio bajo su potestad.

En 1806, el principado es integrado a la Confederación del Rin, bajo ocupación francesa. En 1815, por decisión del Congreso de Viena, el principado se integró a la Confederación Germánica, y recupera su independencia En 1818, el príncipe Juan, otorga la primera constitución del país, reservándose importantes atribuciones. El príncipe Alois visitó el país, siendo el primer representante de la casa reinante en visitar su pequeño dominio, hecho que no se repetiría hasta 1842. En 1862, una reforma constitucional, permitió la creación de una Dieta de carácter representativa. En cuanto a los príncipes soberanos, estos alternaban su residencia entre Viena y sus propiedades en la actual República Checa, siendo representados por un gobernador., designado al efecto.

En 1866, el país participó en la Guerra Austro Prusiana del lado austriaco. El príncipe soberano Juan II, se opuso que su minúsculo ejército de 80 efectivos, combatieran contra otros alemanes. Esta fuerza fue desplegada en la zona del Tirol, con el objetivo de vigilar cualquier maniobra italiana, contra los intereses austriacos. Finalizada la guerra, las tropas del principado regresaron a Liechtenstein y el país se proclamó neutral. El pequeño ejército principesco fue disuelto.

Durante la Primera Guerra Mundial, el Principado fue neutral, pero tuvo sus estrechos vínculos con Austria, llevaron a que padeciera los embargos y sanciones por parte de la Entente, lo que devastó la economía nacional. Esto llevó a que el país acordara en 1919 con Suiza una unión aduanera y monetaria, que entró en vigor en 1921, agregándose que el gobierno suiza asumiría la representación internacional del Principado. En esos años, la economía agrícola dio paso a un proceso de transformación, caracterizado por la instalación de industrias, y un régimen fiscal, que ha permitido que el país sea sede de millares de empresas y firmas bancarias y financieras. El turismo es otra fuente de riqueza

El príncipe Francisco José II de Liechtenstein (1906 – 1989), con residencia en Viena, decidió en 1938, trasladarse al país, fijando su residencia de carácter permanente. Siendo este uno de los monarcas con más tiempo de permanencia en el trono y el primero en vivir de manera permanente en el país. Su esposa la princesa Elisabeth von Gutmann, de origen judío, generó tensiones en el movimiento nazi local.

El partido VDBL, o Movimiento Alemán de Liechtenstein, en marzo de 1939, intento dar un golpe de Estado, pero todo terminó en una acción chapucera y desordenada, que incluyó la quema de banderas y símbolos del Partido Nazi, con la idea de provocar la intervención del Reich alemán. Los cabecillas fueron arrestados y Alemania permaneció indiferente ante el incidente. La situación llevó que gran parte de los tesoros familiares fueron enviados a Londres, a fin de evitar que llegado el caso, cayeran en manos alemanas.

La agitación nazi continuó en menor medida. Los partidos tradicionales hicieron causa común y bloquearon el accionar del VDBL, que quedó muy debilitado. En 1940, el Dr Alfons Goop, tomó el liderazgo y la agitación antisemita continuó. En 1943, el partido fue convocado por autoridades alemanas, dado que la campaña de reclutamiento a favor de las Waffen SS, perjudicaba los intereses germanos, y afectaba la neutralidad del Principado, algo que inquietaba a los suizos.

El partido nazi local fue obligado a llegar a un acuerdo con la Unión Patriótica, con un programa anticomunista y anticlerical. El Dr Goop, se sintió decepcionado y renunció al liderazgo del partido VDBL. En cuanto a la Unión Patriótico, solo concedió cooperar en materia cultural, en un intento de no decepcionar a los alemanes, y ceder en algo. En 1943, los elementos nazis fueron prohibidos por las autoridades y en 1946, sus líderes enjuiciados por traición y su líder, Goop, preso por treinta meses por conducir el intento de golpe.

El país vivió una situación especialmente dramática, con los restos del llamado Ejército Nacional Ruso, creado por la SS, con ex prisioneros soviéticos de los campos de concentración. Al mando del general Vlasov, un personaje descontento con Stalin. Antes de morir en las condiciones más atroces en los campos de trabajo de las SS, los soldados rusos vieron en esta organización militar, creada en las últimas etapas de la guerra, una opción para huir. Muchos de ellos encontraron refugio en el Principado, y tuvieron un mejor destino, de aquellos que cayeron en manos británicas, que fueron entregados a la Unión Soviética donde fueron ejecutados juntos a sus familiares más directos.

La familia gobernante se vio seriamente perjudicada, dado que sus posesiones en Silesia, Bohemia, Moravia, sobre las cuales era propietaria por siglos, fueron confiscadas por las nuevas autoridades polacas y checoslovacas, al considerarlas “bienes alemanes”. Entre el patrimonio perdido se destacan 1600 km2 de propiedades agrícolas y forestales, y el zona de Lednice-Valtice, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, además de varios castillos y palacios familiares. Incluso los ciudadanos del Principado tenían vedado ingresar a Checoslovaquia durante la Guerra Fría. Recién las relaciones se normalizaron en 2009 con las repúblicas Checa y Eslovaquia.

En los años de posguerra, cambios legales en materia de impuestos, servicios financieros y otras facilidades, impulsaron la economía del país. A pesar de su tamaño, 73000 compañías y bancos (los depósitos se estima en 100.000 millones de euros) tienen su sede nominal en el país. Esto genera el 30% de sus ingresos nacionales. Se han radicado industrias de materiales de precisión, maquinaria y herramientas, algunas pertenecientes a reconocidas firmas globales, convirtiendo a este país, en uno de los más industrializados.

País con una estructura política extremadamente conservadora, recién en 1984, por referéndum, permitió el voto femenino. En cuanto a las atribuciones constitucionales del príncipe, estas se mantuvieron, a diferencias de otras monarquías europeas, donde los soberanos reinantes, solo mantuvieron un rol meramente ceremonial. El monarca en Liechtenstein, tiene facultades de vetar las leyes de Parlamento, dictar indultos.

El Gobierno está formado por un primer ministro y cuatro ministros, nombrados por el Príncipe a propuesta del Parlamento o Dieta (Landtag) de 25 diputados. El gobierno es responsable ante el Parlamento, que llegado el caso puede pedir al soberano que destituya a parte o la totalidad del gobierno.

En 1978, el Principado ingresó como parte del Consejo de Europa, y en Naciones Unidas, lo hizo en 1990. En 1991 fue aceptado como miembro del EFTA, la Asociación Europea de Libre Comercio, y en 1995 en la Organización Mundial de Comercio. Otros hechos destacables fueron en 1996, la devolución por parte de Rusia de archivos y bienes familiares confiscados en Europa del Este, durante la Segunda Guerra Mundial, luego de una larga disputa diplomática entre ambos países.

En 2003, en un referéndum de reforma constitucional, el príncipe Hans Adam II (desde el trono en 1989) obtuvo mayores atribuciones para poder formar gobierno, designar jueces y vetar leyes del Parlamento. Esto fue objeto de críticas por parte del Consejo de Europa, pero la Casa reinante, tiene amplia popularidad y gran consenso social, como pone en evidencia los distintos referéndums y consultas constitucionales.

El príncipe Hans Adam II


Esto pone en evidencia el conservadurismo de la estructura política local, que hizo naufragar iniciativas como la despenalización del aborto, una iniciativa del 2012, rechazado tanto por el veto del príncipe gobernante – un devoto católico – como por medio de un referéndum convocado al efecto. La organización que impulsaba la legalización del aborto, subió la apuesta y propuso reducir las prerrogativas del príncipe soberano, perdiendo en el referéndum, dado que el 76% del electorado se mostró a favor de las importantes prerrogativas y atribuciones de su soberano.

Liechtenstein es un país próspero, con uno de los estándares de vida más elevados del mundo. La familia reinante es una de las más ricas del mundo con un patrimonio de US$ 4.000 millones. La estabilidad política, seguridad, económica y social, agregándose un régimen fiscal especial, ha transformado al país en un paraíso para inversores. Los paisajes, con bellos panoramas, lo pintoresco del país, han generado el interés de millones de turistas que lo visitan este recuerdo de tiempos del Imperio Germánico, que lo convierten a Liechtenstein, en un Principado de ensueño, que enamora a millares de visitantes todos los años.

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